martes, 9 de junio de 2026

EL "DEPORTE INGLÉS" CONQUISTA LA RÍA: LOS INICIOS DEL WATERPOLO (1913)

 


La historia del deporte en nuestra Villa sumó un hito fundamental en 1913. Mientras el país despertaba a nuevas disciplinas físicas, Portugalete se convertía en el epicentro de un espectáculo acuático sin precedentes: el waterpolo. La revista NOVEDADES, recogía con asombro cómo este "deporte inglés" lograba un brillante éxito de público y participación en nuestras aguas.

El gran artífice de esta aventura fue Eusebio López Mayoral, introductor de esta disciplina en la Villa. Junto a él, un grupo de entusiastas portugalujos —nombres que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva— se lanzaron a la Ría para dar las primeras brazadas competitivas: Ángel y José Mª Babío, José Lafuente, Juan del Campo, Teodoro Guantes, Fortunato Minteguia, Teodoro Basterrechea, Francisco Davalillos, Esteban Bilbao, Miguel Segui, Francisco Aguado, Dario López y Alfredo Hervías. Se organizaron con dos equipos, denominados A y B, para fomentar la competición interna y el entrenamiento.

Los jugadores realizaban sus entrenamientos en la playa, mientras que los partidos oficiales se trasladaban al Muelle Viejo, donde el público podía seguir las jugadas desde la orilla.

Las fotografías capturadas por Amado muestran escenas con porterías artesanales sujetas por postes en plena ría y "sportmen" disputando el balón con el fondo industrial de la época y nuestro Puente Colgante como testigo tras la celebración para acompañar al espectáculo de la cucaña.

Los “matchs” en Portugalete, Bilbao o Plencia, iniciaron la introducción por Bizkaia de este nuevo deporte. Desde sus primeros pasos el equipo, integrado como una de las secciones deportivas del Club Deportivo Portugalete, mantuvo una dura competencia con los del Club Deportivo de Bilbao.

lunes, 8 de junio de 2026

EL DESAPARECIDO PALACIO EPALZA DEL MUELLE NUEVO


En la presentación del ultimo numero de CUADERNOS PORTUGALUJOS, incluí la referencia al palacio de Epalza del Muelle Nuevo, que recordamos como capilla y residencia de los Agustinos, y que no aparecía en dicho ejemplar.

Lo tengo reservado para el próximo, correspondiente a las dos últimas décadas de la dictadura, años 60 y 70, que fue cuando el voraz urbanismo acabó con la mayoría de estos palacetes. Hoy lo recuerdo en esta entrada, recogiendo un resumen de lo que Gorka Pérez de la Peña nos dice de él:

 Tomás José de Epalza compró la cuarta manzana del Muelle Nuevo a Luciano Urizar en 1871 y encargó el proyecto a Francisco Orueta, que lo ejecutó en dos años. Construyó un conjunto con planta en forma de U, en los brazos dispuso dos casas y en el eje una capilla con jardín delantero. Se contraponía el clasicismo austero de las casas al neogoticismo de la capilla.

En el jardín exterior de este monumento tristemente perdido se ubicaban dos fuentes de dragantes de hierro, polícromas, importadas de París.

Tenía en su fachada zaguera un puente de hierro que salvaba el desnivel que había entre la cornisa de Abaro y los arenales donde se edificó el palacio.

Tras cien años de existencia, fue derribada en 1973, conmemorando así su centenario. Fue sustituida por una vulgar construcción que rompió brutalmente con la primitiva disposición y con la alineación global que presentaba el primer tramo del ensanche.

 

domingo, 7 de junio de 2026

ANDRES VITORES GARCÍA, “MATACABRAS”: CARNICERO

 


Siguiendo con las fotos y la información facilitada por
Andrés Vitores Ugarte sobre su abuelo que nos servián para un próximo número de Cuadernos Portugalujos sobre esta saga portugaluja, recogemos hoy otras fotos que nos ha facilitado.

Se refieren todas ellas a Andrés Vitores García, el “matacabras” más conocido, y del que ayer presentamos dos fotos tanto de joven en la mili, como de mayor como le recordamos.

Andrés según demuestran las fotos superiores trabajó en el matadero portugalujo como matarife. La que está junto al veterinario y el aldeano dueño de la vaca, sirvió para un cartel que anunciaba las ferias por Bizkaia patrocinadas por la Caja de Ahorros Vizcaina, mientras en otra foto está con la plantilla del matadero municipal, con su traje negro distintivo de ser el jefe de matarifes.

