sábado, 21 de marzo de 2026
LOS EGAÑA, UNA FAMILIA QUE CANTA A AMBOS LADOS DEL NERVION
viernes, 20 de marzo de 2026
EL GRUPO MIRAMAR Y EL RECUERDO DE DIEGO VALOR
La foto que ofrecíamos
ayer con el pasacalle de la banda de música por delante del nuevo Grupo Miramar
en 1958 nos anima a hacer esta entrada.
Marimar Domingo en
uno de los libros de la colección el Mareómetro, nos indica que dicho Grupo respondió
a una iniciativa municipal y fue diseñado en 1946 por el arquitecto José
Ignacio Gorostiza. Eran viviendas destinadas a personas que no tuvieran
vivienda en propiedad, salvo si esta amenazase ruina, fuese insuficiente para
la familia a la que daba cobijo o no respondiera a las condiciones higiénicas mínimas.
Estaría situada en la
“Huerta Grande del Campo” que era propiedad de la Fundación Manuel Calvo, del
Hospital San Juan Bautista y de los herederos de Máximo Castet.
Hubo que hacer tres
subastas pues las dificultades de aquellos años de posguerra, caracterizados
por la autarquía y la carestía de materiales de construcción retraían a la
iniciativa privada que dejó vacantes las dos primeras no empezándose la obra
hasta 1953.
El ayuntamiento
calificó la obra como una “autentica pesadilla” que solo vio finalizada cuando
el 22 de junio de 1958 fueron inauguradas coincidiendo con el 21 aniversario de
la entrada de las tropas franquistas en la Villa.
La gente siguió aquella
historia interminable con humor. El comienzo de las obras coincidió con el
inicio de un serial radiofónico de ciencia ficción muy recordado titulado DIEGO
VALOR de enorme popularidad y con una duración que parecía también no tener fin
pues llegó a sobrepasar los mas de 1.200 episodios, finalizando a la vez en
1958, y al que se había añadido en 1954 la edición de tebeos semanales que alcanzaron
el numero 174, que muchos coleccionábamos, y que fuera el origen de que por sus
similitudes de finalización se llamara a las casas en construcción como las de
Diego Valor.
jueves, 19 de marzo de 2026
PASACALLES DE LA BANDA EN LOS AÑOS 50 DEL SIGLO PASADO
Junto
a las dos fotografías de las vaquillas de la semana pasada que nos envió la familia Urtiaga,
está otra, realizada por su aita Jenaro, fechada el día de San Roque de 1958,
donde podemos apreciar a la Banda Municipal de Música tocando para la
chavalería frente al Grupo Miramar inaugurado en junio.
La
completamos con otra foto por el Muelle Nuevo de aquella década (año 1952) para
recordar que los músicos de la banda solían recorrer las calles de la Villa,
fuera de los actos oficiales, tocando para gente que lo solicitaba a cambio de
una gratificación, por algún cumpleaños o como agradecimiento por algún favor
recibido. Yo recuerdo este acto debajo de nuestra casa de Zubeldia, ya que mi
tío Josemari era concejal. Interpretaron “Clavelitos” y todos desde los
miradores la entonábamos con júbilo.
Volviendo
a la primera foto, llama la atención que toda la chavalería lleva al cuello su
pañuelo rojo y como las chavalas bailaban en parejas a los sones de la melodía
de turno, interpretada por 15 músicos. También resulta llamativo el chaval
haciendo de porteador del maletín del instrumento de uno de los músicos, que
seguramente, sería su aita.
Al
fondo, una solitaria palmera (hoy desaparecida), la tapia de cierre de la finca
de los Carranza (Javerianas) antes de construirse las casas de la calle Vázquez
Mella (1963-65), la última casa de la calle Santa María, la casa parroquial y
la basílica.
