jueves, 11 de junio de 2026

SANTIAGO CARRILLO EN LOS CARNAVALES DE PORTUGALETE DE 1986

 


La crónica de la Transición está repleta de acontecimientos políticos, pero también de anécdotas populares que reflejan el carácter de nuestra Villa. Un claro ejemplo de ello ocurrió en febrero de 1986, cuando una figura clave de la historia política española del siglo XX protagonizó un singular encuentro con el humor y el ingenio de las gentes de Portugalete.

Para comprender el momento de esta visita, es necesario recordar la evolución de su protagonista Santiago Carrillo. Tras décadas de liderazgo en la clandestinidad y el exilio al frente del PCE, su regreso y la legalización del partido en 1977 fueron cruciales para el devenir de la democracia.

Sin embargo, a mediados de la década de 1980, tras las tensiones internas y el descenso electoral de la formación, Carrillo fue relevado de la secretaría general y, finalmente, excluido del PCE en 1985. En el momento de su visita a la Villa, en febrero de 1986, se encontraba inmerso en la creación de una nueva plataforma y su actividad consistía en recorrer diversas agrupaciones locales para recabar apoyos entre simpatizantes históricos, en un clima político tan intenso como fragmentado.

En este contexto militantes locales le invitaron a visitar Portugalete, coincidiendo con las fiestas de carnaval. Durante su estancia, de la que nos queda la foto en el Hotel, mantuvo diversos contactos, como el encuentro con el recordado boxeador Luis Aisa -"comunista por convicción"-.

El momento más singular de la jornada se gestó en la calle. Entonces, eran habituales las exhibiciones callejeras de familias que recorrían los pueblos con una cabra adiestrada que subía a una escalera plegable al son de la trompeta. Inspirándose en ello, los amigos de la BANDEJA EZ DAKIT se disfrazaron para la ocasión y se pasearon por la Villa acompañados de su propia "artista principal": una cabra adquirida a escote para el festejo.

Al enterarse de que Carrillo se encontraban almorzando en el restaurante Pachín, la comitiva decidió subir al comedor con el animal incluido. Aunque Fermín les interceptó el paso obligándoles a retirarse a la calle Coscojales, el revuelo llegó a oídos del político que decidió bajar a la calle a saludar a la troupe, ante la sorpresa y el inicial temor de los miembros que le rodeaban en todo momento.

Abajo, el ambiente festivo se desbordó: "El Rubio" se encaramó a la escalera y ejecutó un número de magia humorístico que desató las carcajadas de los presentes y del propio dirigente, que se mostró muy jatorra durante todo el encuentro. La jornada festiva para la cuadrilla concluyó el sábado siguiente de una forma muy tradicional: reuniéndose en el bar Baserria para degustar a la cabra guisada y rematando la jornada con unos pinchos morunos en el establecimiento de Arantzi.

Tras aquellos intentos por reorganizar el espacio comunista, Carrillo fue alejándose progresivamente de la primera línea política y convertido en un prolífico escritor de memorias, conferenciante y tertuliano habitual en importantes medios de comunicación, dedicó el resto de su vida a divulgar sus vivencias sobre la Guerra Civil y la Transición, hasta su fallecimiento en 2012.

Su inesperado baño de masas entre disfraces y bromas en Coscojales queda como un magnífico testimonio de cómo la historia con mayúsculas se cruzaba con la vida cotidiana y el espíritu festivo jarrillero.

Los detalles de esta crónica se deben al testimonio de Joxean Montoya a José Luis Garaizabal, junto con la foto cedida por Txerra Cobos.

miércoles, 10 de junio de 2026

NUEVA APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA ESTRADA DE LA PAJONA: UNIENDO CABOS DE NUESTRO PASADO URBANO

  


La recuperación de la memoria histórica de Portugalete no es un proceso cerrado. A menudo, la suma de investigaciones previas, el hallazgo de nuevos planos y la atenta observación del callejero actual nos permiten rescatar del olvido pasajes enteros de nuestra fisonomía urbana. En esta ocasión, presentamos un exhaustivo trabajo de unificación y ampliación documental de Aitor González Gato, centrado en la desaparecida, pero aún latente Estrada de la Pajona.

