martes, 3 de febrero de 2026

130 ANIVERSARIO DE LA INAUGURACION DEL TRANVIA DE BILBAO-SANTURCE

 





En El CORREO del día de ayer, Jon Uriarte nos recordaba esta efemérides de un tranvía que fue pionero. De su artículo extraemos lo siguiente:

El 1 de febrero de 1896 el sector del transporte puso sus ojos en Bizkaia y su capital. De la tracción animal pasábamos al sistema eléctrico. Fue tal su impacto que un año después inauguraron otro en San Sebastián, en 1898 un tercero en Madrid y en 1899 un cuarto en Barcelona. Todos querían uno. …El Botxo como la margen izquierda crecían según avanzaba la industrialización y la llegada de gentes en busca de un futuro mejor.

Eso motivó que, en 1949, cuando el tranvía contaba con 53 años, llevara a casi 14 millones de viajeros en sus 21 coches, a razón de 305 recorridos diarios de ida y vuelta. La comodidad de poder subir en diferentes puntos ayudaba a su popularidad. Salía de San Nicolás y ascendía por Hurtado de Amézaga, para girar a la derecha y enfilar Autonomia hacia Basurto y su hospital.

De ahí seguía bordeando la ría dirección Santurtzi, pasando por Lutxana, Barakaldo, Sestao y Portugalete. La expresión popular 'ir hasta los topes' tiene que ver con la imagen de aquellos tranvías que llevaban a los usuarios que se incorporaban en el tope de los mismos. Eran otros tiempos. Por eso no era raro contemplar a la chavalería jugando con pelotas improvisadas en partidos que se interrumpían al paso del tranvía y cuando subir las cuestas exigía echar arena para que las ruedas no resbalaran.

Pero llegó el autobús, sobre todo el de dos pisos, y el tranvía pasó a un segundo plano.

Como ya se dice en otra entrada de este blog, el tranvía fue cediendo espacio a los trolebuses, pero aun en 1953 se movilizaron 35,7 millones de viajeros. En Bilbao desaparecieron de sus calles dos años después.
    La línea estrella continuó siendo la de Bilbao a Santurtzi. Los 18 millones de viajeros movilizados en 1953 muestran con creces su vitalidad, cifra que alcanza mayor relieve aún si tenemos en cuenta que los medios de transporte alternativos, especialmente el ferrocarril, también estaba electrificado. La línea fue perdiendo viajeros, en parte por la retirada parcial de las vías del centro de Bilbao, para situar la cabecera en el hospital de Basurto.
     En 1959 dejaba de circular y la tercera foto, “con el tranvía hasta los topes”, corresponde a aquel año, mientras la primera es de hace 130 años y la segunda en torno a 1950.

lunes, 2 de febrero de 2026

LA TRANSFORMACION DE LA CALLE Mª DIAZ DE HARO EN LOS AÑOS 60

 

Esta calle surgió en el siglo XIX como consecuencia de la construcción del primer tramo del ensanche del Muelle Nuevo, como calle zaguera de servicio. Sus números impares se empezaron a construir entre 1892 y 1901 en que se proyectó el nº 5 ya casi frente al Puente Colgante. En el resto hasta la playa sólo estaba el edificio del antiguo hospital que desaparecería en 1916,  inaugurandose al año siguiente el parque del Dr. Areilza. Frente al nº 38 fue construido en 1908 el Teatro de la Villa, mediante una concesión municipal de 40 años y frente a él en los terrenos del antiguo hospital estuvo el pabellón de los Astilleros Astondoa.

La trasformación actual de esta segunda parte de la calle tuvo lugar en los años 60, empezando por la demolición del “Teatrillo” en 1966.

Al encontrar en los fondos de Ramón Bernardo fotografías de su construcción hacia 1967, recurrimos a completarlas con las que en su día nos facilitó Eduardo Benito.

Las fotos de Eduardo nos muestran junto a la clásica foto del “Teatrillo”, el pabellón ya cerrado de los astilleros sobre el cual destaca el bloque de viviendas que se estaba construyendo tras demoler en 1966 el palacio de Chavarri.

Se empezó excavando el talud del antiguo acantilado según se ve en la otra foto, con una palmera delante del edificio de la clínica de Alfageme (hoy de la Policía Municipal) y construyendo viviendas en la parte superior.

