domingo, 31 de mayo de 2026

RECOGIDO DE LA PRENSA: EL NUEVO ‘CUADERNO PORTUGALUJO’ REMEMORA LA VILLA DE LOS AÑOS 40 Y 50

 


Del periódico enportugalete.com del 29 de mayo y con la firma de Raquel España:

La alcaldesa de Portugalete, Marijose Blanco, junto con la Concejala de Cultura, Estíbaliz Freije, y Rubén Las Hayas han presentado este viernes el número 37 de la publicación ‘Cuadernos Portugalujos’. Un nuevo ejemplar que ofrece una visión gráfica de Portugalete en las décadas de los 40 y 50 del siglo XX. Las imágenes recogidas en este número acercan al contexto urbanístico, social y político que se vivía en la Villa durante aquellos años.

Esta colección, que nació en 2006, genera mucha expectación entre los vecinos, ya que la mayoría reconoce lugares e incluso personas en estas fotografías antiguas.

En esta ocasión las imágenes muestran la reconstrucción de edificios tras la guerra, las modificaciones urbanas de lugares emblemáticos como El Cristo o la calle Coscojales, o la urbanización de la avenida Carlos VII, La Florida, la calle Bailén, etc.

Además, se puede ver la transformación en aspectos de la vida social como las fiestas, y el deporte con la inauguración del campo de la Florida o el nacimiento de la Deportiva Náutica tras desaparecer la playa y construir las piscinas.

En este ejemplar, también puede recordarse en las imágenes recogidas el contexto político y religioso que se vivía en esos años.

Los ‘Cuadernos Portugalujos’ se han convertido con el paso de los años en una publicación que recupera, conserva y difunde la memoria gráfica de Portugalete y además también sirve para conectar distintas generaciones que pueden comprender la transformación del municipio gracias a la recopilación de estas imágenes.

El Ayuntamiento ha editado 3.000 ejemplares impresos en papel que se distribuirán en el Centro Cultural Santa y en la Biblioteca Municipal.

Además, todos los detalles de este número, junto con explicaciones gráficas, se darán a conocer en la charla que Rubén Las Hayas, autor de la publicación, ofrecerá el 1 de junio en el Centro Cultural Santa Clara a la 7 de la tarde con motivo de la presentación de esta edición y el día 2 de junio en el Centro Social San Roque con una charla y proyección de imágenes para las personas mayores del centro, donde también habrá algunos ejemplares para su reparto.

“Esperamos que esta publicación despierte recuerdos entrañables entre todas las personas que accedan a él, y que también sirva para conectar a los vecinos de Portugalete con las raíces históricas que nuestro municipio tiene reforzando así nuestra identidad”, señalaron las responsables municipales en la presentación.

El cuaderno en formato digital estará también disponible, como es habitual en la web municipal de Portugalete.

 

sábado, 30 de mayo de 2026

EL PATIO ESCOLAR DE ZUBELDIA CUANDO LA TEJAVANA ERA COSO TAURINO


 La memoria urbana de Portugalete custodia rincones que han transformado por completo su función con el paso del tiempo, albergando vivencias infantiles actuales sobre los mismos escenarios donde antaño se congregaba la masa social de la Villa.

Las dos fotos superiores, hacia 1950, me lo trajeron a la memoria en la rueda de prensa anunciando el nº 37 de CUADERNOS PORTUGALUJOS que se presenta mañana en Santa Clara, y que nos permiten asomarnos a una estampa hoy desaparecida: las populares vaquillas celebradas en la emblemática Tejavana.

Para las generaciones actuales de escolares que corren y juegan a diario en el patio del Colegio Maestro Zubeldia, resultará sorprendente descubrir que ese mismo espacio, décadas atrás, se transformaba provisionalmente en un concurrido coso taurino. La primera de las fotografías capturada desde la arena muestra el edificio escolar erigiéndose de fondo, flanqueado por unos tendidos de madera improvisados que soportaban el peso de cientos de portugalujos entregados al festejo popular.

