martes, 31 de enero de 2023

VISITA REAL A PORTUGALETE EN 1865: REGATAS (1)


Ya hace 12 años que nuestro colaborador Dani Docampo nos informó en una entrada con un recorte de la prensa (La Correspondencia de España del 18 de agosto de 1862) sobre las NOTICIAS DE REGATAS EN LAS FIESTAS DE PORTUGALETE EN 1862.

Hoy otro amigo, Aurelio Gutiérrez en su blog LA VIDA PASA, es quien nos sorprende una vez más, con el hallazgo en sus investigaciones de aquellos años con otra noticia que aporta más datos a nuestra historia jarrillera.

Se trata de los actos conmemorativos que tuvieron lugar organizados por la Diputación y el Ayuntamiento de Bilbao para conmemorar el aniversario del Abrazo de Vergara de 1839, y que en esta ocasión contó con la presencia de la reina Isabel II acompañada por sus hijos.

La Comisión de festejos nombrada al efecto programó, entre otros actos, una regata en la Ría, el 31 de agosto de 1865, para lo que vendría a la Villa la reina Isabel II acompañada por el príncipe Alfonso y la infanta María Isabel.

El programa que nos aporta Aurelio, contiene las reglas para participar y el recorrido, que empezaría frente a la Casa del Consulado situada al otro lado de la Ría y subiendo hacia Bilbao para dar la vuelta en la baliza situada en el puente de Luchana. Con tres tipos de embarcaciones (lanchas trañeras, lanchas y botes), saldrían de dos en dos y cada cuatro minuto, estando dotada la prueba con importantes premios, el primero de ellos de 4.000 reales.

En la reseña del periódico “La España” del 5 de setiembre de 1865” se indica que  los dos primeros premios se adjudicaron a las lanchas de Ondarroa, con polémica por un altercado con la embarcación de Lekeitio. La reclamación de ésta fue desestimada así como la apuesta que lanzaron a los de Ondarroa para repetir la prueba “jugándose la cantidad que gustaran. Apuesta que fue desatendida por el comisionado ondarrés”.

La tripulación ganadora se quedó en la Villa donde durmieron y al día siguiente colocando la bandera en la proa de su embarcación  volvieron a casa por mar.

El problema que tuvieron al pasar por delante de Lekeitio, donde les esperaban “cinco lanchas, cuatro de ellas de altura y la otra la misma trañera que de ella asistió á la regata indicada, tripuladas con marineros y algunos particulares de la dicha Villa de Lequeitio” pasó a la historia del remo de dichas localidades y la podemos encontrar en la obra de Aitor Iturbe, ESTROPADAK. “como la cuestión es de honra de los marineros...”

 

lunes, 30 de enero de 2023

RECUERDOS DEL HOTEL DE SALOÑA (2)

 


Recordando a mi tío Antonio San Sebastián, y hablando de complejos, tengo que decir que cuando yo tenía 12 ó 13 años, Saloña pretendió que los domingos yo ayudase a los camareros a servir las mesas. Yo estudiaba en Santa María con los hijos de las familias “ricas” del Muelle y tenía que ir a servir a esas mesas. Por mi inmadurez y falta de personalidad, yo no quería ir a esas mesas y se lo dije a Saloña, que le dijo a mi madre que “a ver quién me creía yo” y que había que ayudar.

Entonces y los veranos de varios años, colaboré llevando “Avisos de conferencia” por todo Portugalete y su extrarradio (Pando, Repélega, etc). Eso a mí no me importaba.

En aquellos años muy poca gente tenía teléfono y un sistema de comunicar familias (muchas y de toda España) era que en el Hotel había un par de locutorios y llamaban de fuera al Hotel comunicando un aviso de conferencia para un amigo o familiar, que se anotaba en la oficina del Hotel y se pasaba a un papel, con el día y la hora en que alguno tenía que estar en el locutorio.

También me acuerdo cuando en 1953 estuvo alojada en el Hotel la Selección Española de futbol, que iba a jugar un partido en San Mamés contra Suecia. Como yo casi vivía en el Hotel tuve la oportunidad de estar bastante con los jugadores, Kubala, Gainza, Muñoz, etc. que me dieron autógrafos que no conservo.

