domingo, 15 de diciembre de 2019

RELATOS DEL FIN DE SEMANA: (2) BAJO LOS PILASTRES FRENTE A LA ESTACIÓN



Este nuevo relato de los recuerdos de Regina Fernández Larrain, lo podemos ilustrar con un fragmento de una foto perteneciente a los fondos de la Autoridad Portuaria, cuyo paisaje nos describe la autora: a la izquierda los palangreros, las escaleras con niños bañándose sin taparrabos, las rocas donde se podían coger karramarros y a la derecha “los pilastres” donde tuvo lugar la aventura que recuerda:

En el dique, los que tenían que hacerse a la mar, encarnaban sus palangres y los trozos de reinal que sobraban los tiraban y Maite y yo, como tantos otros críos que hacían lo mismo, solíamos cogerlos y con algún anzuelo que encontrábamos, o sin él, y un poco de carnada que pedíamos, nos íbamos a la escalerilla y casi a ras del agua nos poníamos a pescar carramarros. ¡Entonces sí que salían buenos gorringos!
También nos gustaba andar por las rocas, porque las transparentes aguas nos permitían ver mejor los carramarros y algún que otro pez.
Cierto día fuimos mi hermana Charín y yo a los pilastres que hay debajo del muelle, detrás de la estación vieja, donde estaba la grúa, que era un saliente, porque el resto del muelle, desde la rampa hasta el dique, era muy estrecho. Con el tiempo, al desaparecer la rampa desde el embarcadero de la plaza del Solar hasta el dique, tendría la misma anchura que el saliente de la grúa, convirtiéndose así en un hermoso paseo.
Mi hermana tenia 10 años y yo 8 (nací en 1918), por lo tanto, sólo éramos dos criaturas.
Como la marea estaba un poco baja, por la escalerilla que había detrás de la estación, bajamos hasta las rocas y de allí nos metimos por aquellos pilastres que quedaban debajo de la grúa; alguna que otra vez habíamos hecho lo mismo sin que ocurriera nada extraordinario.
Aquel sitio nos atraía por lo silencioso y misterioso y nos parecía emocionante poder andar entre tanto verdín, por encima del agua y debajo del suelo por donde la gente caminaba.
De vez en cuando veíamos algún pez nadando en aquellas limpísimas aguas y nos hacía mucha ilusión.
Sin darnos cuenta del peligro que corríamos, aquel día de mala suerte, yo resbalé y caí al agua (recuerdo bien mi edad, porque hacia tan solo unos meses que habíamos perdido a nuestra querida madre).
En el momento en que caí empecé a patalear y manotear y mi hermana, rápida como el rayo, se agachó, mejor dicho, se tumbó en uno de los pilastres transversales y se agarró como pudo, pues había mucho verdín y con su mano libre pudo agarrar fuertemente la mía; así, tumbada en la columna y asiéndome a la vez, se puso a gritar con toda la fuerza de sus infantiles pulmones: ¡Socorro, socorro, mi hermana se ahoga, socorro!, así desgañitándose, una y otra vez.
No gritó en vano pues muy cerca, a unos pocos metros, amarraban los remolcadores el "Ayeta" y el "Alzu-mendi", y al oír los gritos de mi hermana, un hombre de uno de los remolcadores, apareció allí como un enviado del cielo y nos salvó. Digo nos salvó porque pienso que mi hermana, al no querer soltar mi mano, con mi peso y el verdín que había, no hubiese podido resistir mucho y caería irremisiblemente, arrastrada por mi, terminando así nuestros días en las claras aguas del dique.
De esta aventura salí sin coger miedo, ni a la ría, ni a nada.

sábado, 14 de diciembre de 2019

RELATOS DEL FIN DE SEMANA: RECUERDOS DE LA RIA, (1) MARIA LA NAVARRILLA



Hoy, dentro de los relatos del fin de semana, empezamos a recoger algunos recuerdos de la portugaluja del muelle Viejo, Regina Fernández Larrain, que estos días habría cumplido 101 años y que bajo el título general de Mis aventuras en la Ría, dedicó a su primo Julianchu Olano en 1982.