La segunda instantánea ofrece una perspectiva arqueológica y social igualmente valiosa del mismo festejo, orientando la mirada hacia las estructuras auxiliares de la lidia. Los toriles se habilitaron con presteza bajo el antiguo lavadero viejo, una edificación cuya fisonomía todavía evocarán con nitidez aquellos alumnos veteranos que llegaron a conocerla en un mejor estado de conservación antes de su desaparición definitiva.

Estas celebraciones en la Tejavana, con su mezcla de arquitectura civil, instalaciones de uso cotidiano como el lavadero y graderíos de fortuna, personifican un modelo de ocio popular y comunitario que ha quedado extinguido en la Villa. La recuperación y colorización de estos documentos gráficos no solo enriquece el catálogo visual de nuestra historia local, sino que sirve de puente generacional para que los más jóvenes comprendan la evolución del suelo que hoy pisan y estudian.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

CUADERNOS PORTUGALUJOS CUMPLE 20 AÑOS

 


En diciembre de 1995 —hace ya tres décadas— la Fundación El Abra comenzó la publicación de la Colección El Mareómetro, una serie de libros que alcanzó los 24 ejemplares. Poco después, en 2006, vio la luz el primer número de una nueva etapa: CUADERNOS PORTUGALUJOS.

En su presentación inicial señalábamos que, avalados por la excelente acogida y el respaldo de más de 700 suscriptores, queríamos dar un nuevo impulso a la divulgación local. El objetivo era rescatar y sacar a la luz valioso material histórico que habíamos acumulado a lo largo de los años y que, por su formato, difícilmente encajaba en los libros tradicionales. Concebimos esta publicación como un complemento gratuito de la Colección, con una tirada de 3.000 ejemplares, financiada mediante la búsqueda de patrocinadores para cada número.

Con mayor o menor fortuna en la captación de ayudas —donde el Ayuntamiento de Portugalete fue siempre el principal apoyo—, la Fundación El Abra cerró su andadura habiendo editado 32 números de la revista, además de 6 monográficos bajo el título de TEMAS JARRILLEROS.

A partir de ese momento, y por petición expresa del alcalde, Mikel Torres, el Consistorio asumió la continuidad del proyecto, encargándose de su publicación y distribución. Desde entonces, mantengo la responsabilidad de su dirección y confección, respetando escrupulosamente el formato de texto bilingüe. Gracias a este compromiso institucional, CUADERNOS PORTUGALUJOS / PORTUGALETEKO KOADERNOAK alcanza hoy su número 37.

Como ya adelantamos, este ejemplar que se presentará y empezará a distribuir el lunes día 1 de junio está dedicado, a través de fotografías de la posguerra de las décadas de los 40 y 50, a ofrecer una crónica gráfica y rigurosa de lo que representaron aquellos años en nuestra historia local.

Quiero dedicar de manera muy especial este número a todas las personas nacidas en aquellas décadas, y en la anterior, que hoy disfrutan rememorando con nostalgia y cariño los años de su infancia y juventud.

jueves, 28 de mayo de 2026

EL PASO DE LA ÚLTIMA CENA DE ORDUÑA Y SU HISTORIA LIGADA A LA VILLA

 





Como anunciamos el próximo ejemplar de Cuadernos Portugalujos, que se presentará el próximo lunes día 1 de junio en el centro cultural Santa Clara, recogerá en más de un centenar de fotografías la vida en la villa en las dos primeras décadas de posguerra, los años 40 y 50 del siglo pasado.

Al margen de una primera parte dedicada al aspecto urbanístico de aquellos años en que los espacios verdes fueron codiciados por los constructores, la vida social es reflejada en imágenes del deporte, las fiestas, el comercio, vida social y sobre todo la actividad política y religiosa impuesta por el pensamiento del nacional catolicismo del régimen de la dictadura.