Las fotos de Ramón completan el reportaje con la construcción del bloque de locales comerciales en la calle Mª Diaz de Haro que se había anchado ganado espacio al talud, en el que se aprecia las escaleras de subida desde la plaza que se formaba delante del Teatrillo a las fincas superiores. Sobre ellos la subida desde el parque a Abaro en la calle Bizkaia permitia que esta tuviera la anchura sufiiciente.

Luego serían los constructores Cotera-Barrueco quienes emprenderían la construcción de una gran mole que se componía de dos partes, una inferior en la calle Mª Diaz de Haro que al tener ciega su parte trasera pegada al muro del antiguo acantilado se dedicaría a locales comerciales y otra en la parte superior, en los terrenos ajardinados que habían pertenecido a la Fundación Iturrizar, levantando viviendas en lo que hoy constituye la calle Padre Cortazar.

domingo, 1 de febrero de 2026

DESAPARICIÓN DEL MERCADO DOMINICAL


 

Continuando con el tema del Mercado Dominical de la entrada de ayer vamos a seguir a Tasio Munárriz y su libro República y guerra en Portugalete, para conocer su desenlace.

Fue el 8 de junio de 1925 cuando un Real Decreto prohibía el trabajo material en fábricas, talleres, almacenes, tiendas, comercios fijos y ambulantes en domingo. El Ministerio de la Gobernación suprimió en 1929 el referido mercado, pero el 12 de febrero de 1932, en plena República, una sentencia del Tribunal Supremo de lo Contencioso-administrativo lo restableció. El Ayuntamiento celebró este acontecimiento con un banquete y otros festejos populares.
De nuevo la Dirección General de Trabajo prohibió el mercado y envió en agosto de 1932 un oficio al Ayuntamiento abriendo un plazo de 30 días para reclamar. Un grupo de dependientes del comercio de la Villa se quejó ante el Ministerio de Trabajo y Previsión social de que no disfrutaban a lo largo del año del descanso dominical y alegó que la concesión del mercado dominical había caducado hacía tiempo porque los pueblos de la periferia ya disponían de comercios y cooperativas tanto o más importantes que los portugalujos. Una comisión de comerciantes visitó al gobernador para decirle que su propósito no era utilizar a los dependiente en domingo y que al frente de los establecimientos estarían los dueños y sus familiares.
En mayo de 1933 se confirmó la derogación. El alcalde reunió a los comerciantes y vendedores ambulantes para plantearles la nueva situación legal y la “Unión Comercial” de la Villa decidió trasladar el mercado del domingo al sábado, decisión que fue corroborada por la Corporación. Pero en septiembre fue admitido por el Tribunal Supremo el recurso elevado contra la orden del Ministerio de Trabajo.
En septiembre del 36, ya en época de guerra, los alcaldes de Sestao, Baracaldo, Erandio, Santurce y Guecho y una representación del gremio de comerciantes de sus pueblos visitaron al ministro de Trabajo, Francisco Largo Caballero, para solicitar que desapareciera el mercado dominical portugalujo porque les perjudicaba. El ministro les dijo que en noviembre finalizaba esa concesión y que se le obligaría al comercio de Portugalete a cumplir el descanso dominical. Parece que, al final, se impuso esa obligación porque en el mismo noviembre tres empresarios fueron multados por obligar a sus dependientes a infringir la legislación sobre el descanso dominical.
Hemos ilustrado esta entrada con una fotografía de la tienda de Ultramarinos Sasia en 1942.

Publicado el 24 de agosto 2012


sábado, 31 de enero de 2026

DEL MERCADO MEDIEVAL AL MERCADO DOMINICAL

 
 
Una de las programaciones que en los últimos años no falta en las fiestas de San Roque es el mercado medieval que se asienta en el Casco Viejo en torno a la iglesia.
El tema surgió el día de la Patrona en El Cristo en torno a la mesa donde Tasio Munárriz vendía y firmaba su último libro.
Desde la Edad Media cuando el mercado se celebraba en la plaza existente entonces en el centro de la calle del medio, el mercado portugalujo gozaba de un gran prestigio.
Ya en la “Historia general de Vizcaya” de Juan Ramón de Yturrizar Zabala, escrita en 1785, constaba que: “Los jueves y domingos se celebra en Portugalete un concurrido mercado, al que afluyen gentes de todos los pueblecitos del contorno, que sostienen el comercio al por menor de los diversos establecimientos de todo género”.
Tasio nos remitió a su libro que aunque centrado en la república y la guerra, toca otros temas de la historia portugaluja como es este.
Efectivamente, ahora que está en debate la apertura de los comercios en días festivos, descubrimos que Portugalete ya se adelantó hace más de un siglo.