Si en el bonito puerto pesquero de Santurce, con sus dos rampas atracaban los vaporcitos para descargar la preciosa carga arrancada del mar, también otros vapores llegaban a descargar y vender su pesca hasta la rampa de Portugalete.
En esta rampa, desaparecida ya hace muchos años, recuerdo que me gustaba mucho estar y ver la algarabía que se armaba con tanto trajín.
Allí estaba la guapa María la Navarrilla con su, pañuelo a la cabeza, su delantal de dril y descalza, como todas las demás, que alquilaba los tinacos donde lavaban la pesca y después la salaban y, con todo primor, la iban colocando en aquellas cestas tan típicas que llevaban en la cabeza por todas las calles del pueblo y pregonaban a todo pulmón: ¡Hala mujeres que ya se acaban! ¡Sardinas de vara y media...!
Cómo me gustaba verlas, cuando daban aquella vuelta rápida y en redondo, tan garbosas, para escurrir el agua de sus sardinas, vivitas y coleando, como ellas decían.
La venta del pescado se hacía en el muelle Viejo, en los bajos de la casa de la "Millona", que ya no queda de ella más que un poco de la fachada de piedra; y allí, precisamente, nacieron mis dos hijos.
Pocos portugalujos sabrán que el muelle Viejo, hoy la calle de D. Manuel Calvo, cuando hicieron el muelle de Churruca y se le llamó "muelle nuevo", desde entonces a mi calle, puesto que yo también nací en ella, aunque en distinta casa, fue el “muelle Viejo" y así sigue conociéndolo todo el mundo.
Una de las hijas de María la Navarrilla, Mari Gutiérrez, y conocida también como Mari la Navarrilla, era una magnifica nadadora y fue nuestra campeona de Vizcaya allá por los años 1.942-44-45 y otros años mas que ahora no recuerdo, pero si sé que en 1.948 batió el record vizcaíno y vasco-navarro.
Mari hizo su aprendizaje en el dique, cuando las aguas eran limpias y claras y mucha juventud se bañaba en ellas. Algunos, por ver nadar a la campeona, le tiraban una "perra gorda", diez céntimos de entonces, por ver si sería capaz de sumergirse hasta el fondo y sacarla.
La simpática navarrilla se tiraba y localizaba la moneda y a la segunda vez de sumergirse la cogía, se la ponía entre los dientes y así, triunfante, aparecía de nuevo, siendo la admiración de chicos y grandes.

viernes, 13 de diciembre de 2019

JUANTXU RODRIGUEZ, ENPORTUGALETE.COM, EN EL 30 ANIVERSARIO DE SU MUERTE



Con motivo de la aparición del ejemplar de diciembre del periódico enportugalete.com, recogemos la ficha del fotógrafo Juantxu Rodríguez del que el próximo día 22 de cumplen 30 años de su muerte, así como del articulo en el que se hace referencia a la entrega del Galardón 2019, que hemos creado este año desde la Fundación El Abra.



jueves, 12 de diciembre de 2019

EL NIETO DEL SEÑOR DEL “PALACIO DE CHÁVARRI” LLEGÓ A OCUPAR EL MÁS ALTO CARGO DE LA ORDEN CARTUJA EN ESPAÑA.



Como mañana se va a inaugurar un gran mural en la calle Mª Díaz de Haro mostrándonos el desaparecido palacio de Chávarri, como se ve al final de este artículo, vamos a recordar a sus moradores, de los cuales nos habla Roberto Hernández Gallejones en su trabajo de la Biblioteca Digital Portugaluja, EL PALACIO DE LOS CHAVARRI EN PORTUGALETE: LA VIVIENDA Y SUS MORADORES.

