El siglo XX
consolidó al actual PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL como el epicentro
social, cultural y deportivo de la Villa. Más allá de la presencia de la
aristocracia de principios del siglo XX o de la visita de la familia real
austriaca y de Alfonso XIII, sus salones fueron el punto de encuentro de
figuras influyentes dejando su huella en la memoria colectiva de Portugalete.
El panorama intelectual y artístico estuvo ampliamente representado. Si en el
ámbito teatral, recordamos a la célebre actriz María Guerrero, la
vanguardia de la moda internacional estuvo presente cuando tras triunfar en
Biarritz, y pasar por el hotel María Cristina de San Sebastián, llegó con su
colección Cocó Chanel cuya moda fue adoptada inmediatamente por las
damas que frecuentaban el Hotel. Escritores como César González Ruano e
insignes académicos, como el reputado químico Obdulio Fernández Rodríguez
que pasaba los veranos en el Hotel, o el médico Eduardo Moreno Zancudo, figuran
también entre sus clientes.
Si hubiera que
citar a políticos recordaríamos al presidente del Congreso de los Diputados a
principios del siglo, Francisco Romero, o al comunista Santiago
Carrillo con la llegada de la democracia.
El deporte rey
también escribió su página de oro en el hotel. En 1953 la Selección Española de
fútbol, que jugaba en San Mamés contra Suecia, se alojó aquí. Figuras míticas
de la talla de Ladislao Kubala, Agustín Gaínza o Miguel Muñoz
compartieron espacio con los vecinos de la Villa, en una época que coincidió
con la dirección de Antonio Saloña, que dejó como legado su libro Arte
nuevo de la cocina española, con una introducción de un asiduo como fue Manuel
Llano Gorostiza de la Academia Española de Gastronomía.
Hoy en día, el
hotel continúa recibiendo a visitantes de todas las nacionalidades que acuden a
la Villa por eventos deportivos, científicos y culturales, manteniendo vivo su
espíritu cosmopolita.