Según nos dice, en el siglo XIX al mercado tradicional de la Villa se le conocía como “Mercado Dominical”, que consistía en que todos los comercios estaban abiertos los domingos de nueve de la mañana a dos de la tarde acudiendo vecinos de todos los pueblos de alrededor, incluso de Bilbao, para hacer sus compras.
En 1909 surgió el primer conflicto. El gobernador le impuso al alcalde Fernando Carranza una multa de 500 pesetas por permitir la apertura de los comercios en domingo. El alcalde le dijo que acataba la multa pero que iba a seguir permitiendo el mercado dominical porque era la única riqueza de la Villa y le anunció que dimitiría de su cargo si no era aceptada su decisión.
El 20 de agosto de 1910 el rey Alfonso XIII, asiduo visitante todos los veranos a la Villa, dictó una Real Orden declarando “tradicional” el mercado dominical portugalujo y considerándolo comprendido en la excepción legal para no cumplir el descanso semanal. Entre las razones que justificaban su decisión estaban los testimonios de todas las instituciones de la Villa, el certificado del director del ferrocarril que afirmaba que venía tanta gente que tenía que poner trenes especiales desde Bilbao y las cuentas de los recaudadores de impuestos en las que lo recaudado un domingo era superior a la suma de los otros seis días de la semana.
En 1913 le fue otorgada a la Villa la concesión del mercado dominical atendiendo a que en los pueblos de la periferia, especialmente los de la cuenca minera (“del monte”, como decían los portugalujos), carecían de comercios propios importantes y sus habitantes podían desplazarse en domingo a Portugalete para realizar sus compras.

Publicado el 23 de agosto 2012

 

viernes, 30 de enero de 2026

¿QUIÉN FABRICA LOS RECUERDOS? (III): EL PUPITRE, EL ESTANCO Y EL PERIÓDICO

 

"Llegamos al cierre del relato de Martintxu. En esta tercera y última entrega, los recuerdos se trasladan a las aulas de Zubeldia y el Colegio Santa María. El autor nos relata con nostalgia y humor su paso por el sistema educativo de la época y esos pequeños “ritos de paso” —como el primer cigarrillo o el doblado del periódico— que marcaban el fin de la adolescencia y la entrada definitiva en el mundo de los adultos."

Por esa época, mis siete años, me contagié de sarampion -eran otros tiempos- y el reposo obligado dió lugar a que mi fisionomía sufriera el "estirón del sarampión", ó sea el crecimiento de los huesos largos al terminar el proceso de fiebres.

Estaba entonces en la clase de Don Vicente, en 3º, en la escuela Zubeldia y era tiempo de catequésis -que cursé en la antigua Escuela Parroquial- y de mi primera comunión. En la catequésis hacian un sorteo, participando con una moneda de dos reales, y en mi primera asistencia me tocó el premio de una pelota de plástico, verde, dura, botaba mucho pero hacía daño al darle patadas en el patio de casa, en el nº16 de El Ojillo.

Y ocurre que, a la inversa de esos que andan por ahí con el espectáculo "Yo hice la EGB", yo no hice la EGB, yo hice cuatro cursos de los "Estudios Primarios" y no llegué a obtener el Certificado que acreditaba que había completado ese nivel de Estudios Primarios. Eso era algo que los maestros nos "vendían" como la solución ideal para nuestro futuro.

Salí de ese Plan de Estudios en el año 1965, en dirección al Colegio Santa María, a obtener el Bachillerato, primero Elemental y luego, Superior y aprobé ambas reválidas.

De esos primeros cuatro cursos en Estudios Primarios, hay dos que ni mencionaré, uno en Zubeldia; el otro, en Ruperto Medina. Mis piras (campanas, novillos, pellas) en esos cursos fueron frecuentes. De puro miedo bilateral: al maestro y a que lo contara en casa.

Los otros dos, Don Vicente y Don Emilio, fueron claves en mi vida: aprendí y deseé aprender, quería ir a clase a su clase.

Sus aulas eran otro mundo en el mismo edificio de la "Educación y Ciencia", sección escuelas nacionales. Allí, no se hacía clase magistral, no, habia interacción y prácticas, se preguntaba y se escuchaba. Usábamos la cabeza, si, y las manos.

