viernes, 24 de mayo de 2019

LA PRIMERA CARRERA DE “VELOCIPEDOS” EN PORTUGALETE HACE 130 AÑOS




En el último tercio de siglo XIX experimentó un gran crecimiento la organización de carreras de velocípedos a lo largo y ancho de nuestra geografía. En Madrid, dichas pruebas solían disputarse en el Parque del Retiro, en Bilbao en el Campo Volantin y en Portugalete fueron en el Muelle Nuevo.

Aunque en Bilbao ya se acogió con entusiasmo en 1868 a los adeptos a este deporte, en 1887 y siguientes el Club Velocipedista de Bilbao organizaría “carreras de velocípedos” durante las fiestas.

En nuestra Villa la primera competición, según el NOTICIERO BILBAINO, fue el 4 de agosto de 1889. Organizado por el Ayuntamiento deseoso de dejar un recuerdo grato a los que vienen a visitar su pintoresca playa y proporcionar a los vecinos un rato divertido, y rigiéndose por el reglamento del Club bilbaíno, no permitiéndose el uso de velocípedos de carreras, el programa se componía de cuatro carreras por el muelle de Churruca.

Eran años en que el biciclo con su gran rueda delantera que proporcionaba altas velocidades y que había alcanzado gran popularidad, empezaba a dar paso a la bicicleta moderna, que proporcionaba un desarrollo de velocidad similar  así como comodidad a través de los neumáticos y menor peligro de caídas graves por su menor altura.

Tras un desfile inicial de los velocipedistas, la primera prueba era la “preparatoria” de 2.000 m., la segunda de “biciclos” de 1.600 m., la tercera de “ciclos y triciclos” de 2.000 m, para terminar con la prueba “hándicap”, para todos los que habían tomado parte en las pruebas anteriores y con un recorrido de 2.800 m.

La crónica periodística señalaba: A las once de la mañana, y entre un inmenso gentío, dieron principio las carreras en el Muelle. En la primera carrera de bicicletas, ganó el primer premio consistente en una estatua de bronce que representa una pescadora, D. Cándido Palomo y el segundo, consistente en una petaca, D. José Zayas.
 D. José Mª Urquijo, que es un gran carrerista y que iba el segundo, al llegar a la meta tuvo la desgracia de que se le rompiera la goma de la rueda trasera a pocos metros de la llegada; sino , hubiera ganado el segundo premio.

En la segunda carrera de biciclos se disputaron un premio D. Mario Losada y D. Armando Legorgeu, habiendo triunfado por pocos metros el primero, destacado velocipedista bilbaino. Premio, un precioso grupo en barro que representa una lucha de gladiadores.

Tercera carrera. Toda clase de máquinas. Tomaron parte cinco carreristas y ganaron D. Cándido Palomo y D. José Zayas. Los premios consistían, el primero en una ánfora de broce y el segundo en dos figuras de barro.

Suspendida durante un rato la 4ª carrera para arreglar las ventajas que debían darse los carreristas, comenzó después de haber regresado mucha gente a Bilbao en el tren.

Cuarta carrera. Handicap. Recorrido 2.500 m., participando seis velocipedistas. Al dar una vuelta y por no atropellar a un alguacil que se interpuso en la pista, cayó D. Cándido Palomo, (fue presidente del Club velocipedista de Bilbao) que había dado ventaja a todos y que la iba sacando por momentos. Se adelantó D. José Zayas que ganó el premio consistente en una lindísima jarra de bronce para cerveza. Aun cuando no había designado segundo premio para esta carrera, se otorgó uno consistente en un alfiler de corbata, que no se había concedido en la carrera de biciclos, a D. Mario Losada, el cual llegó a poca distancia de D. Eduardo Ubao. D. Enrique Careaga cayó en una vuelta y no quiso seguir la carrera.

El espectáculo agradó extraordinariamente al numerosísimo público que lo presenció agolpado en ambos lados del muelle, el cual ofrecía un cuadro animadísimo.

El día se completó con cucaña y patos a las cuatro de la tarde en el muelle Vallecilla o Viejo, desde el vapor remolcador El Siglo, que ganó un individuo de Deusto, y a las nueve, varias ruedas y vistosos fuegos artificiales del prestigioso pirotécnico D. Juan Auta.

La fiesta fue amenizada por las bandas de música y tamboril y la afluencia de gente fue tan extraordinaria que en las fondas y hoteles se agotaron las provisiones y muchas personas tuvieron que pasar a las fondas de Las Arenas.

Este primer espectáculo de carreras, nuevo aquí, parece que se repetiría el domingo 1 de setiembre.


