sábado, 25 de julio de 2026
LA FUNDACION MANUEL CALVO Y EL HOTEL
viernes, 24 de julio de 2026
ARBOLES DE LA VILLA: EL OLIVO JUNTO A SANTA CLARA
En
la plaza Poeta Larrañaga encontramos este olivo que ya era centenario cuando
llegó a Portugalete (la utilización de pies cultivados y añosos en jardines
urbanos es una práctica bastante extendida).
Estos
terrenos pertenecían al convento de Santa Clara, fundado hace más de 400 años. Hacia
1614 unas monjas llegadas de Orduña se unieron a un grupo de beatas
portugalujas. Abrazaron la regla de Santa Clara y fundaron este convento de
clausura, a extramuros de la Villa.
En
el año 1976 las monjas abandonaron el convento, y el edificio fue adquirido por
el Ayuntamiento. Tras su rehabilitación se convirtió en el actual Centro
Cultural Santa Clara.
Aunque
en este caso su función es ornamental, el olivo es un árbol mediterráneo que tiene
una gran importancia alimentaria, económica y cultural. En la cultura cristiana
constituye un símbolo de paz, en recuerdo de la alianza de Dios con la
humanidad tras el diluvio universal, cuando una paloma volvió al arca de Noé
con una rama de olivo en el pico.
Los
primeros campeones olímpicos eran distinguidos con una corona de olivo, y los
juegos se inauguraban encendiendo una rama de este árbol, lo que constituye un
precedente de la actual antorcha olímpica.
JOSEBA
MARTÍNEZ HUERTA.
jueves, 23 de julio de 2026
«PORTUGALETE EN LA GUERRA CIVIL. 1936-2026. 90º ANIVERSARIO»
La aparición de una obra editada por el Ayuntamiento bajo el título «Portugalete en la Guerra Civil. 1936-2026. 90º
aniversario», viene a rescatar del silencio institucional esta
parte de la historia de nuestra Villa.
Redactada por las investigadoras Virginia Basterrechea y Susana
Ortiz Castillo, la obra cuenta con una serie de colaboraciones, entre las
que nos encontrarnos, junto a otros como José Manuel López Díez, Xabier Herrero
Acosta, Oroituz y el Instituto Gogora.
Un recorrido por nuestra memoria.
A lo largo de sus páginas, documentadas con mapas e imágenes la publicación
estructura de forma cronológica y temática la vivencia jarrillera desde los
albores de la Segunda República hasta la posguerra. El índice del trabajo
desgrana aspectos que marcaron nuestro devenir:
La Segunda República y la vida política: Desde la
proclamación del 14 de abril de 1931 en la entonces plaza de Alfonso XIII (hoy
del Solar) por el primer alcalde republicano, Federico Sánchez-Vallejo, hasta
los profundos cambios urbanísticos de la Villa.
Educación y asistencia social: La laicización en las aulas, la construcción de
las escuelas de Abatxolo y la creación de la Asociación del Niño y la
Escuela para atender a la infancia más vulnerable mediante roperos y
cantinas altruistas.
El estallido y los batallones en la Villa: La
constitución de la Junta Municipal de Defensa, el acantonamiento de batallones
(como el Ariztimuño, Malatesta o Euzko Indarra) en edificios singulares y
colegios, y la realidad del singular Batallón Disciplinario en el convento de
Santa Clara.
La defensa marítima: El establecimiento de la delegación de la Marina
de Guerra Auxiliar de Euzkadi en el HOTEL, el recuerdo de la batalla de
Matxitxako y la movilización militar de industrias como Altos Hornos de Vizcaya
o La Naval, cuyos obreros pasaron a regirse por el Código Militar para la
fabricación de elementos de defensa.
Los barcos prisión: El capítulo de las prisiones flotantes en la ría
como el Cabo Quilates o el Altuna-Mendi y las trágicas
represalias que costaron la vida a vecinos de la Villa, así como el posterior
uso del buque franquista Upo-Mendi en la dársena de Portu tras la caída
del frente.
