jueves, 21 de noviembre de 2019

ROBERTO LARREA, JARRILLERO 2019



Ya anunciamos la semana pasada la concesión del galardón JARRILLERO 2019 a Roberto Larrea, una persona de sobra conocida en la Villa, sobre todo por su medio siglo al frente del BERRIZTASUNA TALDEA.
Como todos lo relacionamos con las actividades de este grupo, fundamentalmente la organización de la festividad de la Virgen de la Guía, recurrimos al vídeo que se ha preparado para el acto de la entrega del galardón, el próximo miércoles,  para recordar otras facetas de su actividad, al margen de ser seguidor del Portu o la trainera Jarrillera.
Si la foto superior nos indica sus orígenes familiares y su infancia en la calle Coscojales, la foto inferior nos recuerda que “fue cocinero antes que fraile” y también bailó en los grupos de danzas, como vemos en la actuación que se recoge, con su cuñado Roberto Álvarez encabezando la fila de hombres, mientras él va con faldas y pañuelo sobre la cabeza, listos a interpretar la Sorgin Dantza, danza que interpretaban únicamente hombres.
 Igualmente su disposición para todo hizo que ante la falta de un joven que completara los cabezudos no dudara en ofrecerse para cubrir la baja.
Así mismo recogemos el momento, en que delicado de salud, no dudó en aceptar el testigo de la korrika y completar pundorosamente el kilómetro asignado.
Nos alegra la enorme aceptación con que ha sido acogida su nominación, que confirma en el acierto de su elección.



miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA LLEGADA DEL TREN A LA ESTACIÓN DE PORTUGALETE, EN UNA FOTOGRAFÍA DE LOS HERMANOS ZUBIAURRE



Sobre los Zubiaurre, tanto el padre como los hijos, los hermanos Valentín y Ramón, ya hemos hablado en otras ocasiones, con motivo de la exposición en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y lo hemos recogido en el último número de Cuadernos Portugalujos que presentaremos el próximo miércoles en el Hotel.
Esta fotografía titulada en el álbum de fotos de la citada exposición como Estación del ferrocarril en Portugalete, nos muestra la estación inaugurada en 1890, con la humeante locomotora a vapor a su llegada de Bilbao saliendo la gente por el Muelle Viejo, que en aquellos primeros años del cambio de siglo se llamaba Muelle de Vallecilla (calle de Manuel Calvo se le puso en 1906).
Mientras los vagones del otro tren prestos para salir, recogían a los pasajeros que entraba desde la sala de espera del edificio de estación por el andén del lado de la Ría.






lunes, 18 de noviembre de 2019

TROFEO IMÁGENES PORTUGALUJAS ANTIGUAS 2018, A TITULO PÓSTUMO, A EDUARDO BENITO DÍAZ DE MENDIVIL



Si algo destaca en nuestras publicaciones es la cantidad de fotografías del pasado portugalujo que nos van siendo facilitadas por numerosas personas, por lo que decidimos en el año 2013, dedicar un reconocimiento a la que se considerara como aportación más valiosa cada año.
Si en los años pasados se ha ido premiando a Chus Navarro, al Ayuntamiento de Burgos, a Juan Real de Asua, o a Cheché García-Borreguero, hoy reconociendo que Eduardo Benito, fallecido recientemente, ha sido el principal colaborador en este tema, nos vemos obligados a concederle a título póstumo el reconocimiento anual de Imágenes Portugalujas Antiguas, que siempre se ha merecido pero que su modestia nunca nos lo permitió.
Nacido en el Ojillo, fue plasmando con su cámara fotográfica, desde los años sesenta, el cambio que se iba produciendo en la Villa, y además guiado por el amor a su pueblo dedicó muchas horas y esfuerzos a recopilar cuantas fotografías encontraba de la Villa en todos los aspectos de su historia, costumbres y personas.
Todos sus álbumes fotográficos los puso a nuestra disposición para confeccionar el libro de la Colección El Mareómetro, Portugalete en la fotografía (1900-1975) que tras el gran éxito que tuvo nos obligó a complementar con otros dos dedicados al Cambio urbanístico del siglo XX y la Sociedad portugaluja del siglo XX, y que con su gran memoria para recordar nombres nos seguía proporcionando con destino al blog del Mareómetro.
Aunque estuvo involucrado en numerosas actividades portugalujas, como la Sociedad Cultural y su revista El Abra, su mayor dedicación fue al Hospital Asilo de San Juan Bautista donde estuvo casi 40 años, primero como secretario y tras la muerte de Javier Garate, como presidente o Hermano Mayor de esta Institución portugaluja por antonomasia.
En el nº 27 de Cuadernos Portugalujos recogemos algunas de las fotografías en las que aparece a lo largo de su vida entre nosotros, que ofrecemos en esta entrada.
El reconocimiento tendrá lugar con motivo de los ENCUENTROS PORTUGALUJOS DEL HOTEL, el miércoles 27 de este mes, en la que se presentará el citado numero de Cuadernos Portugalujos y se entregará también el galardón JARRILLERO 2019 a Roberto Larrea.




domingo, 17 de noviembre de 2019

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: RECUERDOS DE ABUELO (2)



