Al cumplirse el centenario del
fallecimiento del doctor Enrique Areilza, el 14 de junio de 1926, recordamos la
profunda conmoción que su pérdida causó en toda la sociedad vizcaína y la
huella imborrable que dejó en Portugalete donde falleció en su residencia de El
Salto, actualmente desaparecida y situada junto al “hermano” palacete de El
Saltillo.
Cortejo multitudinario: Estas
históricas fotografías plasman, su salida de su residencia en Abaro, el paso de
la comitiva fúnebre por el Cristo, en un recorrido flanqueado por una ingente
multitud que quiso rendir su último tributo al ilustre médico y humanista hasta
su panteón en Pando
Acompañamiento simbólico: Junto
a las autoridades civiles y eclesiásticas, mineros de Triano llevaron su féretro
a hombros, que rodeaban niños del sanatorio de Gorliz y sus fieles Siervas de Jesús,
rodeados por vecinos de todas las condiciones sociales que guardan un
respetuoso silencio en las aceras.
Descanso en Pando: Los
restos mortales de don Enrique recibieron sepultura en el panteón familiar
ubicado en Pando
Un luto oficial y
popular que paralizó por completo la actividad de la Villa para despedir con
los máximos honores a una de sus figuras más preclaras y queridas y a quien
quisieron recordar dando su nombre al parque existente bajo su residencia del
El Salto.

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