Nuestro agradecimiento a
Karla Llanos  
que nos ha facilitado los dos ejemplares  del Irurak-Bat de agosto de 1889  donde se recoge esta noticia.


jueves, 23 de mayo de 2019

EL SERVICIO DEL PASAJE DE BOTES EN EL SIGLO XIX





La existencia de boteros del pasaje de la Ría, se remonta a finales del siglo XV, un servicio que se sacaba a remate y que fue objeto de números pleitos. Del trabajo de Roberto Hernández Gallejones, El pleito a causa de la barca de pasaje de la ría en el siglo XVIII y otros extremos a cuenta de los boteros, nos centramos en un botero llamado José Ignacio de Egusquiza.

En 1847 decía que era residente en Las Arenas y que era el rematante del bote de pasaje de las anteiglesias de Getxo, Berango y Lejona por la cantidad de 800 reales y se quejaba de que algunos vecinos de Portugalete se dedicaban a pasar gente en botes pequeños, opinando que se trataba de una competencia totalmente desleal.

Los portugalujos realizaban dicho cometido de forma no continuada, y sin contribuir económicamente, es decir, sin someterse a ningún tipo de remate. Egusquiza aseguraba que eran embarcaciones que no presentaban unas características adecuadas para desempeñar tal servicio.

El ofrecía abonar a la “caja común de la Villa 900 reales para los tres años que le restan, es decir, trescientos reales en cada uno, pasar la gente de la misma por 4 maravedíes cada persona y otros tantos por cada carga de colada, y dos reales por cada caballería en horas regulares, esto es desde que salga el sol hasta que se ponga, según costumbre anterior, con la circunstancia de que V.S. prive dedicar en tal ejercicio a sus vecinos y residentes”.

Por las condiciones del remate firmado por el alcalde de entonces Pedro de la Bodega, el 6 de abril de 1847, sabemos que cuando se celebraban romerías o festejos en los pueblos de la otra orilla, los boteros podrían, como tenían por costumbre, trasladar a la otra ribera a todas aquellas personas que lo deseasen, además de que también podrían acudir a servir el tránsito del Abra los tripulantes de las lanchas y embarcaciones menores del puerto de Portugalete, sin que se lo pudiese impedir dicho rematante.

Estaba establecido que el servicio no podría dejar transcurrir más de media hora de una “pasada a otra” y a los pasajeros se les debía tratar “con el mayor agrado, ayudando a embarcar y desembarcar a los mismos, igualmente que a los ganados y cargas que conduzcan”.

En las tarifas, además de los 4 maravedíes por persona, encontramos también 2 reales por caballería mayor, 1 real por cabeza de ganado vacuno, 8 maravedíes por ganado lanar o cabrío, 16 por los cerdos, ….

Si como hemos visto entre las condiciones del remate del servicio se recomendaba “tratar a los pasajeros con el mayor agrado” en 1848 se produjo la queja del cónsul británico de Vizcaya, que a la sazón residía en la Villa contra José Ignacio de Egusquiza, ya entonces vecino de la Villa y arrendatario de la barca de pasaje. El súbdito de su Graciosa Majestad manifestaba que había sido continuamente insultado por el referido paisano, y hasta el extremo de amenazarle con ademanes que indicaban quererle pegar, por lo que deseaba se le amonestase por su conducta....”. El demandante añadía además que el injuriante era de “carácter díscolo, pendenciero y provocativo...”. Según se desprende de la lectura de este texto el botero tenía muy mal comportamiento con todos sus clientes, tal como lo corroboró el Comandante de carabineros de Portugalete.



Para conocer la situación de este oficio centenario en la actualidad, recomendamos leer el trabajo http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/zainak/33/33159179.pdf
que pretende dar a conocer el modo
 de vida y la visión que los actuales 
y últimos boteros de la Ría de Bilbao 
tienen de su trabajo.
Recoge la relación de todos ellos.










miércoles, 22 de mayo de 2019

VIDRIERA MARINERA DE MANUEL Mª SMITH (1875-1956)





En el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, se ofrece la exposición titulada "No eludir lo que es. Pero... ¿qué pintan estos arquitectos?" que explora las capacidades creativas en los campos de la pintura, el dibujo, el grabado y la escultura de algunos arquitectos vizcaínos de ayer y de hoy. Unas capacidades que discurren en paralelo a las necesarias para el ejercicio de la profesión y que, en principio, no tienen que ver con la práctica profesional, sino con una vocación puramente artística.

José Luis Garaizabal, que la ha visitado, se ha fijado en una de las obras de Manuel Mª Smith Ybarra (1875-1956) y que recogemos en esta entrada.

Es el proyecto de una vidriera para el hall de la casa de Luis Arana Goiri en Zugazarte, que se ha conocido con el apelativo de "Cisco", y que sería uno de sus primeros proyectos constructivos después de obtener el título en Madrid en 1903. El nombre de CISCO tiene su controversia ya que unos dicen que era porque se vendía carbón vegetal y otros (los que tienen razón) porque era el apelativo de uno de los hijos de Arana, FranCISCO Javier Arana Ybarra.

