martes, 19 de junio de 2018

APUNTES PARA LA HISTORIA DEL BALONMANO PORTUGALUJO (3): SEGUNDA MITAD DE LOS AÑOS 60






Vamos a recoger todo lo que disponemos de la segunda mitad de la década de los años 60, osea del 64/65 a 68/69 y que esperamos seguir completando con la colaboración de los que fueron sus protagonistas.

Si empezamos por la foto de esa primera temporada 64/65, que

aparecen en el patio del Colegio, nos encontramos con Chemi Herrero en el centro con algunos jugadores que procedían de Las Arenas y que tenían cierta relación con Gaztelueta.
Durante esta temporada así como la anterior el equipo figuraba como MILINDRIS GUYMA, al igual que el equipo de baloncesto que patrocinaba Guyma, para pasar quizás la temporada siguiente a ser SANTA MARIA

Por la revista Pulso que editaba el Colegio Santa María sabemos que la cantera estaba en los equipos escolares. Así el equipo de juveniles lo formaban Basterra, Bilbao, Campó, Cobos, Cuesta, Garrigós, Hoyos y Gómez que hicieron una buena temporada jugando con equipos como el Calasancio, Altos Hornos o Santiago A.

También hay noticias de uno de los equipos de infantiles, formado por Atienza, Expósito, Juanjo Duque, Carrasco, Huidobro, Gómez, Arenal, Juanje Fuentes, San Félix y Vallejo, que por lo que leemos pudieron llegar a ser campeones de grupo (pendiente de jugar contra Gaztelueta). Sus victorias contra Diocesano, E. Francesa o Santiago A fueron contundentes.

Al año siguiente en 1965 estos infantiles fueron subcampeones, y el equipo lo formaban según leemos, Pacho, Baguilla, Martín, Bartolomé, Juanje Fuentes, San Félix, Torre, Bilbao, Heredia y Jócano.

Como vemos algunos de esos infantiles como fueron Juanjo Duque, San Félix o Juanje Fuentes, pasaron a formar parte la temporada siguiente 66/67 del equipo federado que preparaba tras su época de jugador Chemi Herrero.

En la foto superior, que puede ser de esa temporada con el nombre de SANTA MARIA, y con el apoyo de Traspaderne, cuyo hijo Javier era el presidente del Club, tenían un buen equipo que tras quedar campeones en 2ª Regional ascendieron a la primera.

En esta categoría ya en la temporada siguiente 1968/69 y con el nombre de MENESIANOS corresponde la foto siguiente que ya ofrecimos anteriormente correspondiente a un partido en el recién inaugurado polideportivo de los Jesuitas de Bilbao, en cuyas gradas se aprecia la hinchada portugaluja.

NOTA: Dada la gran aceptación que tienen estas entradas relativas al balonmano, repetimos nuestra petición de que necesitamos más información, fechas, fotos, etc. sobre estos años y que los que vivieron este deporte nos pueden completar la que hemos señalado.





lunes, 18 de junio de 2018

BIBLIOGRAFIA PORTUGALUJA: PORTUGALETE Y LOS MUERTOS DE LA GUERRA CIVIL. MILICIANOS Y GUDARIS (1936-1937)



Nuestro colaborador José Manuel López Díez ha publicado este trabajo que según sus palabras pretende corregir las listas de milicianos y gudaris que murieron durante la guerra civil, publicadas hasta ahora por otros autores, en lo que respecta a Portugalete. 
Abarca los soldados republicanos que, o nacieron en la villa, vivían en ella, o murieron o fueron enterrados aquí o inscrita su defunción.
A manera de resumen una parte de ellos los recogemos en la relación que acompaña a la foto de la portada que encabeza esta entrada.
Es imposible que el resultado sea definitivo, entre otras razones por lo que ya escribió Tasio en 2012: el Registro Central de Fallecidos en Campaña, punto de partida de esta investigación, no recoge los muertos desde la ruptura del “Cinturón de Hierro” (12 de junio de 1937) hasta el fin de la guerra civil (1 de abril de 1939). Y además consigna 246 sin identificar.

El autor cree que su trabajo ayuda a superar la provisionalidad reinante en este tipo de listados; sobre todo en internet, donde se repiten y expanden los errores, contradicciones y lagunas de las fuentes primarias y sus transcripciones. De hecho, hay soldados que siguen apareciendo como portugalujos y fallecidos, cuando no eran ninguna de las dos cosas.

