martes, 19 de mayo de 2026

HISTORIA DEL HOTEL Nº 6: REINAUGURACIÓN DEL HOTEL EN 1902

  


En la historia del Puente Colgante Boutique Hotel, han sido varios los momentos en que tras las guerras civiles o el incendio del siglo XX se han celebrado reinauguraciones. Hoy recordamos la que con mayor solemnidad tuvo lugar en 1902 a la vuelta de Cuba de su dueño.

MANUEL CALVO, regresó en 1898 instalándose en la zona del edificio que tenía reservada, “la parte mejor si no la mayor de la casa”. Venía acompañado de sus dos ahijadas y sirvientas morenas Jacinta y Salomé, y su fiel mayordomo de origen alavés Fidel Galtier. Establecido aquí recibía numerosas visitas de personajes importantes destacando sobre todo el marqués de Comillas, Claudio López Bru, hijo de su amigo y compañero Antonio López, a quien Manuel Calvo quería como a hijo suyo, y a quien dejaría como principal heredero y Francisco Romero Robledo, que fuera presidente del Congreso.

Como el Hotel tenía ya 30 años, no quiso hacer una reforma, sino que decidió “instalarlo nuevamente por completo, resultando un edificio de primera clase”. Según las crónicas de la época, “constaba de sala buffet y comedores para 150 cubiertos y 41 habitaciones aparte de las dependencias, todo amueblado con exquisito gusto y con gran lujo, estando el servicio montado como en los primeros de su clase”.

A la inauguración solemne, el domingo 1 de junio de 1902 con el nombre de HOTEL PORTUGALETE, asistieron autoridades políticas, como el Gobernador, Fernando Carranza, vicepresidente de la Diputación, así como los representantes de la prensa. Como al final Calvo no pudo estar presente los asistentes le enviaron un telegrama de felicitación.

La prestigiosa firma fotográfica Laurent inundó entonces el mercado con la postal que reflejaba la unión del PUENTE COLGANTE con el HOTEL que un siglo después, en la reinauguración de 2002, se oficializó en el actual nombre de PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL.

lunes, 18 de mayo de 2026

MANUEL LAFITA BABÍO (1900-1986) MÉDICO

 

El periódico enportugalete.com nos ha ofrecido la ficha de este portugalujo, que localizamos en la Memoria, Hospital San Juan de Dios de Santurtzi: 100 años cuidando de los «vizcaínos dolientes»:

 Como su hermano menor, Felipe, sus raíces portugalujas se establecieron en la Villa con la llegada en 1849 de su abuelo, un marino gallego, Jacobo Babío Amor que se casó aquí con Dominica Osteocoechea. Así mismo su madre Felipa, se casó a su vez con Isidoro Lafita un marino de Plentzia y vivían en el Muelle Viejo, hasta que tras nacer su hermano y morir ella unos años después se trasladaron a Santurtzi. Fue enviado a estudiar medicina a Valladolid y tras finalizar sus estudios se licenció en 1924.

Casado con Belmira Gorostiza de la Fuente, en 1927 fundó el Laboratorio Lafita de análisis clínicos en Bilbao. Obtuvo la plaza de especialista en análisis clínicos del Instituto Provincial de Higiene, encargado de las campañas de vacunación, higiene y desinfección de todo el territorio vizcaíno.

Asimismo, estuvo entre los fundadores del Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ). Cuando la gran mayoría de los médicos se oponía a su creación, Manuel Lafita fue uno de los que en 1934 aportaron el primer capital al Igualatorio Quirúrgico y de Especialidades, precursor del IMQ fundado en 1943. Fue vicepresidente de la Junta del Colegio de Médicos de Bizkaia de 1935 a 1936, que funcionó con el permiso del Gobierno republicano, pero sin el beneplácito del Colegio.

Durante la Guerra Civil fue movilizado por la sanidad militar del Gobierno vasco y ejerció en el Hospital San Juan de Dios, con el que ya colaboraba de forma altruista como jefe del laboratorio desde su inauguración en 1924. Terminada la guerra, mantuvo su plaza de epidemiólogo en la que entonces pasó a llamarse Jefatura Provincial de Sanidad.

En 1952 sería galardonado con la Orden Civil de Sanidad, vivía en Santurtzi y atendió el laboratorio hasta su transformación en clínica general en 1968.

domingo, 17 de mayo de 2026

JUEGOS INFANTILES DE POSGUERRA

 


El 26 de diciembre de 2008 anunciamos con esta entrada un artículo que luego publicaríamos en el nº 13 de CUADERNO PORTUGALUJOS con recuerdos de la posguerra: El ingenio y el riesgo en los juegos infantiles. 

