jueves, 20 de agosto de 2026

AYER Y HOY, POR JOSE LUIS RAMIREZ: LA PLAYA

 



Continuamos con las fotografías de José Luis Ramírez relativas a nuestra Villa en el libro de la Autoridad Portuaria, AYER Y HOY. PUERTO DE BILBAO, publicado en 2004, en este caso tomando como referencia la foto que Hausser y Menet realizó en 1891, cuando la costa entre la Villa y Santurtzi era cubierta por playa.
AYER 1891

La playa en todo su esplendor con Santurtzi al fondo y en la izquierda sobre el acantilado, Campo Grande, que durante tantos años albergó una batería de defensa de la costa.

HOY 2004

Con las piscinas municipales en primer plano y el edificio de la antigua Escuela de Náutica, hoy Escuela de Ingeniería, cubriendo el horizonte, donde los nuevos edificios santurtziarras intentan cubrir el Serantes.

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

LAS CUADRILLAS, ALMA DE NUESTRAS FIESTAS: LA HISTORIA DE LAGUN ARTEAN

 


Tras la reciente publicación dedicada al papel fundamental de las cuadrillas como motor y alma de nuestras fiestas a lo largo de la historia, Mariser Las Heras nos comparte un valioso testimonio gráfico que rinde homenaje a la trayectoria de la cuadrilla Lagun Artean.
Los orígenes (1974-1975)
El grupo comenzó a gestarse en 1974. Tan solo un año después, en 1975, realizaban ya su primera Bajada de San Roque. Entre aquellos jóvenes, cuyo punto de encuentro habitual era el Bar Pricam —situado en la parte alta de la cuesta de San Roque—, todavía se recuerda su participación en las manifestaciones y protestas en las que se pedía el indulto para Txiki y Otaegi.
Del error gramatical al nombre definitivo (1976-1980)
En 1976, la cuadrilla confeccionó su primera pancarta. Como anécdota de la época, impulsada por el incipiente conocimiento del euskera entre la juventud de entonces, en la pancarta original inscribieron el nombre de «Lagun Arteak». No fue hasta una excursión del grupo a Ondarroa cuando les corrigieron la forma gramatical, adoptando desde entonces la denominación correcta: Lagun Artean, tal como se aprecia ya consolidada en la imagen de 1980.
Cambio de vestimenta y resiliencia (1984-1985)
Hasta 1984, los miembros de la cuadrilla vestían el tradicional traje de arrantzale. Sin embargo, a raíz de las inundaciones que sufrieron Bilbao y toda la cuenca del Nervión en agosto de 1983, el grupo decidió renovar su vestuario. Al año siguiente adquirieron retales de tela recuperados de un comercio anegado de la capital vizcaína, confeccionando la indumentaria que les acompañaría en los años posteriores.
Un lazo vivo medio siglo después (2026)
Como atestigua la fotografía más reciente tomada este 2026, medio siglo después de aquellos primeros pasos, muchos de sus integrantes originales continúan reuniéndose y manteniendo viva la amistad y el espíritu festivo que dio vida a Lagun Artean, aunque el escenario de la foto tras comer en el bar Adrián ha coincidido con un centro mas acorde con la edad, como es el ambulatorio de Repelega.

 



martes, 18 de agosto de 2026

UN ACERTADO CAMBIO EN EL RECORRIDO DE LA DIANA EN EL HOSPITAL ASILO SAN JUAN BAUTISTA

 


Pasadas ya las fiestas de San Roque, y aunque las publicaciones de estos días estaban previamente programadas, queremos hacer una pausa para dedicar esta entrada a uno de los momentos más emotivos que vivimos durante la Diana en su tradicional parada en el Hospital Asilo de San Juan Bautista.

Esta parada constituye uno de los puntos álgidos del recorrido festivo. En ella se rinde un sentido homenaje a aquellas portugalujas y portugalujos que allí residen, así como al personal que les atiende, buscando acercarles la fiesta de la que, durante tantas décadas, fueron protagonistas activos por las calles de la Villa.

Como es sabido, este es el único lugar donde la Banda de Música realiza una excepción en su itinerario: ante el edificio, además de la propia Diana, interpreta una pieza extra, la Jota Llanisca, con letra de Pedro Heredia. El origen de esta entrañable costumbre se remonta a los primeros años de la década de 1970, bajo la dirección del maestro Ángel García Basoco. Ocurrió entonces que el coro popular se adelantó al horario previsto y comenzó a cantar antes de que las monjas hubieran tenido tiempo de acomodar a los residentes en la entrada. Al percatarse de la situación, el director mandó interpretar la citada jota —que formaba parte del repertorio habitual de la banda— para dar tiempo a que los mayores fueran saliendo. Una vez con el público del Asilo preparado, volvió a interpretar la Diana. Desde aquel día quedó instaurada la tradición de tocar ambas piezas.