Este libro ha sido publicado por Oroituz con la financiación de Portugalujo Despierta y será presentado el próximo día 20 en el Centro Cultural Santa Clara.


domingo, 17 de junio de 2018

FELIPE LAFITA BABIO (1902-1987) UN REFERENTE EN LA INGENIERIA AERONAUTICA ESPAÑOLA






De este personaje se encuentra en internet muchas noticias dado que es un verdadero referente en la historia de la aeronáutica española. Sin embargo su relación familiar hay que buscarla en el Archivo Histórico Municipal donde Roberto Hernández Gallejones, Amaia Álava y José  Manuel López Diez nos completan la información.

Sus antecedentes familiares en la Villa comienzan cuando en 1849 se estableció aquí un marino gallego Jacobo Babío Amor que al casarse con Dominica Osteocoechea tuvo varios hijos, como Aquilino (que también sería marino), José Tomás, María, o Felipa que se casó con Isidoro Lafita Andraca, un joven de Plencia que había venido con 12 años y que también eligió la profesión de marino.

Ambas familias vivían en la misma casa del Muelle Viejo, el nº 16, y allí el matrimonio de Isidoro y  Felipa, tuvieron sus cuatro hijos, Isidora (1893), Gloria (1896), Manuel (1890) y finalmente Felipe (1902).

Tras nacer este último muere su madre y su padre se traslada a Santurce, donde sería socio y director gerente de la Compañía Santurzana de Navegación que constituida en 1904 adquirió el vapor Desierto. Mientras a Manuel le envía a estudiar medicina (en 1952 el ayuntamiento le felicita al ser galardonado con la Orden Civil de Sanidad) a Felipe le envía a estudiar ingeniero naval al Ferrol.

Dotado de grandes capacidades intelectuales Felipe estudió allí primero la carrera de Ingeniero Naval, obteniendo con 23 años el doctorado, y después siendo ya comandante de la Armada, su segunda carrera en la Escuela Superior Aerotécnica de Madrid, lo que le supuso ante la brillantez que mostró la concesión en 1934 de la Cruz de segunda clase del Mérito Naval. Su tercera carrera sería la de Ingeniero Industrial en Barcelona.

Fue catedrático en las Escuelas de Ingenieros Navales y Aeronáuticos, campo donde su asombrosa actividad dio lugar a muchas aportaciones de carácter muy diverso, que fueron de gran importancia para el desarrollo de la Ingeniería Aeronáutica Española. De hecho su nombre figura en los anales de la aviación militar española donde ocupa un puesto de honor

Tras la guerra civil, en 1942, cuando se fundó el Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica fue él su primer Director General, (era entonces coronel de ingenieros aeronáuticos), cargo que ocupó durante 20 años y cuyos diversos objetivos eran analizar, desarrollar y homologar las características de funcionamiento de aviones, motores, equipo y armamento y los materiales empleados en su construcción, dependiendo directamente del Ministro del Aire. El convertiría este Instituto en una cátedra internacional por donde desfilaron las figuras más prestigiosas de la Ciencia y Tecnología Aeronáutica de Europa y América, jugando un papel esencial en la consolidación del nivel científico de la actividad aeronáutica en España.

Su sede empezó en el aeródromo de Torrejón de Ardoz, donde dirigió además las obras de construcción de la base aérea militar. Fue también Director y Profesor de la Escuela Superior Aerotécnica, que se convertiría más adelante en la Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos de la que sería profesor.

Publicó gran número de obras relacionadas con el mundo aeronáutico destacando entre ellas: Introducción al Estudio de Vibraciones Mecánicas, Vibraciones Mecánicas en Ingeniería, Problemas de Torsión, Técnica del Hidroavión, Teoría de la Elasticidad y Fundamentos de la Resistencia de Materiales, o Aerodinámica Aplicada. Dentro de esta especialidad escribió trabajos sobre física y matemáticas.

También brilló como hombre de acción, llevando la presidencia de diversas empresas nacionales. Por sus años de estudio, docencia e investigación fue elegido en 1961 miembro de número de Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de Madrid, y de la Real Academia de Ciencias y Artes, de Barcelona, y Gran Cruz del Mérito Aeronáutico. Su prestigio internacional le llevó a ser miembro de honor del Instituto Aeronáutico Lilienthal de Berlín y comendador de la Corona de Italia.