Toma como punto de partida las aportaciones que José Luis Garaizabal Flaño publicó en este mismo blog en mayo de 2020, donde delimitaba este atajo natural que conectaba la zona media del Ojillo con la zona alta de Abaro. A partir de ahí, la investigación profundiza en sus orígenes toponímicos, su evolución cartográfica y, de manera inédita, localiza los vestigios materiales y urbanísticos que aún condicionan el interior de nuestras manzanas de viviendas.

Frente a la teoría de que "La Pajona" hacía referencia a un pajar o almacén de hierba seca, la investigación sugiere un origen más agrícola y preciso. Siguiendo paralelismos toponímicos de la comarca analizados por expertos como Carlos Glaria, el término alude a los pajones o tallos de la borona (mijo y, posteriormente, maíz). La existencia de una antigua plantación de estos cereales entre El Ojillo y la Estrada de Zomillo parece refrendarse en la documentación del mayorazgo de los Montaño-Salazar ya en el siglo XVI, situando este paraje dentro del histórico barrio de Abaro.

El trabajo realiza un recorrido cronológico fundamental a través de los archivos municipales:

1878: Manuel de Otaduy ofrece la primera representación gráfica del camino en su plano de la Villa, mostrándolo entre campas y huertas cuando General Castaños aún carecía de edificaciones.

1890: El proyecto (no ejecutado) del Ensanche de la Pajona, documentado por Gorka Pérez de la Peña, el cual abarcaba el triángulo actual entre las calles Gregorio Uzquiano, Libertador Bolíbar y la Avenida Abaro.

1913-1916: La construcción del Convento de las Siervas de María. Un valioso croquis de 1914 desenterrado del archivo muestra cómo la Madre Superiora solicitó, sin éxito, rectificar la curva de la estrada por motivos de salud pública y ornato, lo que demuestra que el trazado original cruzaba el actual patio conventual.

La gran aportación de esta investigación se centra en el rastreo de los últimos indicios de la estrada tras la densificación urbana de los años 40 y 50. Mientras que el primer tramo quedó fosilizado en el patio interior de las Siervas de María —donde la disposición diagonal de un pabellón alargado y un estrecho pasillo atestiguan el paso original del camino—, el destino de su tramo final permanecía difuso.

Gracias al análisis de planos de 1946 y 1950, complementado con ortofotos actuales y una inspección in situ, Aitor demuestra cómo la Estrada de la Pajona condicionó de forma irreversible la arquitectura de la calle General Castaños. Las singulares plantas en forma trapezoidal y puntiaguda de los números 37 y 39 (edificio de la veterana tienda El Detalle) solo encuentran explicación lógica en la necesidad de adaptarse a un camino que en 1929 seguía plenamente activo.

Testimonios vecinales recogidos en el estudio confirman que la salida de este callejón hacia General Castaños permaneció abierta y libre de coches, sirviendo de espacio de juego para los niños de la zona hasta bien entrada la década de los años 50, clausurándose definitivamente hacia finales de los años 60. Una auténtica huella en "negativo fotográfico" que ha sobrevivido de forma casi invisible en los patios interiores de nuestra Villa.

Agradecemos a Aitor por su riguroso empeño en mantener viva la microhistoria local, así como a José Luis Garaizabal, Manu Orbe, U.B.C., y a los vecinos y comerciantes que han facilitado los testimonios y accesos necesarios para culminar este trabajo.

El trabajo completo se puede consultar en la Biblioteca digital Portugaluja (pinchar)

martes, 9 de junio de 2026

EL "DEPORTE INGLÉS" CONQUISTA LA RÍA: LOS INICIOS DEL WATERPOLO (1913)

 


La historia del deporte en nuestra Villa sumó un hito fundamental en 1913. Mientras el país despertaba a nuevas disciplinas físicas, Portugalete se convertía en el epicentro de un espectáculo acuático sin precedentes: el waterpolo. La revista NOVEDADES, recogía con asombro cómo este "deporte inglés" lograba un brillante éxito de público y participación en nuestras aguas.

