viernes, 15 de mayo de 2026

HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA: EL HEROICO RESCATE DEL ALCALDE DE BILBAO EN 1862

 



Aunque el tema ya lo hemos recogido en otra entrada hoy ofrecemos este recorte de prensa que se nos envía que corresponde a La Gaceta del Norte del 15 de agosto de 1962, recogiendo un articulo del entonces archivero Municipal de Bilbao Manuel Basas.

Nos recuerda que aunque nuestra historia esta forjada por marinos y comerciantes, pocos relatos capturan la nobleza humana de sus dirigentes como el ocurrido el 4 de agosto de 1862. En aquella fecha, lo que comenzó como un tranquilo paseo de verano se transformó en una gesta de valor que hoy, más de un siglo después.

El suceso tuvo lugar en «La Peñota», y para contextualizar visualmente este relato, contamos con las litografías de Pedro Pérez de Castro (1823-1902), un destacado pintor y militar español cuya obra es fundamental para entender el paisaje urbano y natural del siglo XIX. Pérez de Castro destacó por su precisión en la captación de ambientes costeros y arquitectónicos, dejando un legado iconográfico imprescindible de la costa vasca. Sus grabados de La Peñota y la torre del piloto no solo poseen un alto valor artístico por su manejo de la luz y la atmósfera romántica, sino que sirven como un documento histórico fiel del entorno geográfico

Basas nos relata un rescate contra la corriente. Aquel lunes de agosto, tres figuras destacadas de la Villa paseaban por el muelle: don José de Landecho, don Luciano de Urizar y el entonces alcalde de Bilbao, don Mariano de Larrínaga. Al advertir los gritos de auxilio de dos jóvenes que eran arrastradas por el mar, Larrínaga no vaciló.

A pesar de vestir de etiqueta (levita y bombín) y de padecer una dolencia física que le aquejaba, el alcalde se despojó de sus prendas exteriores y se lanzó al agua. Según las crónicas, nadó velozmente para alcanzar a la primera joven y ponerla a salvo en las rocas. Sin detenerse a recuperar el aliento, volvió a arrojarse al mar para rescatar a la segunda muchacha, quien ya desaparecía bajo las olas, logrando extraerla con la ayuda del marinero Rodríguez.

Las jóvenes rescatadas pertenecían a dos apellidos fundamentales del Bilbao ochocentista, la familia Barañano, vinculada al comercio y la industria del tabaco, representaba a la burguesía que impulsaba el crecimiento de la Villa. y la familia Rotaeche, conocidos industriales y comerciantes cuya presencia en la vida social bilbaína era constante.

El impacto del suceso fue tal que el 11 de agosto de 1862, el teniente de alcalde Rafael de Uhagón llevó el asunto ante la asamblea de regidores. A pesar de la propia "repugnancia" de Larrínaga a ser homenajeado, el Ayuntamiento bilbaíno decidió por unanimidad dejar constancia oficial de su «rasgo de abnegación y sacrificio en favor de la Humanidad».


jueves, 14 de mayo de 2026

VISTA DE LAS REGATAS EN EL ABRA DESDE EL ALTO DE KANPANZAR



Tras las vistas de ayer, vuelvo con otra foto tomada desde el alto de Kanpanzar, con publico presenciando las regatas que se celebraban en el Abra en la zona de Las Arenas.

Durante las tres primeras décadas del siglo XX se tiene constancia de la celebración de regatas de traineras, bateles o botes de pesca en el campo de regatas situado al resguardo de la mojijonera de Las Arenas con balizas junto a la playa y en las cercanías del contramuelle de Arriluze. Le añadimos el encabezamiento de uno de los programas de las regatas de aquellos años.

Consultando a José Luis Garaizabal, nos apunta que ya está construida la clínica de San Juan de Dios (1924), ha desaparecido Villa Leode (1945) y el inmenso muro que construyó su vecino Lucas Urquijo (1911), ya está concluido el muelle Evaristo Churruca sobre la mojijonera, y se aprecia la torre de la nueva iglesia de Las Mercedes (1944). Las Arenas, Neguri y Algorta siguen creciendo, pero conservando el arbolado sobre las antiguas dunas, hermoseando los chalés, mansiones y palacetes.

Nos completa además la entrada con la fotografía inferior que muestra una regata de bateles en el campo de regateo de Las Arenas, al fondo la “bonita aldea” con sus palacetes sobre el acantilado y el núcleo urbano bajo la protección del Serantes.