En 1960 y ya desde pequeños, íbamos solos al cole. Algo impensable, ¿no?, pues sí, parece que los riesgos que apreciaban nuestros padres eran pocos y nos permitían esas libertades. Era un baldón que te llevaran al cole. Ah!, y si hacías “pira”, "campana", ¡¡buena te caía!!, cualquiera que te viera, se chivaba rápidamente en casa: por ese entonces, Portugalete era muy pequeño y nos conocíamos casi todos.
Hacia 1962, la misa dominical de mediodía es un acto social masivo. Quien no va, es mal mirado. Hay que ir con manga larga y las señoras, bien cubiertas con velo. Se estaba celebrando el Concilio Vaticano II y, sesenta años después, parece que se vuelve a lo mismo.
En los días a que me refiero, el cartero llamaba por su nombre a los destinatarios de las cartas, y las entregaba en mano. La "avisadora" daba voces en el portal para decir qué funerales se celebraban esa tarde. El lechero repartía su producto por las casas y la barra de pan valía 1,40 pesetas. El mielero hacía su escala una vez al año con sus dulces barrilitos y el afilador hacia una pasada tocando su chiflo que anunciaba sus servicios. Y no olvido al paragüero que al tiempo que hacía arreglos a los paraguas, recogía cacerolas para remendarles el culo.
La escuela empezaba con los parvulitos, a los cuatro años. No había “jardín de infancia”: las mamás apenas trabajaban fuera de casa y, a la hora de comprar un piso, la hipoteca se llevaba, como máximo, una tercera parte de un sueldo y a cuota fija, lo que añadido a la inflación ascendente en aquel momento, aliviaba rápidamente la carga de su pago.
Las chicas de finales de los cincuenta y de los sesenta, no van a los bares. Todo lo más, a cafeterías, las tardes de sábados y domingos, y siempre acompañadas. En cuanto a su ropa, es el momento en que, contra la voluntad del padre, las hijas comienzan a usar pantalones. Las madres tomaron esa costumbre poco tiempo después.
Y una cosa muy importante: el sputnik, de 1961. Esa bolita, cuya luz buscábamos en la noche, fue el detonante de toda la electrónica que ha llegado después, por la necesidad de reducir tamaños e incrementar servicios y utilidades en las naves implicadas en la carrera espacial, ya que, igual que los Fórmula 1 dan pie a muchas mejoras en los coches, la competencia entre los EEUU y la URSS, generó muchos desarrollos: las placas de circuitos impresos, los transistores, los procesadores cada vez más pequeños,...
Una calculadora que haga lo mismo que hacía la primera que tuve, ocupa menos del 2% del tamaño, ahora cabe en el monedero. Y la segunda que tuve, era requisada en los exámenes para revisar los contenidos de las memorias, ya que nos las prestábamos y pudiéramos haber dejado grabados nuestros resultados para conocimiento del prestatario.
Y termino aquí este relato con un recuerdo para los nostálgicos que empiezan a menudear: se podía fumar en todos los sitios, menos en la iglesia y en los cines. Pero en los cines tampoco se podía comer, sólo quedaba "la fila de los mancos" para no mirar las películas.
Sólo en mis 65 años, sí que ha cambiado en mundo, sí. Supongo que esa era la causa del “síndrome del abuelo Pablo”, que me decía que lo de llegar a la luna era un camelo.

MARTINTXU

sábado, 16 de noviembre de 2019

RECOGIDO DE LA PRENSA: JUAN ANTONIO ZUNZUNEGUI HIZO POPULAR LA DIVISIÓN DE LAS COCINAS REGIONALES ENTRE FRITOS, ASADOS Y GUISOS SALSEROS



Con el título La salsa y la civilización, ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA ha escrito en el suplemento de EL CORREO, JANTOUR, del 15 noviembre 2019 este artículo.

La tinta es lo esencial del jibión. Un jibión sin tinta es como un amor contrariado. La tinta es el sabor a mar; la tinta es la salsa. Y en el jibión la salsa es todo. Tomad una buena cocinera del país, que sepa dar a la salsa de jibión su punto... Ya luego da casi lo mismo que comáis con ella los auténticos chipirones o unos trozos de goma». Así se las gastaba Juan Antonio de Zunzunegui y Loredo, nacido en Portugalete en 1900 y prolífico novelista. Miembro de la Real Academia y sucesor de Pío Baroja en el sillón 'a', Zunzunegui se afincó en Madrid después de la Guerra Civil pero nunca olvidaría su pueblo natal, la brisa ni la sabiduría escondida en la salsa de los chipirones.
Muchas de sus primeras obras, recogidas bajo el título de “Novelas de Bilbao”, reflejaron la vida cotidiana en torno a la ría: “Chiripi”, “El chiplichandle”, “La úlcera, “¡Ay estos hijos!”, “El barco de la muerte”… Todos los pasajes relacionados con Portugalete fueron reunidos en 1998 por la Fundación El Abra en “Recuerdos y relatos de infancia y mocedad”, donde encontramos esa oda a la salsa o descripciones de tabernas a principios del siglo XX.
Aparte de literato, Zunzunegui fue hombre de buen saque y filósofo gastronómico. Brillat-Savarin vizcaíno, en sus páginas no sólo encontramos perlas sobre el buen jamar sino sesudas reflexiones acerca del tema, como aquella (compartida con su amigo bilbaíno Luis Antonio de Vega) que dice que las cocinas regionales de España se dividen en fritos, asados y salsas. Este aforismo, algo reductor pero interesante, ha pasado a la historia con mucho más éxito que el nombre de su autor y se sigue utilizando sin saber muy bien de dónde salió. Apareció por primera vez en “La quiebra” (1947) y pasó de boca en boca con mucha menos enjundia de la que le dio nuestro protagonista.

Hablan Chomin y Anabitarte
«La comida lo que más nos distingue a los hombres de España», apuntó Fermín. Chomin comía y bebía sin decir palabra. «Sí, a la gente no es necesario preguntarle de dónde es ni cómo piensa, sino cómo come», opinó Anabitarte. «Mejor que dividir a España en cuarenta y nueve provincias, sería partirla así: tierras donde se fríe, tierras donde se asa y tierras donde se guisa; o de otra forma: gentes de sartén, gentes de parrilla y gentes de cazuela… y nada más» […] «Tierras donde se fríe –continuó Anabitarte– no hay necesidad de decir cuáles son». «¡Las del aseite, claro!», interrumpió Chomin […] «En el centro de España –continuó Anabitarte– están las tierras donde se asa. Aquí están las gentes de parrillas, que asan el ganado y la caza. Ya al Norte viven en las tierras donde se guisa gentes de cazuela, gentes de salsa, éstos somos nosotros». Se puso en pie, emocionado. «Anocheceres taraceados en lluvia, con una salsa delante... La salsa en la cocina es la invención del hombre; la salsa es el progreso, la salsa es la civilización. La corrupción del mundo, que ya está viniendo, nos llegará por las salsas. Después de las salsas vendrá la confusión de lenguas, como en la torre de Babel... La próxima revolución mundial será la revolución de las salsas… […] El hombre se perderá por las salsas».

