domingo, 12 de abril de 2026
EL FRONTÓN LA ESTRELLA COMO CAMPO DE FÚTBOL.
sábado, 11 de abril de 2026
TXUTXI ARANGUREN (1944-2011): IN MEMORIAN
Anoche, unas horas después de que su gran corazón le jugara una mala pasada, oí la noticia como un mazazo. Tenía 66 años.
Ahora vuelvo a recoger la fotografía que ya apareció en su día en este blog, y que al igual que él es una leyenda del fútbol vizcaíno, la foto forma parte de la historia pequeña del fútbol de su pueblo: Portugalete.
Su ficha es la siguiente:
Año 1956. Campo trasero del Colegio Santa María.
Autor: Luis de la Fuente.
Equipo: Txutxi Aranguren, Luis Mª García, Eduardo Ranedo, Fernando González Enfedaque, Miguel A. de la Fuente, Miguel Angel Ranedo y Txemi Herrero.
Descanse en paz este gran portugalujo
viernes, 10 de abril de 2026
PORTUGALETE HACE UN SIGLO: UNA VILLA DE BARES, CAFÉS Y MUCHA VIDA SOCIAL
Hace exactamente un siglo, Portugalete
contaba con una población de poco más de 8.000 habitantes y una actividad
comercial efervescente que hoy nos resulta interesante redescubrir, con un
mercado tradicional en la Plaza y otro no menos tradicional de ganado de cerda
en la Plaza de la Ranchería a los que acudían gentes de todos los contornos.
La vida social de 1926 giraba en torno
a sus establecimientos de hostelería. Por aquel entonces, había distinción
entre locales. Los "Cafés" representaban los puntos de
encuentro más importantes y eran, “El Norte” de Ángel Berriatua, “Café
Portugalete” de Juan Estebez, “Siglo XX” de Valentín Pérez, “La Marina” de
Baltasar Tortajada y “La Unión” de Federico S. Vallejo además de los de Isaac
Llanos y Asunción Arrugaeta.
Otros figuraban como Bar-cafés,
y eran el caso de Alejandro Duaso, Ángel Gutiérrez e Hijos de Mendizabal mientras
otros como los de Juan Arambarri y Baltasar Tortajada figuraban como “establecimientos
de bebidas”,
Pero lo que llama la atención es la
extensa lista de "tabernas", que no dejaban de ser el
verdadero termómetro de la Villa: Antonio Arana, Vicente Arostegui, Asunción
Arrugaeta, Vda. de Ayarza, Marta Beobide, Ángel Berriatua, José Bilbao, Eulogio
Crespo, Alejandro Duaso, Antonio Echevarria, Ramón Echevarría, Saturnino
Elordi, Jacinto García, Viuda de Ramón Garmendia, Daniel Gómez, Pedro Leza,
Fructuoso Santiago, Isaac Llanos, Mariano Marquina, Diego Martínez, Lucio Martínez,
Soledad Montejo, Julián Mugica, Matea Pascual,
(la recogemos en la foto superior en su establecimiento del Muelle Viejo), Luis
Suberbiola, Eusebio Vegas, Elvira Viota, Rafael Vivancos y Gumersindo Zamora.
Como vemos algunos figuraban en las anteriores clasificaciones y además dos de
ellos figuraban como Bar-restaurante y eran Jesús Solana y Aniceto Ruis
“El Logroñés”.
Pero para comer existía una categoría
específica de "Casas de Comidas” que servían de sustento a
trabajadores y viajeros: Jeronimo Arana, Asunción Arrugaeta, Marta Beobide, Rafael Curiel, Vicente Ibinaga, Isaac Llanos, Aniceto Marín,
Diego Martínez, Ricardo Rovira,
Bibiana Ruiz, Pedro y Francisco Soldevilla y Lina Uribe
Y si además había que dormir
encontramos las “Fondas”, que en este caso eran las de Vicente
Arostegui, “America” de Q. Barandica, “La Burgalesa” de Lucio Martínez y “La
Union” de Federico S. Vallejo, sin olvidar el HOTEL PORTUGALETE de Antonio
Candela.
Una estructura comercial que no solo
nos habla de ocio, sino de una sociedad que vivía en la calle, donde el
contacto personal en el mostrador era el eje de la convivencia.
jueves, 9 de abril de 2026
EL PROXIMO NUMERO DE CUADERNOS PORTUGALUJOS Y LAS PINTADAS FRANQUISTAS
Esta entrada nos
sirve para anunciar la aparición, el próximo mes de mayo, del nº 37 de
CUADERNOS PORTUGALUJOS y fijándonos en su portada recordar algunas de las
pintadas que cubrían fachadas enteras con el nombre del dictador FRANCO.
Los dos ejemplares de
este año quieren recordar las cuatro décadas de la dictadura franquista a
través de las fotografías que conservamos. Cada uno de ellos abarcará dos
décadas, por lo que en este primero recogeremos las décadas de posguerra de los
años 40 y 50, para en el segundo, del mes de noviembre, completar con las
ultimas décadas de los años 60 y 70.
Hay dos partes
diferenciadas, la primera dedicada a recordar la imagen urbanística de la Villa
en aquellos años tras la contienda, en la que se reconstruyeron edificios
bombardeados, sufrieron remodelación calles como Coscojales, la plaza del
Cristo, o se construyó la avenida Carlos VII, desapareció la campa del lavadero
para construir el campo de deportes de San Roque y fueron los últimos años de
la playa.
