miércoles, 4 de noviembre de 2026

LAS CUADRILLAS Y SUS PANCARTAS: EL CORAZÓN MULTICOLOR DE LAS FIESTAS DE SAN ROQUE

 

Tras finalizar la confección del número 38 de Cuadernos Portugalujos, son muchas las fotografías que se han quedado fuera por cuestiones de espacio. Aprovechando algunas de las instantáneas que se referían a la bajada de San Roque dedicamos esta entrada a uno de los elementos más vivos de nuestra memoria festiva.

Nuestras fiestas han alcanzado siempre su punto álgido con la bajada de San Roque. Más allá de la música y el ritmo de los pasacalles, si hay un elemento que define el alma popular de esta fiesta es la presencia inconfundible de las cuadrillas y sus pancartas.

Destacaremos por lo tanto la costumbre de organizarse en grupos o cuadrillas para celebrar las fiestas constituyendo la pancarta el estandarte y la seña de identidad de cada cuadrilla. Elaboradas artesanalmente año tras año, estas obras han servido históricamente para caricaturizar con ironía los acontecimientos, obras urbanas o anécdotas ocurridas en la Villa durante el año, dar nombre e identidad al grupo mediante ilustraciones cómicas o personajes representativos, y lucir lemas de respeto y convivencia ciudadana.

La marea multicolor de camisas, blusas y pancartas convierte a Portugalete en un espectáculo único e irrepetible.


martes, 3 de noviembre de 2026

ALBERTO DE PALACIO ELISSAGÜE, 1856–1939. EL INGENIERO INVISIBLE

 


Aprovechamos la aparición del libro que ayer presentamos, ALBERTO DE PALACIO Y SU PUENTE MOVIBLE, para recoger algunos datos de su biografía y las fotografías familiares que nos ofrece.

Los padres de Alberto de Palacio, Antonio de Palacio y Estefanía Elissague tenían prósperos negocios en México a donde habían emigrado y permanecieron en allí varios años aun después de la independencia, pero los sucesivos sucesos y la dejación del poder del déspota Antonio López de Santa Ana, les animaron a volver en 1855 cuando su madre Estefanía estaba embarazada de el.

Como el ambiente en España esta enrarecido por las guerras carlistas, fue su decisión el ir a dar a luz a Sara, en Lapurdi, la tierra natal de ella por lo que nuestro personaje sería vascofrancés de nacimiento.

El dominio temprano de las lenguas vasca, castellana y francesa y la vida en un ambiente capitalista donde se estudiaba donde invertir la fortuna traída de ultramar, no se interrumpió con  la muerte inesperada del matrimonio, con lo que sus dos hijos, Alberto y Silvestre de Palacio, quedaron huérfanos en plena adolescencia pasando a encargarse de su tutela la familia Epalza que tenían su palacete con su recordada capilla en el muelle Nuevo portugalujo, donde los jóvenes pasarían sus veranos.

Según se apunta en el libro “aquí vivieron el paso de mercantes, las continuas maniobras de los remolcadores de paletas, bateles y chalupas que eran todo un espectáculo no exento de riesgo para marinos y usuarios del estrecho corredor de unión entre Portugalete y Las Arenas de Getxo, que hasta hacía poco era llamada “Las Arenillas de Portugalete” y que a la sazón se hacían con barqueros a remo”.

Con 26 años, en 1882, consiguió el título de arquitecto, y tras casarse en 1884 su hermano con María Isabel Epalza Palacio, hija del fundador del Banco de Bilbao, y en 1885 él con Leonor Arana Iturribarria de influyente familia bilbaína, al final de 1887 ve la luz su idea del transbordador que presentaría oficialmente simultáneamente con el ingeniero francés Ferdinand Arnodin, y que sería inaugurado en 1893.

Vivía en Madrid durante el levantamiento militar, volviendo en 1937 a Las Arenas. La voladura de su Puente Colgante le dejó también a él mal herido de tristeza, muriendo en 1939.

