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sábado, 5 de septiembre de 2026

EL ACCESO A LA PLAYA DESDE LA FINCA DE MARTINEZ RIVAS


José Luis Garaizabal, asiduo visitante del Archivo Histórico Municipal, es un verdadero pozo de sorpresas sobre el pasado de nuestra Villa. Es habitual que te diga: «¿Sabías que...?», descubriéndote alguna de las muchas incógnitas de nuestra historia local en las que trabaja: la fecha exacta de inauguración del parque del Dr. Areilza, la ubicación de la célebre fuente de La Canilla o de la calle Coscojales, el camino de sirga sobre el acantilado hacia Santurtzi, la torre de Castet en el alto de la Pastora, el desaparecido mareógrafo o el arroyo del Ojillo, entre otros temas.

En esta ocasión nos detenemos en la célebre fotografía del parque del Dr. Areilza que ilustra esta entrada. Muchos portugalujos se habrán preguntado a menudo el motivo de esa pintoresca escalera en el acantilado, con su coqueto tejadillo y su puerta cerrada. Hojeando viejos proyectos municipales vinculados a la construcción del parque —inaugurado el 30 de septiembre de 1917—, José Luis ha dado con la respuesta:

La cesión de los terrenos (1917): Para levantar el parque municipal, D.ª Caridad Martínez de Lejarza y Rivas, siguiendo el deseo de su padre —propietario de la finca Lexarza, actual sede de la UNED—, cedió al municipio los terrenos del escarpe.

Las condiciones de la cesión: Se estableció que el camino que bordeaba la finca quedase inutilizado mediante plantación de arbustos, respetando el derecho de paso y los registros de la tubería particular de saneamiento que bajaba hasta el actual estanque.

El acceso privado por el acantilado: A cambio, la familia exigió mantener el derecho de entrada y salida por la escalera particular de la finca, la cual comunicaba mediante un túnel interior con la playa y, posteriormente, con el parque.

El secreto del túnel y la escalera de caracol: Dicho túnel era un pasadizo que descendía desde la finca Lexarza mediante una escalera de caracol tallada en la roca y salía a mitad del acantilado en el pintoresco balconcillo que aún se conserva. Aunque el acceso desde la finca quedó inutilizado tras las obras de remodelación del Parque Ellacuría, la escalera continúa intacta tras la puerta.

Zona de juegos y prueba de valor: Testimonios de portugalujos que jugaban de niños en la zona recuerdan cómo atisbaban la escalera de caracol a través del ventanuco de la puerta y cómo, cuando esta quedaba abierta, aventurarse a subir por ella hasta la zona de los Jesuitas constituía una auténtica prueba de valor.


Publicado el 30 enero 2013

2 comentarios:

  1. En los años en que los jesuitas ocuparon la finca, estos utilizaban también estas escaleras para bajar al muelle.

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  2. El artículo es muy interesante. Pero, hasta donde yo sé, y a no ser que alguien me demuestre lo contrario, el camino que bordeaba el acantilado nunca se usó como camino de sirga.

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