viernes, 3 de diciembre de 2021

ANTE LA RESTAURACION DEL MONUMENTO A CHAVARRI


Ahora que van a acometer la restauración del monumento a Chavarri, construido en 1903, es oportuno rescatar estas fotos, la superior coloreada por Javier García con el monumento en construcción y abajo en 1907, de la United Photographic, ofrecida por Angel Granadero Ropero, al igual que la anterior en sus cuentas de facebook.










jueves, 2 de diciembre de 2021

PEDRO VIZCAINO EL PORTUGALUJO QUE COINCIDIÓ CON SAN FRANCISCO JAVIER EN MALASIA

  


Este desconocido portugalujo es un referente entre nuestros marinos por haber realizado su viaje en 1538 hacia las Indias Orientales, al inmenso archipiélago de Indonesia,  y que lo encontramos en ese gran trabajo de Goio Bañales titulado In Insula Maris que se puede consultar en la Biblioteca Digital Portugaluja.

Cuando todos sus contemporáneos se embarcaban rumbo a las indias occidentales (América) él lo hizo hacia oriente, dirigiéndose a Malaca, cerca de Singapur. Era el gran puerto comercial donde confluían mercaderes europeos, indios, árabes y chinos, como paso obligado de las rutas comerciales entre Occidente y Oriente, y que había sido conquistada por los portugueses en 1511 (Alfonso de Alburquerque) para hacer de ella la base del lucrativo tráfico de las especias de las Molucas.

En su puerto se agolpaban innumerables  barcos cargados de tejidos, tapices, opio, incienso, pimienta, clavo y otras especias, algodón lienzos, alfombras, acero, conservas, arroz, oro, laca, herrajes, maderas preciosas, alcanfor, sedas y porcelanas.

Durante su estancia aquí, en setiembre de 1545 llegó procedente de India otro compatriota, conocido actualmente como San Francisco Javier, donde establecería su cuartel general para dedicarse a predicar por los poblados y donde dada su facilidad para los idiomas, tradujo sus oraciones cristianas al malayo.

Mientras Pedro Vizcaino, nos dice que “a fin de diciembre, pasada pascua” partió para Sunda, días después, el 1 de enero, Javier lo hizo para Ambon, una de las principales islas del archipiélago de las Molucas, sin que volvieran a coincidir.

Se embarcó en el junco “al mando de Francisco de Castro, con el piloto Antonio Diz  y el maestre Fernán Naz Algarauío, que por todos eran diez y siete portugueses”.

Nos dejó un relato de ese viaje, dirigido a su convecino Pedro de los Hoyos explicándole las posibilidades comerciales que tenían aquellas tierras, los aspectos a tener en cuenta, las mejores rutas y los tiempos de viaje, trato comercial mantenido, los productos que llevaron para intercambiar, fundamentalmente ropas, y los inconvenientes de la navegación en aquel mar.

Tras cargar pimienta en Sunda e intercambiar telas y paños, siguieron hacia las islas de Java y Sumatra no pudiendo desembarcar por los vientos contrarios, decidiendo ir a la isla de Sanct Lorenço, donde cargaron arroz, vacas, carneros, gallinas y gengibre sin poder comerciar por no tener licencia del gobernador. Sobre la gente decía que la mayor parte eran blancos, de buen trato.

El 18 de abril partieron para Cochín donde llegaron el 22 de mayo, y  desde donde, según el piloto y capitán, podrían llegar a Portugal en dos meses si tuvieran comida para ello.

 

 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

VISTA INÉDITA DEL ABRA EN 1781

  


Esta entrada que nos la ofreció en su blog santurtziarra Jon Koldo Fdez García de Iturrospe el 12 de octubre del 2018, sirva también en su recuerdo que para los que compartimos sus aficiones es habitual en nuestro quehacer diario. 