El gran artífice de esta aventura fue Eusebio López Mayoral, introductor de esta disciplina en la Villa. Junto a él, un grupo de entusiastas portugalujos —nombres que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva— se lanzaron a la Ría para dar las primeras brazadas competitivas: Ángel y José Mª Babío, José Lafuente, Juan del Campo, Teodoro Guantes, Fortunato Minteguia, Teodoro Basterrechea, Francisco Davalillos, Esteban Bilbao, Miguel Segui, Francisco Aguado, Dario López y Alfredo Hervías. Se organizaron con dos equipos, denominados A y B, para fomentar la competición interna y el entrenamiento.

Los jugadores realizaban sus entrenamientos en la playa, mientras que los partidos oficiales se trasladaban al Muelle Viejo, donde el público podía seguir las jugadas desde la orilla.

Las fotografías capturadas por Amado muestran escenas con porterías artesanales sujetas por postes en plena ría y "sportmen" disputando el balón con el fondo industrial de la época y nuestro Puente Colgante como testigo tras la celebración para acompañar al espectáculo de la cucaña.

Los “matchs” en Portugalete, Bilbao o Plencia, iniciaron la introducción por Bizkaia de este nuevo deporte. Desde sus primeros pasos el equipo, integrado como una de las secciones deportivas del Club Deportivo Portugalete, mantuvo una dura competencia con los del Club Deportivo de Bilbao.

lunes, 8 de junio de 2026

EL DESAPARECIDO PALACIO EPALZA DEL MUELLE NUEVO


En la presentación del ultimo numero de CUADERNOS PORTUGALUJOS, incluí la referencia al palacio de Epalza del Muelle Nuevo, que recordamos como capilla y residencia de los Agustinos, y que no aparecía en dicho ejemplar.

Lo tengo reservado para el próximo, correspondiente a las dos últimas décadas de la dictadura, años 60 y 70, que fue cuando el voraz urbanismo acabó con la mayoría de estos palacetes. Hoy lo recuerdo en esta entrada, recogiendo un resumen de lo que Gorka Pérez de la Peña nos dice de él:

 Tomás José de Epalza compró la cuarta manzana del Muelle Nuevo a Luciano Urizar en 1871 y encargó el proyecto a Francisco Orueta, que lo ejecutó en dos años. Construyó un conjunto con planta en forma de U, en los brazos dispuso dos casas y en el eje una capilla con jardín delantero. Se contraponía el clasicismo austero de las casas al neogoticismo de la capilla.

En el jardín exterior de este monumento tristemente perdido se ubicaban dos fuentes de dragantes de hierro, polícromas, importadas de París.

Tenía en su fachada zaguera un puente de hierro que salvaba el desnivel que había entre la cornisa de Abaro y los arenales donde se edificó el palacio.

Tras cien años de existencia, fue derribada en 1973, conmemorando así su centenario. Fue sustituida por una vulgar construcción que rompió brutalmente con la primitiva disposición y con la alineación global que presentaba el primer tramo del ensanche.

 

domingo, 7 de junio de 2026

ANDRES VITORES GARCÍA, “MATACABRAS”: CARNICERO

 


Siguiendo con las fotos y la información facilitada por
Andrés Vitores Ugarte sobre su abuelo que nos servián para un próximo número de Cuadernos Portugalujos sobre esta saga portugaluja, recogemos hoy otras fotos que nos ha facilitado.

Se refieren todas ellas a Andrés Vitores García, el “matacabras” más conocido, y del que ayer presentamos dos fotos tanto de joven en la mili, como de mayor como le recordamos.

Andrés según demuestran las fotos superiores trabajó en el matadero portugalujo como matarife. La que está junto al veterinario y el aldeano dueño de la vaca, sirvió para un cartel que anunciaba las ferias por Bizkaia patrocinadas por la Caja de Ahorros Vizcaina, mientras en otra foto está con la plantilla del matadero municipal, con su traje negro distintivo de ser el jefe de matarifes.

Este “Matacabras” se casó con una sestaotarra, para enfado de su padre (que se negó a ir a la boda y abrió la carnicería ese día) por considerarla de familia “pobre”. Esta abuela de Andrés, nuestro comunicante, estaba emparentada con la familia de carniceros Revuelta, establecidos también en Portugalete. Por otra parte la hermana de su abuelo, Felisa Vitores, se casó con Alfredo Burgos, también carnicero, en este caso uno de los propietarios importantes de la Villa.

