lunes, 29 de junio de 2026

1910: EL GRAN CONCURSO REGIONAL DE BANDAS Y ORFEONES EN PORTUGALETE

 



Ni el cine incipiente ni los fuegos artificiales de Eustaquio Astondoa pudieron frenar la pasión musical de los portugalujos en aquel verano de 1910. Un hito histórico que marcó la crónica cultural de nuestra Villa.

La idea nació de los vecinos Domingo L. Davalillo, José Ormazabal y Luis Jáuregui, quienes propusieron al Ayuntamiento la celebración de un certamen que pusiera a Portugalete en el centro del mapa musical regional. El Consistorio aceptó el reto, aprobando un presupuesto total de 4.850 pesetas, una cifra considerable para la época.

El escenario elegido fue el Frontón La Estrella, donde se alquilaron 1.000 sillas para mayor comodidad del público. El Ferrocarril de Bilbao a Portugalete incluso habilitó servicios especiales nocturnos para facilitar el regreso de los asistentes.

Centrándonos en el concurso de bandas el jurado estuvo compuesto por figuras de renombre como Aureliano Valle, Pedro Sáinz de Urabain, Marcelino Amenabar y Pedro Lizarraga, y las Bandas participantes fueron: Banda de la Fábrica de Dinamita de Galdácano: 40 ejecutantes, dirigida por Domingo Eguileor. Banda Municipal de Sestao: 30 ejecutantes, dirigida por Manuel Gainza. Banda Municipal de Guecho: 32 ejecutantes, dirigida por J. Domingo Echaveguren.

Tras una intensa competición, el primer premio de ejecución fue adjudicado a la Banda de Galdácano. El segundo premio fue compartido entre las bandas de Sestao y Guecho, mientras que el "Premio de Honor" se repartió en partes iguales entre las de Sestao y Galdácano, quedando el tercer premio de honor para Guecho.

Como curiosidad técnica, la obra obligada fue Pallas, de Gabriel Parés, aunque posteriormente fue sustituida por Le Roman d'Elvire, de Thomas.

Aquella jornada de septiembre de 1910 terminó con un gran ambiente festivo en la Villa, celebrando el éxito de una organización que no escatimó en medios para el disfrute de los portugalujos.

Las fotografias que encabezan esta entrada nos muestran el ambiente en el frontón de La Estrella, así como la entrada al mismo con su estandarte de la banda de Galdacano.


domingo, 28 de junio de 2026

LA CUCAÑA Y LA CAZA DE PATOS EN EL PROGRAMA DE FESTEJOS DE 1905






Continuamos con el programa de festejos del día de la Patrona de 1905, que aparece recogido y escrito a mano en el AHMP referencia C 173 N1.
Los actos de la tarde se centran en la cucaña y caza de patos en la ría, por lo que ilustramos la entrada con fotos de aquellos años de hace un siglo:

A las cinco, cucaña horizontal con premio para el que coja la bandera colocada en su extremo y a continuación caza de patos a nado.
En la cucaña es condición alcanzarla en pie, siendo nulo y además se castigará con rigor a quien pretenda alcanzarla de otro modo. Del mismo modo los patos deben ser cogidos a nado, siendo prohibido cogerlos desde los botes ni que estos estorben a los nadadores.
Durante todos estos festejos y el resto de la tarde y noche, la Banda de Música se situará en el kiosco de la plaza.
Por la noche gran iluminación eléctrica y a las nueve de la noche se quemarán fuegos artificiales del Sr. Sanchez de Corella.