Dicha regata se celebró el domingo 29 de Julio de 1934 y participaron Santurce, Luchana, Algorta y los Raspas del Embarcadero según informaba “La tarde”, y recogida por Karla Llanos en su blog “Memorias de Getxo”.

Como podemos apreciar, muchos botes jalonaban también el campo de regateo, destacando la lancha o barco donde estaría situado el jurado y los miembros de la organización que solía correr a cargo del Marítimo del Abra.

Destaca por su poca longitud el muelle de la mojijonera, aunque la escollera iba avanzando hacia El Abra.

miércoles, 13 de mayo de 2026

DOS VISTAS PANORAMICAS DEL PORTUGALETE DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

 


Van a hacer casi tres décadas que publicamos el tomo de la colección El Mareómetro dedicado a Recuerdos de Portugalete, de José Mª Areilza, del que hoy recordamos estas dos fotografías que ilustraban su texto, aunque con una oscura calidad que ahora solventamos recurriendo a la informática.

La primera de ellas enfoca al Abra y la parte de Santurtzi, con dos simpáticos personajes observándolo desde el alto de Kanpanzar, un hombre y un niño con su sombrero, y la segunda mirando hacia Bilbao con el centro de la Villa.

El autor nos recordaba que “toda la antigua cornisa estaba cubierta de fincas con frondoso arbolado, separadas por altas y feas tapias de mampostería y señalando entre ellas una que levantó Lucas Urquijo que tenía cerca de 10 metros de altura que debió ser un “tour de forcé” ingenieril de hormigón armado de su tiempo”.

Dicho muro se aprecia perfectamente junto al actual palacio de Oriol, y observamos que el hospital de San Juan de Dios, construido en 1924 todavía no existía.

Siguiendo hacia la derecha nos encontramos con El Saltillo y El Salto, en que vivía el autor, que recordaba que por el jardín de este ultimo “corrían las aguas subterráneas que acababan en cascada de cola de caballo por el acantilado, de donde venia el nombre de El Salto”. Enfrente de ellos, en su parte superior, estaba el chalé de Butrón donde recordaba tambien que en su lagar se pisaban los racimos de uva con la que obtenía el txakoli de la casa.

En la segunda foto con el edificio del Hospital Asilo a la derecha, nos llama también la atención la existencia de viñas restos de una época de tradición txakolinera.

martes, 12 de mayo de 2026

PRESENTACION DEL TELEKINO, EL INVENTO DE TORRES QUEVEDO EN 1906

 


Estas fotografías capturan un momento clave en la historia de la ingeniería: la demostración del Telekino, el primer sistema de control remoto por radio del mundo, creado por el inventor cántabro Leonardo Torres Quevedo.

Había sido presentado en la Academia de Ciencias de París y luego patentado, realizando el primer experimento con éxito en noviembre de 1905 desde la terraza del Club Marítimo del Abra.

Fue en septiembre de 1906, cuando Torres Quevedo realizó una prueba pública en Portugalete en el muelle de Hierro donde estaba fondeado el Sporting Club. Ante la mirada del rey Alfonso XIII y una gran multitud, el inventor dirigió desde tierra (en el muelle) las maniobras de un bote con 8 personas que navegaba sin tripulación a bordo, mediante ondas hertzianas, durante un recorrido de unos 2 kilómetros.

El Telekino consistía en un receptor que captaba señales de radio y las traducía en movimientos mecánicos. Fue el primer autómata capaz de ejecutar órdenes a distancia mediante un código binario de impulsos. Para su funcionamiento, Torres Quevedo diseñó un sistema que podía discriminar entre diferentes señales para accionar el timón o el motor, permitiendo girar a babor, estribor o detenerse.

Este invento es considerado el precursor del mando a distancia y de la robótica moderna. Mientras que otros contemporáneos trabajaban en conceptos similares, el sistema de Torres Quevedo era significativamente más avanzado en su capacidad de procesar órdenes complejas. Aunque buscó la forma de lograr financiación del gobierno español para aplicarlo en la industria militar, más concretamente en el control remoto de torpedos y proyectiles, pero el dinero nunca llegaría y al final terminó abandonando el desarrollo de dicho invento, aunque puso la base de proyectos futuros que estaban basados en la automática y la inteligencia artificial

 

lunes, 11 de mayo de 2026

PORTUGALETE SOBRE RUEDAS: EL TRIUNFO OLVIDADO DE 1909

 
La imagen que rescatamos hoy es mucho más que una fotografía antigua; es el testimonio de una hazaña. En 1909, la revista gráfica NOVEDADES publicaba esta foto de Francisco Opitz, donde el joven ciclista portugalujo posa triunfante tras una carrera en Bilbao. Me sirve tambien para recordar a sus hijas, ya desaparecidas, que fueron de las primeras suscriptoras de la Colección El Mareómetro.

