sábado, 23 de mayo de 2026

FOTOGRAFIAS ANTIGUAS: LA COSTA HASTA SANTURTZI






Si la foto más antigua de la Villa es de 1864 con los arenales de Sestao, hoy traemos esta otra de la que desconocemos su fecha con los arenales hacia Santurtzi.
Con ambas fotos inauguramos en febrero del 2002 el primer libro de fotografías de Portugalete que representaron a partir de entonces una popularización de las viejas imágenes portugalujas y fueron el comienzo de un gran desarrollo posterior.
Si en la foto anterior, cuando publicamos el libro Portugalete en la fotografía (1864-1930), desconocíamos su autor, en esta tampoco lo sabemos hoy y ni siquiera la fecha.
Disponemos no obstante de personas mas preparadas en el tema a quien consultar como es en este caso José Luis Garaizabal, quien nos apunta algunos detalles a tener en cuenta:
En primer lugar nos señala que la foto está sacada desde la Torre del Piloto, junto al actual mareómetro y como no se ve el rompeolas, que comenzaría en 1888, es anterior a esta fecha.
A la izquierda de la foto se ve la roca llamada La Peñota y a continuación la batería de Campo Grande con sus muros, hasta donde llegaba nuestra playa del Salto y que los santurtziarrak la llamaban playa de Gampo Grande. Entre ella y el núcleo urbano en torno a su iglesia, ayuntamiento, “casa grande” y puerto pesquero, se puede ver el elegante palacete de San Ginés con su torre simulando un faro.
Para ayudar en esta observación añadimos la segunda foto similar tomada desde el mismo lugar y con casetas de baño junto a la orilla del agua.
Lo primero que nos salta a la vista es el rompeolas en construcción (con distintas alturas en el muelle) cuya obra finalizaría en 1902, y por lo tanto no aparece el palacio de Oriol (h.1905), destacando el aumento de casas en Santurtzi y sobresaliendo, antes del palacio de San Ginés, el de Arana Bildosola (así figura en un libro de fotos de Santurtzi).

No hemos querido recurrir a nuestro amigo santurtziarra y colaborador Jon Koldo Fdz. García de Iturrospe, pero si tiene algún detalle que aportar se lo agradeceríamos.


Publicado el 29 de enero 2018









viernes, 22 de mayo de 2026

PERSONAJES PORTUGALUJOS AL FINAL DEL SIGLO XX

 




 

Angel Mari Acillona, “Arrieta”, nos facilita esta fotografía de un grupo de portugalujos que fueron muy populares entre nosotros y que según nos comenta representan a una época social en la Villa irrepetible y ya pasada.

Sus nombres y apodos, sin que este quisiera ser nunca ofensivo, son: Joseba Aldazabal, “Cazurro”, José Ignacio del Campo, “Pajaro loco”, Edu Landabaso, “Estemur” y detrás medio tapado, “el Txiki”, Txiki Martínez Lasuen.

Recordando a este último, recogemos de una entrada anterior la presencia de su hermano "el Titi", como patrón portugalujo en la Concha junto al dictador Francisco Franco.

jueves, 21 de mayo de 2026

LA DESAPARICIÓN DE LA DÁRSENA DE LA ESCALA ANTE LA LLEGADA DEL FERROCARRIL

 

La historia de la fotografía en nuestra Villa hunde sus raíces en la década de 1890, época en la que se constata la presencia de los primeros profesionales, incluidos dos fotógrafos franceses residentes. En este contexto surge la figura de A. de Laca, autor de una de las excepcionales imágenes que hoy compartimos. Aunque la primera fotografía carece de firma, su cronología y estilo sugieren que bien podría pertenecer también a su autoría.

El estudio de Laca se situaba en el txoritoki (ático) de la casa colindante a la Torre de Salazar. Esta ubicación no era casual: los fotógrafos de la época buscaban las plantas altas para aprovechar la máxima claridad natural. Curiosamente, este mismo espacio sería utilizado años más tarde como estudio por el pintor y escultor José de Lecue, en cuyos fondos fotográficos fue hallada esta imagen.

Publicar hoy estas instantáneas totalmente restauradas nos permite recuperar visualmente una fisionomía de Portugalete que se desvaneció a finales del siglo XIX. Las imágenes muestran cómo, tras la Plaza, la ría se adentraba buscando refugio de los vientos del norte en el fondeadero conocido como La Escala, situado al inicio del Muelle Viejo.