Su cuerpo tuvo que ser transportado en un improvisado puente de gabarras hasta su panteón en el cementerio de Pando.

lunes, 2 de noviembre de 2026

LOS AMIGOS DEL OJILLO LLORAN A UNO DE SUS MIEMBROS: JUAN FERMÍN LÓPEZ MARKAIDA

 


Fue el pasado jueves, cuando apenas acababa de salir del quirófano y ya en condiciones de revisar el teléfono, me llegó como un mazazo, a través del WhatsApp de los Amigos del Ojillo la triste noticia comunicada por su hermano: ha muerto Juan Fermín.

Fuimos vecinos en aquellos años en que vivíamos en la casa de El Ojillo nº 12, construida junto al convento de las Siervas de María en 1947 —tal como nos recordaba en varias entradas de este blog referentes a El Ojillo de aquellos años— por cuatro socios (tres industriales, un albañil, un electricista y un fontanero) y con los hermanos Alejandro y Fermín López Nájera, su padre, como socios capitalistas. Hoy, aquellas crónicas de la historia de El Ojillo se nos antojan mucho más entrañables.

Ahora nos vienen a la memoria los últimos recuerdos suyos. Todavía el martes día 6 nos mandaba unas fotografías desde el Museo de Bellas Artes sonriente como un superviviente de una larga y penosa enfermedad, tras visitar de la mano de su hijo el Museo de Bellas Artes acompañadas de la palabra «¡MERECE!».

Como nos transmitía su hermano, a él le dejó deberes y encargos ante la próxima comida de los Amigos del Ojillo del próximo día 5, que os invitara a una copa y/o doble postre a su salud, demostrando ese carácter incansable hasta el final.

La fotografía superior, tomada en una de las comidas anuales de hace unos años, nos lo recuerda también junto a entrañables amigos que también nos han dejado Alfre, Josemiguel, Mogollo, José o Juan Ángel,…

Hoy lunes le despediremos en su parroquia portugaluja tras haber sido despedido en Labastida, donde tenía su explotación vinícola de la que nos decía que “al igual que la mayoría de los viticultores no es rentable pues nos pagan el kilo por debajo de los costos de producción, trabajamos a pérdidas. El primer sector está en semi quiebra técnica en general, cuando lo que entra por la boca debiera ser prioritario valorar y reconocer.”

Descansa en paz, Juan Fermín. Tu recuerdo seguirá vivo siempre en la calle del Ojillo y en el corazón de tus amigos.

 


domingo, 1 de noviembre de 2026

LA CRUZ DEL CAMPOSANTO DE PANDO



 

Hace unos días, al estar esperando el semáforo frente al Camposanto de Pando, advertí la falta de la cruz sobre la puerta principal del mismo.
Como en el último libro de la Colección El Mareómetro se ha incluido la acuarela de su fachada (AP C008-014 de 1873) de S. de Achúcarro, me picó la curiosidad sobre el motivo de la desaparición.
Pero primero vamos a repasar un poco la historia. Escorihuela escribió en 1873 en su Topografía Médica de la Villa de Portugalete, quejándose del pequeño espacio reservado a sepeliar a los muertos “ y en donde la poca tierra húmeda y removida tantas veces, mantiene hace más de ochenta años elementos insanos, capaces un día por descomposiciones y fermentaciones químico-vitales desconocidas, de llevar su letal veneno a estos habitantes y hacerles pagar cara su incu…. y abandono. Admira a todo el mundo, atemoriza y se hace incomprensible, como ha podido existir impunemente el enterramiento de uno y otros y tantos cadáveres, al lado mismo del inhumado el día anterior”. Recomendaba encarecidamente el traslado a otro punto algo distante del perímetro de la villa.
Parece ser que le hicieron caso y hubo un acuerdo municipal el 13-9-1875, que se materializó en mayo de 1877, aunque también hemos leído que el Ayuntamiento decidió trasladar el viejo cementerio que se encontraba en la campa de la parte trasera de la iglesia de Santa María a unos terrenos de Pando conocidos como Cuatro Estradas, según proyecto de 1879, que se llevó a cabo en una primera fase entre 1880 y 1882. Vamos un pequeño lío de fechas que intentaremos aclarar. En 1905, Emiliano Pagazaurtundua redactó un proyecto de ampliación del nuevo cementerio, que se materializó entre 1909 y 1912.
Pero volvamos a la cruz desaparecida. ¿Se debería a un conflicto político-religioso o a un simple accidente?
Me han aclarado amablemente en el cementerio, que la cruz se vino al suelo hace unos DIEZ años, haciéndose pedazos, debido al empuje de las ramas de los castaños de indias que la sobrevolaban.
Al igual que hace un año hablé sobre la caída de parte de una de las gárgolas de la parroquia y que aun sigue ahí la otra mitad, amenazante sobre nuestras cabezas, hago un llamamiento "a quien corresponda" para que se reponga una réplica de la cruz en el lugar que le corresponde y no se de ejemplo de maltrato al Patrimonio Municipal a todos los portugalujos y visitantes que pasan frente o bajo su puerta.