Consejero de la Fundación Juan March dimitió al llegar a los 80 años ocupando su puesto su hijo Alfredo Lafita Pardo, abogado del Estado que posteriormente sería designado director-gerente y luego vicepresidente ejecutivo de la Banca March.



Jon Koldo Fernández García de Iturrospe nos completa la información de Isidoro Lafita Andraca (Plencia 1867- Santurce 1945), el padre de nuestro personaje Felipe Lafita Babio, ya que tras el nacimiento de este y la muerte de su mujer se traslada a Santurtzi, donde se casa en 1904 con Leonor Arzuaga Mendizábal.
Como ya dijimos ese año es uno de los socios de la nueva compañía Compañía Santurzana de Navegación adquiriendo el Vapor Desierto, continuando con su actividad como empresario naval, entre la que encontramos en 1907 la adjudicación de un concurso para poner a flote el buque General Valdés, que en 1909 rescinde el contrato iniciando un largo pleito contencioso-administrativo contra los Ministerios de Marina y Guerra.
Si 1907 forma parte en el jurado de las regatas internacionales que se celebraban en la ría, en 1911 se le autoriza a construir un casino balneario en el inicio del rompeolas exterior bajo proyecto de
Cecilio Goitia y en 1940 es nombrado vocal del recién creado Consejo General del Montepío Marítimo.
Su firma aparece en diversos artículos de la revista Marina Civil, órgano de la Federación Española de Oficiales de la Marino Civil.
Jon nos adjunta también la foto de su panteón familiar en el cementerio municipal.




jueves, 14 de junio de 2018

EL FUERTE DE SAN ROQUE EN EL SIGLO XX: DECADENCIA Y DERRIBO



Llegó el siglo XX y las fortificaciones que se habían construido tras las dos guerras entre carlistas y liberales fueron perdiendo su importancia defensiva y poco a poco vieron como sus moradores volaban a otros cuarteles o regresaban felizmente a sus casas.

Durante las dos primeras décadas, el fuerte de San Roque siguió más o menos activo. Pedro de Heredia narró como en 1901, un incendio devoró la casa de Olabarría (Alto de la Pastora), acudiendo en su auxilio un piquete desde el fuerte que había visto las llamas, consiguiendo salvar a los niños que causaron el fuego accidentalmente en la cuadra.

La siguiente noticia es de 1908 y narra el fusilamiento del carabinero Agapito Zorrilla que había asesinado a su sargento, Francisco Mendoza. La sentencia se cumplió detrás del fuerte, en una trinchera. Formaron el cuadro fuerzas del Regimiento de Garellano, Escuadrón de lanceros de Borbón, Guardia Civil y Carabineros. Dispararon al infeliz dos ráfagas de seis disparos sus propios compañeros. Lo peor de todo, es que aquello se convirtió en un repugnante espectáculo que congregó a cientos de portugalujos y viajeros llegados a la villa.

La salubridad del fuerte era pésima desde el momento de su construcción, sin agua corriente, más que la que recogían de la lluvia. En 1909, por fin, se construyó un saneamiento desde el lavadero del fuerte hasta el Ojillo. La fachada del fuerte, tal y como muestra la fotografía superior de la revista Novedades, asomaba curiosa sobre las gradas del Frontón La Estrella, cuando en 1910 se celebró un concurso de Bandas de Música.

Nuestros munícipes no debían estar contentos con su pobre protección y se desplazaron a Madrid en 1913 a gestionar ante el Ministro de la Guerra la construcción de un nuevo cuartel para las fuerzas del Ejército. De momento, solo obtuvieron buenas palabras para un futuro,“ya que en el presente no disponían de fuerzas a desplazar, pero que sí podrían hacerlo en el momento que se aprobase el plan que tenía en proyecto aumentar a los regimientos un nuevo batallón”. Se agradeció al Diputado Juan T. Gandarias sus ayudas prestadas y acordaron “encomendar a un Ingeniero Militar la redacción de un proyecto para la construcción de dichos cuarteles en el punto donde hoy se halla instalado el de San Roque”. Como veremos, este asunto aflora de nuevo en 1919.

Hasta entonces, en 1914, se realizaron nuevas obras, a cargo del Ayuntamiento, de reparación y adecentamiento con el fin de acoger una o dos compañías de Regimiento de Garellano, para que realizaran ejercicios de tiro en la falda del Serantes. Esto nos hace pensar que las antiguas fuerzas acuarteladas ya se habían ido a otros lares. El ayuntamiento se desvivió por realizar las obras (1.155,55 ptas.) en ventanas, bastidores, ventanillas, cristalería, nueva puerta, reparación de las escaleras exteriores, forro exterior, reparación del tejado, blanqueo y empapelado, reparación alcantarillas, cocinas, etc., “ya que consideraron muy beneficiosa la presencia militar en la villa”.