Olvidado por el mundo culinario
No me digan que no es un maravilla. ¡Y a este hombre, a este pensador del paladar, le tiene olvidado el mundo culinario! La idea la sacó del enciclopédico recetario “El Practicón”, escrito por Ángel Muro en 1894, pero el desarrollo (y la adscripción de cada categoría a una región) es netamente de Zunzunegui. La cita original tan sólo decía que «asar es una de las tres operaciones culinarias, que con las otras dos, freír y hacer salsas, constituye el conocimiento completo de la cocina antigua y moderna», así que ya ven.
El escritor portugalujo fue amante declarado del salseo pero también profundo conocedor de la cocina típica vasca. Sólo así se entiende que en su novela “Las ratas del barco” (1950) haya un par de páginas dedicadas a la elección de unas bacaladas y la elaboración al pilpil, indicando cómo hay que mover la cazuela para conseguir una salsa «color verde pálido de pradera en estío».
Acérquense a su estantería o a su librería más cercana y escojan un libro de Juan Antonio de Zunzunegui. Disfrútenlo, saboréenlo y como dijo él en su “Gastronomía madrileña” (1963), sentémonos «en una silla no muy alta, amplia, para que recoja todo el abandono de las caderas, frente a una mesa grave de mantel blanco, no muy almidonado, cristales delgados y transparentes y cubiertos pesados, a ser posible de plata sólida… y tomemos la minuta».



TXOMIN BERECIARTUA Y EL PADRE ANGEL



Hoy recogemos de la página de la Fundación Novia Salcedo, esta foto de dos grandes emprendedores como son Txomin Bereciartua, fundador de la Asociación de Amigos de la Basílica y de la Fundación El Abra, en Portugalete, y del Padre Ángel, fundador de los Mensajeros por la Paz.
Aprovechamos para recordar en la parte que nos corresponde, que Txomin junto con Paco Ruiz y Rubén Las Hayas, como presidente, son los tres miembros de la Fundación El Abra que edita la Colección El Mareómetro, los Cuadernos Portugalujos, este blog y que este mes presenta la Primera edición de JARRILLERO 2019, que como anunciamos en la entrada de ayer se otorga a Roberto Larrea.




EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: RECUERDOS DE ABUELO (1)




Pasados los 65 años, cuando ser abuelo es un plan, un deseo y una posibilidad, me viene a la memoria un e-mail que recibí hace tiempo en que alguien se refería a lo que el mundo cambia en el curso de una vida.
Y es cierto, ¡¡cómo ha cambiado todo!!, aunque algunas cosas, no tanto: escribí mi primer e-mail en el año 1991, casi 30 años ha, y recuerdo que la misma aplicación informática ya nos permitía hacer chat en línea. Aunque, eso sí, no teníamos redes sociales, ni nuestro perfil era público, eso ha llegado después.
El primer teléfono móvil que usé, es de poco tiempo después, 1995: era para localizarnos en las guardias de mi departamento, y, hasta entonces, ese servicio lo prestábamos con unos buscapersonas. Esos aparatitos fueron usados en la fábrica a partir de 1981, más o menos, aquí me falla la memoria.
¿Y en casa? Cuando yo tengo recuerdos, algunos de antes del 60, no hay agua caliente en el grifo, se calienta en un recipiente que tiene la cocina “económica”, todavía de carbón, y que se vacía por su parte inferior. No hay lavadora, se lava a mano en “la piedra”, aunque es de madera, cosa que no termino de entender. Todavía tenemos la “fresquera”, porque las neveras aún están fuera del alcance del sueldo del trabajador. Y la corriente es de 125 voltios, llevada por cables recubiertos de tejido.
En mi infancia no hay hipermercados, y el súper de entonces es más pequeño que la frutería de ahora. Eso sí, íbamos a la compra todos los días. Y todos los días, se compraba el periódico, aunque el quiosquero no estuviera. Se cogía el diario y se dejaba el importe encima del montón correspondiente. No pasaba lo que le pasa a Manolo ahora: que, si no madruga, le levantan periódicos y de dejar el euro y pico del precio, nada.
En esos tiempos la mirilla de la puerta es un agujero, por el que se ve el brillo del ojo que observa desde dentro. En la casa de mi infancia no hay bañera, eso llegará en mis ocho años, junto con el agua caliente en la fuente y el lavabo, pero será a costa de perder un espacio exclusivo para jugar: el patio delantero.
Y además teníamos la calle y las campas para jugar. No pasaban apenas vehículos. Creo que mi generación es la última que pudo jugar en la calle: era nuestra, poníamos cuatro piedras grandes para marcar la portería y ya teníamos campo de futbol sin barro. Que venía el camión de Sirimiri, el de las gaseosas, pues nos apartábamos. Ah! y merendábamos fruta recién cogida del árbol.
Y es que éramos de la calle, en casa no había tele todavía y la radio ponía seriales y a la señora Francis para las madres. No había lectores de CD y en 1960 vi el primer tocadiscos y el primer magnetofón de cinta. Lo que digo: pasábamos tanto tiempo en la calle que la ropa, entre nuestras caídas y rozadas y nuestros estirones, duraba poco y eso, a base de remiendos y alargamiento de mangas y perneras. Poca ropa se compraba, mi madre nos las cosía con su máquina ALFA.
El coche llegó más tarde: en 1968. Para entonces la vida ya había cambiado a mejor, aunque había ritos que no se perdían, por ejemplo el regateo con los aldeanos por el precio de la verdura y las legumbres. Y en pesetas. Los Euros no estaban en la mesa de nadie, el franco andaba por las quince pesetas y el dólar a unas sesenta; la libra, imposible, por las doscientas.
No recuerdo el precio de la gasolina, pero sí recuerdo el poste que había en la esquina Carlos VII-Gral. Castaños, frente a la casa de los tres portales. Y también recuerdo al tranvía, lo vi pocas veces ya que lo eliminaron en 1959, creo. Lo que si cambió fue el vagón funerario, que pasó de ser tirado por caballos, a ser un vehículo motorizado que subía la cuesta de El Ojillo hasta el cementerio.

