miércoles, 18 de marzo de 2026

150 ANIVERSARIO: ALFONSO XII EN PORTUGALETE

 


La Villa estuvo en poder carlista desde el 22 de enero al 1 de mayo de 1874, visitando durante estos meses en dos ocasiones Carlos VII. Finalizada la guerra carlista una sublevación del general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII, quien unos meses después, en 1876, es enviado a visitar las provincias vascas.

Así que tras la guerra el joven Alfonso XII llega a Portugalete, el 12 de marzo, en un acto cargado de simbolismo político. No es solo una visita real, es la escenificación del nuevo orden constitucional tras años de conflicto bélico en territorio vasco.

Según los registros de la época (Irurac-bat), el monarca arribó a bordo del vapor Luchana engalanado de blanco, dirigiendo a la comitiva desde el vapor Héctor, Fernando Carranza que había sido alcalde de la Villa y que lo volvería a ser tres años después, bajo el estruendo de la artillería de los fuertes de San Roque y Campanzar. La estampa describe una ría engalanada con arcos de triunfo y una población que se agolpaba en los muelles para observar la comitiva real en medio del estallido de cohetes y el repique de las campanas.

Escoltado por el alcalde Bernardino Icaza y Ayuntamiento, Diputación y Estado Mayor, el Rey pudo observar los "grandes destrozos" causados por la contienda. El almuerzo tuvo lugar en la residencia del Muelle Nuevo de Doña Casilda de Iturrizar (viuda de Epalza), (las fotos de Telesforo de Errazquin, restauradas, son de 1873), tras el cual, precedido de la música de los auxiliares, se encaminó a la dársena, acompañado del director de la compañía del ferrocarril minero de Galdames “que había preparado un tren con muy buen gusto”.

Al día siguiente, 13 de marzo, visita triunfante a las tropas del ejercito en Somorrostro y dirigiéndose al ejercito y a todos, efectúa un discurso con una “proclama de unidad constitucional” anticipando la nueva ley de Julio de 1876 que aboliría los Fueros Vascos, haciendo desaparecer el Régimen Foral sustituyéndolo por el sistema de Conciertos Económicos.

 

martes, 17 de marzo de 2026

MANUEL CHÁVARRI Y VELARDE, (1870-1937) EL SEÑOR DEL “PALACIO DE CHÁVARRI”

 


Su padre fue Braulio de Chávarri y Alisal (n.1823), tío de Víctor de Chávarri y Salazar, casado con Victoriana Velarde de la Mier sobrina de Sotera de la Mier, que se trasladó a Argentina a realizar importantes negocios y donde falleció mientras su mujer actuaba aquí con poderes.

Manuel, uno de los siete hijos de Braulio y Victoriana, casado con Eloisa Aburto que tuvo tres hijos Eduardo, Federico y Enrique y dos hijas Carmen y Blanca, fue uno de los ricos propietarios que tuvo la Villa al comienzo del siglo XX, encargando en 1903 su palacio al arquitecto vasco-francés Jean Baptiste Darroquy que lo proyectó en estilo árabe con una composición ágil y variada.

Al margen de sus participaciones industriales o propiedades mineras, fue un activo comerciante que en la Villa poseía diversos edificios con inquilinos y en el cementerio de Pando adquirió varios lotes de terrenos para enterrar a sus padres y familiares, encargando al escultor Quintín de la Torre un artístico panteón con un ángel custodio sobre un colosal montículo de rocas y mármol del que sobresalen de un infierno dantesco rostros, y cuerpos retorcidos, abatidos, ángeles caídos y rostros cadavéricos.

El Señor de Chávarri era a la vez muy portugalujo, sencillo y generoso como demostró en ocasiones como la construcción del Depósito de Aguas de Campanzar o del edificio del Hospital Asilo de San Juan Bautista al que cedió el terreno conocido como la viña de Campanzar para que así dispusiera de huerta, escribiendo queremos de veras a nuestro pueblo, y debemos ayudar a la realización de esas obras aunque nos cueste algún sacrificio y no pocos obstáculos, ni por las miserables pesetas, ni por pequeñeces de amor propio, puesto que las consecuencias las paga el pueblo”.