Este “Matacabras” se casó con una sestaotarra, para enfado de su padre (que se negó a ir a la boda y abrió la carnicería ese día) por considerarla de familia “pobre”. Esta abuela de Andrés, nuestro comunicante, estaba emparentada con la familia de carniceros Revuelta, establecidos también en Portugalete. Por otra parte la hermana de su abuelo, Felisa Vitores, se casó con Alfredo Burgos, también carnicero, en este caso uno de los propietarios importantes de la Villa.

En otra foto nos lo muestra en el mostrador de su carnicería del Mercado de la Plaza, habiendo tenido también otra en Cabieces. Tuvo siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres, por lo que los “matacabras” son muy conocidos, aunque ninguno siguió el oficio relacionado con el ganado.

Recordaremos que de uno de sus hijos, Andrés Vitores Estrada, nos habló Tasio Munárriz, en este blog, al tratar el caso de los batallones de trabajadores durante la posguerra.

Añadimos tambien una foto con un grupo de conocidos portugalujos de la época, con Andrés a la izquierda, Bastida, Sasía, Jandrin… .

Publicado el 11 de diciembre 2012
 



sábado, 6 de junio de 2026

PRIMERAS NOTICIAS DE LA FAMILIA MATACABRAS EN PORTUGALETE

 

De la mano de Andrés Vitores Ugarte quien nos proporciona la información y fondos fotográficos, recogemos otra saga portugaluja, como es la familia Vitores.

Fernando Vitores (La Horra, Burgos, 1848), llegó a la Villa en 1888, de profesión "cortador" o sea carnicero, se estableció en la calle San Roque, y usaba orgulloso el apodo familiar de su pueblo: Matacabras.

La Horra, donde la historia destaca además de sus viñedos, la explotación de ganado, cerdos, ovejas o cabras, es por lo tanto la procedencia de este apodo portugalujo, que guarda parecido con otro de una conocida bodega de ese pueblo: Mataburros.

Establecido en Portugalete, Fernando Vitores mantenía un rebaño de cabras y ovejas en la zona alta, en La Florida, donde recuerda Andrés que se conoció como Alto de la Pastora. El pastor que se lo cuidaba, “Lila”, fue uno de los personajes populares que recogió Cesar Saavedra, y que de procedencia también burgalesa vivía en la calle Coscojales, en uno de cuyos solares vacíos, a mitad de la calle, guardaba el rebaño.

 Fernando introdujo el cerdo negro en Bizkaia y era una figura fundamental en la feria semanal de ganado que se celebraba en la Plazuela del Cristo y que hacia 1895 se trasladó a la plaza de la Ranchería, por lo que durante años fue conocida también como Plaza de los cerdos.

Alguno de los tratantes de las fotos con los cerdos, bien pudiera ser Fernando Vitores, del que no se dispone de fotografía por lo que nos facilita la de su mujer, Vicenta García (también nacida en La Horra) junto a dos de sus cuatro hijos, Concha y Andrés. Con Vicenta vino también a Portugalete su hermano Laureano, maestro de escuela y que antes de emigrar a Argentina, hacia 1920, fue jefe de la policía municipal.

En la próxima entrada hablaremos del “matacabras” más conocido, el carnicero Andrés Vitores García.

 Publicado el 10 de diciembre 2012


viernes, 5 de junio de 2026

PORTUGALETE, OCTUBRE DE 1934: TESTIMONIOS DE UNA REPRESIÓN


Presentamos el nuevo trabajo de investigación de José Manuel López Díez, incorporado a la Biblioteca Digital Portugaluja. Esta obra recupera de forma íntegra un expediente histórico de excepcional valor documental elaborado por el Ayuntamiento de Portugalete en marzo de 1936.

El documento original, titulado "Resultado de la información abierta para conocer los excesos de la represión ejercida en esta villa por la autoridad y sus agentes...", recoge las declaraciones de numerosos vecinos que padecieron detenciones arbitrarias y duros castigos físicos a raíz del movimiento revolucionario de octubre de 1934.

La investigación complementa el expediente municipal con un breve seguimiento biográfico. El autor expone tanto la trayectoria posterior de algunas víctimas durante la Guerra Civil y la dictadura, como la identidad y el historial de los miembros de las fuerzas de orden público denunciados.

Este riguroso análisis documental evidencia las continuidades de ciertas prácticas institucionales y ofrece una perspectiva fundamental para la preservación de la memoria histórica local de la Villa.