MARTINTXU

viernes, 15 de noviembre de 2019

JARRILLERO 2019: NUEVO GALARDON PORTUGALUJO QUE EN SU PRIMERA EDICIÓN SE OTORGA A ROBERTO LARREA




La FUNDACIÓN EL ABRA responsable de las publicaciones de El Mareómetro, ha creado un galardón que con carácter anual reconozca públicamente a un PERSONAJE PORTUGALUJO que se haya distinguido por una trayectoria de dedicación a su pueblo, a su cultura, tradiciones y progreso, llevando siempre muy alta su condición jarrillera y haciendo que el nombre de Portugalete trascienda más allá de los límites de la Noble Villa.
En la primera edición de este galardón se reconocerá como JARRILLERO 2019 a ROBERTO LARREA por su dedicación a fomentar y expandir en la Villa el folklore vasco desde edades muy tempranas a través del grupo BERRIZTASUNA, (va a cumplir al frente de él 50 años) y consiguiendo que la festividad de la Virgen de la Guía alcance un reconocimiento generalizado tanto dentro como fuera de la Villa.

Se ha elegido como galardón el proyecto de una escultura de otro portugalujo, Juanjo Novella, que quisiéramos que fuera una realidad con motivo del 700 aniversario de la fundación de la Villa.
Para el autor representa un canto a la hermandad y a la tolerancia, utilizando las voces “SI” y “NO” en todos los idiomas del mundo en un intento de reforzar el concepto global de los comportamientos humanos evidenciando el principio de toda discrepancia y confrontación. El "SI” y “NO” representan diferentes visiones y pareceres encontrados que no son sino caras de una misma moneda. No se puede entender el “SI” sin el “NO”, como tampoco se puede entender el concepto blanco sin referirse al negro o día y noche, y aún siendo opuestos forman parte de un todo. El ser humano debe saber conciliar y aceptar la diferencia en ideas, opiniones y personas.
Esta escultura tan estimulante y abierta al mundo, la hemos elegido para dedicársela a los portugalujos que se hagan merecedores a este nuevo galardón pues en su trayectoria dentro de nuestro ámbito local habrán tenido que ejercer la tolerancia en todas sus relaciones habituales.
Los miembros del Jurado que elegirán anualmente al merecedor del galardón estará formado por dos miembros de la Fundación El Abra (Rubén Las Hayas y Paco Ruiz), el alcalde del Ayuntamiento de Portugalete (Mikel Torres), el director del Hotel Puente Colgante (Ricardo Campuzano) y el Archivero Municipal (Roberto Hernández Gallejones) que actuará de secretario del mismo.
La entrega del galardón por el alcalde de la Villa, tendrá lugar dentro de los ENCUENTROS PORTUGALUJOS DEL HOTEL que congrega a la gente del Mareómetro, el miércoles 27 de noviembre.

Este trofeo con la escultura de Juanjo Novella, ha sido realizado y donado para estos homenajes por Andrés Vitores, a quien desde aquí agradecemos su colaboración y su trabajo por la cultura de su pueblo. La foto que encabeza esta entrada de Roberto Larrea nos la ha facilitado su amigo Andoni Maseda.


jueves, 14 de noviembre de 2019

EL SPORTING CLUB EN 1902



Esta fotografía del Sporting Club con Santurtzi detrás, fechada en Septiembre de 1902 con motivo de la visita de Alfonso XIII en el acto de la colocación de la última piedra del espigón exterior del puerto pertenece al Archivo Histórico Foral de Bizkaia (AL0013-0015) y según nos indica José Antonio Soto que es quien nos la ha recogido, es obra del fotógrafo Mauricio Zorraquin.
Si al fondo tras la balsa flotante del Sporting aparece el yate real, a nosotros lo que más nos llama la atención son las lanchas de pesca de primer plano con gente en ellas, por lo que recogemos su detalle bajo estas líneas.



miércoles, 13 de noviembre de 2019

ANTONIO GARRIDO (1863-1937), ENPORTUGALETE.COM


La ficha nº 121 de personajes portugalujos publicada este mes de noviembre en el periódico enportugalete.com corresponde a este personaje considerado como el introductor del palangre en Portugalete.
Sobre él escribimos en la entrada del mes pasado titulada ANTONIO GARRIDO , EL PRIMER PALANGRERO JARRILLERO.


martes, 12 de noviembre de 2019

LOS CABEZUDOS POR ZUBELDIA EN 1933



Esta foto corresponde a un recorte de prensa que nos ha cedido Luis Casas y que fechado en junio de 1933, lleva por pie de foto: En Portugalete se han celebrado, con la mayor animación, las fiestas de San Juan. He aquí un momento en que la chiquillería se divierte con las danzas de los cabezudos (Foto Amado).
Jose Luis Garaizabal nos recuerda que la foto corresponde a la calle Zubeldia con los detalles de la panadería de Andrés Miguel, la leñera, la casa de los Arrugaeta llamada "la barrera”, la casa de Maria Uriarte (ferretería Moli), los jardines de la casa de Carranza y al fondo la casa de Chapa. Los seis cabezudos que se habían comprado en 1926, entre los que estaban "el gordo y el flaco" "vivían" en un cuarto bajo de la escuela donde tuvo su taller de carpintería Heliodoro Palacios y los Gigantes aun no se habían comprado (1935) y que "vivirían" en el hall de la escuela de Zubeldia que llamábamos "el portalón ".

lunes, 11 de noviembre de 2019

HA COMENZADO LA CUENTA ATRÁS DEL 700 ANIVERSARIO


Después de tener preparada la entrada anterior recibimos dos documentos, que reproducimos, que anuncian que ha comenzado la marcha atrás del 700, algo que nosotros venimos recordando con el sello sobre el que, al día de hoy, se indica que solo FALTAN 31 MESES.
Están refrendados por una serie de colectivos encabezados por la Cofradía de  Mareantes y Navegantes, en la que se encuentran asociaciones, colectivos y jarrilleros a título individual, que desean conmemorar como se merece el 700 aniversario de la fundación de la Noble Villa.
Por su parte el Ayuntamiento como parte fundamental en este proyecto ha habilitado en los presupuestos de 2020 una partida denominada PORTUGALETE 700 por un importe de 15.000 € para comenzar con las primeras actividades.
La Fundación El Abra, se une a este proyecto que venimos intentando concienciar desde hace unos años y ponemos a disposición nuestros medios para colaborar en el mismo.

