sábado, 11 de julio de 2026

CUANDO EL MUELLE DE HIERRO ERA ZONA DE BAÑOS: ESCALERAS DE CHICOS Y ESCALERAS DE CHICAS (3)






Seguimos hoy recordando los baños de la Punta en las escaleras de los chicos y de las chicas, que recogemos en estas fotos. La de los hombres de 950, y de unos años antes las de mujeres, con
Mertxe Adán a la derecha sobre las rocas con un traje de baño blanco hecho de un vestido que se le inflaba en el agua según nos confiesa. 

Aquellos baños veraniegos, separados por sexos, dejaban bien a las claras lo brutos que éramos siempre que acudíamos en busca de las chicas para “dejarnos ver”.

Recordando con Juanjo del Horno “Trole”, Josetxu Fdez. Larrondo, Paco Martín, Javitxa Martínez, Josemi Palacios, Javi López Isla y otros bañistas de distintas épocas, todos coincidimos en la relación amistosa y la protección, que a pesar de la distancia (110 m), les proporcionábamos. ¡Hay amores que matan!

De vez en cuando, los chicos hacíamos un “safari acuático” en fila india desde nuestras escaleras hasta las de las chicas, la mayoría de las veces con el “trajebaño” tipo Meyba en la cabeza. Ya no estaba “Tin-tán” con su silbo. Al son de ¡Obenuno!, íbamos nadando y una vez allí, o bien las invitábamos a bañarse con un “de aquí para abajo, todas al agua” o las salpicábamos con técnica depurada. ¡Vaya forma de ligar!

Según otro informante, había otra excursión en forma de “entierro”. Primero iban los monaguillos, luego el cadáver, flotando haciendo el muerto entre cuatro porteadores y luego toda la gente llorando pero al “motrollón”. Si venía el “chiva” a la escalera y preguntaba de quién era determinada ropa, para coger al culpable, entonces cualquiera de los que no había ido al “entierro” decía que era suya. Mientras tanto la procesión, ya disuelta, nadaba hasta la rampa de Santurtzi, donde se esperaba pacientemente a que pasara la tormenta para regresar en pequeños grupos.

Otro de los numeritos era hacer en pelotas “la pluma y el tintero”. Os podéis imaginar  que era la pluma y que el tintero. Cuando las chavalas se iban al morro, los “safaris” tenían el recorrido más largo, pero merecía la pena.

Pero, en las escaleras de los chicos la cosa ya era otro cantar. “Trole” ejercía de capo y junto a otros veteranos (“Tinín”, los Madariaga, Cobos…) que habían sufrido en su día con los de la generación anterior, nos hacían mil perrerías. La más famosa era “el paseíllo”, que consistía en coger entre cuatro por las muñecas y tobillos a la víctima elegida y desde las escaleras lanzarle al agua con el consiguiente espaldarazo o tripada. A veces, un empujón a los abusones les hacía caer junto a su víctima. A los de Sestao se les distinguía enseguida por su extraña forma de nadar de costado “a lo chica” y solían ser los “elegidos”. Qué decir de los “txunbos” que los finolis llamaban aguadillas o las guerras con fango desde el agua. Aquel fango debía tener propiedades dermatológicas, porque de vez en cuando nos embadurnábamos el cuerpo con él y colgándonos del suelo de los pasos “hacíamos el higo”, descolgándonos por el cansancio al grito de ¡estooooymaduuuuuuro!. Desde ese mismo lugar, nos lanzábamos al agua realizando numeritos, como “la carpa”. ¡Y no nos ha pasado nada!. Las chicas desde sus escaleras presenciaban de reojo los saltos y gansadas.

Otra costumbre que tuvo arraigo en diferentes épocas, fue el ir con unas monedas en el bolsillo oculto que tenían los Meybas, hasta Santurtzi (400 m) o hasta la playa de Las Arenas (700 m), para una vez allí, tomarnos un blanquito reparador. Alguno tenía allí la novia y animaba a realizar la travesía. Previamente habíamos calculado la corriente y el punto desde el que salir para poder doblar sin problemas la Mojijonera.

Me han contado, como una vez en Las Arenas, una cuadrilla se vio sorprendida por una galerna y debieron volver andando hasta el Puente y pasar la Ría. Cómo el espectáculo llamaba la atención, a uno de ellos se le ocurrió decir en voz alta: ¡Ya os decía yo que dejar la ropa al cuidado de aquella vieja no me parecía seguro y mira como hemos acabado! .La cosa acabó con una caminata desde el Puente hasta la Punta y además con galerna.