“Hoy presentamos una curiosa representación del Abra y de la barra de Portugalete realizada en el otoño de 1781 por un viajero estadounidense, el pintor, arquitecto y escritor John Trumbull (1756-1843).
Este personaje trabajó como asistente de George Washington durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y después como secretario del embajador John Jay en Londres. En 1784 estudió pintura con Benjamin West como maestro y con esta influencia comenzó a crear la famosa serie de cuadros y grabados históricos a los cuales les dedicaría toda su vida, a los que debe su fama y el apodo de “pintor de la revolución”.

Esta representación en tinta y aguada de John Trumbull, titulada por el autor View toward the Bar of Bilbao, pertenece a una serie de dibujos realizados con la misma técnica que Trumbull realizó a bordo del South Carolina en agosto y septiembre de 1781 durante el prolongado y tortuoso viaje del citado buque desde Texel (Países Bajos) hasta fondear, casi sin provisiones, en el puerto de La Coruña después de haber rodeado las Islas Británicas. La mayoría de los dibujos se conservan en la Sterling Memorial Library, la principal sede de la red de bibliotecas de la Universidad de Yale en New Haven (Connecticut).

Desde La Coruña Trumbull se dirigió a Bilbao en el Cicero. El normalmente corto trayecto (entre dos y tres días) entre los dos puertos duró veintiún días por el mal tiempo y diversos contratiempos. Llegó a Bilbao poco antes del 26 de octubre y permaneció allí hasta aproximadamente el 10 de diciembre de 1781. Durante este viaje John Trumbull estuvo acompañado por el mayor William Jackson que tenía a su cargo a Charles Adams, hijo de John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos.

El Cicero embarcó una carga y se pertrechó para zarpar rumbo a América. Partió ría abajo y se encontró en la desembocadura con un fuerte viento del norte que producía un fuerte oleaje sobre la barra de arena que imposibilitaba cruzarla. El calado era insuficiente incluso para un pequeño barco del tamaño del Cicero. Tendrían que esperar en Portugalete hasta la siguiente marea viva. Trumbull decidió regresar a Bilbao y esperar allí. Al final casi pierde la ocasión de embarcar. El propio Trumbull narra los acontecimientos en su autobiografía.

Es una pena que la rada de Santurtzi no aparezca en la imagen, queda oculta detrás de la peña de la izquierda. El dibujo de Trumbull es interesante porque representa una escena bastante habitual: un grupo de traineras intentan guiar y remolcar al navío que se encuentra detrás a través de la peligrosa barra de arena. Una situación similar a la representada en otra imagen más o menos contemporánea, de 1740, pero vista desde la orilla opuesta, la margen derecha.”



lunes, 29 de noviembre de 2021

IÑAKI REGUERA NOS HA DEJADO: HASTA SIEMPRE

 


No hace todavía mucho cuando en el Muelle Nuevo, frente a tu casa, nos dijiste: lo mío es malo pero me han dado buenas esperanzas, tú dime para cuando necesitas lo del del 700 aniversario, porque ya estoy con ello, poco a poco, sin prisa. Y no te preocupes por mí que me viene bien y lo necesito y si no es para el próximo año lo dejamos al siguiente o lo utilizas como quieras.

Empezamos juntos en 1995, con esa aventura cultural que ha sido la Colección El Mareómetro, cuyo último ejemplar previsto para el próximo año no vas a poder ver. Fuiste junto a Roberto Hernández Gallejones, los dos miembros del Consejo Editorial que dabais el aval de rigurosidad histórica a las publicaciones a realizar, y así lo hicisteis el día de presentación del primer ejemplar. El de portugalujo y amante de su historia nadie lo ponía en duda.

Fuiste un entusiasta del proyecto, y a pesar de tu total dedicación a la docencia aportaste tus conocimientos y tu colaboración especifica cuando la CRONICA de la historia portugaluja, tocaba los siglos de tu especialidad histórica.

Siempre te recordaré como una buena persona, un hombre integro, noble y honesto, dispuesto a colaborar con los que te lo solicitaban, sobre todo si era para algo relacionado con nuestra Villa. Formaste parte de los jurados de los Premios de Investigación Histórica que te pidieron desde el Ayuntamiento y trabajaste en las Jornadas de Estudios Históricos y siempre desinteresadamente.