Saltamos a 1919, y el Ejército comunica a nuestro alcalde, Miguel de Carranza, “que se ha consignado por la Superioridad el gasto para poner en estado de habilitarlo para alojamiento de una o dos compañías (unos 200 hombres) el fuerte llamado de San Roque”. Recordaba como “una de las mejoras solicitadas y aprobadas es la dotación de agua para el consumo de la guarnición, elemento indispensable sin el cual es imposible puedan instalarse fuerza alguna”. El Ayuntamiento lo solucionaba elevando agua desde el depósito cubierto, mediante una bomba por medio de una tubería de 25 mm. En el fuerte se instalaría una pequeña fuente o pila.

Las fuerzas que iban a venir eran “el Regimiento de Infantería de Guipúzcoa y la 12ª Compañía de la Sexta Comandancia de Tropa de Intendencia, para que formen parte de esa guarnición. Pedían de forma clara que se les diga los ofrecimientos sobre terrenos, expresándose la situación y condiciones de los mismos y las facilidades que puedan prestar, para la construcción de UN CUARTEL para el regimiento de infantería y OTRO CUARTEL para la expresada Compañía de Intendencia.

Suponemos que para ese OTRO CUARTEL recurrirían de nuevo al “Cuartelón”, que llegados los años treinta, presentaba un estado ruinoso tras haber acogido la Escuela de Artes y Oficios, un almacén municipal y a pesar de su estado, en él se alojaron los primeros okupas portugalujos, “viviendo sin las más elementales reglas de moralidad”. El Ayuntamiento republicano de 1932 decidió su derribo, pero buscando previamente una nueva ubicación para sus usuarios. Dado que el fuerte estaba abandonado, se pensó realojarlos allí, tras conseguir la autorización de Ministerio y la cesión provisional en 1933. Se alojaron unas 10 familias y en 1934, había cola para conseguir allí una vivienda. En 1936, el periódico Euskadi Roja decía: “El antiguo fuerte ha sido convertido en un cobertizo o refugio, en donde se cobijan más de 27 familias, unas 150 personas, obreros sin trabajo, mendigos habituales, gentes sin hogar y sin pan”.Como pie de una foto decía: “La entrada posterior a las inmundas pocilgas y malolientes en las que vegetan hacinadas como bestias más de 150 personas”.

A primeros de 1937 se registraron grandes temporales que dañaron el fuerte dejándolo en estado de ruina. La última corporación republicana había acordado en Marzo su derribo, dado el peligro que suponía para los niños que jugaban en la zona, pensando dedicar la zona a parque público, pero los acontecimientos bélicos retrasaron su demolición.

En la foto inferior de la Biblioteca Nacional de España, fechada el 17 de junio de 1936 tras la voladura del travesaño del puente el fuerte aun se aprecia en pie.

Sus restos acogieron el 30-8-1940 el ajusticiamiento a garrote vil de tres jóvenes de Repélega,  La Sierra y Villanueva que habían asesinado a Francisco Herrero, obrero de AHV, para robarle 25 pesetas y arrojar su cadáver al Ballonti. Nuevamente, aquello se convirtió en un “espectáculo al amanecer” al que el ayuntamiento había convocado mediante un bando.

Y aquí acaba la historia militar de 100 años sobre el cerro que en su día acogió aquella ermita de San Roque que las tropas napoleónicas convirtieron en cenizas. En los siguientes capítulos, terminaremos hablando de su transformación, primero en depósito de aguas, con su curiosa compra al Estado, acabando hoy en día como plaza-parque bajo la que se construyó un parking.


JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO
Datos extraídos fundamentalmente del Archivo de Patrimonio (C12- 27A y 28)



miércoles, 13 de junio de 2018

PRIMERA GUERRA CARLISTA EN PORTUGALETE(1): ATAQUE DE ANDECHAGA


  

Tras la guerra con los franceses, en que Fernando VII aceptó ciertas reformas para atraer a los sectores liberales, en enero de 1820 se produjo el levantamiento militar del teniente coronel Riego, que proclamó la restauración de la Constitución de Cádiz de 1812 y suprimió la inquisición, dando lugar al trienio liberal que duró hasta 1823 con la entrada del ejército francés que repuso el absolutismo en la persona de Fernando VII.