Por aquellos veranos tenía amigos que venían a jugar conmigo al Hotel como fueron Fernando Delgado o Alfonso Bayo. Este era sobrino de Julián Bayo, alcalde, y nos facilitó las cosas para comprar una casa en “Diego Valor”, que eran municipales. Años antes, Bayo con su violín y mi difunto padre como barítono formaron dúo para música clásica y zarzuelas siendo contratados para fiestas o bodas de “ricos” en el Club Marítimo del Abra. Era un sobresueldo.

Tambien recuerdo a Harry Garmendia que formó un grupo de rock con las primeras guitarras eléctricas que se veían, donde él era el cantante. Tocaron varias veces en el salón del Hotel y en algunos otros sitios. Desgraciadamente murió muy joven, con veintipocos años, de enfermedad.

También estuvo hospedado un cierto tiempo en el Hotel, por cuestiones laborales el galés Geoffrey (marido de mi hermana). Anteriormente Saloña había contratado y trajo de Irlanda a la hermana mayor de la familia Behal, como institutriz y profesora de inglés de su hija Maria Angeles.

Años después, mientras estudiaba la carrera de ingeniero en Bilbao, además de a los bailes domingueros en el Salon del Hotel, iba bastante, los domingos, pero solo a la cafetería que seguía boyante a tomar el vermut con rabas.

Y quiero terminar estos recuerdos de Saloña, reconociendo un gran error que cometí y fui un desagradecido, de los cual me arrepiento mucho y no lo arreglé luego y ya no puedo.

El Hotel con Antonio como gran cocinero celebraba muchos banquetes de boda y mis hermanas allí lo celebraron. Yo, demostrando poca consciencia y sensibilidad no lo hice. En 1970 el restaurante mas famoso y elegante era el Artagan, junto a la basílica de Begoña y yo como un idiota inconsciente, tras casarme en la iglesia neorrománica de los Trinitarios de Algorta celebré allí el banquete.

Saloña nunca me reprochó nada, ni su hija o hijos, pero estoy seguro que esa decisión mía le tuvo que doler, seguro, por la ingratitud de que él siempre me había ayudado a mi y a mi madre y yo le pagaba así. Mi madre le invitó a la ceremonia y al banquete, pero el declinó la comida, creo que por no disgustarla, asistió a la ceremonia y luego se marchó.

Me he arrepentido muchas veces de aquel error, y no pongo disculpas, pues aunque mi madre o hermanas me lo advirtieran yo soberbiamente no les hice caso. 

José Antonio Otxoa San Sebastián

viernes, 27 de enero de 2023

RECUERDOS DEL HOTEL DE SALOÑA (1)

 


José Antonio Otxoa San Sebastián, nacido en 1943, nos ha facilitado algunos recuerdos de su relación con el Hotel y Antonio Saloña que lo explotó hasta 1971 en que murió.

Mi madre tras quedarse viuda, como era amiga de la infancia de la costura de Iluminada Sagredo, casada con Antonio Saloña que en 1951 se había hecho con la gestión absoluta del Hotel por 50 años, consiguió que este la contratara como ama de llaves o encargada de las 12 camareras que limpiaban cada día todas las habitaciones del Hotel, entonces muy lleno.

Yo que estudiaba en el colegio Santa María iba a veces a cenar con mi madre, Saloña, Ilu, su hija Marian, de mi edad, u otros hijos mayores ya casados. Bastantes veces en época baja me quedaba a dormir.

Saloña era un hombre muy grande de unos dos metros y muy grueso. Era muy buen cocinero, primero por todo el mundo y luego en su propio hotel. Escribía artículos y recetas sobre cocina, semanalmente en EL CORREO y también escribió un gran libro de cocina, Arte Nuevo de la Cocina Española 1965, que dedicaba en las bodas.

Su afición al boxeo le llevó a participar en la Federación Vizcaina de Boxeo, como presidente o directivo, y su despacho estaba lleno de revistas en inglés (que dominaba perfectamente) con fotografías de boxeo internacional (Joe Louis, etc.)

Viéndolas yo creía que podía ser boxeador y el me ponía su enorme manaza para que la golpease con el puño al estilo boxeador. El me aficionó al boxeo y me llevó a una velada en el frontón Kai Alde de Santurce que también regentaba. Recuerdo que allí vi, y era mi ídolo, un menudo boxeador: Pescadito Pérez. Desde entonces, 1955, hasta hoy he sido muy aficionado al boxeo.