También te recordarán tus alumnos como Profesor Titular de Historia Moderna en el Departamento de Historia Medieval, Moderna y América en la Facultad de Letras de la Universidad del País Vasco/EHU, en la que hubieras querido estar hasta cumplir los 70 años, pero que la enfermedad no te lo permitió.

De tu amplia dedicación a dar a conocer nuestra historia en todo tipo de publicaciones, yo me quedo con tu tesis Doctoral, sobre La Inquisición española en el País Vasco, que le llevó a afirmar a Julio Caro Baroja, que eras la persona que más sabías del funcionamiento de esa Institución en nuestro País.

Para los que quieran saber de tu obra solo necesitan entrar en internet y buscar: Iñaki Reguera Acedo (1951-2021).

Nos queda un gran vacío pero estarás siempre en nuestros recuerdos

Rubén

 

 

 

EL TRANSBORDADOR A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX (5): FOTOS ALFREDO LIRÓN

 


Ofrecemos hoy las últimas fotos que hasta el momento hemos recibido de los fondos, en fase de catalogación, del fotógrafo madrileño Alfredo Lirón Ayuso, que nos ha enviado Ignacio Medina Bayo.

Como no podía ser de otra forma el Puente Colgante, atrajo su atención lo mismo que en la actualidad, más de un siglo después, sigue haciéndolo con los miles de turistas que vienen a visitarlo, sobre todo desde que fue declarado PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Si el tiempo de duración del servicio, un minuto aproximadamente, se sigue manteniendo, los aparatos que producían la fuerza necesaria para trasladar la barquilla con su caldera de vapor suministrada de agua del rio Gobelas y situadas en la orilla opuesta nos recuerdan el siglo que ha pasado con el consiguiente cambio del paisaje urbano de Las Arenas.



domingo, 28 de noviembre de 2021

ANTE LA MUERTE DE ALMUDENA GRANDES: SU ARTÍCULO SOBRE LA CALLE CARLOS VII, EN EL PAIS EL 2 DE FEBRERO 2020

 


No puede ser, me dije al escucharlo, y miré a mi alrededor. ¿Ha dicho Carlos VII? Eso parece, escuché, pero no puede ser…

…la noticia de apertura en todas las cadenas fue un terrible accidente en Estella… el lugar del accidente, una calle que lleva el nombre de Carlos VII…

No puede ser, me dije al escucharlo, y miré a mi alrededor. ¿Ha dicho Carlos VII? Eso parece, escuché, pero no puede ser, insistí, no puede ser… Dejé el plato a medio terminar sobre la mesa, me fui corriendo a mi ordenador, abrí el navegador y comprobé que, en efecto, no sólo existe una calle de Carlos VII en Estella. También existe una avenida de Carlos VII en Portugalete. En Estella, en la anterior legislatura, el alcalde era de EH Bildu. En Portugalete, conserva el poder el secretario general del Partido Socialista de Euskadi.

Soy consciente de que, a estas alturas, la mayor parte de ustedes no entenderá nada en absoluto, así que voy a explicarles las razones de mi asombro. El autodenominado Carlos VII, porque nunca llegó a ser rey de España con ese nombre, se llamaba en realidad Carlos María de Borbón y Austria-Este. Nació en 1848 en Laibach (hoy Liubliana, capital de Eslovenia) y era sobrino de otro autodenominado rey que nunca reinó, Carlos VI, nieto por tanto del primer Carlos autocoronado de su rama, el hermano menor de Fernando VII.