Dentro de la vida religiosa con sus grandes celebraciones y procesiones por las calles, recogemos aquí dos de las que aparecen en dicho trabajo la procesión de El Encuentro en el centro de la calle del Medio el viernes Santo y el paso de los Azotes.

Lo hacemos aprovechando la aportación que nos hace Txerra Cobos, de una fotografía del paso de la Última Cena que se conserva en Orduña, y que desconocíamos, un conjunto escultórico estrechamente ligado al patrimonio histórico de nuestras procesiones.

Completamos la entrada con otra fotografía digitalmente restaurada que nos aportó en su día Josemari Ruiz que capta la procesión del Viernes Santo, el 24 de marzo de 1967, en los últimos años de esta tradición local, con el citado paso de la última cena doblando la calle General Castaños hacia la iglesia.

Recordemos que la Semana Santa portugaluja contaba con una arraigada costumbre que comenzaba el Domingo de Ramos con la procesión de la "Borriquilla" desde el Ojillo, antesala de las procesiones del jueves y viernes santo, con los diversos los pasos del Cristo, la Dolorosa, los azotes o esta de la última cena.

La organización de estos desfiles corría a cargo de la Cofradía de la Vera Cruz, con tradición desde el siglo XVI. Refundada el 2 de enero de 1943 como la Cofradía de la Santa Escuela del Cristo del Amparo bajo la tutela de Ángel Chopitea, la entidad impulsó la creación y conservación de los pasos, guardados en los bajos de la casa parroquial.

Sin embargo, el año 1967 marcó el fin de esta época debido a dos factores determinantes como fue el cambio pastoral y la pérdida de espacio, con la demolición de la antigua Casa Parroquial en el Campo de la Iglesia, lugar de almacenaje, que obligó a dispersar las imágenes en sótanos y lonjas particulares.

Como atestigua la documentación actual de la Santa Escuela de Cristo de Orduña, el paso de la Última Cena que hoy se contempla en dicha localidad es, precisamente, una donación realizada por la Santa Escuela del Cristo del Amparo de Portugalete en la década de los años 60, tras la pérdida de su sede original.

miércoles, 27 de mayo de 2026

PLAZA DE LA RANCHERÍA EN 1940

 


Decíamos en las entradas anteriores que el próximo lunes día 1 de junio se presentará en el centro cultural Santa Clara, un nuevo ejemplar de Cuadernos Portugalujos, dedicado a mostrar gráficamente, mediante más de un centenar de fotografías, el paisaje urbano y humano de la Villa durante la posguerra, en las dos primeras décadas de la dictadura, años 40 y 50 del siglo pasado.

Y que como queríamos despertar la curiosidad de los jóvenes para descubrir la ubicación de las mismas, no poníamos texto y solamente la fecha, aunque en algunos casos el empeño resultaba difícil por lo que sí poníamos su nombre, como fue en este caso: Plaza de la Ranchería.

La calle Coscojales subía desde la Plaza hasta finalizar uniéndose con la calle del Medio en la Plazuela del Cristo.

En su ultima parte tenía un muro, seguramente restos de la antigua muralla de la villa, que lo separaba de la plaza de la Ranchería, la cual se unía con la plaza del Cristo a través de un estrecho pasaje entre dos edificios, siendo el de la derecha el “cuartelón”, desde donde antiguamente suministraban el rancho a los soldados allí acuartelados.

El proyecto urbanístico llevado a cabo en 1943 consistió en tirar las dos casas y construir una única (la existente actualmente) así como recrecer la calle de Coscojales hasta alcanzar el nivel con la plaza de la Ranche, lo que obligó a construir unas escaleras de subida. La terraza del actual bar Allende recuerda el nivel de la calle de entonces.

Para ilustrar mejor esta explicación hemos colocado junto a la foto que aparece en el Cuaderno, un dibujo que recoge la entrada de la “Ranche”.