Y llegó el Bachillerato, decía, y Profesores, ya no Maestros; Asignaturas, y no Temas, con un profesor en cada asignatura, a quien esperábamos sin movernos del asiento. Y entrábamos al aula del colegio, ordenadamente y en silencio, desde el patio, donde habiamos formado en columna de a dos, en orden de cursos pero, bajo la vigilamcia del Hermano Prefecto, sin cantar canciones de gesta ni himnos de hazaña.

Poco a poco, ibamos conociendo al profesorado del Colegio y haciendo algo muy frecuente entre la chavalería: ponerle un mote, un alias según su porte, manías, origen,... no indicaré aqui esos motes, lo siento: quedaría "faltón", el recuerdo no lapida las ganas de contarlo, pero será objeto de otra entrada..  

Y crecíamos, los deseos e inclinaciones profesionales de cara al futuro iban apareciendo, progresivamente, según desarrollábamos los estudios y la experiencia. Al superar la reválida elemental ya podíamos recibir el tratamiento de "Don Fulano de tal".

Ese era un tránsito a otro estatus juvenil, en el que cuidábamos de imitar a los mayores, y empezábamos a fumar.

Ante la escasez de fondos, las pagas semanales duraban poco, comprábamos cigarrillos sueltos en los puestillos de chuches: Celtas, Ducados, Peninsulares, Vencedor, Camel, Bisonte, Ideales, Rumbo, Antillana -con su papel dulce-, Tres Carabelas, Marlboro, Lucky Strike, Chesterfield, Winston,... o los mentolados Piper, Rocío y Kool, que compartíamos con los amigos.

Los cigarrillos americanos, en ocasiones, los conseguíamos "de contrabando", bajo el mostrador, con discreción y tampoco mencionaré dónde, disculpad: eso dejaría en mal lugar a los ascendientes de los actuales gestores del negocio.

Lo de fumar puros sería para mucho más tarde, aunque sí que nos fijábamos en que, durante las sobremesas y echando las partidas, alguno de los veteranos sacaba un puro y lo estrujaba. Farias y Alvaro, era lo que teníamos al alcance del monedero. Tener un Montecristo o un Bolivar, era por bodas o por despedidas ó traslados laborales.

Años después pregunté el porqué de esa prueba: qué se buscaba ? El tabaco seco o excesivamente húmedo? Pues, no, era para saber si estaba elaborado con hoja ó solo envuelto en picadura y recortes. Y, más que nada, era sólo un detalle de taberna del que se ufanaban algunos.

Y nos quedaban todavia dos cursos, 5º y 6º de Bachillerato, con quince y dieciseis años,  madurando decisiones para el desarrollo posterior o ya muy maduradas. En esa época, los profesores ya nos tratan con deferencia y casi de Usted.

Algunos, que no salieron del cole tras la reválida de cuarto, pero no desean llegar a la Universidad ya comienzan a indicar su apuesta de futuro en la Escuela de Náutica, en la Escuela de Peritos, en la Escuela de Minas, en la Escuela de Comercio (pocos), ... e incluso uno, a la Escuela de Aparejadores en Valladolid. Solo uno de nosotros manifiesta su intención de ir a Zaragoza, a la Academia General Militar. 

Luego, vendría el COU sustituyendo al PREU, donde ya habían una asignaturas comunes y otras, optativas, que eran elegidas según la dirección que tomarían los estudios universitarios o ingenieriles.

El siguiente rito de iniciacion a la adultez, entre los 15 y los 18, cuando dejamos la adolescencia es una etapa de transición hacia la madurez y eso lo marcaba la compra del periódico, que indica que el joven ya dispone de fondos propios, y su doblado correcto para guardarlo en la chaqueta, o gabardina, sin que se arrugue en exceso, viene a evidenciar que uno es ya serio y, entre hombres, ya es invitado a tomar algún txikito.

Un detalle de urbanidad en esa época, era que si se deseaba el diario, y no se encontraba presente el kiosquero, se cogía y se depositaba su importe sobre el paquete de esos periódicos recién entregados por el distribuidor.

Había otros ritos de Urbanidad, que con la Puntualidad, el Aseo y otros, que eran valorados con nota en la Cartilla de Escolaridad, de la que adjunto copia de una hoja.

jueves, 29 de enero de 2026

LA DESAPARECIDA CASA DE VALLE ANTERIOR AL EDIFICIO DEL MERCADO

 


 Las preguntas sobre esta casa destruida durante la guerra civil y sobre la foto de los burros de las aldeanas en el ultimo numero de Cuadernos Portugalujos, en la que se muestra la antigua situación de la entrada a Coscojales desde Mª Diaz de Haro, me lleva a presentar con estas cuatro fotos una posible aclaración al tema.