 

 

lunes, 16 de marzo de 2026

PORTUGALETE, 1937-1938: ENTRE EL TESTIMONIO Y LA EVIDENCIA HISTÓRICA

 


 

En la Biblioteca Digital Portugaluja hemos incluido el último trabajo de José Manuel López Díez, titulado “Portugalete, 1937-1938: un artículo de Euzkadi, que representa una aportación a nuestra memoria histórica.

El análisis de José Manuel se centra en un artículo publicado por el diario Euzkadi desde su exilio en Barcelona, el cual dice recoger el testimonio de dos jóvenes portugalujos que habían logrado evadirse de las filas rebeldes. Aunque el texto original posee una fuerte carga de propaganda antifascista, el autor lo utiliza como punto de partida para reconstruir, con rigor documental, la realidad de la villa durante el primer año de ocupación.

1. El aparato represivo y la “checa” local. El artículo original denuncia la existencia de una “checa” falangista y requeté que impuso un régimen de terror extremo.

Figuras clave: Los indicios apuntan a Roque Ruiz Galarraga, apodado el Riojano, como una figura funesta, vinculada a delaciones y detenciones.

Ejecuciones documentadas: El texto menciona los fusilamientos de figuras políticas y sociales, como el concejal comunista Julián Armas, el jefe de la Guardia Municipal Guillermo Curiel, y miembros de otros partidos.

Centros de detención: El antiguo Café Berriatúa, en la calle General Castaños, fue aparentemente convertido en una prisión improvisada, donde los detenidos permanecían en condiciones deplorables.

2. La transformación sociopolítica y el “nuevo estado”. La reseña destaca cómo la ocupación alteró cada rincón de la vida pública en Portugalete:

Administración local: Ante los daños sufridos por el edificio consistorial durante la guerra civil, la nueva autoridad se estableció en la casa de Chapa.

Militarización infantil: Se cita la organización de los “pelayos” (niños instruidos militarmente) bajo el mando de figuras locales.

Control de la cultura: La Banda Municipal de Música fue purgada; su director, Luis Fernández Gómez, fue inhabilitado por su vinculación previa con las milicias comunistas.

Iconografía de la “victoria”: En los comercios, vacíos de suministros básicos, como telas y calzado, se impuso la presencia de retratos de Franco (“von Patxiokin”), Hitler y Mussolini.

3. El análisis crítico de José Manuel López Díez. El valor principal de esta obra es el contraste que el autor realiza entre la denuncia periodística y la realidad administrativa y judicial de la época.

Correcciones necesarias: López Díez desmiente ciertos datos del artículo de 1938, como el supuesto fusilamiento de Valentín Arteaga, quien en realidad falleció por enfermedad en 1942.

Identificación de víctimas: La “viuda carbonera” mencionada en el relato puede ser Emilia Pascual Hernando, quien, aunque fue condenada a muerte (pena luego conmutada), no fue ejecutada, a diferencia de sus hijos.

Responsabilidades: El autor rastrea los nombres de quienes supuestamente juzgaron personas e incautaron bienes en la villa, vinculándolos con su militancia en Falange.

4. CONCLUSIÓN

Este estudio no solo rescata un documento de prensa histórica, sino que lo disecciona para ofrecer un mapa preciso de la represión en Portugalete. Es un ejercicio de memoria histórica que pone nombres y apellidos tanto a víctimas como a victimarios, incluyendo la destrucción física de la villa (bombardeos) y la fractura social que perduraría durante décadas.

domingo, 15 de marzo de 2026

ROMUALDO ARCE DE LAS HERAS (1920-2006)

Esta entrada fue publicada el 20 de agosto de 2021,
aprovechando la sugerencia del santurtziarra Jon Koldo,
fallecido el año anterior y los recuerdos de mi hermana
Aurori Las Hayas, esposa del hermano pequeño de Romualdo,
 Félix Arce, fallecido en 2011.
Ahora tras el fallecimiento días pasados de Aurori en Francia,
vuelvo a publicarla incluyendo su imagen en la presentación.