Las escaleras y las rocas estaban plagadas de zapateros, escaramujos, mojijones y ostrones, y con uno de ellos me corté el pie días antes de tener que bailar en Vitoria (1966). Tuve que ir a la pata coja y sangrando, hasta el consultorio de Felipe Llorca, encima del Metro, para que me hiciera un zurcido en frío. ¡Qué daño!.

De vez en cuando, los invadidos éramos los chicos, pero por las chavalas de Santurtzi que solían venir en bote desde su puerto. La mayoría de las veces (seguro que les gustaba) balanceábamos el bote entre sus gritos de pánico. ¡Nunca les pasó nada!.

Entre los habituales había muy buenos nadadores que formaban parte o pasaron a engrosar las filas de la Deportiva Náutica de Portugalete. La piscina municipal que se había abierto en 1959, con agua salada de la ría, fue restando efectivos poco a poco a las cuadrillas de la Punta y al final fuimos pasando por el aro. “Trole” seguía haciendo de las suyas desde el trampolín, admirando a propios y extraños con su famoso y temerario “avión”.

Cuando el tiempo no invitaba al baño, el recurso para pasarlo bien era coger los kiskillerosque había en casi todas las casas y una vez pasados por el mercado a por carnada, dedicábamos la mañana o la tarde, según la marea, a karramarros o kiskillas, sin olvidar a los “velludos” (eskarrak) de los que se contaban historias truculentas, como la de aquel al que un velludo le había cortado el dedo de un mordisco. Había que pescarlas en la plataforma del morro en los agujeros que tenían los bloques, con una varilla con un gancho en la punta. ¡Cómo costaba sacarlas!.

Bueno, estas son algunas batallitas que os mencionaba. ¡Espero que os hayan traído buenos recuerdos  y lo hayáis disfrutado!.

JOSE LUIS GARAIZABAL




viernes, 10 de julio de 2026

LA VILLA HACE MAS DE UN SIGLO

  


Hoy recogemos esta foto que ha ofrecido Luis Casas en su facebook Sestao en el recuerdo y que nos ha resultado de interés.

Desaparecido el primer pequeño puerto del muelle Viejo para relleno del ferrocarril, la foto nos sitúa ya en las primeras décadas del siglo XX, con el segundo puerto que tuvo la Villa y con la estación.

Lo que mas nos llama la atención son las dos pasarelas para acceder al barco fondeado junto a una gabarra frente a un enorme pabellón junto al que disponía la estación.

En Las Arenas distinguirán otros detalles que pueden ayudar a fechar la foto y nosotros solo dejaremos constancia de la existencia de la grúa Titan en el contramuelle de Algorta.

jueves, 9 de julio de 2026

EL CONCIERTO DE 1898 DE LA ESTUDIANTINA GIJONESA EN LA SOCIEDAD "LA UNIÓN"

  


El 1898 fue un año de crisis y cambios, pero en Portugalete la cultura brillaba con luz propia. Un recorte de periódico de la época que nos facilita Karla Llanos nos revela el programa de un concierto en la Sociedad La Unión que tenía su sede en el Hotel, que resume el alma de la Villa: ¿Qué tiene en común el himno “Gernikako arbola”, símbolo de las libertades vascas, con una pieza del gran compositor alemán Wagner? La respuesta es el entusiasmo de una audiencia que, a finales del siglo XIX, hizo de la música culta y patriótica el centro de su vida social.

La Unión era una de las entidades más importantes en el tejido social y cultural dentro del concepto de sociedades de recreo, casino o ateneo típicas de la época. Eran lugares de reunión y esparcimiento para la burguesía y clases medias, donde se organizaban bailes, tertulias, juegos, conciertos, actos culturales y hasta regatas. Y es muy probable que estuviera relacionada con otras iniciativas culturales de la época, como el ORFEON UNION CULTURAL, fundado en 1896.

La estudiantina (o tuna) era un grupo musical muy popular entonces compuesto principalmente por instrumentos de cuerda pulsada (bandurrias, laúdes, guitarras) y percusión (panderetas).

El programa del concierto se inicia con el "inmortal himno de Iparraguirre Gernikako arbola", un símbolo del fuerismo y de las libertades vascas, que demuestra un fuerte sentimiento identitario y local en el público y en la propia sociedad.

El programa mezcló géneros, demostrando una audiencia cultivada: Opera (piezas de La Africana (de Meyerbeer) y el sexteto de Tanhäuser (de Wagner), música vasca (El cuarteto de Arriaga) y el toque regional, la "Gallegada", con el potpourri final de Gijón á Bilbao.

