sábado, 14 de marzo de 2026
LA MUJER PORTUGALUJA TRAS LA GUERRA
viernes, 13 de marzo de 2026
HEGEMONÍA LOCAL Y PODER MERCANTIL DE LOS LINAJES PORTUGALUJOS
Navegando por la red
nos encontramos con la tesis doctoral de Elena Llorente Arriba titulada LA
CASA Y EL IMPERIO. GLOBALIZACIÓN Y HEGEMONÍA LOCAL DE LA OLIGARQUÍA MERCANTIL
EN LA VIZCAYA ALTOMODERNA, que nos revela datos importantes sobre la oligarquía de
nuestra Villa en la Bizkaia de aquellos siglos
La conclusión a la
que llega es que a diferencia de otras familias vizcaínas que
buscaron una expansión más global hacia Sevilla o la Corte, las familias de
Portugalete analizadas muestran un modelo de "retracción a la comunidad
local". Invertían en tierras locales y mantenían redes
matrimoniales más cerradas dentro de su entorno cercano para conservar su
autoridad en el gobierno de la Villa. El matrimonio y el control de cargos como
la regiduría eran sus herramientas para mantener la hegemonía en el puerto y su
zona de influencia.
En resumen, en el trabajo se utiliza a Portugalete para contrastar cómo
algunas familias de la élite vizcaína que prefirieron centrar sus esfuerzos en
el control del poder local y la defensa foral frente a las exigencias de la
Monarquía Hispánica.
La autora encuentra un escenario
fundamental para su estudio en los linajes de Salazar, Vallecilla, Larrea y
Otañes.
Parte estableciendo a Portugalete como el "primer puerto" de la
ría del Nervión y un pivote fundamental para las rutas comerciales entre
Castilla y el norte de Europa durante el siglo XVI. La Villa era el centro de
exportación de hierro vasco (proveniente de la cuenca de Somorrostro) y de lana
castellana, negocios en los que participaban activamente las élites locales en
asociación con comerciantes de Burgos o Valladolid.
De las citadas familias radicadas en la Villa destaca:
Salazar y Vallecilla como linajes dedicados al comercio de exportación e
importación en el Quinientos (siglo XVI).
Larrea, una familia originaria de Álava que llegó a Portugalete en la
primera mitad del siglo XV, encabezada por Martín de Larrea y Arriola, destacando
Ochoa de Larrea, quien logró consolidarse como regidor perpetuo en el siglo
XVI.
Otañes Salazar como dueños de un amplio poder territorial, jurisdiccional y
económico, aunque este poder se vio algo reducido hacia el siglo XVI. Un
episodio detallado ocurre en 1649, cuando el receptor de la corona, Francisco
García del Bado, llega a Portugalete para cobrar una deuda de 46.800 reales por
obligaciones incumplidas, siendo Ochoa de Otañes Salazar quien lideró la
defensa de la Villa, negando que Portugalete tuviera tal obligación con el Rey.
El texto relata un momento de alta tensión en el que Ochoa llegó a amenazar con
acuchillar al enviado real, presentándose no solo como un noble local, sino
como defensor de los derechos y fueros de la comunidad vecinal.
jueves, 12 de marzo de 2026
VIEJOS RECORTES DE PRENSA: LA FUENTE DE 1872
En la segunda foto de ayer encima de Las Canteras entre el grupo de jóvenes
se divisa la fuente de piedra que al borde de la carretera existía antes de llegar
al Cristo. Eso nos ha recordado este recorte que hoy ofrecemos de hace 45 años y
que suponía entonces el adiós a la última fuente: Un retazo de la historia de
Portugalete.
Y es que el patrimonio de una ciudad no solo se mide por sus grandes
monumentos o basílicas, sino también por esos pequeños elementos cotidianos
que, durante décadas, formaron parte de la vida de sus vecinos. El artículo de febrero
de 1981 documenta un momento agridulce para nuestra memoria colectiva: el
derribo de una fuente decimonónica de Portugalete, acompañado de una foto de
Unai M. Bilbao.
Ubicada tras el muro de Las Canteras, a la sombra de la Basílica de Santa
María, esta fuente no era solo piedra y agua; era un símbolo de la expansión de
la villa en el siglo XIX. Construida en 1872, fue testigo de la transformación
de Portugalete y el último "bastión" de una red de fuentes públicas
que, antes de la llegada generalizada del agua corriente a los hogares, eran el
epicentro de la vida social y el suministro vital para los portugalujos.
Aquel febrero de 1981, el avance del urbanismo y el deterioro ambiental
marcaron su final. Según los informes municipales de la época, el estado de
conservación era crítico debido al azote de la lluvia y el paso de más de cien
años, los gases de los vehículos que transitaban la carretera Santurce-Bilbao
calcinaron sus piedras y la expansión de la zona de Las Canteras.
