martes, 1 de septiembre de 2026

DOS SUCESOS OCURRIDOS HACE UN SIGLO: UN APARATOSO ACCIDENTE DE TREN Y UN NAUFRAGIO AZOTAN A UNA FAMILIA PORTUGALUJA (2)

 

La familia Muñoz Llanos fue protagonista de una nueva desgracia seis años después, cuando la galerna de la madrugada del 2 de junio de 1926 puso en aprietos a la flota pesquera. «Un fuerte temporal del noroeste hizo que la mayoría de las embarcaciones de nuestra costa se vieran en grave peligro de naufragar, y todas ellas se apresuraron a ganar puerto», recogió 'El Noticiero Bilbaíno'. En Portugalete, cuatro botes a motor y uno de remos lograron el ansiado abrigo, «teniendo los tripulantes que luchar denodadamente contra el vendaval y el furioso embate de las olas», y otro consiguió con tremendas dificultades arribar al puerto de Plentzia.

Pero en el angustiado recuento de la mañana faltaba uno, el Julia (o Joven Julia, según otras versiones), la embarcación de José Muñoz. Al parecer, sus cuatro tripulantes también habían tratado de alcanzar Plentzia, y en algún momento circuló el rumor de que se encontraban allí, sanos y salvos, pero lo único que llegó, a las nueve de la mañana, fue el bote vacío, abandonado al oleaje con la quilla al sol.

José volvió a salvar la vida porque no había salido a faenar aquella noche, ya que estaba enfermo. Se había hecho cargo de las funciones de patrón Anastasio Santo Tomás, de 25 años y recién casado: ningún diario lo confirmó y existe un levísimo desajuste en las edades publicadas, pero parece claro que debía de tratarse de aquel sobrino que resultó herido en el accidente provocado por el tren. Otro de los arrantzales era Luciano Francia, de 32 años y padre de cinco hijos, que trabajaba de obrero en La Vizcaya pero, agobiado por las necesidades de su numerosa prole, dedicaba a la pesca sus días libres en la fábrica. Y, finalmente, estaban los dos adolescentes: Miguel Inunciaga, de 16 años, y Joaquín Muñoz, de 15, hijo del dueño del bote. La familia había perdido un tercer hijo. Solo se recuperó el cuerpo de Miguel, que apareció días después en Barrika.

Del mismo modo que el suceso del ferrocarril se prolongó de alguna manera en la terrible caída del niño desde el balcón, también este naufragio tuvo un epílogo insospechado que estuvo a punto de acabar mal. Un joven de 28 años, residente en la calle Coscojales de Portugalete, intentó suicidarse en la escalera de su bloque, pero no lo consiguió porque varios niños dieron a tiempo la voz de alarma. Así reflejó 'El Liberal' la explicación que brindó a la Policía: «Manifestó que se hallaba desesperado porque en casa no le daban dinero para comprar el bote Joven Julia, que naufragó no ha mucho, pereciendo sus ocupantes».

El naufragio del bote Joven Julia desencadenó una oleada solidaria. Se realizó una cuestación en la corrida de toros de Vista Alegre, se organizó un partido entre los primeros equipos del Barakaldo y el Portugalete y se celebraron veladas benéficas en la propia villa jarrillera y también en localidades como Ondarroa o Eibar, con artistas como el cura tenor Ramón de Laborda.

Carlos Benito
EL CORREO (9-8-26) 

Sobre esta tragedia existe mas información
 en la entrada titulada:
LA TRAGEDIA DEL BOTE JULIA
 EL 2 DE JUNIO DE 1926

 


lunes, 31 de agosto de 2026

DOS SUCESOS OCURRIDOS HACE UN SIGLO: UN APARATOSO ACCIDENTE DE TREN Y UN NAUFRAGIO AZOTAN A UNA FAMILIA PORTUGALUJA (1)

  




De la sección TIEMPO DE HISTORIAS de EL CORREO del pasado día 9 de agosto, firmado por Carlos Benito, recogemos este articulo: 

La tragedia se cebó con la familia Muñoz Llanos. Dos de los sucesos más dramáticos ocurridos en Portugalete en los años 20, hace ahora un siglo, golpearon de lleno este hogar de pescadores, sacudido primero por un descabellado accidente ferroviario y, seis años más tarde, por uno de esos naufragios que las galernas provocaban con cierta frecuencia en el litoral vasco.