Publicado el 19 de julio 2012

sábado, 27 de junio de 2026

NORMAS DE MORALIDAD EN LOS FESTEJOS DE LA RIA DE HACE UN SIGLO




Volviendo sobre la cucaña y caza de patos, recogemos hoy un acuerdo del 1º de agosto de 1912, entre el Alcalde y la autoridad local de marina que decía lo siguiente:

Queda prohibido durante los festejos en la Ría:
1º Practicar los ejercicios de la cucaña y caza de patos y natación sin que el traje de baño sea lo suficientemente grueso y cubra todo el cuerpo de las personas mayores de 12 años; pudiendo las menores de esta edad usarle desde la cintura a las rodillas.
2º Apoderarse de los patos desde las embarcaciones y lanzarse de las mismas para perseguirlos o cazarlos al aproximarse aquellos a éstas.
3º Transitar ni pasar por los Muelles y Plaza de esta Villa en traje de baño; debiendo todos desnudarse y vestirse en el mismo remolcador, en punto retirado del público o en embarcaciones distanciadas del muelle para que no desdiga de la moral.

Las fotografías corresponden a 1910, la superior y a unos años antes, hacia 1903, la inferior con el remolcador de ruedas en este caso.

Publicado el 23 julio 2012

viernes, 26 de junio de 2026

AYER Y HOY. EL PALACIO GANDARIAS Y LA "CASA DEL MILLÓN", CRÓNICA DE UN EXPOLIO URBANÍSTICO

 


La fisonomía del Muelle Nuevo sufrió, a finales del franquismo, una de las transformaciones más agresivas e irreversibles de su historia. La sustitución del deslumbrante Palacio Gandarias por un imponente bloque de viviendas es el reflejo de una época en la que la especulación inmobiliaria primó sobre la conservación del patrimonio histórico y arquitectónico jarrillero.

1917: El esplendor del Palacio Gandarias obra de Pedro Guimón estilo Segundo Imperio.

A principios del siglo XX, la burguesía industrial eligió Portugalete para levantar residencias de una calidad arquitectónica excepcional. El Palacio Gandarias, construido en un punto privilegiado sobre El Abra frente a la playa, rematando las edificaciones del muelle nuevo, destacaba por su porte señorial con un magnífico jardín que oxigenaba la primera línea del muelle. Aquella estampa de 1917 representaba el apogeo de un urbanismo equilibrado y elegante.

1967: La agresión del desarrollismo inmobiliario.

Cincuenta años después, en pleno auge del desarrollismo de los años sesenta, el palacio y sus jardines fueron sentenciados a la demolición, al igual que otros recordados como el de Chavarri o el de la familia Epalza con su capilla. El beneficio económico inmediato dictó la destrucción de estas joyas patrimoniales para aprovechar al máximo la edificabilidad del terreno.

En su lugar, se levantó un bloque de pisos de gran altura que rompía de forma drástica con la escala y la estética de la zona. Aquella promoción se convirtió en un símbolo de la exclusividad de la época, publicitándose de la siguiente manera:

PORTUGALETE Sobre El Abra, junto al parque. Hall, 10 habitaciones, servicios, dos baños, terraza. Totalmente amueblado. Superficie: PRECIO: 1.000.000 de pesetas

El impacto social: La "Casa del millón"

La desorbitada cifra de venta para la época no pasó desapercibida y el ingenio popular no tardó en bautizar al nuevo edificio como "La casa del millón", un sobrenombre que encerraba tanto asombro ante semejante coste como una crítica implícita a la elitización del espacio público y a la pérdida irreparable del palacio desaparecido.

Esta comparativa fotográfica pone en evidencia la impunidad con la que operó la actividad inmobiliaria de aquellos últimos años del franquismo, un período oscuro para el patrimonio jarrillero en el que la piqueta borró de un plumazo parte de nuestra identidad histórica a cambio de cemento y rentabilidad financiera.

 



jueves, 25 de junio de 2026

MANUEL MELÉNDEZ URIOS, 1857-1910. FUNDADOR DE LA BANDA EUTERPE

 

Enportugalete.com nos ofrece este mes esta ficha de otro personaje portugalujo y que lleva por numero el 191: 

Hijo de militar, nació en Jaca donde un hermano fue Gobernador Militar. Llegó a la Villa con motivo de la guerra carlista en la banda de música del batallón Franco de Nouvilles y Barbastro, alojado en el Cuartelón del Cristo y tras la guerra se quedó en la Villa dedicándose al comercio. Creó una familia numerosa en la que destacaron Manuel que fue teniente alcalde y Alfredo pionero del waterpolo local.