Tras una “década ominosa”, a su muerte en setiembre de 1833, y ser proclamada reina su hija Isabel, bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón, su hermano Carlos mantuvo sus derechos dinásticos llevando al país a lo que se llamó la primera guerra carlista.

En Portugalete ante el levantamiento carlista en Bizkaia, huyó la corporación municipal que eran liberales aunque se reintegraron poco después cuando las tropas del ejército liberal se afianzó en Bilbao. A continuación llegaron abundantes tropas que se dedicaron a fortificar la población, en la que tres años antes se había hecho desaparecer su batería del Solar con sus veteranos cañones.

Tras unos meses con tropas carlista merodeando en los alrededores, el 22 de abril de 1834, tuvo lugar una importante acción sobre Portugalete, llevada a cabo por un personaje muy conocido como era Cástor Andéchaga que a la sazón vivía en un caserío de Galindo perteneciente entonces al concejo de Santurce y ya en el siglo XX a Portugalete.

La Villa, que contaba con una guarnición de 99 hombres, granaderos provinciales de la guardia real, fue considerada desde el principio por los carlistas como objetivo principal como medio de conseguir apoderarse de Bilbao que daría a los carlistas un importante prestigio sobre todo internacional para la obtención de ayuda económica.

Andéchaga con una facción de 1200 hombres divididos en varias columnas comenzó el ataque a las 5½ de la mañana. El parte militar señalaba que “acometieron con el mayor arrojo las puertas llamadas del Cristo, Torre, Ribera y otros puntos, con un fuego horroroso e imprevisto, siendo contestado con serenidad por la guarnición que cubría todos aquellos”.

Al fracasar este primer ataque por sorpresa “con el fin de penetrar a todo trance en el pueblo, haciendo uso de hachas, picas, palancas y otros instrumentos, lograron allanar la puerta de la huerta de la casa nueva del Cristo, que habitaban D. José y D. Clemente Urioste, apoderándose de ella por estar fuera de cerraduras y desde donde ofendían terriblemente a nuestros soldados y en particular a los que defendían las aspilleras de aquel sitio, intentando al propio tiempo incendiar desde la misma casa la inmediata que ocupaba D. Agapito Alconero desistiendo pronto de esa empresa por las medidas que adoptó el comandante del fuerte. Igualmente ocupó otra casa torre que daba frente a la anterior, y valido de su elevación, hacía un mortífero fuego por casi todas las calles del pueblo: la guarnición le contestaba con tal acierto, que no encontrándose seguro en dicha casa tuvo que romper infinidad de paredes para salir

Para conseguir abrir la puerta del Cristo, Andechaga, mandó lanzar contra ella tres carros cargados de paja y colchones ardiendo obligándolos a conducir a los prisioneros que tenía del regimiento de Chinchilla, en cuya operación fueron casi todos heridos por sus compañeros de armas. En el mismo momento que esto pasaba en la puerta del Cristo, reforzaba su ataque por la de Santa Clara, abriendo brecha en la pared de la huerta de las monjas, por la que se introdujo en el convento y se apoderó de la casa del vicario. Por último, tras 16 horas de continuo fuego, decidió retirarse. En la guarnición se contabilizaron dos tiradores muertos, llamados Ginés Navarro y Manuel Rodriguez.

A Cástor Andéchaga le había llegado la noticia de la llegada de Espartero desde Durango en auxilio de la Villa y decidió salir a su encuentro. En el combate entre ambos en Burceña tuvo 80 muertos y bastantes prisioneros, perdiendo considerable armamento, caballos y equipajes. Espartero entró en la Villa con una herida de bala en el brazo aunque no de mucha gravedad. Por este hecho ascendió a Mariscal de Campo.

Tras esta primera acción el ejército cristino envió nuevos batallones a la Villa para reforzar su posición y sus fortificaciones, así como barcos de la marina española y británica que acudió en su ayuda. Esta previamente había estado en San Sebastián donde se habían encargado de la construcción, entre otros, del fuerte de Jaizkibel conocido con el nombre de su comodoro Lord John Hay, y cuyo equipo de zapadores pudieron ser los que construyeron aquí el fuerte de Campanzar, que junto con los que se hicieron en el cerro de San Roque y Abatxolo protegerían la Villa y la entrada del puerto durante los siguientes años de la guerra. En la ejecución de estas defensas participó el cuerpo de ingenieros dirigidos por Manuel Valdés y Casasola, que posteriormente llegaría a Mariscal de Campo.