En un tema virgen para mi entonces con unos 18 años, era la política. Por lo que me dijo, creo que no era franquista, por lo menos entonces. Creo que era monárquico de D. Juan de Borbón y demócrata. Leía la revista “Cuadernos para el dialogo” que entonces empezaba, buscando un cambio democrático del régimen de Franco, algo que yo también empecé a comprar y coleccionar.

Yo en el Hotel era el hijo de “Doña María” (así llamaban a mi madre) y aparte de Antonio y su familia, Ilu y su hija Mª Angeles, estaba Bárbara muy cariñosa conmigo, que cocinaba algo y limpiaba la cocina de “arriba” (había otra cocina principal abajo donde Antonio cocinaba), la cajera y su hija Amparo, que luego la sustituyó y que estaba en la esquina de la cafetería y nos guardaba las “borras” de café para luego en casa hacer “café con leche con sopas”.

Un camarero “especial” muy “ilustrado” era Celestino Saavedra, que atendía a todos en la cafetería y especialmente al farmacéutico y otros del “Muelle” que iban después de comer, todos los días, a jugar la partida al dominó.

Y como no, me acuerdo de una persona especial con la que conviví bastante: Mariano Fuentes, que era la mano derecha de Saloña, llevaba la contabilidad y estaba siempre en la oficina. Creo que era un buen tipo, con un carácter “especial”, también con las mujeres (mutilzarra) que al fin se casó ya algo mayor y pusieron una pastelería en el Callejón del Muerto, dejando de trabajar en el Hotel.

Entonces para ejercer una labor similar a la de Mariano, Saloña contrató a mi tío Antonio San Sebastián, que tenía ya hacía muchos años un buen puesto como encargado o jefe de unos 20 oficiales en La Naval de Sestao, y que al salir de allí iba al Hotel, haciendo pluriempleo, pues tenía 5 hijos.

Mi tío Antonio era carlista, por lo que fue teniente alcalde de Portugalete y era un buen hombre y cariñoso. No tenía complejos y no se le “caían los anillos” de que con su nivel se pusiera a cortar entradas en la puerta de entrada del salón de baile dentro del Hotel, donde se celebraba el baile todos los domingos. Yo fui muchas veces “a ligar” a ese baile que era muy decoroso.

jueves, 26 de enero de 2023

DESPEDIDA DE SOLTERO EN EL HOTEL EN LOS FONDOS DE A. ZORRAQUIN


En aquellos años de posguerra en que pocos podían disponer de una cámara fotográfica, tenía que ser el fotógrafo comercial, en este caso Andres Zorraquin, quien recogiera los actos sociales que se producían, como eran las bodas, celebraciones familiares, o como en esta ocasion una despedida de soltero con todos sus amigos.

Hemos colocado los nombres que pudimos recopilar de los asistentes, a la derecha de la foto, en las escaleras del Hotel, sin que podamos señalar su fecha.

 

miércoles, 25 de enero de 2023

RECUERDOS DEL OJILLO: (7) EL CACHARRO DE SIRIMIRI

 



Siguiendo con los recuerdos de Juan Fermín López Markaida, se para en la entrada de la actual calle Gipuzkoa, entonces Calvo Sotelo, que recogemos en la foto superior.

Allí había un banco de piedra que se aprecia en la foto y en el chaflán de la calle junto al muro del solar vacío, una fuente, ya en aquellos años sin agua. En dicho solar la fábrica de Gaseosas Sirimi que cerraría hacia 1965, metía su camioneta de reparto, de la que no encontramos ninguna fotografía.

En sus recuerdos del Ojillo, Kotetu Sirimiri, que trabajó en dicha fábrica de gaseosas, decía que en ese lugar tenían unos cobertizos donde guardaban las dos pequeñas camionetas que tenían para el reparto y también almacenaban los fardos de paja para el burro.

En ese terreno se construyó en 1956 la casa nº 8, que era la única en la calle que tenía ascensor y a la cuadrilla de los más pequeños, los de la década de los años 50, les entusiasmaba entrar en aquel portal, contemplar y experimentar con aquel artilugio automático mecánico tan novedoso.

Consecuencia de dicha edificación, el desvencijado cacharro de Gaseosas Sirimiri, dejó de tener su sitio de aparcamiento recogido y pasar a tenerlo desprotegido, para regocijo de algunos dúos de arrapiezos que hicieron su juego preferido de el. Juan Angel y  Mogollo por un lado, Juanito y Marquitos por otro, eran esas parejas con ánimo de fuertes emociones a cuenta de aquel vehículo de cabina verde y cartolas de madera raída. 