La segunda parte, recoge
la vida jarrillera en aquellas décadas. Sus fiestas, el deporte con el
atletismo como estrella, el renacer del Portugalete F.C. inaugurando su campo
de la Florida, el nacimiento de la Nautica al construirse la piscina sobre el
terreno de la playa, la vida religiosa con sus procesiones y actos con grandes
concentraciones de gente, la desaparición del tranvía a Bilbao, o la vida
comercial y tasquera.
Son muchos temas, muchas
fotografías (no todas las que quisiéramos) pero un espacio limitado a la extensión
de estos ejemplares lo que obliga a elegir las mas significativas, que además
para hacerlas mas atractivas y didácticas las restauramos y damos un poco de
color como se puede ver en las entradas de este blog.
Como hemos señalado
al comienzo, nos ha llamado la atención la pintada de la fachada sobre el bar
Siglo XX del muelle Viejo, que con otra de nuestro amigo Fausti en el campo de
San Roque recogemos en esta entrada.
miércoles, 8 de abril de 2026
HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA. Recordando los inicios del ferrocarril de Bilbao a Portugalete
En su edición del 18 de diciembre 1981, EL CORREO, con
la firma de JACINTO GOMEZ TEJEDOR, escribía el siguiente articulo:
Hace ahora cien años, precisamente en el 1881, se
constituyó una sociedad, integrada por elementos netamente bilbainos, con la
finalidad de construir un ferrocarril que uniese la Villa con las zonas
costeras de El Abra. Era un buen momento, ya que la intensa explotación de las
minas iba impulsando las iniciativas industriales y por Baracaldo y Sestao se
levantaban importantes factorías.
El primer antecedente partía de 1863, cuando el inglés
Charles Vignoles (que había dirigido las obras del ferrocarril de Tudela a
Bilbao) presentó un estudio en que proponía la prolongación de aquél hasta las
inmediaciones del mar, siguiendo la orilla izquierda de la ría. Más tarde, en
1871, Federico Solaegui, solicitó el replanteo de un trazado desde el muelle de
Ripa a Portugalete, reproduciendo la idea de Vignoles; pero aún tuvieron que
pasar diez años —como he indicado al principio— para que la idea de Solaegui
cuajase en la creación de una sociedad decidida a realizar el proyecto.
Presidía el Consejo de Administración de esta
Sociedad, llamada «del Ferrocarril de Portugalete», José María de Arteche y la
dirección de las obras se encomendaron al ilustre ingeniero de caminos Pablo de
Alzola.
Se dio fin al primer trozo, entre Bilbao y El
Desierto, en 1888; y al año siguiente quedó terminado el segundo tramo entre El
Desierto y Portugalete. Los primeros viajeros utilizaron en Bilbao una estación
provisional situada en el muelle de Uribitarte, que bien pronto fue sustituida
por la definitiva, junto al puente del Arenal. Bien recordamos los viejos
usuarios, aquel edificio de madera, rematado por un reloj y era éste de tan
regular funcionamiento, que sirvió como definidor de la hora a muchas generaciones
de viajeros y transeúntes.
En 1926, por la Junta de Obras del Puerto, se
construyó el ramal de Portugalete a Santurce, siendo cedido en explotación a la
Compañía del ferrocarril. En 1935 se terminó la electrificación completa de
todo el recorrido. Y, en 1936, aquella estación de madera de la esquina de
Bailén cayó víctima de los destrozos de nuestra guerra. En 1938 se empezó a
construir la nueva, la actual, junto con el «rascacielos» (el primero de
Bilbao) que causó admiración a aquella generación de postguerra.
martes, 7 de abril de 2026
LA GALA EN EL SPORTING CLUB TRAS LAS REGATAS DE SETIEMBRE DE 1917 CON LA BANDA MUNICIPAL DE PORTUGALETE
En septiembre de 1917, el Real Sporting Club celebró una de sus citas marcada
por la distinción y la solemnidad a pesar del complejo contexto internacional.
La Gran Guerra que asolaba Europa impidió la presencia de Alfonso XIII, pero no
restó brillantez a un evento que se convirtió en un hito social y deportivo.
Uno de los aspectos más singulares fue que por primera vez la entrega de
premios de las regatas se hizo con una velada nocturna, el 4 de septiembre, con
ambientación musical. Mientras la orquesta de Boldi amenizaba la fiesta
principal a la que asistieron más de 250 invitados, la música local cobró un
protagonismo especial. Alberto Aznar fletó por su cuenta un remolcador, como se ve en la foto, para
trasladar a la Banda Municipal de Portugalete que dirigida por el Maestro Amenábar
alternaron las melodías con la orquesta desde el agua, creando una atmósfera
sonora única en el Abra.
La logística del evento estuvo a la altura de las circunstancias. Bajo la
dirección del Marqués de Buniel, se organizó un servicio de
"gasolinos" cedidos por los socios para el transporte de los
asistentes, que se complementó con una gran iluminación y un espléndido buffet.
En el plano técnico, el «Giralda V» se consagró como el gran triunfador de
la temporada. Tras ganar la Copa Clark y la Copa Alfonso XIII, el navío fue
reconocido como el mejor 7 metros construido en España hasta entonces.
El acto concluyó con un cierre
solemne: la orquesta y la banda de Portugalete unieron sus instrumentos para
interpretar, al unísono, la Marcha Real.