Por nuestra parte, recordaremos, que la inscripción en la parte superior central, es una composición poética de Antonio Trueba que nos recuerda: 
ESTA, OH MORTALES,
ES LA PUERTA OBLIGATORIA
POR DONDE SE ENTRA
AL REINO DEL BIEN O AL MAL ETERNO
PARA LOS BUENOS, PUERTA DE GLORIA
PARA LOS MALOS, PUERTA DEL INFIERNO.


JOSÉ LUIS GARAIZABAL FLAÑO
Publicado el 10 de diciembre 2013




sábado, 31 de octubre de 2026

LA SOCIEDAD DE CAZA Y PESCA DE REPÉLEGA DURANTE LA REPÚBLICA


Hoy traemos noticias de una sociedad que con el nombre de Sociedad de Caza y Pesca de Repélega tuvo gran actividad durante los años de la Republica.
Aunque todavía no hemos encontrado la fecha de su constitución, sabemos que en 1932 tenía como presidente a Pedro Arana y Butrón, con Carlos Oñederra Iriondo como vicepresidente.
Ese año se sumaron a los actos en beneficio de las cantinas escolares, organizando el 12 de junio un concurso de tiro al plato en el Campo de La Florida y el 19 de julio, con permiso municipal, celebraron “ejercicios de tiro al plato con armas largas en el Campo de las Roturas”.
Estos concursos gozaban de gran aceptación, celebrándose a primera hora de la mañana el concurso de tiro al Plato y por la tarde el de Pichón, por lo que el día de Santiago de 1934 con Alberto Otamendi Castellanos como presidente, “habiendo adquirido en arriendo cerrado con espino dos campas en el barrio para los fines propios de su misión”, organizan un trofeo patrocinado por el Ayuntamiento que se incluye en el Programa de Festejos.
Al año siguiente se vuelve a incluir en el programa municipal con el título de “Gran tiro de Pichón” en el campo de tiro de la Sociedad.
En el Archivo Histórico Municipal hemos encontrado los plano de dicho campo de tiro que mostramos junto con algunas fotos procedentes del archivo fotográfico de Marina Pérez, en la que aparece participando su padre Raimundo Pérez Rojo, aficionado a este deporte y que consiguió algunos trofeos.
En una de las fotos inferiores aparece entre las autoridades que entregan los trofeos, junto al alcalde Miguel Loredo, lo cual nos sitúa dicha foto ya en la posguerra, a finales de los años 40.
En los Programas de Festejos de 1948 a 1952 se anuncian como “Tiro al Plato” en la festividad de Santiago en el campo de La Florida.