JOSE LUIS GARAIZABAL
miércoles, 18 de marzo de 2026
150 ANIVERSARIO: ALFONSO XII EN PORTUGALETE
La Villa estuvo en poder carlista desde el 22 de enero al 1 de mayo de 1874,
visitando durante estos meses en dos ocasiones Carlos VII. Finalizada la guerra
carlista una sublevación del general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII,
quien unos meses después, en 1876, es enviado a visitar las provincias vascas.
Así que tras la guerra el joven Alfonso XII llega a Portugalete, el 12 de
marzo, en un acto cargado de simbolismo político. No es solo una visita real, es
la escenificación del nuevo orden constitucional tras años de conflicto bélico
en territorio vasco.
Según los
registros de la época (Irurac-bat), el monarca arribó a bordo del vapor Luchana
engalanado de blanco, dirigiendo a la comitiva desde el vapor Héctor, Fernando
Carranza que había sido alcalde de la Villa y que lo volvería a ser tres
años después, bajo el estruendo de la artillería de los fuertes de San
Roque y Campanzar. La estampa describe una ría engalanada con arcos de triunfo
y una población que se agolpaba en los muelles para observar la comitiva real
en medio del estallido de cohetes y el repique de las campanas.
Escoltado por el alcalde Bernardino Icaza y Ayuntamiento, Diputación y Estado
Mayor, el Rey pudo observar los "grandes destrozos" causados por la
contienda. El almuerzo tuvo lugar en la residencia del Muelle Nuevo de Doña
Casilda de Iturrizar (viuda de Epalza), (las fotos de Telesforo de Errazquin,
restauradas, son de 1873), tras el cual, precedido
de la música de los auxiliares, se encaminó a la dársena, acompañado del
director de la compañía del ferrocarril minero de Galdames “que había preparado
un tren con muy buen gusto”.
Al día siguiente, 13 de marzo, visita triunfante a las tropas del ejercito
en Somorrostro y dirigiéndose al ejercito y a todos, efectúa un discurso con
una “proclama de unidad constitucional” anticipando la nueva ley de Julio de
1876 que aboliría los Fueros Vascos, haciendo desaparecer el Régimen Foral sustituyéndolo
por el sistema de Conciertos Económicos.
martes, 17 de marzo de 2026
MANUEL CHÁVARRI Y VELARDE, (1870-1937) EL SEÑOR DEL “PALACIO DE CHÁVARRI”
Su padre fue Braulio de Chávarri y Alisal (n.1823), tío de Víctor de Chávarri y Salazar, casado con Victoriana Velarde de la Mier sobrina de Sotera de la Mier, que se trasladó a Argentina a realizar importantes negocios y donde falleció mientras su mujer actuaba aquí con poderes.
Manuel, uno de los siete hijos de Braulio
y Victoriana, casado con Eloisa Aburto que tuvo tres hijos Eduardo, Federico y
Enrique y dos hijas Carmen y Blanca, fue uno de los ricos propietarios que tuvo
la Villa al comienzo del siglo XX, encargando en 1903 su palacio al arquitecto
vasco-francés Jean Baptiste Darroquy que lo proyectó en estilo árabe con una
composición ágil y variada.
Al margen de sus participaciones
industriales o propiedades mineras, fue un activo comerciante que en la Villa
poseía diversos edificios con inquilinos y en el cementerio de Pando adquirió
varios lotes de terrenos para enterrar a sus padres y familiares, encargando al
escultor Quintín de la Torre un artístico panteón con un ángel custodio sobre
un colosal montículo de rocas y mármol del que sobresalen de un infierno
dantesco rostros, y cuerpos retorcidos, abatidos, ángeles caídos y rostros
cadavéricos.