El dolor de los bombardeos y la red de refugios
Se aborda también los ataques aéreos de la aviación italiana y de la Legión
Cóndor, durante los meses de abril, mayo y junio de 1937. La obra detalla con
precisión los impactos sobre barrios como Azeta, Villanueva y Repélega, así
como el propio casco histórico, donde las bombas del 13 de junio segaron las
vidas de varios vecinos destruyendo diversos inmuebles.
Frente a esta amenaza, se documenta la organización de la defensa pasiva a
través del Batallón de Defensa Pasiva. Destaca el uso del túnel del ferrocarril
de La Canilla-Peñota, junto a otros diez refugios oficiales en conventos,
sótanos y el túnel minero de Galdames.
Sanidad de retaguardia y el drama de la
evacuación
Se rescata asimismo la historia de los palacios requisados a las familias
pudientes para ser transformados en hospitales de convalecencia, como la
emblemática Casa Gandarias, El Saltillo, el Hospital-Asilo de la Villa y el
convento de las Siervas de María.
Finalmente, la obra plasma la evacuación de los «Niños de la guerra» hacia
Francia, Inglaterra o la URSS a bordo de buques como el Habana, y la
posterior caída de Portugalete el 22 de junio de 1937, precedida por la
voladura del Puente Colgante el día 16 por las fuerzas republicanas en
retirada.
Una ventana interactiva a la historia
Más allá de la rigurosa bibliografía utilizada esta edición cuenta con la
novedad de incorporar códigos QR que enlazan directamente con los
trabajos previos de recuperación de la Memoria Histórica realizados en el
municipio, convirtiéndose en una ventana viva para las nuevas generaciones.
miércoles, 22 de julio de 2026
LA FUNDACIÓN MANUEL CALVO TRAS LA FINALIZACIÓN DE LA GUERRA
Seguimos intentando reconstruir la historia de la Fundación Manuel Calvo a través de las noticias de prensa de los años 40 del siglo pasado, facilitadas por nuestro colaborador Mikel Otxoa.
El impacto de la guerra en el patrimonio
fundacional.
La Guerra Civil supuso un revés económico para la institución. Los
bombardeos sobre la Villa provocaron la destrucción de su principal activo: el
edificio del Hotel y al mismo tiempo, el patrimonio que poseía en La Habana —el
edificio situado en la calle Aguiar nº 96, conocido como El Bazar Inglés
y alquilado a la empresa Schneer Hermanos desde 1934, comenzó a registrar
serios problemas en su administración.
Mientras el HOTEL tuvo que ser reconstruido a cargo del Servicio Nacional
de Regiones Devastadas, el inmueble americano corrió una suerte definitiva años
más tarde: tras varios intentos fallidos de subasta pública, acabó siendo
confiscado de manera irreversible con el triunfo de la revolución cubana.
La reapertura de 1940: El nuevo Bar Café.
La reconstrucción del complejo hotelero en Portugalete avanzó en varias
fases. El 18 de abril de 1940, un anuncio oficial firmado por el alcalde
Valeriano Martín, en su condición de presidente de la Fundación, sacaba a
concurso la adjudicación del Café y del Hotel de forma conjunta o por separado.
El pliego de condiciones estipulaba un plazo de arrendamiento de cinco años,
prorrogables por otros cinco.
Pocos meses después, las páginas de El Correo del 2 de junio de 1940
recogían la crónica de la inauguración del Bar Café. Al acto acudió el
Ayuntamiento en corporación bajo la presidencia del alcalde, acompañado por el
arcipreste don Ángel Chopitea y las principales autoridades y jerarquías
locales. Tras la bendición de las instalaciones, los asistentes fueron
obsequiados con un lunch servido por los nuevos inquilinos, los hermanos
Moyano, conocidos en el entorno hostelero por ser los propietarios del célebre Bar
Miami de Bilbao.
