viernes, 23 de octubre de 2026

RECORDANDO LOS INICIOS DE LA ENSEÑANZA EN EUSKERA EN PORTUGALETE



Fue en una entrada del 15 de enero de 2012, con el grupo Elai Alai metido de lleno en el año de su cincuentenario, cuando Miren y Aintzane Pradas nos enviaron una pegatina histórica con la inscripción: PORTUGALETEKO IKASTOLAK F. XABIER ERRIKOA.


La primera ikastola de la Margen Izquierda fue la impulsada por Elai Alai en sus locales de la calle Santa María, que con los años llegaría a convertirse en la actual ikastola comarcal de Asti Leku. De su tronco brotó también una rama con vocación de enseñanza pública, Errikoa, que luego se integraría en el centro Kanpanzar, dentro de la red pública. Hoy en día, cuando en todos los colegios públicos y privados de la Villa se imparten clases en euskera, es de justicia recordar a los primeros padres que se arriesgaron con sus hijos a ensayar que recibieran la enseñanza en euskera.

El libro del Elai Alai preparado para recoger su historia detalla los hitos fundamentales de este proceso:

·        Los orígenes y los pioneros (1963): Los primeros en involucrarse fueron Alejandro Etxebarría, Andoni Urigüen, Sabin Ipiña, Josetxu Beitia y Pablo Escudero. Con sus pequeños emprendieron la experiencia utilizando la vivienda de este último, donde tuvieron lugar las primeras clases a cargo de una joven andereño, Itziar Beistegi, sin título de maestra, que se desplazaba diariamente desde Bilbao.

·        Crecimiento y nuevos espacios: Tras una intensa labor de captación, se consiguió aumentar el grupo con Ángel Díaz de Ulzurrun, Andoni Larrauri, Juan María Uribarri, Laurentzi Isusi y Félix Aranbarri, sumando una decena de alumnos. El curso siguiente se trasladaron a la casa de Josetxu Beitia, que disponía de una estancia con salida directa a un patio para esparcimiento de los niños. Allí la andereño fue otra joven, Itziar Mimentza, euskaldun aunque también sin titulación ni experiencia.

·        Aula parroquial y sede definitiva: En el curso 1964-1965, el párroco D. Pablo Bengoetxea cedió una de las aulas de la Casa Parroquial donde impartía catequesis. Ante su inminente derribo, la Junta de Padres —cuyos integrantes tenían tareas en Elai Alai— decidió trasladarse a un piso vacío propiedad de Félix Aranbarri. Finalmente, en octubre de 1967, disponiendo ya Elai Alai de su sede en la calle Santa María, la ikastola comenzó una nueva etapa incorporando a otra andereño, Arantza Elu Mendizabal, esta vez en posesión del título de Magisterio.


jueves, 22 de octubre de 2026

LOS PRIMEROS “MOQUEROS” DE PAPEL NACIERON EN PORTUGALETE




José Manuel López Díez, nos ha facilitado esta noticia que apareció en el Boletín de la Industria y Comercio del Papel, de Madrid en 1908.
Siempre se ha comentado que Juan José Conde-Pelayo, “el médico de los pobres” fue el precursor del uso de los pañuelos de papel y así lo recogieron tanto Indalecio Prieto como su nieta Leonor Tejada.
Decía el primero: “Cuando se le seca la boca, bebe un sorbo de agua y se seca los labios con una cuartilla de papel de las que lleva para ese cometido y para sonarse las narices, forma con ella una bolita y luego de usarla la arroja al suelo. Conde Pelayo se ha adelantado en más de medio siglo a inventar los higiénicos "kleenex".
Por su parte su nieta lo completaba: “Don José había padecido una grave infección de la nariz, y la atribuía al hecho de llevar el pañuelo en el bolsillo. Desde entonces no volvió a usar pañuelo de tela. Encargaba papel de seda a la Papelera Española –de quien era el mejor cliente particular– recortado en hojitas de aproximadamente 14 por 20 centímetros. Siempre llevaba un paquete de estas hojitas... que habían sido previamente desinfectadas en el horno de la cocina de su casa. Y cuando visitaba a algún enfermo, dejaba en la casa un paquete de hojas de papel, con la orden terminante de que el enfermo sólo usara aquellas hojas. Con lo que, cuando alguien iba a visitar a sus enfermos y veía el paquetito de papeles a la cabecera de la cama, era habitual que exclamara: "Ah! su médico es don José, verdad?"
Pues bien, la noticia que hoy recogemos le confiere carácter oficial, pudiendo afirmar que Don José fue el inventor de los actuales pañuelos de papel.