El Señor de Chávarri era a la vez muy portugalujo, sencillo y
generoso como demostró en ocasiones como la construcción del Depósito de Aguas
de Campanzar o del edificio del Hospital
Asilo de San Juan Bautista al que cedió el terreno conocido como la viña de Campanzar para que así
dispusiera de huerta, escribiendo “queremos de veras a nuestro pueblo, y
debemos ayudar a la realización de esas obras aunque nos cueste algún
sacrificio y no pocos obstáculos, ni por las miserables pesetas, ni por
pequeñeces de amor propio, puesto que las consecuencias las paga el pueblo”.
lunes, 16 de marzo de 2026
PORTUGALETE, 1937-1938: ENTRE EL TESTIMONIO Y LA EVIDENCIA HISTÓRICA
En la
Biblioteca Digital Portugaluja hemos incluido el último trabajo de José Manuel
López Díez, titulado “Portugalete, 1937-1938: un artículo de Euzkadi”, que representa
una aportación a nuestra memoria histórica.
El análisis de
José Manuel se centra en un artículo publicado por el diario Euzkadi desde su exilio en Barcelona, el
cual dice recoger el testimonio de dos jóvenes portugalujos que habían logrado
evadirse de las filas rebeldes. Aunque el texto original posee una fuerte carga
de propaganda antifascista, el autor lo utiliza como punto de partida para
reconstruir, con rigor documental, la realidad de la villa durante el primer
año de ocupación.
1. El aparato represivo y la “checa” local.
El artículo original denuncia la existencia de una “checa” falangista y
requeté que impuso un régimen de terror extremo.
Figuras clave: Los indicios apuntan a Roque Ruiz Galarraga, apodado el Riojano, como una figura funesta,
vinculada a delaciones y detenciones.
Ejecuciones documentadas: El texto
menciona los fusilamientos de figuras políticas y sociales, como el concejal
comunista Julián Armas, el jefe de
la Guardia Municipal Guillermo Curiel,
y miembros de otros partidos.
Centros de detención: El antiguo Café Berriatúa, en la calle General
Castaños, fue aparentemente convertido en una prisión improvisada, donde los
detenidos permanecían en condiciones deplorables.
2. La transformación sociopolítica y el
“nuevo estado”. La reseña destaca cómo la ocupación alteró cada rincón de
la vida pública en Portugalete:
Administración local: Ante los daños
sufridos por el edificio consistorial durante la guerra civil, la nueva
autoridad se estableció en la casa de Chapa.
Militarización infantil: Se cita la
organización de los “pelayos” (niños instruidos militarmente) bajo el mando de figuras
locales.
Control de la cultura: La Banda
Municipal de Música fue purgada; su director, Luis Fernández Gómez, fue inhabilitado por su vinculación previa
con las milicias comunistas.
Iconografía de la “victoria”: En los
comercios, vacíos de suministros básicos, como telas y calzado, se impuso la
presencia de retratos de Franco (“von Patxiokin”), Hitler y Mussolini.
3. El análisis crítico de José Manuel López
Díez. El valor principal de esta obra es el contraste que el autor realiza
entre la denuncia periodística y la realidad administrativa y judicial de la
época.
Correcciones necesarias: López Díez
desmiente ciertos datos del artículo de 1938, como el supuesto fusilamiento de Valentín Arteaga, quien en realidad
falleció por enfermedad en 1942.
Identificación de víctimas: La “viuda
carbonera” mencionada en el relato puede ser Emilia Pascual Hernando, quien, aunque fue condenada a muerte
(pena luego conmutada), no fue ejecutada, a diferencia de sus hijos.
Responsabilidades: El autor rastrea los
nombres de quienes supuestamente juzgaron personas e incautaron bienes en la
villa, vinculándolos con su militancia en Falange.
4. CONCLUSIÓN
Este estudio
no solo rescata un documento de prensa histórica, sino que lo disecciona para
ofrecer un mapa preciso de la represión en Portugalete. Es un ejercicio de
memoria histórica que pone nombres y apellidos tanto a víctimas como a
victimarios, incluyendo la destrucción física de la villa (bombardeos) y la
fractura social que perduraría durante décadas.
domingo, 15 de marzo de 2026
ROMUALDO ARCE DE LAS HERAS (1920-2006)
Esta entrada fue publicada el 20 de agosto de 2021,
aprovechando la
sugerencia del santurtziarra Jon Koldo,
fallecido el
año anterior y los recuerdos de mi hermana
Aurori Las Hayas, esposa del hermano pequeño de
Romualdo,
Félix Arce,
fallecido en 2011.