A principios del siglo XX, el ciclismo no era el deporte de alta tecnología que conocemos hoy. Era una disciplina de resistencia pura y mecánica rudimentaria. Nuestro protagonista viste el maillot blanco y porta una bicicleta de acero, probablemente de piñón fijo. Sin cambios de marcha y por caminos que distaban mucho de ser alfombras de asfalto, completar el trayecto entre la Villa y la capital era un ejercicio de fuerza bruta y voluntad.

En aquellos años, el ciclismo empezó a ser el gran conector social de la Margen Izquierda. Las carreras no solo eran competiciones deportivas, sino eventos festivos que congregaban a multitudes. Como se observa en la fotografía, el campeón está rodeado de una mezcla de curiosos, jueces y aficionados ataviados con las clásicas gorras y chaquetas de la época, todos queriendo formar parte del momento de gloria del vecino de Portugalete.

Gracias a publicaciones como Novedades, hoy podemos reconstruir nuestra historia local. Esta imagen captura la esencia de una Bizkaia que despertaba a la modernidad a golpe de pedal, consolidando una pasión por las dos ruedas que, más de un siglo después, sigue más viva que nunca en nuestras calles.

domingo, 10 de mayo de 2026

DANDO LAS GRACIAS. ESKERRIK ASKO GUZTIOI. 85 AÑOS Y UN COMPROMISO RENOVADO CON NUESTRA HISTORIA

 


Quiero acusar recibo agradeciendo de corazón las felicitaciones recibidas con motivo de mi cumpleaños. Alcanzar los 85 años es una edad ya respetable que invita al realismo, pero también a la gratitud. Por ello, mi mejor forma de daros las gracias es prometer seguir, día a día, con esta labor de recuperación histórica que tan buena acogida tiene entre quienes seguis esta página.

Podría decir que deseo renovar mi compromiso con este blog —que el próximo 1 de junio cumplirá 18 años alcanzando su "mayoría de edad"— por un lustro más y, si el físico acompaña, con posibilidad de prórroga. Sin embargo, prefiero abrazar el carpe diem y seguir disfrutando del presente, compartiendo con toda la comunidad cada hallazgo y cada momento de nuestro pasado.

A pesar de que la informática nos alcanzó en una etapa avanzada de la vida, procuro aprovechar todas sus herramientas. Últimamente, me habéis visto mejorar la presentación de las imágenes y expandir nuestra comunidad:

El Blog y su biblioteca digital: Sigue siendo nuestro "cuartel general". Es el espacio para quienes valoran el artículo extenso, el dato documentado y el análisis profundo de nuestra historia y archivos.

Facebook: Se ha convertido en nuestro punto de encuentro emocional. Un lugar donde compartir recuerdos vivos y donde muchas personas completáis los relatos con vuestras propias vivencias familiares.

Instagram: Mi última incursión, animado por mis nietas. Aquí prima la estética y la síntesis, permitiéndome llegar a una audiencia más joven y diversa que descubre la riqueza de nuestro patrimonio a través de la curiosidad visual.

Gracias por acompañarme en este viaje cronológico. Vuestro cariño es el motor que me impulsa a seguir frente a la pantalla cada mañana.


HOMENAJE A LOS REMEROS DE 1929 (2)


Completando la entrada de ayer, Txomin Hermosilla nos envia algunas fotos de dicho homenaje que tuvo lugar en la fiesta de San Nicolás de 1965.
Se realizó una colecta popular para comprar las medallas, y estas se entregaron en el ayuntamiento, presidido por José Manuel Esparza, colaborando la banda de Cartón El Resbalón dirigida por Castorín que recorrió el pueblo anunciando el acto. Por la noche hubo una verbena amenizada por la Orquesta Moreno.
En las fotos (las adquirió en Foto Martín, Víctor Chávarri nº 9) que nos ha enviado, aparecen Aurelio Llanos (patrón), Vicente Carrasco, Juan Llanos Sierra y Francisco Vivanco.
También nos recuerda que a Volney Gallastegui, que se encontraba en el exilio, concretamente en Chile, se le envió la medalla lo cual agradeció por carta.

Publicado el 4 de octubre 2011