La explicación de este cambio para las actuales generaciones, al igual que ocurre con el comienzo de la calle y su entronque con la Plaza, no deja de ser fácil.

martes, 26 de mayo de 2026

LA SUBESTACIÓN ELÉCTRICA DE LA CALLE SOTERA DE LA MIER (2)

 



Al repasar el material de nuestra publicación anterior, redescubrimos imágenes que ayudan a comprender la evolución de la entrada a la Villa por Azeta, popularmente recordada como la curva del Matadero.

La primera imagen combina dos postales de los primeros años del siglo XX. En ella destaca la ausencia de la subestación eléctrica, construida posteriormente en 1926.

La restauración mediante Inteligencia Artificial permite apreciar con nitidez el paisaje del primer plano que es el que nos interesa. Sin embargo, conviene recordar que la tecnología recrea detalles difuminados del fondo que no siempre son históricamente fieles.

El elemento que llama la atención y nuestro interés es el imponente muro tras la curva, levantado a mediados del siglo XIX durante la apertura de la carretera desde el Cristo hasta Burceña y del que quizás algún investigador nos puede aportar noticias.

La segunda fotografía muestra el entorno tras la construcción del grupo Miramar a mediados del siglo pasado, una estampa urbana que permanece en la memoria de las generaciones veteranas de la Villa.


lunes, 25 de mayo de 2026

LA SUBESTACIÓN ELÉCTRICA DE LA CALLE SOTERA DE LA MIER: OTRO PATRIMONIO DESAPARECIDO

  


El próximo lunes día 1 de junio se presentará en el centro cultural Santa Clara, un nuevo numero de Cuadernos Portugalujos, dedicado a mostrar gráficamente, mediante más de un centenar de fotografías, el paisaje urbano y humano de la Villa durante la posguerra, en las dos primeras décadas de la dictadura, años 40 y 50 del siglo pasado.

Dado que teníamos que dejar fuera muchas fotografías, evitamos extendernos en el texto, que debería ser mínimo, incluso en el título de las imágenes. Dejamos cada foto exclusivamente con su fecha, buscando despertar la curiosidad de los jóvenes para descubrir su ubicación, cosa que en algunos casos resulta difícil.

Es el caso de la foto que presentamos (aunque ofrezca la referencia de la torre de la iglesia), que le añadimos el título de calle Sotera de la Mier, con un singular edificio que marcó ese paisaje urbano de la villa durante las primeras décadas del siglo XX y que, lamentablemente, desapareció de forma definitiva durante los años de la dictadura, quedando borrado de la memoria colectiva local.

 Para comprender el origen de dicho edificio, debemos remontarnos al año 1926. En aquel momento, la sociedad Compañía Vizcaína de Electricidad decidió levantar una infraestructura clave en lo que entonces se conocía como el barranco de los Caños del Marqués de la Atalaya. El encargo del diseño recayó sobre el ingeniero industrial L. José Torróntegui, quien proyectó un complejo de indudable valor tanto técnico como estético, compuesto principalmente por dos elementos integrados:

La casa del encargado: El edificio residencial con una clarísima influencia de la arquitectura inglesa, muy en boga en determinadas construcciones civiles e industriales de la época en la Margen Izquierda.

La torreta de la subestación: Adosada a la vivienda albergaba la subestación eléctrica propiamente dicha. Su presencia no era meramente ornamental ni secundaria; cumplía la función estratégica de suministrar la energía necesaria para el correcto funcionamiento del tranvía de la línea Bilbao-Santurce.

Al fondo se puede divisar la silueta de la cúpula de la Basílica de Santa María, lo que permite ubicarla con absoluta precisión.

Un vacío en la memoria urbana de Portugalete. 
Debido a su demolición a mediados del siglo pasado, el rastro físico de esta estación se perdió por completo, y las generaciones posteriores han crecido desconociendo que este singular rincón de influencia estética inglesa existió en sus últimas década bajo el grupo Miramar.

Para ayudar a recordar mejor, hemos colocado la segunda foto correspondiente a los ultimos años antes de se demolición.