La vidriera si existe hoy en día, pertenecerá a SENER que es quien rehabilitó la casa.

De momento hemos recurrido a José Ramón Marín, que como Practico Mayor del Puerto domina estas aguas, para que nos recogiera la imagen actual que hoy tenemos, y que es la que acompañamos bajo estas líneas.


martes, 21 de mayo de 2019

CUANDO LOS CARABINEROS TENIAN CUARTEL EN LA VILLA: INCIDENTE EN 1866




Siguiendo con la presencia de los carabineros en la Villa como puerto de mar, recogemos otra anécdota de las que cuenta Roberto Hernandez Gallejones en sus artículos sobre la sociedad portugaluja en siglos pasados y los aspectos sociológicos, antropológicos o de lenguaje que se daban en ella. Concretamente en este caso se trata del titulado, El furibundo ataque de un carabinero de mar  a un portugalujo en 1866.

El hecho tuvo lugar en la Plaza en uno de cuyos bancos dormía su borrachera “Ignacio de Ayo, alias Perín” cuando llegaron cuatro carabineros interpelándole, al parecer de malas maneras, a lo que intervino Eustaquio Ganzábal, lanchero, diciendo que Perin no se había metido con ellos, y “enredándose a trompadas”.

Otro vecino Manuel Casado, rematante y administrador del vino en la Alhóndiga, intervino con la intención de separarlos, echándoles en cara “el escándalo que daban” y ante la intención del carabinero de echar mano a la bayoneta le interpeló diciéndole “aquí no se saca la bayoneta a ningún paisano”. Sin embargo no pudo evitarlo y se la clavó en la espalda “pasándole el chaquetón y demás ropas interiores, interesándose algo la piel”. Además le persiguió, tirándole otro golpe que no le alcanzó, cayéndose al suelo donde le volvió a intentar un tercer pinchazo que le rozó la cintura, aunque por fortuna no le hirió.

Con los ánimos muy excitados fueron acudiendo más carabineros y vecinos, mientras varias mujeres gritaban por la calle del Medio, “justicia, justicia, que aquél carabinero ha herido a Casado”, por lo que el alguacil Sebastián Navarro acudió rápido, preguntando “¿qué ha pasado aquí?”, mientras el carabinero por toda respuesta sacó su bayoneta diciéndole “Navarro, no te llegues a mí porque si no te atravieso”. El alguacil le conminó a deponer su actitud, pues no venía a detenerle sino a saber lo que ocurría amenazándole con que si se acercaba le clavaba el arma. Con la presencia de un oficial se retiraron al cuartel, reconociendo al herido el médico titular de la Villa Melchor de Palacios.

En el expediente instruido por el alcalde contra el carabinero califica todo como un incidente de faltas, y se da el caso por sobreseído salvando el derecho de los agraviados para que si así lo deseaban pudiesen tramitar la queja que creyesen oportuna ante quien correspondiese.


lunes, 20 de mayo de 2019

CARTAS MARINAS (23): SIGLO XVI, GALLETO





Los Atlas portulanos realizados por el cartógrafo Battista Agnese nacido en Génova en 1500 y que trabajó en Venecia desde 1536 hasta su muerte en 1564, son obras de arte confeccionadas en pergamino de alta calidad (Vellum) con una gran variedad de colores dirigidos a oficiales de alto rango y príncipes mercantes, por tanto no era una cartografía para trabajar con ella en la mar sino para planificar y organizar los viajes en tierra. Llegó a realizar alrededor de 100 Atlas, de los cuales cerca de 70 (firmados por él o atribuibles a su escuela) han llegado a nuestros días y se encuentran en renombrados centros de la cultura, grandes bibliotecas internacionales, en diferentes universidades y alguno en colecciones privadas. En 2012 se subastó en Christies uno de estos 70 ejemplares por un importe superior a los 2.770.000 USD.

Obras de una gran perfección y belleza, a pesar de incluir errores que eran subsanados una vez recibía nueva información que era incluida en el nuevo ejemplar. Algunos errores no fueron subsanados y siguieron apareciendo en distintas cartografías de otros autores hasta mediados del siglo XVII. No fueron realizados todos los ejemplares bajo el mismo criterio, sino que a medida que le solicitaban nuevos ejemplares estos iban recogiendo los nuevos datos y las correcciones de errores que eran detectados respecto a los anteriores a la vez que eran personalizados para el destinatario con sus escudos de armas, esfera armilar, zodiaco, calendarios e información para la navegación.