Aunque inicialmente se intentó preservar su estructura para una futura
reubicación, la fragilidad de sus materiales hizo imposible su salvación,
llevando a una demolición que cerró un capítulo de la historia hidráulica de la
Villa.
El artículo finalizaba con un compromiso institucional: reponer fuentes en
distintos lugares de la villa para recuperar parte de ese aspecto señorial y
funcional que Portugalete ofrecía antaño.
Recordar estos hitos nos ayuda a valorar la importancia de conservar
nuestro entorno y entender que cada piedra derribada es, en el fondo, una
página de nuestra historia que deja de escribirse.
miércoles, 11 de marzo de 2026
VAQUILLAS EN EL CAMPO DE LA IGLESIA EN 1962
En varias ocasiones hemos hablado de este festejo tan portugalujo que conocíamos como “las vaquillas” y que consistía en un encierro mañanero y la posterior lidia en un recinto cerrado, como el Frontón La Estrella, la tejavana de las escuelas de Maestro Zubeldia, el Campo de San Roque o una plaza de toros portátil instalada en el Muelle Viejo.
Ahora, nuestra
buena amiga Mabel Basterretxea nos envía estas fotos de los fondos
familiares de Jenaro Urtiaga “Sodupe” que, a sus dotes de historiador y
escritor, unía las de fotógrafo y ordenado coleccionista, de esos que ponía de
su puño y letra, la fecha en las fotos que luego colocaba en un álbum.
Estas dos, en
concreto, están fechadas el día de San Roque de 1962.
Las fotografías
han recuperado su nitidez después de unas sesiones de restauración y nos
muestran el festejo multitudinario alrededor de la Basílica.
En la primera,
obtenida desde la parte delantera de la barriada de Miramar “Diego Valor”, ya
que Jenaro y su familia vivían en una de ellas, se ve el recinto de Las
Canteras sin vallar y la pobre vaquilla es tentada por varios mozos mientras
otros hacen corro y los menos osados, ven el festejo desde la barrera en lo
alto de las tapias.
Como se puede
observar, ningún vallado cerraba el hueco entre el muro y la sacristía, por lo
que no es de extrañar que la o las vaquillas se dieran un paseíto por el
atestado Campo y vete a saber si por alguna otra zona más de la villa.
En primer plano,
vemos a los tres hermanos Urtiaga con sus pañuelos rojos al cuello, así como al
chaval rubio con una chaqueta en el brazo, que era su vecino, Inacito. A la
derecha de éste, abajo, se aprecia la antigua fuente que estaba instalada junto
a la tapia superior de las Canteras, que databa de finales del siglo XIX.
Ya dimos cuenta en
su día, como hacia 1956, se produjo la fuga de una vaquilla desde el camión
situado en la calle Correos y que recorrió el Casco Viejo causando la sorpresa
y pánico por las calles hasta que decidió darse un baño desde el dique hasta la
Benedicta.
En los Programas
de Fiestas de aquellos años, no se anunciaban los encierros y se decía en la
Villa, que era porque el gobernador no las autorizaba después de las fugas de
1949 y ¿1956?. En los programas se ponía la coletilla: “se repartirán
programas especiales”, pero se anunciaban de forma sibilina, poniendo algún
dibujo. No se anunció, pero se celebró, como bien recogió “Sodupe” en sus
fotografías.
JOSE
LUIS GARAIZABAL
martes, 10 de marzo de 2026
LA GUERNIQUESA: MEMORIA VIVA DE LA HOSTELERÍA JARRILLERA
Rescatamos hoy nuevas imágenes que completan la historia de un establecimiento icónico de Portugalete: el bar-restaurante La Guerniquesa. Ubicado frente a Casa Vicente y el edificio del Mercado, este local fue durante décadas un punto neurálgico de convivencia en nuestra Villa.
Gracias a la aportación de Marta Esteban en el Facebook "Tú
no eres de Portugalete si no...", sumamos documentos gráficos inéditos a
nuestro archivo. Estas fotografías nos permiten asomarnos de nuevo a su barra,
presidida por figuras para muchos recordadas.
Las mujeres de La Guerniquesa.
Recuperamos también el homenaje a las mujeres que fueron el motor de este
establecimiento:
Mariángeles Inchausti: Cuya labor recordamos con especial afecto tras
su fallecimiento.
El equipo familiar: Imágenes que muestran a las trabajadoras en la
cocina y tras la barra, reflejo de una época de esfuerzo y dedicación
personalizada.
Identidad comercial: Los anuncios de la época situaban el local en la
calle Salcedo (números 6 y 8), bajo la dirección de Antonio Candela y,
posteriormente, su viuda.