Publicada el 31 de mayo 2016








viernes, 30 de octubre de 2026

NUEVA PUBLICACIÓN: «ALBERTO DE PALACIO Y SU PUENTE MÓVIL»

 


La compañía del Puente Bizkaia ha presentado el libro «Alberto de Palacio y su Puente móvil», una obra que supone un esfuerzo para comprender la figura del personaje que, con su obra declarada Patrimonio de la Humanidad, ha llevado el nombre de Portugalete por todo el mundo. El libro desgrana la poliédrica figura de un creador adelantado a su tiempo.

Desde que se cumpliera su centenario se han escrito más de una decena de libros sobre el Puente Colgante, pero este se dedica en exclusiva a su autor intelectual y promotor y al propio puente, un elemento singular y el primero de su clase. El índice de la obra refleja su ambición, estructurándose en bloques temáticos que abarcan desde los cimientos vitales hasta la proyección de su legado:

El volumen arranca explorando las raíces familiares entre Bizkaia y Francia, los años de aprendizaje en Carrión de los Condes y Barcelona —donde coincidió con las inquietudes de un joven Antoni Gaudí bajo la estela de Elías Rogent— y la importancia de sus viajes formativos y estancias en París.

Analiza una trayectoria que abarcó la arquitectura, la higiene urbana, la mecánica y las energías renovables, materializada en proyectos tan emblemáticos como la Estación de Atocha o el Palacio de Cristal del Retiro.

El núcleo central de la obra aborda la concepción, defensa y titánica construcción del primer puente transbordador del mundo, una solución genial que unió Portugalete y Getxo sin interrumpir la navegación.

Se detallan los momentos más intensos de la infraestructura —incluyendo su destrucción, reconstrucción y los avatares históricos que pusieron en riesgo su continuidad— hasta llegar a su actual consideración como Patrimonio Universal.

Damos la bienvenida a esta publicación que es, en definitiva, una invitación para adentrarse en la mente de un creador total y redescubrir las claves de nuestra identidad jarrillera.

jueves, 29 de octubre de 2026

ARBOLES DE LA VILLA: EL PINO DE TXIKITXU

 


 

Al comenzar el siglo XX, el barrio de Abaro se extendía entre el escarpe de la cornisa sobre el mar y el Casco Viejo. Su privilegiada situación como mirador sobre el estuario hizo que la burguesía fuera construyendo sus grandes casas, que contaban con amplios jardines.

Una de ellas era el palacio de El Salto, construido por los condes de Rodas.

La única hija de los condes, Elisa Emilia, contrajo matrimonio con el doctor Enrique de Areilza, y el palacio se convirtió en su residencia habitual.

Actualmente en la finca se encuentra la Escuela Infantil Txikitxu, en cuyos jardines se encuentra este magnífico pino que, dado su porte, es posible que conociera el doctor Areilza.

El pino es símbolo de fuerza vital e inmortalidad por su condición perenne y por agarrarse fuertemente, con sus raíces, en lugares de fuerte erosión.

De los múltiples productos obtenidos del pino, hay uno que, aunque humilde, ha jugado un papel significativo en la trayectoria histórica de la villa: la pez. Esta brea o alquitrán se utilizaba para la impermeabilización de botas, cueros y barricas para el vino. También se usaba para el calafateado de los barcos de madera. Se calentaba la pez, y se echaba en las uniones de los tablones, introduciendo fibras vegetales, como la estopa, de tal manera que al enfriarse se quedaban selladas y se evitaba la entrada de agua.

Los pinos, como el resto de coníferas, no tienen flores con pétalos; en su lugar, producen estructuras reproductivas llamadas conos (masculinos y femeninos), siendo el viento el que se encarga de la polinización.

Es curioso observar, por otra parte, cómo el pino está presente en nuestra vida cotidiana, no solo en los parques, sino también en las conversaciones, donde aparece con frecuencia en expresiones del tipo “como la copa de un pino”, “estar en el quinto pino”, “hacer el pino”, “plantar un pino”, “hacer pinitos”, “estar a partir un piñón”, etc.

 JOSEBA MARTINEZ HUERTA