jueves, 21 de noviembre de 2019

ROBERTO LARREA, JARRILLERO 2019



Ya anunciamos la semana pasada la concesión del galardón JARRILLERO 2019 a Roberto Larrea, una persona de sobra conocida en la Villa, sobre todo por su medio siglo al frente del BERRIZTASUNA TALDEA.
Como todos lo relacionamos con las actividades de este grupo, fundamentalmente la organización de la festividad de la Virgen de la Guía, recurrimos al vídeo que se ha preparado para el acto de la entrega del galardón, el próximo miércoles,  para recordar otras facetas de su actividad, al margen de ser seguidor del Portu o la trainera Jarrillera.
Si la foto superior nos indica sus orígenes familiares y su infancia en la calle Coscojales, la foto inferior nos recuerda que “fue cocinero antes que fraile” y también bailó en los grupos de danzas, como vemos en la actuación que se recoge, con su cuñado Roberto Álvarez encabezando la fila de hombres, mientras él va con faldas y pañuelo sobre la cabeza, listos a interpretar la Sorgin Dantza, danza que interpretaban únicamente hombres.
 Igualmente su disposición para todo hizo que ante la falta de un joven que completara los cabezudos no dudara en ofrecerse para cubrir la baja.
Así mismo recogemos el momento, en que delicado de salud, no dudó en aceptar el testigo de la korrika y completar pundorosamente el kilómetro asignado.
Nos alegra la enorme aceptación con que ha sido acogida su nominación, que confirma en el acierto de su elección.



miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA LLEGADA DEL TREN A LA ESTACIÓN DE PORTUGALETE, EN UNA FOTOGRAFÍA DE LOS HERMANOS ZUBIAURRE



Sobre los Zubiaurre, tanto el padre como los hijos, los hermanos Valentín y Ramón, ya hemos hablado en otras ocasiones, con motivo de la exposición en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y lo hemos recogido en el último número de Cuadernos Portugalujos que presentaremos el próximo miércoles en el Hotel.
Esta fotografía titulada en el álbum de fotos de la citada exposición como Estación del ferrocarril en Portugalete, nos muestra la estación inaugurada en 1890, con la humeante locomotora a vapor a su llegada de Bilbao saliendo la gente por el Muelle Viejo, que en aquellos primeros años del cambio de siglo se llamaba Muelle de Vallecilla (calle de Manuel Calvo se le puso en 1906).
Mientras los vagones del otro tren prestos para salir, recogían a los pasajeros que entraba desde la sala de espera del edificio de estación por el andén del lado de la Ría.






lunes, 18 de noviembre de 2019

TROFEO IMÁGENES PORTUGALUJAS ANTIGUAS 2018, A TITULO PÓSTUMO, A EDUARDO BENITO DÍAZ DE MENDIVIL



Si algo destaca en nuestras publicaciones es la cantidad de fotografías del pasado portugalujo que nos van siendo facilitadas por numerosas personas, por lo que decidimos en el año 2013, dedicar un reconocimiento a la que se considerara como aportación más valiosa cada año.
Si en los años pasados se ha ido premiando a Chus Navarro, al Ayuntamiento de Burgos, a Juan Real de Asua, o a Cheché García-Borreguero, hoy reconociendo que Eduardo Benito, fallecido recientemente, ha sido el principal colaborador en este tema, nos vemos obligados a concederle a título póstumo el reconocimiento anual de Imágenes Portugalujas Antiguas, que siempre se ha merecido pero que su modestia nunca nos lo permitió.
Nacido en el Ojillo, fue plasmando con su cámara fotográfica, desde los años sesenta, el cambio que se iba produciendo en la Villa, y además guiado por el amor a su pueblo dedicó muchas horas y esfuerzos a recopilar cuantas fotografías encontraba de la Villa en todos los aspectos de su historia, costumbres y personas.
Todos sus álbumes fotográficos los puso a nuestra disposición para confeccionar el libro de la Colección El Mareómetro, Portugalete en la fotografía (1900-1975) que tras el gran éxito que tuvo nos obligó a complementar con otros dos dedicados al Cambio urbanístico del siglo XX y la Sociedad portugaluja del siglo XX, y que con su gran memoria para recordar nombres nos seguía proporcionando con destino al blog del Mareómetro.
Aunque estuvo involucrado en numerosas actividades portugalujas, como la Sociedad Cultural y su revista El Abra, su mayor dedicación fue al Hospital Asilo de San Juan Bautista donde estuvo casi 40 años, primero como secretario y tras la muerte de Javier Garate, como presidente o Hermano Mayor de esta Institución portugaluja por antonomasia.
En el nº 27 de Cuadernos Portugalujos recogemos algunas de las fotografías en las que aparece a lo largo de su vida entre nosotros, que ofrecemos en esta entrada.
El reconocimiento tendrá lugar con motivo de los ENCUENTROS PORTUGALUJOS DEL HOTEL, el miércoles 27 de este mes, en la que se presentará el citado numero de Cuadernos Portugalujos y se entregará también el galardón JARRILLERO 2019 a Roberto Larrea.