Gran amante de la música era un buen guitarrista, y en 1880 recogiendo la necesidad popular de tener una banda de música propia, constituyó la banda Euterpe, incluyendo licenciados de la guerra, y en 1884 crea la Sociedad Filarmónica Euterpe, que tras esporádicas actuaciones consiguió que en 1891 el Ayuntamiento los contratase para actuar en las procesiones de Semana Santa y amenizar bailes de festivos y jueves.

Al llegar al siglo XX disfrutaban ya de un merecido prestigio, aunque existían también en la Villa otros grupos como la Orquesta de Santa Cecilia o la Sociedad Filarmónica. En 1901 tuvo 65 actuaciones entre procesiones, y en la Plaza, en donde interpretaban, sobre todo los bailables de la época, algunas obras suyas, como pasodobles, habaneras, mazurcas, valses y polcas, rematando siempre la fiesta a base de la jota y la porrusalda de gran arraigo en la Villa. Entre las obras compuestas por él se encuentran una Marcha Fúnebre y la pieza titulada El abanico.

También formó parte en 1887 del Orfeón Unión Musical que dirigiera el maestro Pedro Lizarraga.

En 1905 la banda se fue desmembrando y terminó disolviéndose lo que obligó al Ayuntamiento a llenar su hueco creando la Banda Municipal de Música en 1906.

 

 

miércoles, 24 de junio de 2026

COMERCIOS DE TODA LA VIDA: LA TIENDA DE DORA

 



Ofrecemos hoy una nueva aportación de Aitor González Gato dentro de su serie sobre los establecimientos antiguos de nuestra Villa que viene recogiendo en facebook. Nos traslada una crónica que despertará profundos sentimientos nostálgicos a todos aquellos que, en su infancia, asistieron al colegio Virgen de la Guía:


Vaya por delante mi agradecimiento a Virginia García Cibrián, hija de los antiguos dueños de la tienda de la que hoy hablamos, quien ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros sus recuerdos y sus fotos (y con quien por cierto en los 80 compartí aula en el colegio Virgen de la Guía).

En frente de este colegio, junto al n.º 7 de la calle Axular, estuvo la llamada popularmente, pues no tenía nombre oficial, “tienda de Dora” (hace décadas esto era muy común, cuando las tiendas carecían de carteles que las anunciaran y simplemente eran llamadas por el nombre de las personas que las regentaban, la mayoría de las veces una mujer).

Dora Cibrián nació en Carazo de la Sierra, provincia de Burgos, y su marido Lucio García en Barbadillo de Herreros, de la misma provincia. Como muchos miles de inmigrantes, ambos llegaron a Vizcaya en busca de una vida mejor. Primero llegó Lucio, instalándose en Baracaldo en 1950, donde trabajaba en La Naval. En 1955 llegó Dora, y tras trasladarse a Portugalete en 1962, diez años después abrieron la tienda, en 1972. Allí Dora y sus hijas Montse y Susana (“Susi”), pasaban todo el día, y para que pudieran descansar, después de su trabajo en La Naval Lucio las sustituía por las tardes hasta el cierre. En la tienda se vendía de todo: productos de limpieza, alimentación, periódicos, libros, muñecos, bollería, helados (entre ellos los famosos “cubitos” y “jariguais”); además de ello, había máquinas de petacos y de “marcianos”. En navidades también vendían petardos, cohetes, serpentinas, etc.

Para aumentar las ventas de la tienda, aprovechaban que la chavalería salía al patio de recreo del adyacente colegio Virgen de la Guía, y una de las hijas de Dora y Lucio, “Susi”, iba con un carro de madera hecho por el mismo Lucio vendiendo bollería, chuches y algunos productos de librería (entre las varias imágenes que nos ha cedido Virginia publicamos una simpática foto de hacia 1980 en que se ve a su hermana Susana con el mencionado carrito junto a la valla del colegio Virgen de la Guía, vendiendo algún producto a los alumnos; el resto de las fotos de la tienda también son de hacia 1979-1982).