La crónica de la época elogiaba de manera unánime el resultado de las
obras:
"Todos los asistentes al acto recorrieron las dependencias del
establecimiento, admirablemente instaladas. La restauración se ha realizado
bajo la dirección del reputado arquitecto municipal, don Santos Zunzunegui, el
cual, una vez más, ha demostrado su capacidad profesional y su depurado gusto
artístico. Los salones del nuevo establecimiento nada tienen que envidiar a sus
similares de Bilbao de mayor categoría y renombre."
La prensa de aquel junio también adelantaba que las obras del Gran Hotel
Portugalete continuaban a ritmo acelerado. Se destacaba especialmente el futuro
aspecto del salón de fiestas, diseñado en estilo mudéjar, vaticinando que se
convertiría en el epicentro de las reuniones sociales de la Villa. Además, se
confiaba en que la inminente puesta en marcha del transbordador del Puente de
Vizcaya, prevista para el mes de octubre, facilitara las comunicaciones y
fomentara una gran afluencia de público bilbaíno.
El fin de la rendición de cuentas.
A pesar de la pomposidad de estas inauguraciones y de la recuperación de
las rentas hoteleras, la documentación pública sobre la actividad benéfica de
la Fundación se desvanece en esta década. Se perdió por completo la costumbre
republicana de dar a conocer al pueblo la gestión económica de los fondos
testamentarios del indiano Manuel Calvo.
Las escasas referencias asistenciales encontradas son indirectas. Sabemos,
por ejemplo, que durante las fiestas patronales de 1944 el Ayuntamiento sufragó
comidas extraordinarias destinadas a los comedores de la propia Fundación
Manuel Calvo, del Santo Hospital y de Auxilio Social.
Asimismo, consta la publicación de una esquela conjunta pagada por estos
comedores y el Consistorio para anunciar la misa en memoria de Bernardo Castet,
fallecido en Argentina en 1936. Castet había legado en su testamento todos sus
bienes al Hospital, a la Beneficencia y al llamado Rancho de los Pobres de la
Fundación.
Sin embargo, más allá de estos gestos puntuales, la prensa de la época
guarda un absoluto silencio respecto a los rendimientos económicos reales de la
Fundación, ya fuera por este nuevo legado de Castet o por las indemnizaciones
posteriores que se percibieron tras la confiscación del edificio de La Habana
por el régimen castrista.
Este apagón informativo no debe achacarse en exclusiva a la falta de
transparencia de los ayuntamientos franquistas; lamentablemente, la costumbre
de no hacer públicos los balances y sustituir las cifras claras por la retórica
social institucionalizada fue una dinámica que continuó inalterada tras la
llegada de la democracia.
martes, 21 de julio de 2026
AYER Y HOY, POR JOSE LUIS RAMIREZ: LA DARSENA Y EL MUELLE
El año 2004 la Autoridad Portuaria
publicó el libro AYER Y HOY, PUERTO DE BILBAO, con fotografías comparativas en
blanco y negro, entre las que se conservan en los archivos de dicha institución
y las realizadas por José Luis Ramírez, ingeniero, docente y de quien
personalmente guardo un inolvidable recuerdo por haber sido quien, entre otras
cosas, me facilitó mi primer trabajo laboral.
Si nosotros buscamos, más o menos, el punto correcto en lo que también llamamos fotografía de Ayer y Hoy, José Luis fotógrafo “amateur” desde joven, buscaba no solo el mismo punto de vista y encuadre exacto, sino también misma época del año, condiciones meteorológicas y horas parecidas, análogo nivel de marea, pudiendo esperar el momento adecuado de luz subido en una grúa al amanecer o tras una pared de una fábrica.
EL AYER (1934)
En aquellos años la dársena era refugio de numerosos barcos de gran porte
que la crisis mantenía fondeados largo tiempo, y donde destaca sobremanera el espigón de la Benedicta,
que entonces, con sus 610 metros, llegaba hasta el frente de la Villa."