Aprovechamos también esta entrada para recoger el anuncio del
XXI Gabonetako Krosa 2019, VI Memorial Javi Mendoza, que organiza el Club de Atletismo Portugalete y que adhiriéndose al proyecto ha incluido en los dorsales de los atletas participantes, sobre una foto de nuestra historia jarrillera, el número 700.




EL Nº 27 DE CUADERNOS PORTUGALUJOS EN LA IMPRENTA



El número 27 de Cuadernos Portugalujos está ya en la imprenta como muestra la portada y contraportada que ofrecemos.
La fotografía que sirve de portada y que se recoge en su totalidad en las páginas interiores del mismo así como bajo estas líneas, pertenece a los fondos de la exposición LOS ZUBIAURRE. MEMORIA GRÁFICA, del Museo de Bellas Artes de Bilbao que ha estado expuesta del 5 de junio al 6 de octubre pasado. Incluida en uno de los álbumes familiares lleva escrito a mano Día de cucañas en Portugalete y corresponde al comienzo del siglo XX, hacia 1900, cuando estaba a punto de iniciarse el proyecto de alineación del muelle a la altura de la Plaza.
Recogemos en dicho ejemplar bajo el título Los Zubiaurre y Portugalete unas notas sobre Valentín Zubiaurre, músico y sus hijos Ramón y Valentín, pintores y fotógrafos amateurs, y las tres fotografías que de la Villa figuran en dicha exposición.
Al margen de que volvamos sobre el contenido de este ejemplar de Cuadernos Portugalujos que los suscriptores de la Colección El

Mareómetro recibirán la semana próxima en sus domicilios y que se presentará en el HOTEL el miércoles 27 de este mes, hoy resaltamos la contraportada que nos recuerda que aunque se empieza a mover la organización de los actos con motivo del 700 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA VILLA, solo quedan 31 meses.



sábado, 9 de noviembre de 2019

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: EL PANTALÓN CORTO



Como Martintxu situa estos recuerdos de su infancia y juventud en su calle de El Ojillo, encabezamos esta entrada con una foto de gente de esta calle, tres de ellos los Llinares (hijos mayores de la Valenciana) que vivían en el nº 12 junto a las Siervas y vecinos de su Capellán, Don Andrés Álava. Sentados en la valla de madera que separaba la pista de atletismo de ceniza del campo de San Roque, tienen detrás el frondoso jardín de Goitia, y sobresaliendo al fondo la casa de Navarro, una de las primeras edificaciones de Carlos VII. Eran los años 50 del siglo pasado.


Cuando tienes trece años y te ha crecido vello en la pelvis y en las piernas, ir vestido de pantalón corto es degradante. Por mucho que mires, aunque nada más sea para consolarte por la imposición familiar, no le ves las ventajas.
Es más, dejas de mirarte y miras a ver si alguien te mira. Pero si eso ocurre, te mueres de vergüenza. Y si es la Maite ó la Blanca, a ti, con esos pelos y en pantalón de niño, ¡qué baldón te cae!
Cuando tienes cuarenta y el sol tuesta la piel y recuece los sesos, te preguntas porqué debes llevar esas fundas hasta los tobillos. Y recuerdas tus veranos de vacación escolar con las canillas al aire.
Al parecer, nada ocurre en su momento. Si no que se lo pregunten a las chicas. Les pasa lo mismo: con trece años están deseando llevar sujetador, más adelante, ya no, pero después,… eso, hala! a recordar, que es lo que estoy haciendo.
Es el mundo al revés, pero la historia que quiero contar habla de una ley, seguramente no escrita, que decía que los niños debíamos usar pantalón corto. Incluso en invierno. El pantalón corto era norma obligada.
Se te podían quedar las canillas sin sangre, por el frío, pero, mientras llevaras el calzado, la trenca, el verdugo y los guantes, de lana, por supuesto, ya estabas vestido para aguantar el frío de los días invernales de Portugalete.
De pantalón corto hice la primera comunión con mis piernas de palillito, como las de la canción. Eso sí, toda la vida las tuve llenas de heridas y moretones, “como los burros viejos”; ahora, también: la lanza de la caravana me busca la tibia para clavarse.
El modelo de pantalón corto no era opcional: los cosía mi madre a mano, que cosía bien, pero con el primer estirón, pasamos rápidamente a la pantalonera y después, a comprarlos donde Duque.
Mis primeros pantalones largos fueron de Tergal®, una fibra moderna con tacto casi sedoso y aspecto brillante.
Parece ser que la costumbre indicaba que habíamos de llevar pantalón corto hasta salir de la escuela, lo que solía ocurrir con catorce años, pero las hormonas no respetan mucho las edades y, para entonces muchas piernas lucían ya no vello, sino rígidas hebras.
Ahora bien, pasada la época de las piernas al aire, en los años sesenta, llevar unos vaqueros era la repera. Si, además, eran de Levi´s Strauss, su portador presumía mucho vestido de auténticos “blue jeans” americanos.
Rondaban los años 1968, 1969,… con 14, 15,… años, y mientras mi voz se hizo grave, y en la cara me salieron pelos y granos porque hacía el “cambio”; entonces, mis piernas fueron tapadas por unas perneras.
Y la inocencia se quedó en alguna parada de ese camino.


viernes, 8 de noviembre de 2019

EL TRANSBORDADOR HACE UN SIGLO





Hoy ofrecemos estas dos fotos enviadas por Luis Casas, fechadas en 1918 con el marco del Puente Colgante, donde lo más llamativo es el cambio urbanístico del Muelle Nuevo.
El bote de vela de la derecha nos recuerda al Joaquin, hoy en el dique, que ya entonces surcaba también la ría.

jueves, 7 de noviembre de 2019

EL PORTU EN LA PRIMERA DIVISION DEL NORTE EN 1916




En una entrada de este blog titulada El fútbol en Portugalete hace un siglo, Mariser Las Heras nos hablaba del futbol jarrillero en la segunda década del siglo XX, y hoy traemos esta foto que nos facilita Luis Casas desde Sestao con el Portu jugando en Anoeta en 1916 contra la Real Sociedad.