Asunto curioso por destacar, es que en esa tienda se fundó el grupo de danzas vascas Beltzako Taldea, conformado por los chicos y chicas que solían frecuentar el local. Bailaban en las fiestas portugalujas y en los pueblos de alrededor y ganaron varios premios (estamos preparando un futuro artículo sobre este grupo de baile). Dora y Lucio, muy apreciados por su trabajo en la tienda, dejaron de regentarla en 1982, traspasándola a otras personas.

Personalmente llegué a conocer esta tienda ya en manos de sus últimos dueños, si bien apenas conservo recuerdos de ella, pues era muy niño: recuerdo el mostrador, lo pequeña que era, que también vendía tabaco, y las máquinas “de marcianos” y de petacos. Era muy frecuentada por los alumnos adolescentes de la Virgen de la Guía. El local cerró sus puertas definitivamente hacia 1991.

martes, 23 de junio de 2026

UN PASEO POR EL TIEMPO: LOS JARDINES DE LA TORRE SALAZAR

 



Observar nuestro entorno con mirada histórica siempre depara sorpresas. A menudo pasamos por lugares que creemos conocer a la perfección sin sospechar cuántas capas de historia albergan bajo su apariencia actual. Hoy proponemos un ejercicio visual de "Ayer y Hoy" centrado en uno de los rincones más emblemáticos de la Villa: los jardines de la Casa-Torre de Salazar.

Si comparamos las dos imágenes que encabezan esta entrada, el primer cambio que salta a la vista —más allá del color y la notable rehabilitación de las fachadas del fondo— se encuentra en el ángulo inferior izquierdo de los jardines.

En la actualidad los visitantes y jarrilleros disponen de un entorno apacible presidido por la estatua de bronce del cronista Lope García de Salazar, mirando hacia la torre de su linaje, donde nuestro amigo Mario del ESTATXA ha colocado unas mesas desde donde degustar un mojito o un refresco disfrutando del lugar. Sin embargo, si retrocedemos unas décadas en el tiempo descubriremos que el monumento que ocupaba ese mismo espacio era radicalmente distinto: un conjunto escultórico de piedra, de estética sobria, dedicado a los Caídos de la Guerra Civil.

La historia de aquel monumento a los caídos que se aprecia en la otra foto estuvo plagada de retrasos y un presupuesto disparado. El proyecto comenzó a finales de 1965 bajo la alcaldía de José Manuel Esparza, quien encargó al escultor Jesús Torre una obra estilizada para sustituir al deteriorado monolito anterior.

Aunque el precio inicial se fijó en 150.000 pesetas, la desidia del artista y las "dificultades de última hora" con las figuras civiles retrasaron la entrega más de siete años. El Ayuntamiento llegó a fijar multas de 500 pesetas diarias por las demoras e incluyó en el monolito una frase del testamento de José Antonio Primo de Rivera: “Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles”.

Finalmente se inauguró el 14 de julio de 1973. La larga espera duplicó con creces el coste original de la obra, alcanzando un desembolso final de 375.000 pesetas para las arcas municipales.

Por otro lado, al mirar el edificio de la derecha también conviene hacer una puntualización histórica fundamental. Tras ser incendiada durante la revolución de octubre de 1934, la Casa-Torre Salazar quedó en ruinas, siendo reconstruida externamente en 1958 por el arquitecto Joaquín de Yrízar con un marcado aspecto de castillo medieval almenado, y finalmente en 2003 fue adquirido por el Ayuntamiento que lo transformó interiormente, abriendo sus puertas como el actual museo y durante un tiempo restaurante. 

La próxima vez que descanséis en los jardines junto a Lope García de Salazar, recordad que hace no tanto tiempo, se levantaba allí un monolito de piedra que costó siete años de disputas, anécdotas y un sinfín de pesetas de la época. ¡La historia de Portugalete siempre viva en sus calles!

La foto actual tambien nos muestra, tapando casi totalmente la torre de Salazar el retoño del arbol de Gernika, de casi dos decadas de vida, que en su día plantó el ELAI ALAI .