Invitamos a acceder al artículo completo y descargar el trabajo de investigación de nuestra Biblioteca Digital (pinchar).

 


jueves, 4 de junio de 2026

FOTOGRAFÍAS PARA LA HISTORIA DE NUESTRO FÚTBOL: EL PORTUGALETE F.C. EN LOS AÑOS 50


Coincidiendo con la celebración de los 18 años de andadura de este blog y la reciente publicación del número 37 de Cuadernos Portugalujos, continuamos rescatando retazos de la memoria gráfica de nuestra Villa. En esta ocasión, el hallazgo proviene de los canales de comunicación digitales, los cuales, a pesar de las lógicas dificultades que a veces nos plantean a quienes pertenecemos a generaciones previas a la informática, nos conectan de forma extraordinaria con los lectores.

En primer lugar, es de justicia obligado comenzar estas líneas con una sincera disculpa pública. Garbiñe Maruri me hizo llegar a través de la página de Facebook las fotografías que hoy ilustran esta entrada. Por un descuido en la revisión de dicha red social —ya que por costumbre me limito a atender el correo electrónico y el servicio de WhatsApp—, no alcancé a verlas en su debido momento. Vayan desde aquí mis disculpas y las hago extensivas a cualquier otra persona que en alguna ocasión nos haya remitido material por esa vía sin haber recibido respuesta. No se ha debido, en ningún caso, a una falta de consideración, sino a las limitaciones propias en el manejo de estas plataformas.

Las imágenes nos trasladan a la década de los años 50 del siglo pasado. Muestran la vida deportiva del Portugalete F.C. en una época de gran arraigo social. Al contrastar la fotografía del plantel con la bibliografía oficial de la historia del Club, constatamos que el equipo retratado en el campo de La Florida probablemente no correspondiese a la formación titular de aquella temporada, motivo por el cual no figura en los registros impresos habituales. Dado que no nos consideramos especialistas en la crónica futbolística, abrimos desde este foro una llamada a la colaboración de los historiadores locales y aficionados.

A pesar de ello, la fisonomía de los protagonistas nos depara sorpresas de interés. Entre el grupo de jóvenes deportistas de la alineación destaca nítidamente la presencia, en su etapa de juventud, de "Pegaso".

Las otras fotografías nos trasladan a un autobús con los seguidores que ya conocíamos (viaje a Laredo 1954), y a una escena de celebración tras la consecución de algún trofeo que los propios jóvenes exhiben con orgullo. La comida de hermandad tiene lugar en el comedor del Hotel, con los ventanales mostrando la silueta del Puente Colgante.

Para catalogar correctamente estas fotos necesitaríamos ayuda y agradeceremos cualquier información que permita identificar a los integrantes que aparecen tanto en el terreno de juego como en la celebración. La historia de Portugalete se construye, día a día, gracias a la memoria compartida de sus vecinos.

 

 

 

miércoles, 3 de junio de 2026

LOS TILOS DEL CAMPO DE LA IGLESIA

 


María Díaz de Haro, al fundar la Villa, mandó construir una iglesia en honor a la Virgen María. Para ello se eligió el lugar más elevado, donde se levantó un pequeño templo de fábrica sencilla y cubierta de madera. Aunque la basílica actual es posterior, se ubicó en el mismo sitio, y su muro de contención formaba parte de la propia muralla.

Esta posición elevada constituía una excelente atalaya; un punto estratégico desde donde divisar el mar y la costa más próxima. En las poblaciones costeras era de vital importancia contar con esta perspectiva para anticipar los peligros o vislumbrar las oportunidades que llegaban desde el mar. Mucho más recientemente, en 1978, con la edificación de la biblioteca adosada al murallón del Campo de la Iglesia, se creó el mirador que hoy disfrutamos.

Es precisamente en este espacio, frente a la portada lateral de la basílica, donde se sitúan estos tilos. Todos ellos son ejemplares magníficos, aunque uno destaca especialmente por su porte y gran magnitud.

En esta época del año, además de observar sus hojas grandes, aromáticas y con su característica forma de corazón, podemos disfrutar de sus flores. Son muy aromáticas, sumamente visitadas por las abejas y bien conocidas por sus propiedades medicinales y tranquilizantes.

En cualquier caso, no hace falta preparar una infusión de tila para relajarse: basta con detenerse un instante junto a ellos, escuchar el sutil murmullo de sus hojas y percibir su aroma.

Joseba Martínez