El Club Deportivo Portugalete jugó en la temporada 1915-1916, contra los equipos del Athletic, Real Unión, Real Sociedad, Ariñ Sport, Jolastokieta, y Arenas. Sin duda esta temporada y la siguiente en Primera División del Norte, podemos considerarlo, como uno de los más grandes triunfos de nuestro Club en su historia.

Sus integrantes eran Medina, Egusquiaguirre, Inza, San Pelayo, Guantes, Garayo, Sesunaga, Nell, Fausto, Saras, Gorostiza, Perez, Rocandio y Otaola.

Y su Junta Directiva, elegida en setiembre de 1916, estaba presidida por Jesús Aqueche, Vicepresidente, Dionisio Babio, Tesorero, Francisco Azkue, Secretario, Benedicto Egusquiaguirre y de Vocales, Juan A. Quiroga, Primitivo Iturburu, Antonio Balparda y José Madinabeitia.






miércoles, 6 de noviembre de 2019

INAUGURACION DE LOS LOCALES DE LA JUVENTUD CATOLICA EN 1934




Esta foto de CECILIO de un recorte de prensa facilitado por Luis Casas, corresponde al grupo de asistentes a la bendición de los locales de la Juventud Católica de Portugalete, con todas sus banderas y estandartes, el 6 de mayo de 1934, en plena república.
La citada organización había anunciado diversos actos ese domingo, incluyendo un mitin en el "Teatro Principal en el tomarán parte personas de reconocida solvencia oratoria".
El título de la foto recuerda que "con motivo de la inauguración de un centro en Portugalete se producen disturbios", y a pie de foto se señala que dicha ceremonia de inauguración dio origen a incidentes en los cuales resultaron cinco heridos.


Tasio Munarriz, analizó este hecho en su libro REPUBLICA Y GUERRA EN PORTUGALETE, donde nos indica que los citados locales estaban en la calle Santa María nº 13 y que en dicho acto de bendición y jura de banderas participaban 200 jóvenes portugalujos.

A la Villa acudieron representaciones de 22 parroquias de la provincia, unos 800 jóvenes, con sus respectivas banderas. Tras la misa se produjeron incidentes ya que tanto en la Plaza como en el Campo de la Iglesia se había congregado grupos para boicotear los actos.

Se produjeron serios incidentes con la intervención de los guardias de Asalto con el resultado de varios heridos, uno de los cuales Urcisiano Gallastegui (comunista) herido de bala en la cabeza falleció tres días después en Basurto.




martes, 5 de noviembre de 2019

EL REMOLCADOR UR MENDI Y LA VISITA DE ALFONSO XII



Desde Santurtzi Jon Koldo Fdz. García de Iturrospe nos envía estas fotopostales recogidas de internet con la llegada de Alfonso XII a la balsa del Sporting Club fondeada en aquellos años frente a la punta del Muelle de Hierro.
Esta escena que fue habitual en las dos primeras décadas del siglo pasado en los meses veraniegos y el rey se acercaba para participar en las pruebas náuticas, nos muestra en esta ocasión a uno de los primeros remolcadores que surcaron nuestras aguas tras la construcción del Muelle de Hierro ya desaparecida la barra de arena.
Aquellos primeros remolcadores eran pequeños con menos potencia y con tanques de agua dulce con capacidad suficiente para surtir las calderas de vapor. El primero de ellos fue construido en Rotterdan en 1901 y llevaba el nombre de AITOR, y al comprobar sus buenos resultados todos los que se construyeron a continuación fueron una copia del AITOR.
Tenían un casetón en proa, para dar altura al rancho, puente de púlpito, una bomba de trasiego para la aguada en la cara de proa del puente, larga chimenea abatible para pasar por debajo de los puentes de la ría del Nervión y el gancho de remolque detrás de esa chimenea.
Nuestro remolcador a vapor con aljibe de hierro y acero fue inscrito en 1902 con el nombre de YFA y en 1906 pasa a la Compañía de Remolcadores Ibaizabal con Ramón de la Sota al frente de la misma que le cambia el nombre por UR MENDI, para en 1909, venderlo a una empresa catalana.
El 31 de agosto de 1918 volvería a Bilbao como gabarra y después de unas reformas se convierte en vapor con el nombre de CHEMAN.



lunes, 4 de noviembre de 2019

EL MERCADO DE LAS ALDENAS UN DOMINGO DE 1932





El mercado de las aldeanas en la Plaza se conoce desde siglos atrás y ya en el siglo XVIII se constata que se celebraba los jueves y domingos con gran afluencia de gentes de todos los pueblos de los alrededores.

Ya a principios del siglo XX, el gobernador quiso prohibir el denominado “mercado dominical” y se encontró con la oposición del Ayuntamiento, empezando con el alcalde Fernando Carranza que le amenazó con dimitir.

En 1910 una Real Orden del rey Alfonso XIII declaraba “tradicional” dicho mercado considerándolo comprendido en la excepción legal para no cumplir el descanso semanal.

Pero no acabaron aquí las vicisitudes de este mercado de los domingos. Si en 1913 se le otorgó a la Villa la concesión para que lo mantuviera ya que los pueblos cercanos, sobre todos los del monte, no tenían comercios propios y ese día podían desplazarse para hacer sus compras, en 1929 fue suprimido por el Gobernador.

En febrero de 1932 una sentencia del Tribunal Supremo del Contencioso-administrativo lo restableció nuevamente para júbilo de los portugalujos, pero en agosto la Dirección General de Trabajo lo prohibió nuevamente, sin serias protestas en la Villa.