Ya desde los primeros momentos de la contienda, uno de los problemas que se planteó fue el alojamiento de la tropa para lo que se recurrió a domicilios particulares y al convento de Santa Clara, que fue abandonado por las monjas.

martes, 12 de junio de 2018

CARTAS MARINAS: (4) 1560 P. GALLETO






Sobre estas líneas José Antonio Soto nos ofrece un fragmento de una carta náutica del Atlántico Norte fechada en 1560.

Su título original es Fragmento de una carta náutica representando una parte del océano Atlántico nordeste y del Mediterráneo Occidental, siendo su autor el italiano Giacomo Maggiolo, y que figura en los fondos de la Biblioteca Nacional Francesa.

 Como resaltamos en el detalle inferior la Villa aparece como P. Galleto entre Birbao y Castro, con el nombre en grande de BISCAIA.


lunes, 11 de junio de 2018

LA PLAYA DEL SALTO A FINALES DEL SIGLO XIX, EN UN OLEO DE MACARIO MARCOARTU (1860-1905)




José Manuel Ferreras Fernández, a través de facebook, nos ofrece este oleo sobre lienzo de grandes dimensiones (192 por 240 cms.) atribuido a Macario Marcoartu, que sale a subasta el próximo miércoles 13 de junio en Artesubastasbilbao. 

Sobre este pintor fotógrafo, nos dice lo siguiente:

Fue bautizado el 28 de febrero de 1860 en Begoña, donde su padre Florencio Marcoartu Arechederra, fue alcalde muchos años,  mayordomo de la Cofradía de Begoña, prestamista al consistorio de dicha Anteiglesia y a particulares. Florencio se casó con Facunda Goicoechea Iceta en Galdácano, el 10 de junio de 1840. Tuvieron seis hijos: Elías, Felipe, Anacleto, Rosario, Juliana y Macario.
Con diez y ocho años Macario se presentó a la Exposición Provincial de Vizcaya en Agosto de 1882, siendo presidente de la Comisión Bernabé Larrínaga y secretario Eduardo Delmas quien también publicó el reglamento de la Exposición en su imprenta. La muestra se celebró en el Instituto Vizcaíno.

Macario antes que fotógrafo fue pintor aunque los críticos  que no lo estimaron demasiado, decían de él: pintor bilbaíno de costumbres y escenas historicistas y religiosas, decoró algunos palios de la Diputación de Vizcaya, de valor artístico mediano. Tampoco lo apreciaron los colegas de su época, según nos lo cuenta la publicación Kobie, Bellas Artes Bilbao 1991.

Fueron tres los pintores que abrieron estudios fotográficos: Pablo Bausac, Cosme Duñabeitia y Macario Marcoartu. De este último el crítico de arte Llano Gorostiza, dice de él que es un artista nazareno, hábil dibujante y colorista.

Como lo demuestran sus cuadros, La Procesión y la Coronación de la Virgen de Begoña en la Iglesia San Ignacio de Algorta. Dos cuadros de gran tamaño, Catad ahí a vuestro Señor que os lo demanda y La Jura de la Reina Isabel la Católica en un portal de Tendería. Estos dos cuadros están en los laterales de un gran ventanal del palacio de la Diputación de Bizkaia.

Barroeta, Echenagusia y Macario Marcoartu se servían de la fotografía para hacer retratos pictóricos. En el caso que nos ocupa fue una fototipia de Hauser y Menet de 1891 que recogemos abajo.

Macario se casó con Ángela Goiri Mardaras en Begoña el 7 de mayo de 1898.
Macario tuvo su estudio y gabinete fotográfico en la calle Correo  nº 9, que era una de las calles más comerciales y señoriales del Casco Viejo. En mayo de 1899 en el comercio más elegante de Bilbao en aquellos años, Au Monde Elegant de la calle Correo expuso una hermosa obra, a decir de la prensa de aquella época, que era una novedad en España, un grupo de tres cabecitas de niños, tan acabadas y hechas que revelan las actitudes de este gran artista.

A la hermana de Macario, Rosario la multan con 50 pesetas por prostitución clandestina en su domicilio de la calle Pelota 2 primer piso, en el año 1900, según consta en los archivos de la Diputación Foral de Bizkaia.

Macario Marcoartu falleció prematuramente en febrero de 1905.