El entusiasmo del público, caballeros, señoras y señoritas, vitoreando á la estudiantina nos pinta un cuadro de la sociedad portugaluja de la época, muy participativa y entusiasta con sus eventos culturales.

 

miércoles, 8 de julio de 2026

EL RECUERDO DE JESÚS SAITUA Y SUS FOTOS PENDIENTES (2)

 




Seguimos con las fotos que tenemos pendientes de las que nos cedió Jesus Saitua, de su álbum particular.

Han pasado seis años desde que publicamos dos de las fotos que nos cedió referentes a los comienzos de la Diana portugaluja en 1970, en la que participaba. Las tres de hoy se refieren también a la vida festiva empezando por una de los Sanroques de 1955 y la tercera de 1982, delante de la ultima ermita que el Santo tuvo en el Ojillo.

Mucha gente conocida, algunos también desaparecidos a los que dedicamos también este recuerdo.

martes, 7 de julio de 2026

LA GUERRA CARLISTA EN PORTUGALETE VISTA A TRAVÉS DE LA PRENSA. 1873-1874

 




Este nuevo trabajo de Aurelio Gutiérrez, reconstruye el Sitio carlista mediante crónicas publicadas en tiempo real en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Un enfoque cronológico que dota a la narración de una inmediatez y crudeza extraordinarias, permitiendo asomarse a los matices, contradicciones y pasiones políticas de la época.

La Villa estratégica: De destino turístico a bastión de guerra.

Portugalete, junto con Santurce y Getxo, se perfilaba en la primavera de 1873 como uno de los destinos veraniegos más prometedores de la costa cantábrica. Sin embargo, la crudeza del conflicto civil truncó este horizonte de prosperidad. Dada su posición la villa representaba la auténtica "llave de la ría" y el único puerto guarnecido de Bizkaia con comunicación directa a Bilbao. Esta relevancia estratégica la convirtió en un objetivo prioritario para los carlistas.

El primer gran punto de inflexión ocurre el 1 de agosto de 1873. Las fuerzas carlistas de Andéchaga, estimadas en más de un millar de hombres, lanzaron un ataque sobre las posiciones de Portugalete, defendidas por apenas 200 voluntarios del Batallón Franco de Nouvilas. Las crónicas reviven con detalle la audacia del bando liberal. El auxilio de la goleta Buenaventura y la columna de refuerzo del general Lagunero lograron dispersar temporalmente al enemigo hacia Sestao y Galindo.

El infierno del Sitio y la resistencia naval.

Hacia el invierno de 1873, los carlistas consiguieron emplazar artillería pesada en los altos de San Roque y Campanzar, dominando el casco urbano. Cartas de vecinos describen la angustia diaria: tejas destrozadas, fachadas acribilladas y la imposibilidad de acudir al templo de Santa Clara sin correr el riesgo de ser alcanzado por el fuego cruzado. La defensa descansó sobre los hombros del Batallón Cazadores de Segorbe, al mando del teniente coronel Quijada, y el auxilio de la Marina de Guerra. Los buques Buenaventura, Gaditano y Ferrolano sostuvieron duelos artilleros contra las baterías de tierra.

En noviembre de 1873 los liberales nos sorprenden con el uso pionero de luz eléctrica para frustrar trabajos nocturnos carlistas en Campanzar.

La trágica Capitulación del 22 de enero de 1874.

A mediados de enero de 1874, con la ría interceptada por cables y cadenas carlistas y ante la retirada forzosa de los barcos de guerra debido a graves averías y temporales, Portugalete quedó completamente abandonada a su suerte. Tras recibir más de 1.800 disparos de cañón y bombas, el muelle Nuevo fue reducido a cenizas.

El 21 de enero de 1874, presionado por la población civil refugiada en sótanos, el coronel Quijada firma la capitulación ante el general carlista Dorregaray. El Batallón Segorbe se entregó con honores, marchando hacia Durango bajo la promesa de canje.

La Villa quedó convertida en un "montón de humeantes ruinas", cerrando uno de los episodios más heroicos y dolorosos de su historia decimonónica.

Esta exhaustiva recopilación de prensa pone de manifiesto el valor de la inmediatez informativa para comprender la magnitud del Sitio.

El trabajo completo de Aurelio Guierrez se puede descargar en la Bibliotecadigital portugaluja.

lunes, 6 de julio de 2026

PORTUGALETE EN LAS GUIAS TURISTICAS DE 1896

 



Ahora que la Villa destaca en el mapa turístico del País, no está de más volver la vista atrás para recordar como se anunciaba en las guías turísticas del siglo XIX.