Jon Koldo Fdez García de Iturrospe, fue el primero que en su blog reivindicó la figura, según sus palabras, de “este poco conocido personaje que, a pesar de nacer jarrillero, fue santurtziarra de corazón. Participó en muchas iniciativas culturales entre las que destaca la coral Lagun Zaharrak desde sus inicios en 1974 y fue su presidente honorario”.

Obligados a recoger su figura de poeta portugalujo, empezamos recurriendo a Roberto Hernández Gallejones, que también fue amigo suyo, quien a través de los padrones municipales nos acerca a sus orígenes familiares.

Su padre Juan Arce Cuesta, jornalero, natural de Quintana del Pidio, viudo con tres hijos y su madre María de las Heras, también burgalesa del vecino pueblo de Gumiel del Mercado, igualmente viuda con dos hijos, se habían vuelto a casar y la nueva familia se vino a Portugalete en 1916. Aquí nacería nuestro personaje al que seguirían dos hermanos y tres hermanas. En el primer piso del nº 1 de Atarazanas vivían como tantas familias de aquella época los 13 miembros que la componían.

Nos continúa su historia la que fuera su cuñada Aurori Las Hayas, que vive en Francia donde murió su marido, el pequeño de los Arce, Félix.

Romualdo era  todavía un niño cuando le tocó vivir el turbulento bienio negro republicano y luego la guerra. Tenía 14 años cuando sufrió la pérdida de unos de sus hermanos por parte de madre, Florencio Serrano de las Heras con 23 años, del disparo de un guardia civil, algo que supuso un verdadero desgarro para su madre.

La madrugada del 16 de junio de 1937 vivió la explosión que destrozó el Puente Colgante y después las bombas de la aviación que destruyeron el cercano convento de las clarisas. Vio como sus hermanos pequeños, Pedro y Félix, eran evacuados como “niños de la guerra” camino de Francia y tuvo que ayudar a su hermano mayor Juan Serrano de las Heras, 9 años mayor que él, para que pudiera huir en barco también a Francia, de donde no volvería.

Mientras Pedro se quedaría para siempre en Francia, Félix llevado por sus ideales de juventud se unió a un grupo de maquis para luchar contra los fascistas que al cruzar los Pirineos fueron cazados, salvándose él de ser fusilado por ser menor de edad. Tras tres años de prisión le enrolaron en el ejército para cumplir la mili durante la cual, en los montes navarros, huyó a Francia donde estableció su familia muriendo en 2011 y, siendo sus deseos, sus cenizas volvieron a la Punta del muelle de hierro donde él jugara de joven.

Aurori nos envía la foto familiar que cree que Félix recibió en la cárcel, así como otra de ambos hermanos cuando en los años 70 pudieron volver a verse en una visita con su familia.

Romualdo, obrero siderometalúrgico, autodidacta, fue gran aficionado a la poesía, como su convecina Regina Fernández Larrain (1918-2015), y su principal obra, “Rincones de mi Villa”, no pudo llegar al gran público. Algunos de sus poemas, presentados a concursos, aparecieron en diversas publicaciones y otros, armonizados, como Al cerro Campanzar, Ciudadano del mundo, o Maché y Bolillas, son cantados por grupos como los Barbis.

Tras casarse, en 1955 se traslada a Santurtzi, donde como recordaba Jon Koldo fue fundador y presidente de la coral Lagun Zaharrak, y el Ayuntamiento le publicó el libro Remembranzas santurtziarras.