En cierta ocasión se les ocurrió quitar el calce, la cuña de las ruedas de la camioneta, que estaba aparcada enfrente de la fábrica, en el nº 11, y este suavemente empezó a deslizarse cuesta abajo

Afortunadamente unos brazos ágiles, poniendo la carretilla que Frias solía tener en la acera delante de su tienda de comestibles del nº 9 y un bordillo de andén generoso consiguieron detener el vehículo.

Sin embargo en otro episodio la otra pareja con más arrojo, se les ocurrió la experiencia de subir a la camioneta y jugar con el volante moviéndolo como si condujeran. En esta, pues el copiloto que algo también debía hacer para colaborar, le quitó no sin esfuerzo el freno de mano. El vehículo empieza a moverse, el piloto que no llega con el pie a poder utilizar el freno de pie pues la pierna no le da, no alcanza, y el concomitante que no tiene suficiente fuerza para apretar la palanca del freno de mano y el cacharro de Sirimiri que comienza a descender cuesta abajo

El par de críos consiguen saltar del vehículo, pero este choca contra la acera del supermercado de Manolo, se endereza y sigue su recorrido que se aprecia en la foto superior y acaba en la siguiente esquina del Economato , frenando en seco.

Los emuladores de Fangio salen por patas, zumbando pero sin ningún percance digno de mención.

Amén

 

 


martes, 24 de enero de 2023

ORIGEN DEL NOMBRE LA PAJONA Y SUS RESTOS ACTUALES

 


Tanto José Luis Garaizabal (pinchar) como quien esto escribe (pinchar), hemos publicado sendos artículos a cuenta del trazado de la desaparecida Estrada de la Pajona. Permítanos el lector no repetir lo que ya expusimos en dichos artículos, a los que remitimos. Baste ahora tan sólo recordar que se trataba de un estrecho camino, quizá de no más de 5 metros de anchura, que comenzando en El Ojillo (actual calle Gregorio Uzquiano) a la altura del convento de las Siervas de María, transcurría recto cruzando la calle Carlos VII hasta dar con la zona alta de la calle General Castaños, cerca ya de la Estrada de Zomillo, al final de la actual calle Libertador Bolíbar.

Empecemos por su nombre, cuyo origen creo haber dilucidado gracias en realidad al filólogo Carlos Glaria, que en su libro Muskiz, historia y toponimia de un Concejo del Valle de Somorrostro, hablando de un paraje del monte Montaño en Muskiz llamado La Pajonera, nos dice en la p. 167: «el nombre hace referencia a los “pajones” o tallos de la borona». Como sabemos, la borona es el nombre que se le daba al mijo, un cereal que requiere de muy poca agua para crecer, con el que antiguamente se hacían tortas de pan. Posteriormente “borona” es como se llamó al maíz, y una vez molido, a la harina con la que se hacía el pan. Por tanto, es muy posible que entre el Ojillo y la Estrada de Zomillo, donde situamos el topónimo, existiera una plantación de estos cereales (trigo y/o maíz).

En cuanto a los leves restos que nos quedan de la estrada, sabemos que en 1938 Andrés Mendizabal solicitó construir el actual n.º 12 del Ojillo (hoy calle Gregorio Uzquiano), para lo cual presentó en dicho año el plano correspondiente, firmado por el arquitecto municipal Santos Zunzunegui. Por su interés lo reproducimos. En él se ve cómo la estrada transcurre recta durante unos metros entre el convento de las Siervas de María y el solar propiedad de la viuda de Carlevaris, realizando a continuación un leve giro, quizá obligado por el cuerpo del convento, que el camino se ve forzado a esquivar.

En la fotografía sacada de Google Earth, podemos observar nítidamente la disposición del edificio alargado del patio conventual, cuya planta se dispone en diagonal respecto al edificio de la iglesia. Esta disposición tan irregular, muy probablemente es heredera y obligada por la preexistente Estrada de la Pajona, a cuyo trazado de algún modo el edificio tuvo que adaptarse.

Si comparamos el plano de 1938 con la imagen aérea, vemos cómo la estrada comenzaba en el edificio de la derecha (el proyectado en 1938, pero construido en 1947), donde se indica “El Txangurro”. Tal como marca el plano de 1938, tras unos metros transcurriendo en paralelo al convento, el camino cambia su trazado tomando una dirección diagonal, que es precisamente la que presenta el edificio alargado que vemos en la foto aérea. Tal disposición habría sido anómala sino hubiera sido por la preexistencia del camino, que obligó a construir el edificio en esa situación, y no en paralelo al convento, como se esperaría de una ordenación edilicia más lógica.