Recurrimos a la Guia Artístico-Comercial que en 1896 publicó Luis de Larrañaga dedicada a Bilbao y sus cercanías.
De ella recogemos las dos fotografías de Portugalete y Santurtzi, y el siguiente texto: 

Ventajosamente conocida de mucho tiempo a esta parte como punto de reunión de los bañistas durante el verano, la villa de Portugalete ha ido ensanchando de día en día su antigua importancia, merced á la reciente afluencia de forasteros, base principalísima de incalculables ingresos para gran parte de su vecindario, y a las magníficas obras ejecutadas en su recinto durante los últimos años, obras entre las cuales figuran como principalísimas las del hermoso y elegante muelle de Churruca, ceñido por suntuosas edificaciones, y el magnífico rompeolas que, como continuación de aquel, se interna en el mar hasta larga distancia, ofreciendo al paseante grandiosos atractivos.

La antigüedad de este pueblo data, según algunos historiadores, de época muy remota; pero lo único que se halla comprobado es que su fundación se verificó en 1322 por Dª María Díaz de Haro, la Buena, señora de Vizcaya, viuda del infante D. Juan, habiéndose confirmado por varios monarcas el fuero concedido á Portugalete por su fundadora. A propósito de tales confirmaciones, asegurase que la Reina Católica que tan amante de las cosas de Vizcaya pareció mostrarse durante su permanencia en nuestro solar, vistió de vizcaína para la celebración del acto del juramento.

Portugalete, cuyo vecindario ascendía en 1881 a 1527 habitantes, cuenta hoy con más de 5.000, habiendo aumentado de manera considerable en tan poco espacio de tiempo, a consecuencia sin duda, de la proximidad de importantes centros manufactureros, donde se ocupan bastantes de sus vecinos, y a las comodidades que le presta el ferrocarril de Bilbao a Portugalete, hasta el punto de que son muchas las personas que teniendo sus negocios en nuestra Villa, háyanse domiciliados en el indicado puertecillo, ya que la distancia de 13 kilómetros que media entre ambos pueblos, puede acortarse fácilmente usando aquel poderoso medio de locomoción.

El Municipio de Portugalete sostiene dos escuelas de niños y dos de niñas, y también sufraga la existencia de una clase nocturna para adultos, que se halla abierta desde primeros de noviembre hasta primeros de marzo. En la localidad hallase instalado el importante Colegio de Santo Tomás, incorporado al Instituto Vizcaíno.

Portugalete dispone de una hermosa iglesia parroquial, de la advocación de Santa María, mandada edificar por la fundadora del pueblo en uno de los puntos más culminantes, y cuenta además en su recinto con el Convento de Santa Clara, situado también en una de las mayores alturas de la villa.

El 25 de Julio de cada año, 15 y 16 de agosto y 9 de septiembre, celebrase en Portugalete animadas romerías, a las que acuden gran número de personas de los pueblos comarcanos, verificándose con tal motivo atractivos festejos públicos por cuenta de la Municipalidad.

La indicada villa tiene estaciones telegráfica y telefónica, y cuenta con casinos titulados «Sociedad del Recreo» y «Casino Republicano», y con una Sociedad Benéfica denominada «La Esperanza».

La Junta de Salvamento que reside en Portugalete, es una institución importantísima por los valiosos servicios que presta á la esforzada gente del mar, y los aparatos de que dispone son magníficos y de gran utilidad para el humanitario objeto a que se dedican.

En su hermosa playa existe un Balneario, siendo además innumerables las casetas que se colocan en dicho punto durante la temporada de baños.

 

domingo, 5 de julio de 2026

LAS CASAS DE FLORENCIO Y PABLO BILBAO



A muchos les sonará nuevo, pero durante años existió en la Villa un pequeño “barrio” que se conocía como “las casas de Florencio y Pablo Bilbao”, en lo que ahora es la parte final de Carlos VII, a su izquierda, antes de llegar al cementerio.
Lo traemos a cuento al encontrar en el archivo de José Ramón Tejada, estas dos fotos de antiguos vecinos de aquellas casas y que como los de otras calles, se reúnen para rememorar recuerdos de niñez y juventud.

Sobre estos pequeños barrios o enclaves portugalujos, disponemos de poca información. En el Diccionario de calles de Portugalete, se dice que la actual calle Ruperto Medina, se llamaba, en 1929, Particular de Florencio Bilbao, el constructor de dichas casas. Son pequeños detalles de nuestra historia que a no dudar a los que vivieron en esa zona les interesarían.
Publicado el 22 de junio 2015