El conocido en la Villa como “señor del palacio Chávarri”, Manuel Chávarri y Velarde (1870-1937) era hijo de Braulio de Chávarri y Alisal (n. 1823), primo de Víctor de Chávarri y Salazar (el de la estatua), casado con Victoriana Velarde de la Mier sobrina de Sotera de la Mier, que se trasladó a Argentina a realizar importantes negocios y donde falleció mientras su mujer actuaba aquí con poderes.
Manuel, uno de los siete hijos de Braulio y Victoriana, casado con Eloisa Aburto tuvo tres hijos Eduardo, Federico y Enrique y dos hijas Carmen y Blanca, fue uno de los ricos propietarios que tuvo la Villa al comienzo del siglo XX, encargando en 1903 su palacio al arquitecto vasco-francés Jean Baptiste Darroquy que lo proyectó en estilo árabe con una composición ágil y variada.
Al margen de sus participaciones industriales o propiedades mineras, fue un activo comerciante que en la Villa poseía diversos edificios con inquilinos y en el cementerio de Pando adquirió varios lotes de terrenos para enterrar a sus padres y familiares, encargando al escultor Quintín de la Torre un artístico panteón con un ángel custodio sobre un colosal montículo de rocas y mármol del que sobresalen de un infierno dantesco rostros, y cuerpos retorcidos, abatidos, ángeles caídos y rostros cadavéricos.
“El Señor de Chávarri” era a la vez muy portugalujo, sencillo y generoso como demostró en ocasiones como la construcción del Depósito de Aguas de Campanzar o del edificio del Hospital Asilo de San Juan Bautista al que cedió el terreno conocido como “la viña de Campanzar” para que así dispusiera de huerta, escribiendo queremos de veras a nuestro pueblo, y debemos ayudar a la realización de esas obras aunque nos cueste algún sacrificio y no pocos obstáculos, ni por las miserables pesetas, ni por pequeñeces de amor propio, puesto que las consecuencias las paga el pueblo”.
Su hijo Eduardo Chavarri Aburto se casó con Concepción Zunzunegui Loredo, hermana del escritor y académico Juan Antonio, formaron una familia profundamente católica, llegando él a ocupar el cargo de Hermano Mayor de la Real congregación de arquitectos de Ntra. Sra. de Belén en su huida a Egipto, por lo que no es de extrañar que sus dos hijos y una hija se dedicaran a la vida religiosa.
El hijo mayor, Eduardo Chávarri Zunzunegui, en 1953 con 18 años, le pidió a su chófer que le llevara a Burgos dejando atrás su palacio y al llegar a la puerta de la cartuja de Miraflores, se despidió de él regalándole el coche pues pensaba quedarse dentro de aquellos muros donde no iba a necesitarlo. Los monjes de la Orden monástica de la Cartuja, dedicados a la vida contemplativa son los que profesan más austeridad en el mundo y los que a lo largo de los siglos han permanecido sin caer en lujos.
Siete años después de su ingreso fue ordenado presbítero. Destacó por sus dotes de inteligencia que le llevaron a ejercer desde 1967 el cargo de vicario y ser elegido en 1972 Prior de dicha Cartuja, donde también había ingresado su hermano Federico cinco años antes. El Ayuntamiento de Burgos le reconoció con la medalla del MC aniversario de su fundación y del poema del Mio Cid.
Tras ocupar el cargo de Visitador en España vivió sus últimos años en la cartuja catalana de Montalegre falleciendo en 2009.







miércoles, 11 de diciembre de 2019

EL 600 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA VILLA EN EL SIGLO PASADO.