La historia de La Guerniquesa no se limita a estas fotos en otras entradas de este blog se puede profundizar en
la evolución de este y otros negocios que forjaron la identidad social de
Portugalete durante el siglo XX.
domingo, 8 de marzo de 2026
165 AÑOS DEL PRIMER CALLEJERO DE PORTUGALETE: UN MAPA DE AUSENCIAS Y DECISIONES POLÍTICAS
En una entrada anterior analizamos La mujer en la historia de Portugalete, y días pasados, igualmente con motivo del Día de la Mujer, dejamos constancia de cómo nuestro mapa las ignora en su historia, por lo que hoy quiero profundizar en la evolución de la rotulación de nuestras calles. El urbanismo no es azar; es el heredero de un pasado socioeconómico y cultural que ha decidido, nombre a nombre, qué debemos recordar y qué estamos obligados a olvidar.
En sus primeros siglos en la Villa encontramos cuatro calles, Barrera,
Coscojales, Santa María y del Medio y con el tiempo, se sumaron los cantones y
zonas como El Solar o El Cristo. Sin embargo, no fue hasta 1861 cuando
nació el primer callejero oficial.
Aquel registro inaugural ya marcaba una tendencia con la exaltación militar
del General Castaños, bajo la premisa de perpetuar "hechos
históricos" o "hijos distinguidos". Tras esta primera
designación, hubo que esperar casi dos décadas para que, en 1878, apareciera
María Díaz de Haro, nuestra fundadora.
La llegada del siglo XX convirtió nuestras placas en un tablero de ajedrez
político:
La transformación burguesa: La calle del Medio pasó a ser Víctor Chávarri, la de la Barrera, que se había
ampliado formando la calle Nueva, Casilda Iturrizar o el Muelle
Viejo, Manuel Calvo.
La inestabilidad: Durante la República y la posterior Guerra
Civil, los cambios fueron constantes. Cada corporación borraba el rastro del
anterior para imponer sus propios referentes ideológicos y religiosos.
El "boom" tras los 50: Con el crecimiento de la Villa, la elección de
nombres quedó en manos de la discrecionalidad de alcaldes y comisiones. Se recurrió
a nombres de la Monografía de Ciriquiain (marinos, militares…) y se
importaron figuras nacionales como Pizarro,
Cortés, Colón, los Reyes Católicos, Cervantes, Lope de Vega o Goya y lugares
que recuerdan gestas nacionales como Bailen o Lepanto.
Todo ellos junto a una fuerte carga de santoral afín al régimen, pues si
teníamos al Santo
Patrono San Roque (ya en 1609 encontramos el nombre en su lugar actual) o el
San Nicolas de los mareantes, se añaden Santiago, San Pedro, San José, San
Ignacio o San Valentin.
Incluso hubo espacio para el clientelismo: el alcalde Esparza llegó a
dedicar calles a amigos vivos, como el empresario Luis Galdós, procurador en Cortes como él, o al
párroco Chopitea (que moriría todavía dos décadas después) a quien le concedió además
la medalla de plata de la Villa.
Con la llegada de la democracia, en 1979, se intentó profesionalizar la
gestión con una comisión municipal para evitar el partidismo y recuperar
nombres primitivos. Aun así, la historia de nuestras calles guarda curiosidades
irónicas, como la inclusión en 1997
creyendo que era portugalujo, de Esteban Hernandorena, por su apoyo a la causa judía que
le habían dado también una calle en Haifa (Israel), o a Juan de la Cosa, el
cartógrafo que podía ser vizcaíno de Portugalete, aunque luego se demostrara
que era de Santoña.
Tras este 8 de marzo, lanzo un reto directo: la presencia femenina en
nuestro consistorio es hoy una realidad. Es el momento de que, por encima de
siglas y comisiones, consigan un acuerdo entre ellas para dar un golpe de
autoridad en el callejero.
Necesitamos nombres de mujeres portugalujas que nos devuelvan nuestra
historia completa, y si para ello hay que sustituir nombres actuales, que así
sea.
Sin embargo, reconozco mi escepticismo. La resistencia al cambio es enorme.
Tenemos el ejemplo del catálogo del Gobierno Vasco sobre símbolos de la Guerra
Civil y la Dictadura: en Portugalete, nombres como Carlos VII, La Paz o Vázquez
de Mella siguen en sus puestos, ignorando las recomendaciones de memoria
histórica.
Para profundizar en quiénes son los que nos vigilan desde las esquinas de
la Villa, os recomiendo dos lecturas imprescindibles: el Diccionario
Histórico de las calles de Portugalete y el Diccionario Biográfico Portugalujo.




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