En la primera foto, un dibujo de nuestro recordado amigo Eduardo Rovira, se ve en el centro la casa que fue de la familia Valle, con el terreno de detrás dedicado a cervecera, y en la que actualmente solo se conserva la casa de la derecha que hace esquina entre la calle Nueva y Mª Díaz de Haro. El nivel de la Plaza, superior al de Mª Diaz de Haro, con un llamativo muro, se salvaba mediante escaleras y una parte de la actual cuesta.

En la segunda foto, a la derecha se aprecia como la citada calle entraba hacia la derecha a Coscojales, con el muro que la separaba del nivel de la plaza, con la casa de Valle y sus miradores a la derecha sobre la imagen de la aldeana sobre el burro. En la foto de la izquierda, la casa vista desde Las Arenas tras el antiguo kiosco de la Plaza y a un nivel inferior a la plaza, en la que destaca en la parte superior el palacete de Abaro de Villa San Antonio, que al restaurar la foto tomada desde Las Arenas, distorsiona su perspectiva, y que fue destruido durante la guerra al igual que la casa de Valle, como se ve esta en la tercera foto.

En dicha tercera foto la casa tras los bombardeos, con el rotulo de la Caja de Ahorros Vizcaína, y con la casa citada nº 1 de la calle Nueva que actualmente todavía se conserva a la derecha.

Finalmente, en la cuarta foto, el edificio del mercado, construido en 1939 y que formaba parte de la remodelación de la entrada a la calle Coscojales, junto con la construcción enfrente del alto edifico de la Caja de Ahorros y salvando el desnivel de la plaza a María Díaz de Haro mediante la actual cuesta.


miércoles, 28 de enero de 2026

EL PUENTE VIZCAYA Y EL MUELLE DE HIERRO. INTERVENIR EN EL PATRIMONIO DE LA RÍA

  


El trabajo con este título de Joaquín Cárcamo Martínez, que se puede consultar en internet, nos invita a reflexionar sobre la historia y, sobre todo, la conservación del Puente Colgante y del Muelle de Churruca, dos monumentos que definen el paisaje de Portugalete y Getxo. Nuestra ría no se entiende sin sus estructuras de hierro, testigos mudos de una era de vanguardia técnica y ambición comercial.

El Puente Vizcaya, el "Puente Colgante", un icono mundial concebido por Alberto de Palacio y construido entre 1887 y 1893, fue el primer puente transbordador del mundo y su diseño, en colaboración con el ingeniero francés Ferdinand Arnodin, introdujo innovaciones como los cables de doble torsión y el concepto de piezas sustituibles.

A lo largo de su historia, ha superado tres hitos críticos como fueron la reconstrucción tras la Guerra Civil, en 1937, tras la voladura de sus cables que provocó la caída de la viga, reconstruida posteriormente por José Juan-Aracil con una celosía Warren más rígida, el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, en 2006, por la UNESCO siendo el primer monumento industrial de España en su lista de patrimonio mundial y el cambio de color, en 2010, abandonando su tradicional "luto" negro por el actual color "Vena Hematites Roja de Somorrostro".

En cuanto al Muelle de Hierro, representó la victoria sobre la barra, un obstáculo letal para la navegación. Evaristo de Churruca, nombrado director del puerto en 1877, ideó un dique que encauzara las mareas para que la propia fuerza del agua limpiara la arena, representando su construcción una proeza técnica: Estructura Mitchell, pues utilizó pilotes de rosca de hierro dulce, permitiendo avanzar la obra desde tierra mediante una máquina de vapor volada e integridad en riesgo, pues a pesar de ser una de las escasas supervivencias de esta tipología en el mundo, ha sufrido intervenciones polémicas, como la reciente sustitución de la histórica barandilla de Churruca por una de acero inoxidable de diseño moderno.

Cárcamo hace una llamada a su conservación, subrayando la importancia de que estas intervenciones respeten la esencia histórica de los monumentos. El Puente Vizcaya y el Muelle de Churruca no son solo infraestructuras, son el legado de ingenieros que supieron unir ciencia y arte para abrir nuestra ría al mundo.