Ahora tras el fallecimiento días pasados de Aurori en
Francia,
vuelvo a publicarla incluyendo su imagen en la
presentación.
Jon Koldo Fdez García de Iturrospe, fue el primero que en su blog reivindicó la figura, según sus palabras, de “este poco conocido personaje que, a pesar de nacer jarrillero, fue santurtziarra de corazón. Participó en muchas iniciativas culturales entre las que destaca la coral Lagun Zaharrak desde sus inicios en 1974 y fue su presidente honorario”.
Obligados a
recoger su figura de poeta portugalujo, empezamos recurriendo a Roberto Hernández Gallejones, que
también fue amigo suyo, quien a través de los padrones municipales nos acerca a
sus orígenes familiares.
Su padre Juan Arce Cuesta, jornalero, natural de Quintana del Pidio, viudo con tres hijos y su madre María de las Heras, también burgalesa del vecino pueblo de Gumiel del Mercado, igualmente viuda con dos hijos, se habían vuelto a casar y la nueva familia se vino a Portugalete en 1916. Aquí nacería nuestro personaje al que seguirían dos hermanos y tres hermanas. En el primer piso del nº 1 de Atarazanas vivían como tantas familias de aquella época los 13 miembros que la componían.
Nos continúa su historia la que fuera su cuñada Aurori Las Hayas, que vive en Francia donde murió su marido, el pequeño de los Arce, Félix.
Romualdo era todavía
un niño cuando le tocó vivir el turbulento bienio negro republicano y luego la
guerra. Tenía 14 años cuando sufrió la pérdida de unos de sus hermanos por
parte de madre, Florencio
Serrano de las Heras con 23 años, del disparo de un guardia civil, algo que
supuso un verdadero desgarro para su madre.
La madrugada del 16 de junio de 1937 vivió la explosión que destrozó el Puente Colgante y después las bombas de la aviación que destruyeron el cercano convento de las clarisas. Vio como sus hermanos pequeños, Pedro y Félix, eran evacuados como “niños de la guerra” camino de Francia y tuvo que ayudar a su hermano mayor Juan Serrano de las Heras, 9 años mayor que él, para que pudiera huir en barco también a Francia, de donde no volvería.
Mientras Pedro se quedaría para siempre en Francia, Félix llevado por sus ideales de juventud se unió a un grupo de maquis para luchar contra los fascistas que al cruzar los Pirineos fueron cazados, salvándose él de ser fusilado por ser menor de edad. Tras tres años de prisión le enrolaron en el ejército para cumplir la mili durante la cual, en los montes navarros, huyó a Francia donde estableció su familia muriendo en 2011 y, siendo sus deseos, sus cenizas volvieron a la Punta del muelle de hierro donde él jugara de joven.
Aurori nos envía la foto familiar que cree que Félix recibió en la cárcel, así como otra de ambos hermanos cuando en los años 70 pudieron volver a verse en una visita con su familia.
Romualdo, obrero siderometalúrgico, autodidacta, fue
gran aficionado a la poesía, como su convecina Regina Fernández Larrain
(1918-2015), y su principal obra, “Rincones
de mi Villa”, no pudo llegar al gran público. Algunos de sus poemas,
presentados a concursos, aparecieron en diversas publicaciones y otros, armonizados,
como Al cerro Campanzar, Ciudadano del mundo, o Maché y Bolillas, son cantados por grupos
como los Barbis.
Tras casarse, en 1955 se traslada a Santurtzi, donde como
recordaba Jon Koldo fue fundador y presidente de la coral Lagun Zaharrak, y el Ayuntamiento
le publicó el libro Remembranzas
santurtziarras.