domingo, 17 de noviembre de 2019

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: RECUERDOS DE ABUELO (2)



En 1960 y ya desde pequeños, íbamos solos al cole. Algo impensable, ¿no?, pues sí, parece que los riesgos que apreciaban nuestros padres eran pocos y nos permitían esas libertades. Era un baldón que te llevaran al cole. Ah!, y si hacías “pira”, "campana", ¡¡buena te caía!!, cualquiera que te viera, se chivaba rápidamente en casa: por ese entonces, Portugalete era muy pequeño y nos conocíamos casi todos.
Hacia 1962, la misa dominical de mediodía es un acto social masivo. Quien no va, es mal mirado. Hay que ir con manga larga y las señoras, bien cubiertas con velo. Se estaba celebrando el Concilio Vaticano II y, sesenta años después, parece que se vuelve a lo mismo.
En los días a que me refiero, el cartero llamaba por su nombre a los destinatarios de las cartas, y las entregaba en mano. La "avisadora" daba voces en el portal para decir qué funerales se celebraban esa tarde. El lechero repartía su producto por las casas y la barra de pan valía 1,40 pesetas. El mielero hacía su escala una vez al año con sus dulces barrilitos y el afilador hacia una pasada tocando su chiflo que anunciaba sus servicios. Y no olvido al paragüero que al tiempo que hacía arreglos a los paraguas, recogía cacerolas para remendarles el culo.
La escuela empezaba con los parvulitos, a los cuatro años. No había “jardín de infancia”: las mamás apenas trabajaban fuera de casa y, a la hora de comprar un piso, la hipoteca se llevaba, como máximo, una tercera parte de un sueldo y a cuota fija, lo que añadido a la inflación ascendente en aquel momento, aliviaba rápidamente la carga de su pago.
Las chicas de finales de los cincuenta y de los sesenta, no van a los bares. Todo lo más, a cafeterías, las tardes de sábados y domingos, y siempre acompañadas. En cuanto a su ropa, es el momento en que, contra la voluntad del padre, las hijas comienzan a usar pantalones. Las madres tomaron esa costumbre poco tiempo después.
Y una cosa muy importante: el sputnik, de 1961. Esa bolita, cuya luz buscábamos en la noche, fue el detonante de toda la electrónica que ha llegado después, por la necesidad de reducir tamaños e incrementar servicios y utilidades en las naves implicadas en la carrera espacial, ya que, igual que los Fórmula 1 dan pie a muchas mejoras en los coches, la competencia entre los EEUU y la URSS, generó muchos desarrollos: las placas de circuitos impresos, los transistores, los procesadores cada vez más pequeños,...
Una calculadora que haga lo mismo que hacía la primera que tuve, ocupa menos del 2% del tamaño, ahora cabe en el monedero. Y la segunda que tuve, era requisada en los exámenes para revisar los contenidos de las memorias, ya que nos las prestábamos y pudiéramos haber dejado grabados nuestros resultados para conocimiento del prestatario.
Y termino aquí este relato con un recuerdo para los nostálgicos que empiezan a menudear: se podía fumar en todos los sitios, menos en la iglesia y en los cines. Pero en los cines tampoco se podía comer, sólo quedaba "la fila de los mancos" para no mirar las películas.
Sólo en mis 65 años, sí que ha cambiado en mundo, sí. Supongo que esa era la causa del “síndrome del abuelo Pablo”, que me decía que lo de llegar a la luna era un camelo.

MARTINTXU

sábado, 16 de noviembre de 2019

RECOGIDO DE LA PRENSA: JUAN ANTONIO ZUNZUNEGUI HIZO POPULAR LA DIVISIÓN DE LAS COCINAS REGIONALES ENTRE FRITOS, ASADOS Y GUISOS SALSEROS



Con el título La salsa y la civilización, ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA ha escrito en el suplemento de EL CORREO, JANTOUR, del 15 noviembre 2019 este artículo.