Evocar la infancia en los años de la guerra y la posguerra es navegar entre recuerdos de hambre, racionamiento y frío. Sin embargo, como bien relata nuestro recordado amigo Marcos Merino Martínez, la necesidad agudizaba el ingenio. A falta de juguetes comerciales, la calle del Ojillo (su calle) se convertía en un escenario de creatividad pura donde el "pasarlo bien" era un acto de resistencia.
   Juguetes nacidos de la nada.
   En aquellos veranos interminables, la escasez de dinero obligaba a inventar. Los juegos más comunes se construían con lo que se tenía a mano:
   Las chapas y el champlón: utilizando tapones de botellas o madera.
   La goitibera: fabricada artesanalmente con tres pequeños rodamientos.

   Pelotas de papel o lana: cosidas o amarradas con cordel para jugar en los pórticos de las iglesias.
   Habilidades naturales: desde aprender a nadar en el Muelle Viejo usando vejigas de res como flotadores, hasta fabricar cerbatanas con cañas y agujas.
   La picaresca y las "venganzas" infantiles.
   El relato nos traslada también a las travesuras en los portales durante el invierno. Era común el uso de hilos amarrados a las aldabas de las puertas para gastar bromas a los vecinos, o el uso de botes de hojalata estratégicamente colocados para recibir a los inquilinos con sorpresas poco agradables.
   El peligro a la vuelta de la esquina.
Lamentablemente, la posguerra también dejó una huella trágica. El acceso a materiales peligrosos, como restos de pólvora, proyectiles abandonados o incluso explosivos reales confundidos con juguetes, transformó en ocasiones la diversión en tragedia. Marcos recuerda con tristeza accidentes mortales provocados por armas artesanales o granadas olvidadas que marcaron para siempre a las familias de la calle.

Estos recuerdos, que hoy parecen lejanos, forman parte de nuestra memoria colectiva. Son el testimonio de una generación que aprendió a jugar entre las grietas de una época difícil, donde la frontera entre la diversión y el peligro era, a menudo, demasiado delgada.

sábado, 16 de mayo de 2026

PORTUGALETE HACIA 1953



En muchas casas portugalujas se suelen conservar viejos recortes de prensa con noticias de la Villa, a veces sin fecha ni referencia alguna. Corrientemente, el cambio generacional hace que el interés por la noticia o imagen recogida en esos viejos papeles desaparezca totalmente acabando en la basura.
Esto ocurre frecuentemente con viejas fotografías guardadas por los padres y que a los hijos, al desaparecer aquellos, no les interesan o les estorban.
La foto que presentamos es un ejemplo de ello. Una amarillenta hoja de periódico, al parecer madrileño (estilo ABC), sin fecha ni cabecera, con un artículo de Luis de Castresana sobre El bocho, y con un pie de foto donde indica algo ya tradicional: Vista aérea de Bilbao.
Se señala que la foto pertenece a la serie “España desde el aire” realizada por Trabajos Aéreos y Fotogramétricos.
La mala calidad del papel, en aquellos años de posguerra, dificulta la reproducción, pero es lo que hay, y solamente con los medios informaticos hemos conseguido mejorar la foto y así lo presentamos ahora en 2026.
Para fijar la fecha, cada uno se centrará en detalles concretos. Nosotros hemos utilizado dos: No se habían comenzado las obras del Grupo Miramar tras la iglesia, que se empezaron, según el libro de Mª Mar Domingo, Construyendo Portugalete…., en 1953 y en ese año la obra del Colegio Santa María estaba terminándose.

Publicado el 8 de mayo 2012

viernes, 15 de mayo de 2026

HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA: EL HEROICO RESCATE DEL ALCALDE DE BILBAO EN 1862

 



Aunque el tema ya lo hemos recogido en otra entrada hoy ofrecemos este recorte de prensa que se nos envía que corresponde a La Gaceta del Norte del 15 de agosto de 1962, recogiendo un articulo del entonces archivero Municipal de Bilbao Manuel Basas.

Nos recuerda que aunque nuestra historia esta forjada por marinos y comerciantes, pocos relatos capturan la nobleza humana de sus dirigentes como el ocurrido el 4 de agosto de 1862. En aquella fecha, lo que comenzó como un tranquilo paseo de verano se transformó en una gesta de valor que hoy, más de un siglo después.

El suceso tuvo lugar en «La Peñota», y para contextualizar visualmente este relato, contamos con las litografías de Pedro Pérez de Castro (1823-1902), un destacado pintor y militar español cuya obra es fundamental para entender el paisaje urbano y natural del siglo XIX. Pérez de Castro destacó por su precisión en la captación de ambientes costeros y arquitectónicos, dejando un legado iconográfico imprescindible de la costa vasca. Sus grabados de La Peñota y la torre del piloto no solo poseen un alto valor artístico por su manejo de la luz y la atmósfera romántica, sino que sirven como un documento histórico fiel del entorno geográfico

Basas nos relata un rescate contra la corriente. Aquel lunes de agosto, tres figuras destacadas de la Villa paseaban por el muelle: don José de Landecho, don Luciano de Urizar y el entonces alcalde de Bilbao, don Mariano de Larrínaga. Al advertir los gritos de auxilio de dos jóvenes que eran arrastradas por el mar, Larrínaga no vaciló.

