Coincidiendo con la celebración de los 18 años de andadura de este blog y la reciente publicación del número 37 de Cuadernos Portugalujos, continuamos rescatando retazos de la memoria gráfica de nuestra Villa. En esta ocasión, el hallazgo proviene de los canales de comunicación digitales, los cuales, a pesar de las lógicas dificultades que a veces nos plantean a quienes pertenecemos a generaciones previas a la informática, nos conectan de forma extraordinaria con los lectores.
En primer lugar, es de justicia obligado comenzar estas líneas con una
sincera disculpa pública. Garbiñe Maruri me hizo llegar a través de la
página de Facebook las fotografías que hoy ilustran esta entrada. Por un
descuido en la revisión de dicha red social —ya que por costumbre me limito a
atender el correo electrónico y el servicio de WhatsApp—, no alcancé a verlas
en su debido momento. Vayan desde aquí mis disculpas y las hago extensivas a
cualquier otra persona que en alguna ocasión nos haya remitido material por esa
vía sin haber recibido respuesta. No se ha debido, en ningún caso, a una falta
de consideración, sino a las limitaciones propias en el manejo de estas
plataformas.
Las imágenes nos trasladan a la década de los años 50 del siglo pasado.
Muestran la vida deportiva del Portugalete F.C. en una época de gran
arraigo social. Al contrastar la fotografía del plantel con la bibliografía
oficial de la historia del Club, constatamos que el equipo retratado en el
campo de La Florida probablemente no correspondiese a la formación
titular de aquella temporada, motivo por el cual no figura en los registros
impresos habituales. Dado que no nos consideramos especialistas en la crónica
futbolística, abrimos desde este foro una llamada a la colaboración de los
historiadores locales y aficionados.
A pesar de ello, la fisonomía de los protagonistas nos depara sorpresas de interés.
Entre el grupo de jóvenes deportistas de la alineación destaca nítidamente la
presencia, en su etapa de juventud, de "Pegaso".
Las otras fotografías nos trasladan a un autobús con los seguidores que ya
conocíamos (viaje a Laredo 1954), y a una escena de celebración tras la
consecución de algún trofeo que los propios jóvenes exhiben con orgullo. La
comida de hermandad tiene lugar en el comedor del Hotel, con los ventanales
mostrando la silueta del Puente Colgante.
Para catalogar correctamente estas fotos necesitaríamos ayuda y agradeceremos
cualquier información que permita identificar a los integrantes que aparecen
tanto en el terreno de juego como en la celebración. La historia de Portugalete
se construye, día a día, gracias a la memoria compartida de sus vecinos.