La tinta es lo esencial del jibión. Un jibión sin tinta es como un amor contrariado. La tinta es el sabor a mar; la tinta es la salsa. Y en el jibión la salsa es todo. Tomad una buena cocinera del país, que sepa dar a la salsa de jibión su punto... Ya luego da casi lo mismo que comáis con ella los auténticos chipirones o unos trozos de goma». Así se las gastaba Juan Antonio de Zunzunegui y Loredo, nacido en Portugalete en 1900 y prolífico novelista. Miembro de la Real Academia y sucesor de Pío Baroja en el sillón 'a', Zunzunegui se afincó en Madrid después de la Guerra Civil pero nunca olvidaría su pueblo natal, la brisa ni la sabiduría escondida en la salsa de los chipirones.
Muchas de sus primeras obras, recogidas bajo el título de “Novelas de Bilbao”, reflejaron la vida cotidiana en torno a la ría: “Chiripi”, “El chiplichandle”, “La úlcera, “¡Ay estos hijos!”, “El barco de la muerte”… Todos los pasajes relacionados con Portugalete fueron reunidos en 1998 por la Fundación El Abra en “Recuerdos y relatos de infancia y mocedad”, donde encontramos esa oda a la salsa o descripciones de tabernas a principios del siglo XX.
Aparte de literato, Zunzunegui fue hombre de buen saque y filósofo gastronómico. Brillat-Savarin vizcaíno, en sus páginas no sólo encontramos perlas sobre el buen jamar sino sesudas reflexiones acerca del tema, como aquella (compartida con su amigo bilbaíno Luis Antonio de Vega) que dice que las cocinas regionales de España se dividen en fritos, asados y salsas. Este aforismo, algo reductor pero interesante, ha pasado a la historia con mucho más éxito que el nombre de su autor y se sigue utilizando sin saber muy bien de dónde salió. Apareció por primera vez en “La quiebra” (1947) y pasó de boca en boca con mucha menos enjundia de la que le dio nuestro protagonista.

Hablan Chomin y Anabitarte
«La comida lo que más nos distingue a los hombres de España», apuntó Fermín. Chomin comía y bebía sin decir palabra. «Sí, a la gente no es necesario preguntarle de dónde es ni cómo piensa, sino cómo come», opinó Anabitarte. «Mejor que dividir a España en cuarenta y nueve provincias, sería partirla así: tierras donde se fríe, tierras donde se asa y tierras donde se guisa; o de otra forma: gentes de sartén, gentes de parrilla y gentes de cazuela… y nada más» […] «Tierras donde se fríe –continuó Anabitarte– no hay necesidad de decir cuáles son». «¡Las del aseite, claro!», interrumpió Chomin […] «En el centro de España –continuó Anabitarte– están las tierras donde se asa. Aquí están las gentes de parrillas, que asan el ganado y la caza. Ya al Norte viven en las tierras donde se guisa gentes de cazuela, gentes de salsa, éstos somos nosotros». Se puso en pie, emocionado. «Anocheceres taraceados en lluvia, con una salsa delante... La salsa en la cocina es la invención del hombre; la salsa es el progreso, la salsa es la civilización. La corrupción del mundo, que ya está viniendo, nos llegará por las salsas. Después de las salsas vendrá la confusión de lenguas, como en la torre de Babel... La próxima revolución mundial será la revolución de las salsas… […] El hombre se perderá por las salsas».

Olvidado por el mundo culinario
No me digan que no es un maravilla. ¡Y a este hombre, a este pensador del paladar, le tiene olvidado el mundo culinario! La idea la sacó del enciclopédico recetario “El Practicón”, escrito por Ángel Muro en 1894, pero el desarrollo (y la adscripción de cada categoría a una región) es netamente de Zunzunegui. La cita original tan sólo decía que «asar es una de las tres operaciones culinarias, que con las otras dos, freír y hacer salsas, constituye el conocimiento completo de la cocina antigua y moderna», así que ya ven.
El escritor portugalujo fue amante declarado del salseo pero también profundo conocedor de la cocina típica vasca. Sólo así se entiende que en su novela “Las ratas del barco” (1950) haya un par de páginas dedicadas a la elección de unas bacaladas y la elaboración al pilpil, indicando cómo hay que mover la cazuela para conseguir una salsa «color verde pálido de pradera en estío».
Acérquense a su estantería o a su librería más cercana y escojan un libro de Juan Antonio de Zunzunegui. Disfrútenlo, saboréenlo y como dijo él en su “Gastronomía madrileña” (1963), sentémonos «en una silla no muy alta, amplia, para que recoja todo el abandono de las caderas, frente a una mesa grave de mantel blanco, no muy almidonado, cristales delgados y transparentes y cubiertos pesados, a ser posible de plata sólida… y tomemos la minuta».



TXOMIN BERECIARTUA Y EL PADRE ANGEL



Hoy recogemos de la página de la Fundación Novia Salcedo, esta foto de dos grandes emprendedores como son Txomin Bereciartua, fundador de la Asociación de Amigos de la Basílica y de la Fundación El Abra, en Portugalete, y del Padre Ángel, fundador de los Mensajeros por la Paz.
Aprovechamos para recordar en la parte que nos corresponde, que Txomin junto con Paco Ruiz y Rubén Las Hayas, como presidente, son los tres miembros de la Fundación El Abra que edita la Colección El Mareómetro, los Cuadernos Portugalujos, este blog y que este mes presenta la Primera edición de JARRILLERO 2019, que como anunciamos en la entrada de ayer se otorga a Roberto Larrea.