Los primeros ejemplares que Battista Agnese realizó hacia 1538 solamente incluían 7 mapas, mientras que los fechados en 1544 ya se componían de 10 mapas y las más completas llegaron a tener 16 mapas. He llegado a ver que la Biblioteca Huntintong dispone de cuatro ejemplares, cada uno de ellos de etapas diferentes. Resulta sorprendente comparar un mapamundi actual con el realizado por Agnese y comprobar que tanto el Ecuador como los Trópicos de Cáncer y Capricornio se encuentran situados con un alto grado de exactitud, asimismo incluye en el mapa del mundo la Corriente del Golfo.

Incluyó en sus trabajos la circunnavegación realizada por Elcano–Magallanes entre 1519 y 1522, la representó aplicando hilo de plata y luego fue deslustrado. También reflejó la Ruta del Oro entre Perú y Cádiz atravesando el istmo de Panamá, reflejada en el mapa con oro. Debemos tener en cuenta que Agnese comenzó a realizar estos Atlas en 1538, cuando todavía no habían pasado veinte años desde la circunnavegación de Elcano y no llegaban a cincuenta desde el descubrimiento del nuevo mundo por Colón.

En esta entrada recogemos solo dos mapas de la misma zona realizados a lo largo de su producción, resaltando en detalle nuestra Villa bajo el nombre de Galleto, en el superior no aparece ninguna población más hacia el Oeste y en el inferior recoge Europa, con las Islas Británicas, Escandinavia y Rusia.

También he incluido junto a estas líneas el Mapa del Mundo que refleja la primera circunnavegación finalizada por Juan Sebastián Elcano junto con otros diecisiete marinos entre los cuales se
encontraban Juan de Acurio (Bermeo), Juan de Arratia (Bilbao) y Juan de Zubileta (Baracaldo) y que finalizó el 06-09-1522, año en el cual nuestra Villa cumplía el segundo centenario de su fundación. El portugalujo Pedro de Loredo  que formaba parte de la expedición en la nao San Antonio regresó con esta sin atravesar el estrecho de Magallanes, como se puede ver en su biografía en la Biblioteca Digital Portugaluja. 

José Antonio Soto



La cartografía seleccionada en esta entrada procede de 
la Biblioteca Nacional de España, Huntintong Library, 
y Library of Congreso.









viernes, 17 de mayo de 2019

FOTOS ESCOLARES DEL COLEGIO SANTA MARIA




A través de facebook hemos compartido una foto de Alberto Martínez del Amo, que ha tenido una gran aceptación. Como entre los seguidores de este blog solo la mitad aproximadamente lo sigue a través de dicha red social, hemos decidido traerla al blog por dicho interés.

Es la foto superior y según se nos indica corresponde al año 1962. Curso Preuniversitario.

Aprovechamos esta entrada para completarla con otro grupo, este ya de 1955, en 6º de bachillerato, que recoge José Mª Ruiz en su libro EL COLEGIO DE SANTA MARIA. UNA INSTITUCION EN PORTUGALETE.

Como nos da los nombres de los alumnos, con su profesor de gimnasia, Barbolla, aprovechamos para recogerlos junto a estas líneas.


jueves, 16 de mayo de 2019

EL Nº 26 DE CUADERNOS PORTUGALUJOS, A LA IMPRENTA




Ante las numerosas preguntas que recibimos y que les hacen en la Biblioteca Municipal y en el Centro Cultural Santa Clara sobre la fecha de aparición del siguiente número de CUADERNOS PORTUGALUJOS podemos anunciar que este llegara al público en los primeros días del mes de junio.

La gran aceptación que tiene esta publicación, que se agota rápidamente, nos ha llevado a aumentar su tirada que en esta ocasión será de 4.000 ejemplares.

La foto superior recoge la portada y contraportada, con una foto de la plazuela del Cristo cuando por allí circulaba el tranvía, sacada por Basilio Elosua desde su ventana de la casa nº 1 del Ojillo, y en páginas interiores recogemos otra serie de ellas tomadas desde el mismo sitio.

La contraportada, que la repetiremos durante los próximos tres años, nos quiere recordar que el 11 de junio de 2022 Portugalete celebrará el 700 ANIVERSARIO DE SU FUNDACION COMO VILLA.

En las páginas centrales recogemos la foto de finales del siglo XIX de Eulalia Abaitua (1853-1943), completada con la siguiente explicación:

La primera fotógrafa de Bizkaia, una auténtica reportera gráfica amateur. Esta fotografía reproducida de una placa estereoscópica de cristal representa una visión costumbrista el muelle Viejo en los primeros años del siglo XX. Capta el lado humano de nuestra gente, que sabiéndose fotografiados mantienen su postura natural. A la izquierda la primitiva estación del ferrocarril convertida entonces en cocheras conserva su cartel de PORTUGALETE.