Como bien documentó José Luis Garaizabal en su estudio sobre el Final de la dársena de la Escala, el relleno de este espacio se ejecutó en 1890. El objetivo era ganar terreno al mar para dotar de una estación término a la línea de ferrocarril Bilbao-Portugalete. Hoy, quienes pasean frente al edificio de la estación —inaugurado aquel mismo año— quizá ignoren que bajo sus pies se encontraba el antiguo refugio de nuestras embarcaciones, y que ese es el origen del nombre de la calle Muelle Viejo, una vía que hoy, paradójicamente, ya no siente el latido directo de la marea.


miércoles, 20 de mayo de 2026

1915: LA BENDICIÓN DE LA BANDERA DE LOS EXPLORADORES DE PORTUGALETE Y SU VISITA AL ÁRBOL DE GERNIKA

 

El mes pasado la prensa se hizo eco de la celebración por parte del movimiento scout de Bizkaia de sus 60 años en Bilbao. Más de 2.500 personas, entre jóvenes, monitores y familias, celebraron en el Parque de Doña Casilda el día de Gorka Deuna, festividad del patrón del escultismo

Aunque los sombreros y uniformes de Baden-Powell y sus muchachos quedaron en el pasado y en las películas, pervive su mensaje principal: «Tenéis que dejar este mundo mejor de cómo lo habéis encontrado».

En Portugalete fue dicho año de 1966 cuando nació en La Florida el grupo Ama Lur y la prensa recoge el recuerdo de Arturo Antón, «54 años y desde los 10 metido en esto», que llegó al escultismo a través de «mis hermanos mayores, que estaban dicho grupo, Ama Lur. A partir de los 18, pasé a ser monitor y ahora están mis hijos en el grupo», cuya pañoleta, «no pañuelo», llevaba al cuello.

Nosotros hoy nos sumamos a la celebración aportando a la memoria visual de nuestra Villa un momento clave de principios del siglo XX. La fotografía, capturada por el fotógrafo Amado y publicada en la revista Novedades en 1915, inmortaliza la solemne bendición de la bandera de los Exploradores de España en Portugalete y la que nos cedió Juanjo Novella completa la noticia con una de sus primeras excursiones al árbol de Gernika.

El acto de la bendición de la bandera, celebrado en la Basílica de Santa María, con su presidente Julio García-Borreguero a la derecha, representó un hito para el movimiento scout local, fundado bajo los ideales de Baden-Powell. En la imagen se puede observar la marcialidad de los exploradores con sus uniformes clásicos —sombreros Stetson y polainas— junto a las autoridades civiles y militares de la época. El pequeño que aparece en la fotografía era Raimundo Pérez.

La bandera, símbolo central de la identidad de la tropa, destaca por su iconografía solar, un emblema que marcaba la modernidad y el compromiso cívico de la juventud de aquel entonces en Bizkaia.

Gracias a la labor de archivo, podemos hoy apreciar esta escena restaurada, devolviendo el color a un fragmento fundamental de nuestra historia social.



martes, 19 de mayo de 2026

HISTORIA DEL HOTEL Nº 6: REINAUGURACIÓN DEL HOTEL EN 1902

  


En la historia del Puente Colgante Boutique Hotel, han sido varios los momentos en que tras las guerras civiles o el incendio del siglo XX se han celebrado reinauguraciones. Hoy recordamos la que con mayor solemnidad tuvo lugar en 1902 a la vuelta de Cuba de su dueño.

MANUEL CALVO, regresó en 1898 instalándose en la zona del edificio que tenía reservada, “la parte mejor si no la mayor de la casa”. Venía acompañado de sus dos ahijadas y sirvientas morenas Jacinta y Salomé, y su fiel mayordomo de origen alavés Fidel Galtier. Establecido aquí recibía numerosas visitas de personajes importantes destacando sobre todo el marqués de Comillas, Claudio López Bru, hijo de su amigo y compañero Antonio López, a quien Manuel Calvo quería como a hijo suyo, y a quien dejaría como principal heredero y Francisco Romero Robledo, que fuera presidente del Congreso.

Como el Hotel tenía ya 30 años, no quiso hacer una reforma, sino que decidió “instalarlo nuevamente por completo, resultando un edificio de primera clase”. Según las crónicas de la época, “constaba de sala buffet y comedores para 150 cubiertos y 41 habitaciones aparte de las dependencias, todo amueblado con exquisito gusto y con gran lujo, estando el servicio montado como en los primeros de su clase”.

A la inauguración solemne, el domingo 1 de junio de 1902 con el nombre de HOTEL PORTUGALETE, asistieron autoridades políticas, como el Gobernador, Fernando Carranza, vicepresidente de la Diputación, así como los representantes de la prensa. Como al final Calvo no pudo estar presente los asistentes le enviaron un telegrama de felicitación.