El 23 de julio de 1920, alrededor de las nueve y cuarto de la mañana, la locomotora Bilbao nº 5 entró en el depósito de máquinas de Portugalete. Lo hizo a demasiada velocidad, y todos lo achacaron en principio a un error humano, aunque el maquinista y el fogonero aseguraron después que los frenos solían fallar y que la leve pendiente que existía en aquel tramo hizo el resto. Se produjo una carambola que agravó el accidente y lo acabó trasladando al exterior de las instalaciones ferroviarias: la máquina empujó dos viejos coches de pasajeros, ya inservibles, que estaban arrumbados en aquella vía muerta, y estos a su vez derribaron varias pilas de briquetas de carbón que se encontraban almacenadas al fondo. La fuerza del golpe lanzó el mineral contra el muro, que cedió: cuatro metros de pared y una buena cantidad de carbón cayeron al exterior, al Muelle Viejo. Y allí, justo allí, estaba la familia Muñoz Llanos afanada en remendar sus redes.

«Un grito de horror salió de algunas personas que presenciaron el hecho e inmediatamente acudieron en auxilio de las cinco personas que se hallaban envueltas y aprisionadas por una montaña de ladrillo y briquetas», relató 'El Liberal'. Sacaron con vida al padre, José Muñoz González, de 44 años, con varias costillas fracturadas. Sacaron con vida a la hija, Margarita, de 17 años, que se había roto el fémur y presentaba contusiones generalizadas y un fuerte shock. Y el tercer herido fue un sobrino, Anastasio Santo Tomás, de 18 años, que también resultó con una pierna muy dañada. Pero los dos hijos varones, Juan y José Muñoz Llanos, de 14 y 17, habían fallecido en el acto, ya que el derrumbe les había golpeado directamente en la cabeza.

En torno a los cascotes se reunió una multitud. «Fue este un momento de dolor. Todas las personas alli congregadas no pudieron reprimir el llanto», escribió el reportero de 'El Liberal'. La gran afluencia de personas tuvo una consecuencia penosa e inesperada, como si la fatalidad se estuviese esforzando aquel día: un niño de 3 años se quedó solo en casa, en un quinto piso de la calle General Castaños, y se cayó desde el balcón. El pequeño Jorge Irazola se convirtió en la tercera víctima mortal de aquella oscura mañana.

(Continuará)

 

domingo, 30 de agosto de 2026

DESFILE DE CARROZAS Y DAMAS DE HONOR EN LOS AÑOS FINALES DE LA DICTADURA





Los desfiles de carrozas acompañados por sus damas de honor constituyeron un elemento festivo que se celebró únicamente durante determinados años de la etapa final del franquismo.

En el Programa de Festejos de 1975 se incluían testimonios gráficos correspondientes a la edición del año anterior, describiendo el desfile como «un derroche de luz y color con ese esplendor fulgurante que ellas llevan siempre consigo». Es imprescindible encuadrar este acontecimiento dentro del convulso contexto político y social de 1975, año marcado por el fin de la dictadura y la muerte del general Franco.


En junio de aquel año se produjo el fallecimiento del alcalde José Manuel Esparza, siendo sustituido en el cargo por Casimiro Ramón Esesumaga. Asimismo, Felipe Llorca asumió la delegación de Fiestas, manifestando en el Pregón la intención municipal de «aunar esfuerzos en colaboración con todas las sociedades portugalujas».

Sin embargo, durante este periodo la contestación social experimentó un notable incremento en todos los ámbitos de la ciudadanía de Portugalete, alcanzando a partidos políticos, sindicatos y sociedades culturales. Muchas de las personas integradas activamente en el tejido cultural jarrillero comenzaron a incorporarse a las nacientes organizaciones políticas, trasladando las discrepancias ideológicas a unos colectivos donde con anterioridad se había trabajado de forma unificada frente al régimen.

Los desencuentros entre las distintas entidades afloraron con fuerza, llegándose a plantear la suspensión de los festejos como medida de protesta y reivindicación frente a la dictadura. Tras intensos debates y enfrentamientos, se alcanzó una solución intermedia consistente en mantener la participación en las fiestas, dejando constancia expresiva de la inminente ejecución de Txiki y Otaegi, acaecida en septiembre de aquel mismo año.


Publicado el 15 de enero 2015





sábado, 29 de agosto de 2026

FESTEJOS EN PORTUGALETE A PRINCIPIO DEL SIGLO XX: REGATAS DE MEDIAS BARRICAS O REGATAS DE TINACOS

 


Uno de los objetivos fundamentales de este blog es dar la posibilidad de participar a todos los interesados, alimentando la memoria de nuestra Villa a través de sus aportaciones, correcciones y sugerencias.

Preparando el material relacionado con la vida festiva de Portugalete en las dos primeras décadas del siglo XX, y tras la entrada dedicada a las pintorescas regatas de medias barricas por la ría, uno de nuestros colaboradores habituales nos hace llegar una precision, rectificando nuestra anterior afirmación de que no disponíamos de testimonios gráficos. 