 

Aitor González Gato.

 

lunes, 23 de enero de 2023

EL HOTEL EN 1880 Y LA COCINERA BILBAINA BRIGIDA MURUA

 


Las investigaciones que nos ha ofrecido Aurelio Gutiérrez en su blog LA VIDA PASA sobre la cocinera bilbaína Brígida Murua relativas a su relación con el HOTEL de Manuel Calvo ofrecen algunas nuevas aportaciones a la historia de este establecimiento portugalujo.

En el nº 4 de Temas Jarrilleros dedicado a los 150 años del HOTEL, nos queda un vacío de noticias en el periodo trascurrido desde el 24 de agosto de 1874 en el que el ejercito le expropia el edificio a Manuel Calvo hasta el 17 de febrero de 1880, cuando encontramos el primer anuncio del Noticiario Bilbaíno, con Timoteo de Otaduy, apoderado del indiano, ofreciendo el traspaso de la FONDA y Café existente en el edificio.

Parece ser un mes después cuando lo cogería Brígida Murua, junto con Félix Almadoz empleado suyo en la fonda que regentaba en Las Arenas, quien tras adecuarlo a sus intenciones, el 3 de mayo se lo traspasaron a Francisco Sierra Requeni, viudo, de 37 años, vecino de la Villa, con todo el mobiliario existente del que nos dejaron un pormenorizado inventario y bajo el cual se hizo cargo el referido Sierra por el precio de 78.207 reales de vellón, pagaderos 10.000 en el acto y los restantes a los plazos fijados en dicha escritura.

Sierra lo explotó durante cinco meses como GRAN FONDA DE PORTUGALETE, según vemos en uno de sus anuncios, pero al vencer el primer plazo del traspaso de 20.000 reales, el 30 de setiembre y no hacer frente a su pago, entablaron contra él demanda ejecutiva y embargo que tras las correspondientes diligencias se sentenció el 18 de octubre.

Dado la situación de quiebra de Sierra, el 10 de diciembre llegaron a un acuerdo recuperando Brígida y su socio el traspaso del negocio.

El detallado inventario que realizaron y que Aurelio nos ofrece en su trabajo, es interesante para la completa historia del HOTEL.

Así vemos que disponía de un lujoso comedor grande, con un gran reloj en la pared, espejos de marco negro y dorado, lámparas inglesas, una galería con chimenea de metal, cien mesas y una completa cubertería en la que destacaban “993 platos de porcelana, filete azul marcados B.M.” , iniciales de la dueña.

En el Café, destacaríamos sus 12 mesas de hierro, cuadradas y redondas, con 50 taburetes de rejilla y 27 sillas de respaldo, así como “una mesa de billar con tres bolas de marfil, doce tacos y un tanteador”. 

En el salón de la fachada principal con sus mesas de mármol y caoba, sofás y butacas, espejos dorados, quinqués y dos braseros, destaca un piano vertical (Stent) siete octavas.

También nos indican el contenido de la bodega: botellas de champagne, vinos de Bordeaux, Málaga, Borgoña, barriles de cognac, jerez, ajenjo, vermouth y cerveza, así como 72 cajas de cerveza de diferentes clases.

En el recuento del piso último encontramos 32 camas de hierro, 19 lavabos, 16 orinales, 15 palanganas,… en la habitación principal, 32 camas de hierro, y en la parte zaguera, cuatro camas.

El inventario recoge también los elementos existentes en el todos los elementos alquilados, como cuarto del despacho, despensa, cocina, comedor pequeño, cuarto de plancha, escalera, piso de abajo…

Nos queda todavía por conocer si Brígida lo siguió explotando, pues tenía 64 años y falleció ocho años después, cuando ya se había hecho con el traspaso Teodoro de Mendizabal y lo denominaba HOTEL BUENA-VISTA.

Lo que si nos queda claro es que fue la primera mujer, con una gran reputación como cocinera en Bilbao, que se hizo cargo de los fogones del HOTEL y que ha tenido que pasar mas de siglo y medio para que otra, Zuriñe García, estrella Michelin, lo vuelva a hacer.