Publicado el 8 de abril 2014




miércoles, 21 de octubre de 2026

PINTURA DE JOAQUÍN PALLARÉS: «MUELLE DE CHURRUCA EN PORTUGALETE» (1901)


Fue en una entrada publicada el 7 de junio de 2011 cuando Dani Docampo rescató esta magnífica obra tras realizar una exhaustiva labor de rastreo en las hemerotecas de la época.

Joaquín Pallarés (1853-1935) es uno de los pintores aragoneses más reconocidos. Se formó, como tantos otros artistas de su generación, en Zaragoza y Madrid, completando posteriormente sus estudios en París y Roma. Entre 1897 y 1906 residió en la capital francesa, donde desarrolló una abundante producción artística que le otorgó un merecido prestigio internacional.

En 1901 visitó Portugalete y plasmó con su pincel esta bella estampa del Muelle Nuevo. La composición destaca por elementos tan singulares como la farola, una mujer con sombrilla portando flores, los pescadores de caña apostados en el muelle y las embarcaciones navegando por la ría.

El cuadro fue empleado para portada de la revista semanal ilustrada La Lectura Dominical en su número del 25 de agosto de 1901, cuyo ejemplar hemos recuperado y aplicado color para la ocasión.

Pallarés obtuvo importantes galardones, como medallas en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1895 y 1900, y su obra se encuentra representada en el Museo de Arte Moderno de Madrid y en destacadas galerías extranjeras.

 


martes, 20 de octubre de 2026

DE LA ESCUELA DOMINICAL AL CENTRO XABIER DE LAS JAVERIANAS


Revisando viejos papeles, hemos encontrado unas cuartillas escritas por Teresa, Mª Jesús y Mª Carmen Carranza en las que nos hablan de la figura de doña Fernanda Carranza y de los Campos y de la impagable labor social y educativa desarrollada en la Villa. La entrada original fue publicada el 21 de noviembre de 2016.

Los aspectos más destacados de este legado se refieren a que Doña Fernanda impulsó la Escuela Dominical, que funcionó inicialmente en una escuela pública hasta que se edificó la casa de pisos aneja a su casa-palacio, en cuyos bajos se instaló una capilla pública. La escuela contaba con un amplio salón con escenario para funciones de fin de curso y un entresuelo habilitado como cocina para impartir clases de economía doméstica.

Esta institución desempeñó un papel fundamental en la alfabetización de numerosas jóvenes de la Villa. Asimismo, organizó excursiones culturales y brindó un apoyo integral a familias sin recursos: ayudaba a regularizar situaciones matrimoniales mediante donativos y ajuares, facilitaba viviendas y sufragaba la dote a aquellas jóvenes con vocación religiosa que lo necesitaban. La escuela mantuvo su actividad hasta el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936.

Las autoras recuerdan la gran serenidad de doña Fernanda quien, durante un registro domiciliario en la contienda, reconoció a uno de los milicianos como hijo de una antigua alumna, saludándole por su nombre e interesándose por su familia, lo que desconcertó al grupo provocando que se marchasen sin concluir el registro. Trágicamente, el 13 de junio de 1937 una bomba destruyó por completo la biblioteca familiar ubicada en el ático de la casa de la Plaza, perdiéndose toda la documentación histórica.

Con el deseo de dar continuidad a su labor educativa, doña Fernanda donó en vida la casa, la casa de pisos y los terrenos que se extendían hasta la Plazuela del Cristo para que se instalasen las Madres Javerianas en 1954. Tras su llegada, la orden religiosa combinó su labor docente con la cesión de espacios para ejercicios espirituales y la recuperación de la Escuela Dominical en los bajos.


lunes, 19 de octubre de 2026

LA CONSTRUCCION DEL ACTUAL BATZOKI: CONSTITUCION DE “GURE KABIJA S.A.”




Esta entrada la firmó Tasio Munárriz el  29 julio 2912 , la ilustramos con la fotografía de la primera década del siglo XX, que sirvió de tarjeta postal a una serie distribuida por la Librería Villar de Bilbao y llevaba por título “Iglesia de los P. Agustinos”. A su derecha se puede ver la parte baja de la calle Nueva antes de construirse el Batzoki. Entre éste solar y el Hotel había una cervecería que  fue ocupada por construir el edificio del Mercado.