En la obra de referencia Portugalete en la fotografía. 1864-1930, se recogen diversas instantáneas publicadas originalmente en la revista Novedades en 1913, referentes a las históricas competiciones de waterpolo celebradas en la ría. En una de ellas (página 215), que ilustra esta entrada, contemplamos a los dos equipos de «sportmen» posando con sus trajes de baño sobre la cubierta de un remolcador.

Observando detenidamente el ángulo inferior derecho de la imagen, se aprecia una de aquellas célebres medias barricas y a su derecha un joven —seguramente menor de 16 años—, quienes eran precisamente los encargados de tripularlas y competir en ellas.

Según se nos detalla en el apunte enviado, hace un siglo este festejo era conocido popularmente como regatas de tinacos, siendo «tinaco» la denominación usual dada a estas medias barricas de madera, utilizadas de forma habitual en los mercados locales como recipientes para la venta de productos al por mayor, como las aceitunas.

Vaya desde aquí nuestro agradecimiento sincero por esta excelente aportación que nos permite enriquecer y precisar la historia festiva de Portugalete. 

Publicado el 6 de agosto 2012

 

viernes, 28 de agosto de 2026

AYER Y HOY, POR JOSE LUIS RAMIREZ: LOS CARGADEROS DE MINERAL

  



Continuamos con las fotografías de José Luis Ramírez relativas a nuestra Villa en el libro de la Autoridad Portuaria, AYER Y HOY. PUERTO DE BILBAO, publicado en 2004, en este caso tomando como referencia la foto que Thomas realizó en 1909.

AYER 1909

La fábrica de La Vizcaya seguía ganando terreno a las marismas, mientras en los muelles los buques cargan el mineral que llega por el ferrocarril desde Galdames, y que tiene que pasar por encima del ferrocarril de Bilbao a Portugalete.

HOY 2004

La dársena con sus muelles completamente configurados como paseos peatonales, y el moderno ferrocarril de Bilbao a Portugalete destacando el contraste entre la intensa actividad industrial/humo de la fábrica de La Vizcaya (luego Altos Hornos) con el paisaje recuperado, el paseo actual o los vestigios del pasado industrial que aún se intuyen

 

jueves, 27 de agosto de 2026

LA MUSA DEL MAREÓMETRO: POESÍA Y TRADICIÓN EN EL VIÑEDO URBANO DE PORTUGALETE

 



En nuestra sección de LA MUSA DEL MAREÓMETRO volvemos a abrir espacio a la poesía de David Larralde con los versos titulados «Ha llegado la vendimia».

En esta ocasión, la poética de los racimos y el mosto cobra un significado plenamente vivo en nuestra Villa. Portugalete cuenta con un viñedo urbano recuperado en las laderas de la Basílica de Santa María, una singularidad de la que existen muy pocos ejemplos en Europa.

Gracias a la labor apasionada de la asociación Portugaleteko Mahastizainak Txakolinaren Elkartea, la tradición txakolinera ha vuelto a brotar en nuestras calles, uniendo el patrimonio cultural, la memoria histórica y el amor por nuestra tierra que tan bien refleja este poema.

miércoles, 26 de agosto de 2026

ARCHIVO GARITAONANDIA ADAN (Y 5): RINCONES Y MOMENTOS PARA EL RECUERDO

 


Finalizamos la serie del archivo Garitaonandia Adan con tres imágenes que abarcan estampas muy variadas de la vida social y urbana de Portugalete.

La primera imagen, fechada en 1972, muestra una divertida estampa festiva colocada delante del tablado de madera que cercaba el monumento en construcción a los caídos en los jardines de Salazar. Posando entre andamios y escaleras de obra con disfraces y atuendos humorísticos de albañil, el reverso identifica a Gurutz Iza, Fernan Garita, Juan Luis Garita, Juan Manuel Gil "Txato", Makaia y Javi Llona "Kaza", quienes trabajaban en las obras del bar del Elai Alai. El grupo sostiene con orgullo un cartel decorado con el emblema del Elai Alai.

En las fotografías inferiores completamos la selección: a la izquierda, una escena cotidiana en el interior de un bar que desconocemos donde conversan animadamente Gurutz Iza y Gerardo Garita, este último luciendo su elegante txapela, enmarcados por cuadros de temática vasca en las paredes.

A la derecha, una imagen urbana capta el corazón de la plaza de La Ranchería (La Ranche). En ella se aprecia la céntrica jardinera elevada donde antiguamente estuvo instalada la primera fuente de agua, rodeada de parterres y vegetación. A la izquierda se observan las fachadas de los edificios populares con sus balcones con ropa tendida, los comercios tradicionales de la época y, al fondo el cantón de la iglesia y el rótulo comercial del recordado establecimiento de Cortadi.