Van
a hacer casi tres décadas que publicamos el tomo de la colección El Mareómetro
dedicado a Recuerdos de Portugalete, de José Mª Areilza, del que hoy
recordamos estas dos fotografías que ilustraban su texto, aunque con una oscura
calidad que ahora solventamos recurriendo a la informática.
La
primera de ellas enfoca al Abra y la parte de Santurtzi, con dos simpáticos personajes
observándolo desde el alto de Kanpanzar, un hombre y un niño con su sombrero, y
la segunda mirando hacia Bilbao con el centro de la Villa.
El
autor nos recordaba que “toda la antigua cornisa estaba cubierta de fincas con
frondoso arbolado, separadas por altas y feas tapias de mampostería y señalando
entre ellas una que levantó Lucas Urquijo que tenía cerca de 10 metros de
altura que debió ser un “tour de forcé” ingenieril de hormigón armado de su
tiempo”.
Dicho
muro se aprecia perfectamente junto al actual palacio de Oriol, y observamos
que el hospital de San Juan de Dios, construido en 1924 todavía no existía.
Siguiendo
hacia la derecha nos encontramos con El Saltillo y El Salto, en que vivía el
autor, que recordaba que por el jardín de este ultimo “corrían las aguas
subterráneas que acababan en cascada de cola de caballo por el acantilado, de
donde venia el nombre de El Salto”. Enfrente de ellos, en su parte superior, estaba
el chalé de Butrón donde recordaba tambien que en su lagar se pisaban los
racimos de uva con la que obtenía el txakoli de la casa.
En
la segunda foto con el edificio del Hospital Asilo a la derecha, nos llama también
la atención la existencia de viñas restos de una época de tradición txakolinera.