Sin embargo, la entrada principal del edificio, con sus escaleras y barreras arquitectónicas, no resulta el entorno más propicio para albergar a un colectivo con elevado grado de dependencia o en silla de ruedas.

Por ello, este año la alcaldesa atendió la petición de la benéfica institución para que la Banda entrara a la parte trasera del edificio, en su zona ajardinada. Gracias a este cambio, tal y como refleja la fotografía de Íñigo Arévalo que acompaña estas líneas, todos los residentes, acompañados de sus familiares y amistades, pudieron situarse de manera mucho más cómoda, accesible y cercana.

El acto resultó profundamente emotivo y entrañable. Más de una lágrima corrió por las mejillas de algunas portugalujas que, hasta no hace muchos años, cantaban la Diana a pie de calle tras recorrer la Villa y que hoy, por el paso del tiempo, ya no pueden hacerlo.

En nombre de la querida institución de San Juan Bautista, de sus residentes, y haciéndonos eco del sentir generalizado de los muchos asistentes allí congregados, solicitamos a la organización que este cambio en el itinerario se institucionalice, fijando de manera permanente la parada de la Diana en los jardines del Hospital Asilo para las sucesivas ediciones.

 

lunes, 17 de agosto de 2026

AQUELLAS FIESTAS DE 1975: MEDIO SIGLO DESPUES





El bar El Siglo del muelle Viejo, guarda en sus vitrinas numerosos trofeos de una cuadrilla que tuvo allí su sede: Gautxoriak.
Entre tantas copas y trofeos destacamos esta foto de sus componentes en 1975, o  sea muchas décadas más jóvenes, que no dudamos que a muchos les costará reconocerse.

Y recurriendo al Programa de Festejos de aquel año vemos a la reina de las fiestas y su corte de honor. También estas eran mucho más jóvenes.
Publicado el 14 de enero 2015




domingo, 16 de agosto de 2026

LOS CIEGOS Y LA MUSICA EN LAS FIESTAS DE LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX


Revisando en el Archivo Municipal los documentos relacionados con las fiestas en los primeros años del siglo XX, 1902 y 1903, encontramos numerosas referencias a las personas que con su música animaban las fiestas.

Hoy queremos destacar a dos colectivos:
El primero de ellos eran las comparsas que venían de los pueblos vecinos:
Así en carnaval de febrero de 1902 es una comparsa de Getxo disfrazados de gitanos, quien tocaba con guitarras, bandurrias y otros instrumentos de cuerda y al año siguiente son de Baracaldo disfrazados de toreros acompañándose de una orquesta.
El segundo de los colectivos es el de los ciegos:
Si en 1903 encontramos a dos ciegos de Sestao que venía a tocar la guitarra por las calles cada 15 días, en la década siguiente es corriente encontrar que las fiestas de San Roque son amenizadas por la Banda, tamborileros y corros de ciegos.
Sobre este tema aparece en 1903 la queja de Tomás Pascuas, inválido y vendedor de periódicos, que tocaba la guitarra en la plaza los días de fiestas quien solicita al Ayuntamiento que prohíba el tocar la guitarra sino se es inútil, pues alegaba que hay gente que trabajaba y los fines de semana tocaba en la plaza.
También se encuentran grupos de portugalujos como Jerónimo de Lozar, Fermín Sánchez, Julio Reimundez y Juan Cruz Taramundi que en mayo de 1903 forman una sociedad filarmónica para animar las fiestas y acrecentar sus ingresos. Y a reseñar, por las solicitudes que se conservan, la frecuencia en las verbenas de San Juan y San Roque, de los pianos de manubrio amenizando la fiesta.

