Tras analizar el anterior proyecto inconcluso de 1892, nos centramos hoy en el último intento de reconstrucción que se planteó para la histórica ermita antes de su definitiva desaparición, pensando en reconstruirla ya fuera de su tradicional entrada al casco histórico.
El Proyecto de
Emiliano Pagazaurtundua (1909).
Pocos años
antes de la demolición, el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua redactó el nuevo
proyecto. En él modifica ligeramente la planta original de la ermita y, curiosamente,
se refiere al templo como "Capilla de San Roque". Esta denominación
subraya la importancia que había cobrado la imagen del Santo Patrono en el
recinto, especialmente tras quedar sin ermita propia.
Acompañamos
esta entrada con los planos del nuevo proyecto y una valiosa fotografía de José
de Lecue con la efigie de San Roque tal como se veneraba en aquel espacio.
Los motivos de
la demolición.
Aunque no
existe un acta que recoja la causa determinante, diversos factores precipitaron
el final de la ermita en su ubicación original. Al avanzado deterioro
estructural se sumaron razones de salubridad y urbanismo: la plazuela era el
centro de comunicaciones de la Villa y parada habitual de las diligencias. La
acumulación de excrementos de las caballerías frente al acceso al templo y la
necesidad de despejar el tráfico en un punto tan neurálgico fueron argumentos
de peso.
El traslado a
la campa del lavadero.
El 16 de
agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la
campa del lavadero. Junto con la imagen del Cristo
se trasladó también la de San Roque y debido a que en esa campa se celebraba la
romería en su honor, la ermita fue más conocida por “la de San Roque” que por
“la del Cristo” a pesar de estar en ella de prestado. Este nuevo templo
se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono, cerrando así un
capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.