EL HOY (2004)
La misma perspectiva capturada por la cámara de José Luis Ramírez 70 años
después, mostrándonos la evolución de nuestro entorno marítimo y urbano.
Desaparecida
la explotación minera los muelles se convirtieron en paseo peatonal con
continuidad hasta el espigón en el centro de la ría reducido en longitud a 360
m.
lunes, 20 de julio de 2026
REGISTROS DEL LIBRO DE DIFUNTOS DE PORTUGALETE 1826/1855
Seguimos con los libros de registros de difuntos, ahora siguiendo a Aurelio Gutiérrez que en su blog LA VIDA PASA nos recuerda que hace dos siglos se empezó a rellenar un LIBRO DE DIFUNTOS que abarcando las tres décadas siguientes llega hasta 1855. En una entrada del blog recopila los registros de aquellos vecinos, con sus nombres y apellidos, que fallecieron lejos de su villa natal y a los que debido a la distancia, la Parroquia de Santa María les organizó vigilias y funerales de cuerpo ausente por sus almas.
Este listado refleja la estrecha y peligrosa relación de la Villa con el
comercio marítimo internacional durante la primera mitad del siglo XIX, una
época en la que la navegación atlántica hacia las costas africanas conllevaba
enormes riesgos debido a los naufragios y, muy especialmente, las enfermedades
tropicales endémicas (como la malaria o la fiebre amarilla) para las que no
existía cura eficaz.
Durante esta época, nuestra gente solía enrolarse en rutas mercantiles que
conectaban puertos peninsulares con Cuba y el resto del Caribe o el Golfo de
Guinea.
El fallecimiento de estos marinos portugalujos quedó asentado rigurosamente
en los registros parroquiales de la época, a menudo mediante partidas de
defunción que llegaban meses o años después del deceso a través de testimonios
de los capitanes o de los consulados.
El primer grupo que no salta a la vista son los nueve fallecidos en La
Habana, todos jóvenes marinos veinteañeros, con apellidos de tradición marinera
como Sierra o Urioste y que la mayoría falleció en hospitales de La Habana
debido a las epidemias tropicales de fiebre amarilla ("vómito
negro"). Otros cinco portugalujos fallecieron en diversas partes del
continente americano pudiendo destacar a José Zuazo (1843), alférez de fragata,
subdelegado de Marina del puerto de Sisal el puerto comercial más importante
del estado de Yucatán en Mexico. Y finalmente nos cita a otros 8 portugalujos
fallecidos en la costa africana.
La relación
incluye también otras ocho las víctimas de naufragios o accidentes en la barra,
la ría, en la costa cantábrica o a cadáveres anónimos arrastrados por el mar o
a diversos comerciantes que hallaron la muerte en diversos puntos de la
península.
Finalmente encontramos a un grupo de militares que perdieron la vida,
especialmente a raíz de la Primera Guerra Carlista. Entre los que tienen cierta
relevancia histórica encontramos a José de Negrete y Cepeda, Conde de Campo
Alange, un aristócrata sumamente culto, amigo íntimo de Mariano José de Larra,
que fundó en Madrid la emblemática revista literaria El Artista (1835-36) donde
colaboraron grandes figuras de la época y que sirvió para introducir las
corrientes estéticas del romanticismo europeo en España y a Antonio Llorens,
comandante del Regimiento de Gerona, enviado por mar desde la
península para reforzar las defensas liberales ante el avance de Zumalacárregui
y que en 1834, al intentar cruzar la barra su embarcación naufragó. Pereció
en el accidente junto a parte de su tropa, siendo enterrado de urgencia por la
parroquia.
domingo, 19 de julio de 2026
PAGAZAURTUNDUA Y LA COFRADÍA DE SANTURTZI
Mañana se reinaugura en el puerto de Santurtzi el edificio de la casa para venta del pescado, esta vez destinado a albergar el Centro de Interpretación Histórica “Santurtzi Itsasoa”, la nueva oficina de información turística y la de la Cofradía.