En otra foto nos lo muestra en el mostrador de su carnicería del Mercado de la Plaza, habiendo tenido también otra en Cabieces. Tuvo siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres, por lo que los “matacabras” son muy conocidos, aunque ninguno siguió el oficio relacionado con el ganado.

Recordaremos que de uno de sus hijos, Andrés Vitores Estrada, nos habló Tasio Munárriz, en este blog, al tratar el caso de los batallones de trabajadores durante la posguerra.

Añadimos tambien una foto con un grupo de conocidos portugalujos de la época, con Andrés a la izquierda, Bastida, Sasía, Jandrin… .

Publicado el 11 de diciembre 2012
 



sábado, 6 de junio de 2026

PRIMERAS NOTICIAS DE LA FAMILIA MATACABRAS EN PORTUGALETE

 

De la mano de Andrés Vitores Ugarte quien nos proporciona la información y fondos fotográficos, recogemos otra saga portugaluja, como es la familia Vitores.

Fernando Vitores (La Horra, Burgos, 1848), llegó a la Villa en 1888, de profesión "cortador" o sea carnicero, se estableció en la calle San Roque, y usaba orgulloso el apodo familiar de su pueblo: Matacabras.

La Horra, donde la historia destaca además de sus viñedos, la explotación de ganado, cerdos, ovejas o cabras, es por lo tanto la procedencia de este apodo portugalujo, que guarda parecido con otro de una conocida bodega de ese pueblo: Mataburros.

Establecido en Portugalete, Fernando Vitores mantenía un rebaño de cabras y ovejas en la zona alta, en La Florida, donde recuerda Andrés que se conoció como Alto de la Pastora. El pastor que se lo cuidaba, “Lila”, fue uno de los personajes populares que recogió Cesar Saavedra, y que de procedencia también burgalesa vivía en la calle Coscojales, en uno de cuyos solares vacíos, a mitad de la calle, guardaba el rebaño.

 Fernando introdujo el cerdo negro en Bizkaia y era una figura fundamental en la feria semanal de ganado que se celebraba en la Plazuela del Cristo y que hacia 1895 se trasladó a la plaza de la Ranchería, por lo que durante años fue conocida también como Plaza de los cerdos.

Alguno de los tratantes de las fotos con los cerdos, bien pudiera ser Fernando Vitores, del que no se dispone de fotografía por lo que nos facilita la de su mujer, Vicenta García (también nacida en La Horra) junto a dos de sus cuatro hijos, Concha y Andrés. Con Vicenta vino también a Portugalete su hermano Laureano, maestro de escuela y que antes de emigrar a Argentina, hacia 1920, fue jefe de la policía municipal.

En la próxima entrada hablaremos del “matacabras” más conocido, el carnicero Andrés Vitores García.

 Publicado el 10 de diciembre 2012


viernes, 5 de junio de 2026

PORTUGALETE, OCTUBRE DE 1934: TESTIMONIOS DE UNA REPRESIÓN


Presentamos el nuevo trabajo de investigación de José Manuel López Díez, incorporado a la Biblioteca Digital Portugaluja. Esta obra recupera de forma íntegra un expediente histórico de excepcional valor documental elaborado por el Ayuntamiento de Portugalete en marzo de 1936.

El documento original, titulado "Resultado de la información abierta para conocer los excesos de la represión ejercida en esta villa por la autoridad y sus agentes...", recoge las declaraciones de numerosos vecinos que padecieron detenciones arbitrarias y duros castigos físicos a raíz del movimiento revolucionario de octubre de 1934.

La investigación complementa el expediente municipal con un breve seguimiento biográfico. El autor expone tanto la trayectoria posterior de algunas víctimas durante la Guerra Civil y la dictadura, como la identidad y el historial de los miembros de las fuerzas de orden público denunciados.

Este riguroso análisis documental evidencia las continuidades de ciertas prácticas institucionales y ofrece una perspectiva fundamental para la preservación de la memoria histórica local de la Villa.

Invitamos a acceder al artículo completo y descargar el trabajo de investigación de nuestra Biblioteca Digital (pinchar).