El Puente Colgante Boutique Hotel, nuestro hotel por antonomasia, es
mucho más que un edificio emblemático frente al Ayuntamiento; es un testamento
vivo de modernidad y hospitalidad. Cuando Manuel Calvo concibió este "Gran
Hotel" hace más de siglo y medio, su visión fue dotar al pueblo de un
establecimiento al nivel de los mejores de Europa. Hoy, al cumplir 155 años,
ese deseo fundacional se refrenda con la máxima distinción gastronómica
nacional: un Sol de la Guía Repsol para su restaurante El Paladar.
EL VALOR DE LO INVISIBLE.
En un país con más de 100.000 restaurantes, formar parte de los apenas 800
que ostentan un Sol sitúa a su cocina en un club exclusivo de menos del 1% del
sector. Este reconocimiento certifica una gastronomía de "nivel
Dios", pero, sobre todo, premia lo que no se ve. Un Sol no se entrega solo
por el plato; se otorga por la calidez del "egunon", la pulcritud y
limpieza de cada rincón y la impecable atención al detalle. Si fallara un solo
eslabón de esta cadena humana, la "bolita de cerámica" no luciría hoy
en nuestra Villa.
UN CAMINO JALONADO POR GIGANTES.
Este premio es el resultado de una trayectoria histórica. Desde Brígida
Murua Izaguirre en 1880, con su legendaria vajilla de porcelana, pasando
por los veranos en los que el servicio llegaba del mítico Lhardy de
Madrid, hasta el maestrazgo de Antonio Saloña entre 1951 y 1971.
Hoy, esa pléyade de nombres culmina en Zuriñe García. Una de las
pocas mujeres líderes en la alta cocina, Mejor Restauradora 2018 y poseedora de
una estrella Michelin, Zuriñe ha fusionado la tradición vasca con la
sofisticación actual. Ella es el rostro visible de un éxito compartido por toda
la familia del Hotel.
IDENTIDAD Y COMPROMISO JARRILLERO.
Siendo el único restaurante de Bizkaia premiado este año, El Paladar
rinde homenaje con su nombre y decoración, a sus orígenes cubanos y a la
tradición de la antigua Fonda Calvo de Maripepa Aguirre. Pero su
compromiso con Portugalete no se queda en la alta cocina: se extiende a El
Txakoli, (todo un guiño a nuestra historia de villa productora de txakoli pionera
en Bizkaia) donde ofrece la esencia de nuestra gastronomía tradicional a precio
asequible.
Desde ser “Casino” en el siglo XIX, o albergar a personajes famosos
y de la realeza hace un siglo, ya en época moderna de posguerra ha sido lugar
de tertulias diarias, partidas de ajedrez, los inevitables banquetes de bodas, o
infinidad de actos culturales.
En este siglo XXI, se unió al reconocimiento del Puente Colgante como
Patrimonio de la Humanidad, adaptando su nombre al actual de Puente Colgante
Boutique Hotel, realizando una ingente actividad que le ha hecho sonar a
nivel nacional, en jornadas como las gastronómicas de homenaje a la cuchara,
los encuentros SUITE de sala, o en lo que en el ámbito cultural jarrillero han
representado los Encuentros Portugalujos del Hotel, con grandes asistencias de “gente
del mareómetro”.
Todo ello demuestra que la verdadera luz del Sol nace del esfuerzo diario
de un equipo unido, sin olvidar que detrás hay un gran profesional al mando,
como es el caso de Ricardo Campuzano.
Nuestro reconocimiento y orgullo jarrillero por lo conseguido. Zorionak a
todos.







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