Ahora que cada vez se habla más del PORTUGALETE 700 recordamos, con la imagen de entrada, que tomamos el relevo del
BILBAO 700 celebrado hace casi dos décadas y que debe ser una de las muestras en que nos fijemos al organizar nuestro evento.
Vamos a recordar siguiendo a Roberto Hernández Gallejones, como se celebró el anterior centenario correspondiente al siglo XIX.
Fue el 21 de Agosto de 1932 organizando una Cabalgata Histórica que conmemorara el 600 Centenario de la Fundación de Portugalete. Nuestros munícipes se basaron en el documento de ratificación de nuestro privilegio fundacional suscrito el 21 de Agosto de 1432 por el Rey Don Juan II de Castilla-León y Señor de Vizcaya, quien confirmó la Carta-Puebla que nos otorgó en 1322 y volvió a trascribir el 11 de Junio de 1333 la Señora de Vizcaya Doña María Díaz de Haro, llamada La Buena. En nuestro Archivo Histórico Municipal solamente se conserva el documento original datado el año 1432, no habiendo de los anteriores mas que copias y testimonios de escribanos.
El 25 de junio de 1932 un informe de la Comisión de Banda y Festejos del Ayuntamiento, presentó el anteproyecto del Programa de Fiestas para la temporada estival. Entre los diversos actos programados aparecía el día 20 de Agosto una Romería a celebrar desde las nueve hasta las once y media de la noche en la Campa del Lavadero para festejar la víspera de la fiesta de la conmemoración histórica de la Fundación de la Villa. La Casa Consistorial se vería también engalanada por una artística iluminación.
 Al día siguiente, el 21 de Agosto, habría una Diana de los tamborileros acompañados de la comparsa de cabezudos.
A las once de la mañana de ese día, que a la sazón se trataba de una jornada dominical, saldría de la Casa Consistorial una Cabalgata Histórica formada por la Villa y los Siete Concejos, el Prestamero, el Preboste, Justicias y Alguaciles, todos ataviados con trajes de la época, recorriendo las calles de Salcedo y Coscojales, marchando después a la de Doña María Díaz de Haro, en homenaje a la Fundadora y regresando por la Plaza de la República (actual Plaza del Solar), al edificio edilicio, desde uno de cuyos balcones el Señor Alcalde daría lectura a la Carta Fundacional.
A las doce se celebraría un Gran Concierto amenizado por la Banda Municipal de Música.

Junto con nuestro recordatorio mensual de que solo quedan 30 meses, recogemos la convocatoria de una reunión de todos los grupos, asociaciones y gente interesada para poner en marcha el proyecto, anunciada por el alcalde a modo de bando.







martes, 10 de diciembre de 2019

RECORDANDO AL DESAPARECIDO CINE REX



Repasando los viejos recortes de prensa que guarda Julián Olano, nos encontramos dos que nos dan pie para confeccionar esta entrada. Se trata del cierre del CINE REX en la calle General Castaños en 1988, al no ver posibilidad de continuar la Sociedad que lo explotaba.
Se había inaugurado en 1977 con un aforo de 997 butacas, con la película Fuera de la ley, de Clint Eastwood, y  cerró con una actuación programada por el Área de Cultura del Ayuntamiento a cargo de la masa coral del Ensanche bilbaíno interpretando la zarzuela El Caserío.
La crisis del cine con la expansión de los vídeo clubs y la televisión se había llevado por delante en los dos últimos años al Cine Ideal y al Cine Mar, dejando al Cine Java como la última sala cinematográfica, hasta que también desapareció. En los locales que ocuparon estos dos últimos cines hoy se encuentran un supermercado de Eroski.

lunes, 9 de diciembre de 2019

EL FIN DEL CONVENTO DE SANTA CLARA Y EL CAMBIO URBANÍSTICO DE LA CALLE NUEVA (2)



Siguiendo la sugerencia de Emilio Mañas, recogemos en esta entrada otras fotos de los fondos de Julián Olano, referentes a la realización de las obras que cambiaron la fisonomía de esta parte de la Villa con la desaparición de las huertas de las monjas Clarisas y la “casa de Mañas” que hacía esquina entre la calle Nueva y la avenida Abaro.
Es de agradecer a Julián su cesión pues forman parte de la historia urbanística portugaluja.