 


sábado, 14 de marzo de 2026

LA MUJER PORTUGALUJA TRAS LA GUERRA





Esta entrada se refiere exclusivamente a las mujeres que sufrieron las consecuencias de haber perdido la guerra. Las que se apuntaron al bando vencedor (carlistas, falangistas, monárquicas, etc.) se aprovecharon de la nueva situación para medrar socialmente afiliándose a la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS).

Además de las mujeres que fueron reprimidas directamente con cárceles y depuraciones, otras muchas padecieron las consecuencias de la represión sobre sus maridos, padres o hijos fusilados, presos, depurados negativamente, etc. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las esposas de aquella época no tenían más profesión que “sus labores” y dependían económicamente de sus maridos para mantener a la familia.

De los listados que hemos confeccionado tras nuestra investigación contabilizamos que fueron juzgadas 51 portugalujas, de las que encarcelaron a 17 en las cárceles de Larrinaga, chalet Orue (Bilbao), Amorebieta, Durango, Saturrarán, Vitoria, y “Salesianos” de Santander.

La depuración de comerciantes afectó a 9 mujeres a las que se les prohibió abrir o reabrir su comercio. Motivos: No acreditar su adhesión al Glorioso Movimiento Nacional y/o haber evacuado. Al final a cinco de estas mujeres se les permitió la apertura de su comercio

La depuración de maestras afectó a tres que ejercían en Portugalete. Motivos: Ser izquierdistas. A María Teresa Lucarini se le añadió el delito de no llevar medias en la escuela. El castigo fue el traslado fuera de las provincias limítrofes y/o la inhabilitación para cargos directivo. Otras dos maestras portugalujas, que no ejercían en la villa, fueron expulsadas definitivamente. Se les readmitió en los años 70.

En la incautación de bienes, encontramos 25 expedientes a vecinas de Portugalete, con 14 sanciones. Como muestra, 100.000 pesetas de sanción a Miren Vicuña Hormaza en marzo de 1941.

Según la ley de responsabilidades políticas fueron juzgadas 39 portugalujas, aunque la mayoría fueron absueltas por pagar la sanción, por insolvencia, sobreseimiento o archivo del expediente. Una muestra es la de Eloisa Hormaza Calvo que tuvo que pagar 100.000 pesetas en marzo de 1941 para recuperar la libre disposición de sus bienes. 

TASIO

Publicado el 18 de diciembre 2018




viernes, 13 de marzo de 2026

HEGEMONÍA LOCAL Y PODER MERCANTIL DE LOS LINAJES PORTUGALUJOS

  


Navegando por la red nos encontramos con la tesis doctoral de Elena Llorente Arriba titulada LA CASA Y EL IMPERIO. GLOBALIZACIÓN Y HEGEMONÍA LOCAL DE LA OLIGARQUÍA MERCANTIL EN LA VIZCAYA ALTOMODERNA, que nos revela datos importantes sobre la oligarquía de nuestra Villa en la Bizkaia de aquellos siglos

La conclusión a la que llega es que a diferencia de otras familias vizcaínas que buscaron una expansión más global hacia Sevilla o la Corte, las familias de Portugalete analizadas muestran un modelo de "retracción a la comunidad local". Invertían en tierras locales y mantenían redes matrimoniales más cerradas dentro de su entorno cercano para conservar su autoridad en el gobierno de la Villa. El matrimonio y el control de cargos como la regiduría eran sus herramientas para mantener la hegemonía en el puerto y su zona de influencia.

En resumen, en el trabajo se utiliza a Portugalete para contrastar cómo algunas familias de la élite vizcaína que prefirieron centrar sus esfuerzos en el control del poder local y la defensa foral frente a las exigencias de la Monarquía Hispánica.

La autora encuentra un escenario fundamental para su estudio en los linajes de Salazar, Vallecilla, Larrea y Otañes.

