Preparando el número 38 de Cuadernos Portugalujos, el segundo dedicado a recoger la vida de Portugalete durante la dictadura franquista a través de fotografías, en este caso en las décadas de 1960 y 1970, al centrarme en su vida festiva y en concreto en la Bajada de San Roque me encuentro con dos momentos claves en su historia, la irrupción de las sociedades culturales y de danzas en los años sesenta, que transformaron la estructura del acto festivo y la influencia del clima social y político registrado en torno a 1975 y 1976, caracterizado por el deterioro del régimen y la reorganización de partidos y sindicatos.
Sobre estos últimos años hay que recordar que tras la
muerte del alcalde José Manuel Esparza, en junio de 1975, y el impacto de los
últimos fusilamientos del franquismo, surgió un debate entre las sociedades
locales sobre la conveniencia de suspender o mantener las actividades festivas
como forma de protesta. En este contexto, las Fiestas de Verano de 1976, como
las denominaban oficialmente, se desarrollaron bajo una acusada tensión social
entre cuadrillas y asociaciones.
Durante la Bajada de San Roque afloraron de manera
espontánea numerosas ikurriñas, un símbolo que aún se encontraba prohibido por
las autoridades y cuya legalización oficial no llegaría hasta meses después, en
enero de 1977. Las fotografías que dispongo sobre este hecho son escasas y las
reduzco a la captada desde mi casa del Ojillo y la ilustración elaborada por
José Luis Garaizabal, en la que se representa la formación realizada por los
miembros de las sociedades con sus respectivos pañuelos de colores, para el
libro del 50º aniversario del Elai Alai.
Por ello para la elaboración del próximo número de Cuadernos
Portugalujos agradecería la colaboración de quien disponga de alguna fotografía
representativa de aquella bajada de 1976 para incorporarla al citado Cuaderno.