sábado, 7 de diciembre de 2019

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: LA SIRENA



 La barra de Portugalete, fue la piedra de toque de la experiencia de los más audaces marinos.
En la época a que me refiero, los mástiles en forma de cruces indicaban la ruta de la muerte, los barcos semejaban yacentes esqueletos.
La barra era movible, silenciosa, succionadora como un pulpo gigantesco, cambiaba de lugar, gobernada por la mano de una deidad implacable.
En la baliza del piloto mayor -ignominiosamente desaparecida- ondeaba a menudo la negra bandera de los piratas, el estandarte de la muerte.
Un día de tormenta, apareció en el horizonte la silueta de un bergantín a todo trapo, blanco, armonioso como un templo griego, diríamos un exvoto de la mar.
La resaca lo lanzó contra el Muelle, y tumbado de estribor asomaba el bauprés sobre el pretil.
Este Adonis de la mar, llevaba de mascarón de proa, una sirena.
Era yo muy niño, e ignoraba lo que era una sirena.
Estaba desnuda de medio cuerpo para arriba y tan blanca como la alubia; pero llamó mi atención, aún más, la otra mitad que tenía la forma de pez de color de cobalto.
Yo me imaginaba que era una mujer, y que así eran todas las mujeres.
Pero aún más me admiraron sus ojos azules. ¡Qué bellos!, eran del color del cielo, parecían de cristal, tal vez lo fuesen, los ángeles seguramente cuando encarnan, tienen esos ojos.
Y he aquí, que me enamoré de la sirena; y en mi amor infantil la supuse viva.
La primera emoción misteriosa, recóndita, incoercible y sexual, a ella se la debo; y ahora pienso que todos los niños llevan una mujer de ojos azules dormida en el corazón.
Recuerdo que me solía colocar frente a ella, sentado en el pretil, buscando sus ojos que miraban al infinito como los tuberculosos y los muertos.
En vez de ir a la escuela, me escapaba sigilosamente y como si cometiese una acción inconfesable, iba yo sólo, sin testigos, con ese secreto que forma luego lo subconsciente, volviendo la cabeza ante el temor de que el viento sorprendiera mi secreto.
Y permanecía sentado en el pretil contemplándola.
Una vez con mi mano temblorosa intenté tocarla, y enseguida retrocedí ante su mirada enigmática, inmutable, sonriente y fatal.
Y un día desapareció.
¡Qué profunda mi primera tristeza no poder despedirme de mi sirena, marcharse sin decirme adiós...
La dramática emoción me duró largo tiempo.
Solía yo mirar al horizonte, allá donde la mar y el cielo se aman, esperando el retorno de mi sirena.
Algunas noches me sorprendió el llanto, pensando que podría haberse ahogado.
Hubo día que me bañé en la playa, tan sólo por ver si ella pasaría jugando con los delfines hasta dejarse tocar con mis manos.
Todo fue inútil.
Poco a poco, el recuerdo se fue esfumando en la bruma de mi infancia, y hoy, vuelve imperioso a fascinarme, ahora que las canas me han enseñado a soñar, a esperar y a perdonar.
Y volverá, estoy seguro.
Ella fue mi primer amor y quiera Dios que sea el último, que es el mejor...

ADOLFO DE LARRAÑAGA 
(1876-1961)


jueves, 5 de diciembre de 2019

EL FIN DEL CONVENTO DE SANTA CLARA Y EL CAMBIO URBANÍSTICO DE LA CALLE NUEVA



Antes de empezar a organizar todas las fotografías que ha puesto a nuestra disposición Julián Olano, ofrecemos unas cuantas de ellas, en torno a finales de 1987 y enero de 1988, cuando abandonado el convento de Santa Clara por las monjas, se produjo el enorme cambio urbanístico de la zona abriendo la calle Nueva que estaba encajonada con su muro.
Fue Francisco Olano Irañeta nacido en La Arboleda en 1894, de oficio albañil que llegó a la Villa de joven, quien enseñó el oficio a sus hijos, siendo fundamentalmente Julián, con sus dotes de iniciativa para los negocios y la construcción, quien llegó a convertirse en un importante promotor y empresario, siendo el que más viviendas ha construido en Portugalete.