La prestigiosa firma fotográfica Laurent inundó entonces el mercado con la postal que reflejaba la unión del PUENTE COLGANTE con el HOTEL que un siglo después, en la reinauguración de 2002, se oficializó en el actual nombre de PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL.

lunes, 18 de mayo de 2026

MANUEL LAFITA BABÍO (1900-1986) MÉDICO

 

El periódico enportugalete.com nos ha ofrecido la ficha de este portugalujo, que localizamos en la Memoria, Hospital San Juan de Dios de Santurtzi: 100 años cuidando de los «vizcaínos dolientes»:

 Como su hermano menor, Felipe, sus raíces portugalujas se establecieron en la Villa con la llegada en 1849 de su abuelo, un marino gallego, Jacobo Babío Amor que se casó aquí con Dominica Osteocoechea. Así mismo su madre Felipa, se casó a su vez con Isidoro Lafita un marino de Plentzia y vivían en el Muelle Viejo, hasta que tras nacer su hermano y morir ella unos años después se trasladaron a Santurtzi. Fue enviado a estudiar medicina a Valladolid y tras finalizar sus estudios se licenció en 1924.

Casado con Belmira Gorostiza de la Fuente, en 1927 fundó el Laboratorio Lafita de análisis clínicos en Bilbao. Obtuvo la plaza de especialista en análisis clínicos del Instituto Provincial de Higiene, encargado de las campañas de vacunación, higiene y desinfección de todo el territorio vizcaíno.

Asimismo, estuvo entre los fundadores del Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ). Cuando la gran mayoría de los médicos se oponía a su creación, Manuel Lafita fue uno de los que en 1934 aportaron el primer capital al Igualatorio Quirúrgico y de Especialidades, precursor del IMQ fundado en 1943. Fue vicepresidente de la Junta del Colegio de Médicos de Bizkaia de 1935 a 1936, que funcionó con el permiso del Gobierno republicano, pero sin el beneplácito del Colegio.

Durante la Guerra Civil fue movilizado por la sanidad militar del Gobierno vasco y ejerció en el Hospital San Juan de Dios, con el que ya colaboraba de forma altruista como jefe del laboratorio desde su inauguración en 1924. Terminada la guerra, mantuvo su plaza de epidemiólogo en la que entonces pasó a llamarse Jefatura Provincial de Sanidad.

En 1952 sería galardonado con la Orden Civil de Sanidad, vivía en Santurtzi y atendió el laboratorio hasta su transformación en clínica general en 1968.

domingo, 17 de mayo de 2026

JUEGOS INFANTILES DE POSGUERRA

 


El 26 de diciembre de 2008 anunciamos con esta entrada un artículo que luego publicaríamos en el nº 13 de CUADERNO PORTUGALUJOS con recuerdos de la posguerra: El ingenio y el riesgo en los juegos infantiles. 

Evocar la infancia en los años de la guerra y la posguerra es navegar entre recuerdos de hambre, racionamiento y frío. Sin embargo, como bien relata nuestro recordado amigo Marcos Merino Martínez, la necesidad agudizaba el ingenio. A falta de juguetes comerciales, la calle del Ojillo (su calle) se convertía en un escenario de creatividad pura donde el "pasarlo bien" era un acto de resistencia.
   Juguetes nacidos de la nada.
   En aquellos veranos interminables, la escasez de dinero obligaba a inventar. Los juegos más comunes se construían con lo que se tenía a mano:
   Las chapas y el champlón: utilizando tapones de botellas o madera.
   La goitibera: fabricada artesanalmente con tres pequeños rodamientos.

   Pelotas de papel o lana: cosidas o amarradas con cordel para jugar en los pórticos de las iglesias.
   Habilidades naturales: desde aprender a nadar en el Muelle Viejo usando vejigas de res como flotadores, hasta fabricar cerbatanas con cañas y agujas.
   La picaresca y las "venganzas" infantiles.
   El relato nos traslada también a las travesuras en los portales durante el invierno. Era común el uso de hilos amarrados a las aldabas de las puertas para gastar bromas a los vecinos, o el uso de botes de hojalata estratégicamente colocados para recibir a los inquilinos con sorpresas poco agradables.
   El peligro a la vuelta de la esquina.
Lamentablemente, la posguerra también dejó una huella trágica. El acceso a materiales peligrosos, como restos de pólvora, proyectiles abandonados o incluso explosivos reales confundidos con juguetes, transformó en ocasiones la diversión en tragedia. Marcos recuerda con tristeza accidentes mortales provocados por armas artesanales o granadas olvidadas que marcaron para siempre a las familias de la calle.

Estos recuerdos, que hoy parecen lejanos, forman parte de nuestra memoria colectiva. Son el testimonio de una generación que aprendió a jugar entre las grietas de una época difícil, donde la frontera entre la diversión y el peligro era, a menudo, demasiado delgada.