Y aquí llegamos a esta foto de noviembre de ese año en que se recoge la parte del mercado situado delante del Hotel, con un título significativo de Medidas preventivas en el mercado de Portugalete, y con la figura de un guardia civil en medio de las aldeanas.

El pie de la foto de prensa, enviada por Luis Casas, especifica que la Guardia Civil se encontraba vigilado el mercado en previsión de que se produjeran los disturbios que se anunciaban.

LA LUCHA DE LAS MUJERES PORTUGALUJAS POR SU DERECHO A VOTO EN 1931



La primera vez que se reconoció en España el sufragio femenino fue en la Constitución de 1931 de la Segunda República, aunque las elecciones a Cortes de ese año se realizaron por sufragio universal masculino, a las mujeres se les reconoció el derecho al sufragio pasivo, por lo que pudieron presentarse como candidatas. Salieron elegidas tres mujeres, Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent.

En dichas Cortes se planteó la concesión del derecho al voto a las mujeres y en los debates se evidenció gran diversidad de opiniones. Mientras Victoria Kent se oponía, no por cuestión de capacidad de las mujeres sino de oportunidad, porque en su opinión la mujer carecía en aquel momento del "fervor y sentimiento republicano" y que su voto suponía un peligro para la República, Clara Campoamor defendía la necesidad inmediata de incorporar a la mujer, ya que según constataba en sus actos públicos  acudían en mayor número que los hombres.

A pesar de la abstención del 40% de los diputados los votos a favor (incluían a las derechas) superaron a los negativos.
Así como el Presidente de la República había recibido miles de firmas a favor de la Iglesia, Clara Campoamor pediría posteriormente firmas de toda España para apoyar a las mujeres.

Según vemos en el SALUDA de agradecimiento que remitió desde el Congreso Clara Campoamor al alcalde de Portugalete, este le había enviado pliegos de firmas de homenaje a la mujer recogidas en la Villa.

Al igual que ella constataba la mayor participación de mujeres que hombres en algunos actos públicos, en la foto inferior,  enviada por  Luis Casas, correspondiente a la entrega de premios de la Escuela de Artes y Oficios del curso 1931, vemos que el número de mujeres era superior al de hombres.


domingo, 3 de noviembre de 2019

RECOGIDO DE LA PRENSA: EL DISPARO CERTERO DE JUANTXU RODRÍGUEZ




En El Correo de hoy, 3 de noviembre de 2019, IÑAKI ESTEBAN, recuerda como una muestra sobre su trabajo en Nueva York y el premio 'in memoriam' de los periodistas vascos reactivan la obra de este fotógrafo que murió en Panamá. 

Juantxu Rodríguez había estudiado para ser delineante. Le gustaba el dibujo técnico y trabajaba de profesor de Educación Física. Pero le compró una cámara fotográfica a un amigo, que la vendía porque necesitaba el dinero, y se fue olvidando de sus otras dos profesiones. La fotografía le exigía tiempo, cada vez más.  Su talento natural para ver lo extraordinario en lo cotidiano le llevaba a la calle con la cámara preparada. Y con sólo salir de su casa en Portugalete se encontraba con un mundo rico en vidas y paisajes, aunque en decadencia económica y social, el de la Margen Izquierda de los ochenta. Una mina visual.
Estas dos razones esgrime Elisa Pavón, su cuñada y representante de su legado, para explicar la voracidad con la que el fotógrafo se dedicó al trabajo en el que destacaría y cuya vigencia, treinta años después de su muerte -el 22 de diciembre de 1989- por los disparos de unos soldados estadounidenses en Panamá, sigue intacta.
Imágenes suyas como la de unas mujeres tomando el sol en uno de los espigones de La Iberia de Sestao, justo enfrente de Altos Hornos, u otras más tétricas, la de unos yonquis inyectándose en un puente sobre las vías del tren, recuerdan cómo fue la conflictiva década de los ochenta en la orilla izquierda de la ría. A ella llegó con su familia desde Casilla de Coria, en Cáceres, a los siete años. Había nacido en esa localidad en 1957.
A partir de esos mundos construyó otros que ahora vuelven a estar de actualidad. El martes, la Asociación de Periodistas y el Colegio de Periodistas Vascos entregarán el Premio de Fotoperiodismo 'in memoriam' a sus representantes, en un acto que se celebrará en la Sala BBK de Bilbao. Por otro lado, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander acogió en verano la exposición 'Memoria gráfica de españoles en USA'. Surgió a partir de la cesión de la familia de las 3.000 fotos de este trabajo, de las que el comisario Manuel Arrabal ha elegido ochenta. La exposición viajará a Barcelona hacia febrero o marzo del año que viene, se está buscando una ubicación adecuada en Madrid y también recalará por algunas ciudades en las que la UIMP tiene sedes, como Valencia, Cuenca y Sevilla.