Parte estableciendo a Portugalete como el "primer puerto" de la ría del Nervión y un pivote fundamental para las rutas comerciales entre Castilla y el norte de Europa durante el siglo XVI. La Villa era el centro de exportación de hierro vasco (proveniente de la cuenca de Somorrostro) y de lana castellana, negocios en los que participaban activamente las élites locales en asociación con comerciantes de Burgos o Valladolid.

De las citadas familias radicadas en la Villa destaca:

Salazar y Vallecilla como linajes dedicados al comercio de exportación e importación en el Quinientos (siglo XVI).

Larrea, una familia originaria de Álava que llegó a Portugalete en la primera mitad del siglo XV, encabezada por Martín de Larrea y Arriola, destacando Ochoa de Larrea, quien logró consolidarse como regidor perpetuo en el siglo XVI.

Otañes Salazar como dueños de un amplio poder territorial, jurisdiccional y económico, aunque este poder se vio algo reducido hacia el siglo XVI. Un episodio detallado ocurre en 1649, cuando el receptor de la corona, Francisco García del Bado, llega a Portugalete para cobrar una deuda de 46.800 reales por obligaciones incumplidas, siendo Ochoa de Otañes Salazar quien lideró la defensa de la Villa, negando que Portugalete tuviera tal obligación con el Rey. El texto relata un momento de alta tensión en el que Ochoa llegó a amenazar con acuchillar al enviado real, presentándose no solo como un noble local, sino como defensor de los derechos y fueros de la comunidad vecinal.

jueves, 12 de marzo de 2026

VIEJOS RECORTES DE PRENSA: LA FUENTE DE 1872

  


Lo mismo que conservamos viejas fotografía en los álbumes familiares, es corriente encontrar recortes de periódicos que nuestros mayores guardaron por algún interés que entonces consideraron.

En la segunda foto de ayer encima de Las Canteras entre el grupo de jóvenes se divisa la fuente de piedra que al borde de la carretera existía antes de llegar al Cristo. Eso nos ha recordado este recorte que hoy ofrecemos de hace 45 años y que suponía entonces el adiós a la última fuente: Un retazo de la historia de Portugalete.

Y es que el patrimonio de una ciudad no solo se mide por sus grandes monumentos o basílicas, sino también por esos pequeños elementos cotidianos que, durante décadas, formaron parte de la vida de sus vecinos. El artículo de febrero de 1981 documenta un momento agridulce para nuestra memoria colectiva: el derribo de una fuente decimonónica de Portugalete, acompañado de una foto de Unai M. Bilbao.

Ubicada tras el muro de Las Canteras, a la sombra de la Basílica de Santa María, esta fuente no era solo piedra y agua; era un símbolo de la expansión de la villa en el siglo XIX. Construida en 1872, fue testigo de la transformación de Portugalete y el último "bastión" de una red de fuentes públicas que, antes de la llegada generalizada del agua corriente a los hogares, eran el epicentro de la vida social y el suministro vital para los portugalujos.

Aquel febrero de 1981, el avance del urbanismo y el deterioro ambiental marcaron su final. Según los informes municipales de la época, el estado de conservación era crítico debido al azote de la lluvia y el paso de más de cien años, los gases de los vehículos que transitaban la carretera Santurce-Bilbao calcinaron sus piedras y la expansión de la zona de Las Canteras.

Aunque inicialmente se intentó preservar su estructura para una futura reubicación, la fragilidad de sus materiales hizo imposible su salvación, llevando a una demolición que cerró un capítulo de la historia hidráulica de la Villa.

El artículo finalizaba con un compromiso institucional: reponer fuentes en distintos lugares de la villa para recuperar parte de ese aspecto señorial y funcional que Portugalete ofrecía antaño.

Recordar estos hitos nos ayuda a valorar la importancia de conservar nuestro entorno y entender que cada piedra derribada es, en el fondo, una página de nuestra historia que deja de escribirse.