El apunte al natural del ciego tocando acompañado de su hija, es obra de Pedro Rojí.


sábado, 15 de agosto de 2026

LOS CORROS DE BAILE Y LOS PIANOS DE MANUBRIO EN LA PLAZA





El piano de manubrio llego a la villa en 1895, desapareciendo en la década de los años 30. De su primera época nos habló Pedro Heredia en su libro de la Colección El mareómetro, donde recogía la opinión del txistulari Benito Ocariz, de que “la Villa resultaba ya tan grande por su concurrencia que había sitio para todos y bien valía la pena de meter entre las mazurcas y galops, las jotas y las porrusaldas, un castizo chotis “bombillero”.
Al comienzo de los años 30, el ayuntamiento ante las concesiones que tenía concedidas decidió denegar las nuevas solicitudes dado que según exponía “no hay superficie para nuevo puesto o corro de baile sin perjuicio para el tránsito y comodidad del gran número de personas que acuden a ella”.
El vídeo de aquellos años de la Filmoteca Española, que últimamente añadimos a nuestros archivos, nos muestra la marea de gente que llenaba Plaza y muelle y de él hemos extraído las imágenes de esta entrada a las que hemos superpuesto los citados pianos.
Ya en la república, en 1931, constatamos la presencia de Julián de la Fuente, aprendiz de sastre y cojo, con su pianillo-manubrio, Julián Tellaeche y Víctor López con dos corros, uno de acordeones y otro de piano-manubrio y el cuarto era José Lago con su manubrio detrás de la estatua de Víctor Chávarri.
En el concurso público que el Ayuntamiento presentó en 1932 se establecía las siguientes condiciones:
Serían cuatro corros de baile en la Plaza de la República, situados, bajo los arcos “entre las casas de Sasía y Carranza”, a la espalda de la estatua de Víctor Chávarri, junto al kiosko de la música frente al hotel, y el cuarto entre la estatua y la escalinata de bajada a la estación. (La iluminación, o estar a cubierto de las inclemencias del tiempo influían en su valoración).
La concesión era por un determinado tiempo, con la obligación de amenizar los bailes de la plaza todos los domingos, jueves de verano y demás días festivos en que hubiese música el horario de la Banda, salvo el día del Carmen en que solo actuaba un corro, por sorteo sino había voluntarios y se presentaban ciegos e impedidos, valorándose la vecindad en el pueblo.
La adjudicación del concurso correspondió en los cuatro puestos a Julián Tellaeche y Víctor López por 2.500 ptas. anuales.


Publicado el 26 de febrero de 2016





viernes, 14 de agosto de 2026

ANTE UNAS FIESTAS PIONERAS EN EL ENTORNO DE LA RIA

 

Tras cinco años de trabajo ha visto la luz el libro RIA DEL NERVION, LA VIDA ENTRE MAREAS, cuya presentación se hará el mes próximo con motivo del Día Internacional de los Ríos. Como disponemos de un ejemplar por nuestra modesta colaboración, y al margen de que volvamos sobre el mismo, quiero recoger la referencia que sea hace de nuestra vida festiva con una cita del profesor José Ignacio Homobono, ahora que estamos en nuestras fiestas patronales.

Se trata de constatar que fue el Ayuntamiento de Portugalete quien primero comenzó a organizar fiestas estivales ya desde la segunda mitad del siglo XIX, que se estructuraron a partir de 1880 en las llamadas «fiestas veraniegas».

«...el ciclo se iniciaba en las fiestas de Santiago (25 de julio), con cucaña y caza de patos. Numerosos nadadores se disputaban los premios trepando por el poste enjabonado colocado en la proa de un vapor. (...) Otra ocasión para la cucaña y caza de patos la constituían las fiestas de la Patrona y San Roque, en agosto, asimismo presenciadas por una gran multitud y con la cucaña colocada sobre un remolcador de ruedas, seguido de numerosas embarcaciones».

Se recogen referencias en la prensa de festejos celebrados desde 1862, incluyendo regatas de bateles y barricas, cabalgatas nocturnas, etc. Y, a pesar de los cambios en los hábitos de ocio y de la industrialización de la Ría, hay reseñas de fiestas con cucaña a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días.

Este estudio que realizó en su día Homobono, Patrimonio marítimo inmaterial en la bocana de la Ría de Bilbao. Fiestas náuticas en la Villa de Portugalete, tenía como conclusión:

Las fiestas marítimas de Portugalete funcionan como dispositivos de memoria y afirmación identitaria. Aunque las actividades pesqueras y extractivas tradicionales hayan quedado reducidas a un papel testimonial, la comunidad mantiene viva su maritimidad transformando la Ría y sus muelles en espacios de sociabilidad, encuentro intergeneracional y reafirmación colectiva.

Efectivamente nuestras fiestas son, no solamente pioneras en nuestro entorno, sino una reafirmación del orgullo jarrillero y como cantaremos el sábado, NUESTRA DIVERSIÓN ES LA MEJOR DEL MUNDO ENTERO.