Las aspiraciones al trono de Carlos VII provocaron en 1872 una guerra civil, igual que las del hermano mayor de su padre habían provocado en 1846, y las de su abuelo en 1833. Sin entrar a valorar las cifras de muertos, la destrucción y el sufrimiento que la ambición de los tres Carlos extendió por todo el país, sí conviene recordar que los tres se alzaron en armas contra la legalidad establecida con un ideario muy concreto, sintetizado en el lema que, con pequeñas variaciones, desembocó en el “Dios, patria y rey” que los requetés gritaron al sumarse al golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

Más allá de la discusión dinástica sobre el derecho de la única hija de Fernando VII a ocupar el trono de su padre, el carlismo aglutinó en el siglo XIX a todos los reaccionarios, clericales y absolutistas de este país. Esa, y no la validez del testamento del padre de Isabel II, fue la verdadera fuerza que alimentó sus pretensiones, que impulsó sus sublevaciones y sostuvo a sus ejércitos. Si hoy tuviéramos que calificar a los aspirantes carlistas con una sola palabra, los llamaríamos golpistas.

En el curso 1976-1977, cuando hice el curso de orientación universitaria, tenía un compañero de clase que se autodefinía como carlista de izquierdas y se enfadaba muchísimo en las clases de Historia. Nuestra profesora, a la que nunca le agradeceré lo suficiente que dedicara aquel curso al siglo XIX —porque no lo habéis estudiado nunca, decía, y si no os lo explico yo, jamás lo estudiaréis—, se desesperaba con él. ¿Cómo vas a ser carlista y de izquierdas? Es lo mismo que si me dices que eres cura y ateo…

Entonces yo sonreía. Jamás me habría atrevido a imaginar que en 2020 un autobús podría tener un accidente en una calle que nunca ha perdido el nombre de Carlos VII.

 

viernes, 26 de noviembre de 2021

PORTUGALUJOS MUERTOS EN EL CAMPO NAZI DE MAUTHAUSEN

 


Días pasado Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales, nos hablaba de un portugalujo que murió en el campo de exterminio nazi de Mauthausen al que había dedicado una entrada en su blog LA VIDA PASA.

Como nosotros no lo teníamos incluido en el Diccionario Biográfico Portugalujo, nos prometimos corregirlo y este es su perfil:

 

IDIONDO HORNES, Julián (1908-1943)

Nacido en Santurtzi el 13 de mayo de 1908, era hijo de Victoria Hornes Burzaco y de Julián Idiondo Castaños fallecido tres meses antes de su nacimiento y que tenían ya siete hijos. Dos años después su madre se traslada a vivir al muelle Viejo, donde poseía unos pisos en los nº 13 y 14 con cuyas rentas podía vivir.

Aquí trascurrirá la vida de Julián, casándose en 1931 con Aurea Garnacha Rodríguez. Según los expedientes franquistas pertenecía a ANV y al producirse la guerra civil fue voluntario al frente.

Miliciano en un principio de los regimientos de Artillería de costas en Punta Lucero, alcanzaría la graduación de cabo. Posteriormente, ocupada Bizkaia por las fuerzas sublevadas, fue detenido y llevado preso al “campo de concentración de prisioneros Deusto” creado en la Universidad de Deusto, para luego ser destinado al Batallón de Trabajadores nº 68 en Daroca (Zaragoza), y del cual desertó escapando a Francia a finales del año 1938, por lo cual fue juzgado en rebeldía en un Consejo de Guerra.

Detenido en Francia, ingresó en 1939 como refugiado en el campamento de Gurs y, desde aquí, voluntario en la Legión Extranjera.

Hecho prisionero de guerra, fue internado en Krems-Gneixendorf (Austria) y deportado el 19 de diciembre de 1941 al Campo de concentración de Gusen dependiente del de Mauthausen en Austria, donde se utilizaba a los prisioneros en las canteras de granito, y en la cual trabajaban hasta su muerte por extenuación.

Allí acababa de morir tres meses antes el portugalujo de 26 años Armando López Balgañón que debía estar en muy mal estado de salud pues los médicos nazis del cercano castillo de Hartheim le eligieron para servir en sus experimentos médicos y que acabaron con su vida en una cámara de gas el 28 de setiembre de 1941. Otro convecino que también se encontraba allí era Juan Leiva Martínez de 35 años que murió el último día de ese año de 1941.

Julián trabajó en este campo nazi hasta el 29 de abril de 1943 en que falleció cuando contaba 34 años de edad.