Experiencia de inmigrante
En este trabajo, el fotógrafo seguía la vida profesional y familiar de los españoles que vivían en Estados Unidos y habían logrado integrarse en el país americano. El cardiólogo Valentín Fuster, los artistas Ceesepe y El Hortelano, el hispanista Nicolás Sánchez Albornoz, así como pastores vascos en Idaho como José María Artiach y Amador Zabalbeascoa -ganadero que llegó a tener decenas de miles de ovejas y que sigue viniendo a Euskadi- fueron algunos de los protagonistas de la serie.
«Nunca sabremos qué la motivó -Juantxu Rodríguez murió a los 32 años- pero seguramente fue su propia experiencia como inmigrante. Llegó a la Margen Izquierda de la Ruta de la Plata en Extremadura, del paisaje y del modo de vida rurales. La integración fue para él una experiencia fundamental y quiso comprobar cómo lo habían hecho otros en un contexto tan distinto como el norteamericano. Pasó muchas horas con cada uno de los retratados. Le interesaba su trabajo y el lugar en que lo realizaban, pero también su casa, sus desplazamientos diarios, su familia. José Guerrero, el artista, se acordaba mucho de él. No era el único», recuerda Elisa Pavón.
El trabajo en Estados Unidos se nutría del mismo espíritu que sus fotos en los cursos de verano de la Menéndez Pelayo en Santander. Como sabía que durante los meses veraniegos recalarían por el Palacio de La Magdalena personajes importantes, se presentaba con su cámara y los retrataba tomando un café o una cerveza, fuera del aula, relajados, más expresivos.
«Tenía mucho desparpajo. Se acercó al gabinete de prensa y se ofreció para colaborar con ellos. Le dijeron que sí de inmediato y estuvo aquí hasta 1989 retratando la vida de la universidad y a sus personajes», explica Arrabal. Coincide con Elisa Pavón en el recuerdo que dejó el fotógrafo en sus personajes, caso del historiador Nicolás Sánchez Albornoz, que se acordaba al detalle de las fotos que le sacó en el metro de Nueva York.
En la metrópoli estadounidense también se adentró en el Bronx. Se metió en los edificios semiderruidos, con la basura esparcida por el suelo y por las escaleras, refugios de indigentes y adictos. «Volvía siempre a su experiencia en la Margen Izquierda y se dio cuenta de que, con el declive de Altos Hornos, se iba a producir un cambio radical. El proyecto de su vida habría sido fotografiar ese cambio. Como a muchos de su generación, la Transición le influyó mucho, y no sólo por su aspecto político sino también por el cultural. La música fue muy importante en aquellos años. La mayor parte de las fotos de Eskorbuto que circulan por ahí son suyas», incide Elisa Pavón.
Juantxu Rodríguez era autodidacta y «quizá por eso arriesgaba en todo, por ejemplo en la luz», agrega. «De los 24 negativos que tenía el rollo, 17 eran buenos. Tenía que aprovechar el material al máximo porque lo pagaba de su bolsillo, lo mismo que las copias. Y su laboratorio estaba en una habitación del piso de Portu».
El archivo completo del fotógrafo abarca varias decenas de miles de imágenes. Muchas de ellas están escaneadas en alta resolución. Pero a su familia le gustaría que estuvieran en una institución en condiciones óptimas de conservación y que pudieran acceder a ellas interesados e investigadores. Un primer paso ha consistido en la cesión a la UIMP de las series sobre los personajes españoles en Nueva York, que Rodríguez realizó con una beca del centro universitaria. Pero las míticas colecciones sobre la Margen Izquierda o la titulada 'Travestis' aún no tienen un lugar en el que asentarse. Euskadi, dicen desde la familia, sería un destino natural para ellas.



sábado, 2 de noviembre de 2019

EL RELATO DEL FIN DE SEMANA: EL LARGO VERANO DEL 60.(y 3)




Travesuras, alguna hicimos. Recuerdo la escapada a Repélega, al barrio de las casas del Progreso, sin control familiar desfilando al son de la salmodia “Cagalera fue al cuartel, y le dijo al Coronel, que pintara la bandera de color de cagalera fue al cuartel,…” y, repitiendo ese estribillo, caminábamos marchando a su son y libres, lejos de nuestra calle, lejos de las llamadas de mi madre. A la vuelta, los zapatillazos, en el culo, fueron memorables.
Nos exponíamos a riesgos y nos ocurrían “accidentes”. En uno de los saltos al jardín, uno de nosotros quedó ensartado por el culo en la verja del convento de las Siervas de María. Ese año, por San Juan, me salta una goma ardiendo a la pierna derecha. La quemadura fue adecuadamente tratada con agua de nieve y aceite de oliva batidos empapando una gasa. Algo tendría la nieve. A otro de los niños, se le clavó una punta de hoja de palmera en un ojo. Otro drama.
El jardín de la clínica de Savín era un lugar mítico, casi tanto como el de las monjas, pero éste vino a menos tras el susto de Julio. El abuelo de Anuntxi y Joserra nos tenía marcados y era difícil conseguir entrar. De allí, nos aprovisionábamos de huesos de las palmeras para nuestros tirachinas. Los pretiles de las escaleras, fueron escondite y las altas paredes de la finca de la clínica fueron frontón, portería, paredón para jugar al “embarrenazo”. (Un “fusilamiento” con pelota. Si el portero te paraba el tiro, pasabas tú a hacer de diana).
El “dólar con rayo” y el “chorromorropicotalloqué” eran mis juegos preferidos. Eran juegos de atardecer, cerca de casa, caía el día y decaía el número de practicantes, que se iban retirando tras las llamadas maternas para la cena.
Tengo un recuerdo digno de reseña en las vacaciones paternas de ese año en Castrillo de Duero: mientras mi padre contribuía a llenar las cazuelas con liebres y perdices, despertó a un zorro, que, asustado, salió corriendo de su cubil, y, con un disparo, lo mató. Su piel, sin estar bien curtida, se fué estropeando con el tiempo.
Iniciaba este monólogo hablando de compromisos, pero falta uno, el que se fijó mi padre: conseguir que yo llegara a la escuela sabiendo leer, escribir y las primeras cuentas, para lo que, al atardecer, dejaba a los amigos con los juegos en plena ebullición y me encerraba ante el tablero donde, con tiza y algunos pescozones, fui dando los primeros pasos de cara a mi futuro escolar, colegial, universitario,… antes de incorporarme a la escuela Zubeldia -sin pasar por la fase de párvulo ni por el 1º de la Enseñanza Primaria-, directamente en la clase de 2º, regentada por D. Eufronio Vidal, director y Maestro de Escuela destinado aquí en 1942, del que no hay muchas referencias. ¿De dónde vendría? 
Allí, me senté entre Toño Amo y José M. Bustin. Ya empezaban a escasear las plazas escolares. (Es el año 1960 y ya ha llovido, ya, pero... tras muchos ministros de Educación, seguimos igual.) 
Luego, llegarían la Escuela R. Medina, el Colegio Santa María, la Escuela de F.P., el Instituto Nocturno (COU) y las Facultades de Leioa y de Tarragona.
Y los veranos ya nunca fueron tan largos.

MARTINTXU