En septiembre
de 1917, mientras Europa se desangraba en las trincheras de la Gran Guerra,
Portugalete mantenía su estatus como el espejo de la elegancia y el veraneo de
la burguesía vizcaina. Gracias a la hemeroteca de El Pueblo Vasco, hoy
podemos rescatar un episodio que vincula a nuestra Villa con la revolución
estética más importante del siglo XX: la irrupción de la moda de Coco Chanel.
De los salones del María Cristina a la orilla del Nervión.
Aquel 30 de
septiembre de 1917, las páginas de la prensa bilbaína daban cuenta de un
fenómeno que estaba transformando las costumbres. Bajo el título de "Crónica
de Modas", el cronista Jean d’Antan relataba cómo la nueva silueta
femenina, liberada por fin del corsé, había conquistado primero San Sebastián
para trasladarse de inmediato a Portugalete.
El texto es
revelador. Tras el éxito de las presentaciones en el Hotel María Cristina
de la capital donostiarra, el foco de la modernidad se desplazó al Gran
Hotel de Portugalete. En sus salones, las damas de la aristocracia y la
burguesía que frecuentaban la Villa comenzaron a adoptar los dictados de una
joven Cocó Chanel, quien ya triunfaba en Biarritz y París.
La "Revolución del Punto" en el Gran Hotel.
¿Qué vieron
aquellos invitados en nuestro hotel? La noticia destaca una palabra clave para
la época: uniformidad. Frente a la rigidez y el artificio de los años
anteriores, la moda que llegaba de la mano de Chanel apostaba por:
La comodidad
como bandera: Blusas amplias, faldas cortas que permitían
caminar con libertad y el uso de tejidos hasta entonces "humildes"
como el jersey o punto.
Higiene y
sencillez: En un contexto de guerra, la mujer necesitaba
una ropa más funcional. El artículo menciona cómo estas prendas, "cómodas
e higiénicas", permitían a la mujer moderna una facilidad de movimientos
inédita.
El adiós al
cuello alto: Se empezaba a dejar al descubierto la garganta,
permitiendo —en palabras del cronista— "respirar a gusto".
Un Portugalete cosmopolita.
Este evento no
era un hecho aislado. Portugalete, con su hotel de lujo y su muelle de hierro,
funcionaba como una extensión natural de la elegancia europea. Que las
colecciones presentadas en San Sebastián tuvieran su réplica inmediata en
nuestra Villa confirma que el Gran Hotel de Portugalete no era solo un edificio
monumental, sino un centro de vanguardia internacional.
Ayer, más de un
siglo después, cuando Chanel ha querido recordar aquellos años presentando en un gran espectaculo su
nueva colección en Biarritz, podemos también imaginar a nuestras
"mujeres modernas" de 1917, caminando por el Muelle con sus faldas de
Chanel, rompiendo moldes y trayendo a la Margen Izquierda los primeros vientos
de libertad femenina.