    En 1934 se constituyó la sociedad Gure Kabija S.A. como una tapadera del batzoki. Alquilaba su local al Partido Nacionalista Vasco para que, en el caso de que éste fuese ilegalizado y sus bienes incautados, los accionistas no perdiesen la propiedad. Emitió 500 acciones por valor de 250 pesetas cada una. Su consejo de administración estaba compuesto por Luis Ezeiza Zapirain, Eusebio Madariaga Anasagasti, Benedicto Eguskiagirre Babío, Cecilio Alday Larrosa y Eliseo Ijalba Iturralde.
    “Gure Kabija” compró el solar del actual batzoki a las hermanas Berriozabal, hijas del maestro de obras Francisco de Berriozabal, que estaba compuesto por cuatro fincas unidas, una es el solar que todavía está vacío en Coscojales y otra donde antes había existido un horno, tenía una tejabana.
    La inauguración del batzoki se celebró el 15 de setiembre de 1935 meses después de la muerte de uno de sus principales propulsores, Ramón Vicuña. Consistió en varios actos: misa en la Parroquia, concurso de ezpatadantza y aurreskularis en el frontón “La Estrella”, bendición de los locales, banquete oficial, mitin en el frontón por parte de Manuel Irujo y José Antonio Aguirre entre otros y romería con “baile a lo suelto”.
    El edificio lo ocuparon el PNV, ELA-STV, Emakume Abertzale Batza, la Cooperativa de Consumo de Trabajadores Vascos, las clases de euskera de adultos y niños, el grupo de dantzaris e hilanderas, etc.
Entre los que impartieron clases de euskera estaban Inés Zubeldia, Eudoro Isasi, Pedro Basurko y parece ser que también el párroco Angel Chopitea.
    “Gure Kabija” pagó los plazos de 1935 y 1936 de la hipoteca sobre la finca. Los de 1937 y 1938 no se pagaron porque ocurrió la ocupación de Portugalete por parte del ejército rebelde contra la República, aunque “Gure Kabija” no dejó de existir.  El gobierno franquista incautó los locales para implantar la “Casa de España”, pero ésta es otra historia. 
 


domingo, 18 de octubre de 2026

LA EXPLOTACIÓN GANADERA EN PORTUGALETE HACE UN SIGLO


Esta fotografía de Los Hoyos, que ahora presentamos completamente restaurada y a color, nos fue facilitada por José Luis Garaizabal a partir de una reproducción del original de unos dos metros de longitud, propiedad de José Antonio Gutiérrez-Barquín. La entrada original fue publicada el 17 de julio de 2013.

La imagen constituye un auténtico fresco etnográfico que inmortaliza a una familia completa de aquella época —abuelos, hijos y nietas— luciendo sus ropas de domingo, con los hombres ataviados con corbata.

El eje principal de su economía era el ganado vacuno. En la escena también aparecen un burro cargado con las garrafas destinadas a bajar la leche a la Villa y el inseparable perro de la casa.

El propietario sostiene una gallina en la mano, mostrando otra de las facetas de la explotación del caserío, mientras que su hijo empuña una guadaña en recuerdo de las labores agrícolas habituales.

En la foto figuran Ramón Gutiérrez-Barquín Fernández y Jesusa Fernández de Setién y Sainz Aja, ambos naturales de Espinosa, a quienes apodaban «los Pasiegos» por las vacas procedentes de dicha comarca cántabra. A la izquierda aparecen su hijo José —nacido en El Valle (Durañona)—, su esposa Paula Inés Goiri Sertutxa (de Larrabezua) y los niños del matrimonio: Jesusa, Julia y José Ramón (quien fuera aitite de nuestras amigas Miren y Aintzane Pradas).

 


sábado, 17 de octubre de 2026

EL ANTIGUO BARRIO RURAL DE LOS HOYOS



Miren Pradas nos envía un cuadro de la zona portugaluja de Los Hoyos, en el linde con Santurtzi, cuando todavía era un paraje rural donde el ganado pastaba en torno a los caseríos.

Según nos comunica, la obra, que es de propiedad familiar y se encuentra firmada por Mendieta en 1961, plasma el caserío central donde nació y vivió hasta que contrajo matrimonio su aitite, José Ramón Gutiérrez-Barquín Goiri, un lugar donde se dedicaban a la venta de leche y ganado.

Junto a estos caseríos se encontraba antiguamente una pequeña ermita consagrada al Cristo de los Hoyos y a la Virgen de la Guía, cuyos restos de cimientos fueron recordados por los mayores del lugar hasta hace unas décadas. Al terreno inferior se le conocía popularmente como la Campa de la Guía.

Para ayudar a situar hoy en día el emplazamiento exacto de las casas del cuadro —cuya única referencia perenne sigue siendo el característico perfil del monte Serantes—, incorporamos una fotografía tomada hace unos años al inicio de las obras de la actual urbanización de la zona.

Entrada publicada el 16 de enero de 2012.