miércoles, 4 de diciembre de 2019

EL TXAKOLI DE MINUTO HACE SEIS DÉCADAS



Siguiendo con las fotos que nos ha cedido Mª Ángeles Urioste, presentamos hoy la que nos recuerda al txakoli de MINUTO, cuyo nombre hace referencia a su fundador Andrés Ibarrechebea, alías Minuto
El reverso de la foto indica que se trata de “la parra de Minuto, del txakoli de Txabarri”.
Las últimas bodegas en el casco histórico se remontan a las primeras décadas del siglo XX, no encontrando ya ninguna tras la guerra civil al comenzar la dictadura.
Revisando los anuncios que se recogían en los Programas de Fiestas, vemos que en 1935 el Bar-Café MINUTO, situado en General Castaños 12, junto al tranvía, se ofrecía como “el mejor y más surtido”, con “especialidad en meriendas, café exprés, licores de todas las marcas, sándwich, banderillas, etc.” Sería a partir de 1942 cuando dice que se ha “ampliado para chacolí, con locales grandes y ventilados en los sótanos del mismo”, ofreciendo “los más ricos chacolíes del país”, siendo “el lugar más fresco para verano”.
En la década de los 60, se anuncia ya solamente especializado en café y vermut, con bacalao de la casa.
Los nombres de los que aparecen en la citada foto, según se señala en el reverso son, Minuto, Adolfo Urioste Osa, Mariangeles Urioste Minguez, Etxeandía, xx, Juan Urioste Osa, Cándido Minguez Díez, Eugenio Legarrigartu (Pelotari).



martes, 3 de diciembre de 2019

MUJERES EN LAS FIESTAS DE SAN ROQUE




Completamos la entrada de ayer con las fotos que nos ha cedido Mª Angeles Urioste referidas a las mujeres en las fiestas de San Roque.
Hoy también comparamos dos épocas separadas por cuatro décadas. La superior delante de la Casa de Chapa, según el reverso corresponde a 1955 (aprox.) y los nombres que recoge son los siguientes:
Fila de arriba: María Luisa, xx, Loli Guerrero, Mª Angeles Ferreira, xx.
Fila del medio: Luchi Ruiz, XX, Mª Asun Lorente, Piti, Mª Carmen “Correos”, XX, Begoña Izaguirre.
Fila de abajo: Mada, Begoña Macho, Aurori “Busturi”, Mª Angeles Urioste, Mª Angeles Inchausti.
Para comparar, como hicimos ayer, recurrimos a otra foto de “Las Chicas de Oro” con su pancarta, de la que no disponemos de fecha. Este grupo en el que el “alma matter” era Mariangeles participó por última vez en la bajada de 1998.

No saben decirnos cuantos años estuvieron participando pues fueron muchos aunque al principio sin una pancarta propia, como recogemos en estas fotos en la que aparecen con pañuelo rojo (dejó de usarse hacia 1981) y con la banda de txistularis IRUÑAKO de Sestao.


lunes, 2 de diciembre de 2019

MUJERES EN LAS FIESTAS DE SAN ROQUE (1953 y 1993)



Mª Angeles Urioste nos ha cedido algunas fotos de su álbum particular, de las que hoy presentamos dos de ellas.
Recogen a dos grupos de mujeres separadas por cuarenta años de vida con Mariangeles presente en las dos.
La superior en “los tubos” frente a la plaza, solo nos las descubren que están en fiestas por su alegría festiva que no les impedía sentarse en el suelo, aunque el vestir fuera el de los días de fiesta.
En el reverso de la foto están escritos sus nombres: Mª Angeles Urioste, Lourdes Crespo, Pakita Arana, Marisa Galán, Maritxu Arana, Mª Carmen, Mª Luisa Irigoien, Mª Angeles Intxausti, Astorga, …
Cuarenta años después, en la foto inferior, con una evolución evidente en nuestras fiestas, y ya reconociéndose como “Chicas de Oro”, pero orgullosas de ser quizás pioneras en cuadrillas exclusivamente de mujeres, las vemos uniformadas de fiestas con su pancarta en la que permiten la presencia de un hombre sujetando la pancarta aunque la que llevara la voz de mando de la misma a la derecha fuera Eleni Eguino.