A pesar de vestir de etiqueta (levita y bombín) y de padecer una dolencia física que le aquejaba, el alcalde se despojó de sus prendas exteriores y se lanzó al agua. Según las crónicas, nadó velozmente para alcanzar a la primera joven y ponerla a salvo en las rocas. Sin detenerse a recuperar el aliento, volvió a arrojarse al mar para rescatar a la segunda muchacha, quien ya desaparecía bajo las olas, logrando extraerla con la ayuda del marinero Rodríguez.

Las jóvenes rescatadas pertenecían a dos apellidos fundamentales del Bilbao ochocentista, la familia Barañano, vinculada al comercio y la industria del tabaco, representaba a la burguesía que impulsaba el crecimiento de la Villa. y la familia Rotaeche, conocidos industriales y comerciantes cuya presencia en la vida social bilbaína era constante.

El impacto del suceso fue tal que el 11 de agosto de 1862, el teniente de alcalde Rafael de Uhagón llevó el asunto ante la asamblea de regidores. A pesar de la propia "repugnancia" de Larrínaga a ser homenajeado, el Ayuntamiento bilbaíno decidió por unanimidad dejar constancia oficial de su «rasgo de abnegación y sacrificio en favor de la Humanidad».


jueves, 14 de mayo de 2026

VISTA DE LAS REGATAS EN EL ABRA DESDE EL ALTO DE KANPANZAR



Tras las vistas de ayer, vuelvo con otra foto tomada desde el alto de Kanpanzar, con publico presenciando las regatas que se celebraban en el Abra en la zona de Las Arenas.

Durante las tres primeras décadas del siglo XX se tiene constancia de la celebración de regatas de traineras, bateles o botes de pesca en el campo de regatas situado al resguardo de la mojijonera de Las Arenas con balizas junto a la playa y en las cercanías del contramuelle de Arriluze. Le añadimos el encabezamiento de uno de los programas de las regatas de aquellos años.

Consultando a José Luis Garaizabal, nos apunta que ya está construida la clínica de San Juan de Dios (1924), ha desaparecido Villa Leode (1945) y el inmenso muro que construyó su vecino Lucas Urquijo (1911), ya está concluido el muelle Evaristo Churruca sobre la mojijonera, y se aprecia la torre de la nueva iglesia de Las Mercedes (1944). Las Arenas, Neguri y Algorta siguen creciendo, pero conservando el arbolado sobre las antiguas dunas, hermoseando los chalés, mansiones y palacetes.

Nos completa además la entrada con la fotografía inferior que muestra una regata de bateles en el campo de regateo de Las Arenas, al fondo la “bonita aldea” con sus palacetes sobre el acantilado y el núcleo urbano bajo la protección del Serantes.

Dicha regata se celebró el domingo 29 de Julio de 1934 y participaron Santurce, Luchana, Algorta y los Raspas del Embarcadero según informaba “La tarde”, y recogida por Karla Llanos en su blog “Memorias de Getxo”.

Como podemos apreciar, muchos botes jalonaban también el campo de regateo, destacando la lancha o barco donde estaría situado el jurado y los miembros de la organización que solía correr a cargo del Marítimo del Abra.

Destaca por su poca longitud el muelle de la mojijonera, aunque la escollera iba avanzando hacia El Abra.

miércoles, 13 de mayo de 2026

DOS VISTAS PANORAMICAS DEL PORTUGALETE DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

 


Van a hacer casi tres décadas que publicamos el tomo de la colección El Mareómetro dedicado a Recuerdos de Portugalete, de José Mª Areilza, del que hoy recordamos estas dos fotografías que ilustraban su texto, aunque con una oscura calidad que ahora solventamos recurriendo a la informática.

La primera de ellas enfoca al Abra y la parte de Santurtzi, con dos simpáticos personajes observándolo desde el alto de Kanpanzar, un hombre y un niño con su sombrero, y la segunda mirando hacia Bilbao con el centro de la Villa.

El autor nos recordaba que “toda la antigua cornisa estaba cubierta de fincas con frondoso arbolado, separadas por altas y feas tapias de mampostería y señalando entre ellas una que levantó Lucas Urquijo que tenía cerca de 10 metros de altura que debió ser un “tour de forcé” ingenieril de hormigón armado de su tiempo”.

Dicho muro se aprecia perfectamente junto al actual palacio de Oriol, y observamos que el hospital de San Juan de Dios, construido en 1924 todavía no existía.

Siguiendo hacia la derecha nos encontramos con El Saltillo y El Salto, en que vivía el autor, que recordaba que por el jardín de este ultimo “corrían las aguas subterráneas que acababan en cascada de cola de caballo por el acantilado, de donde venia el nombre de El Salto”. Enfrente de ellos, en su parte superior, estaba el chalé de Butrón donde recordaba tambien que en su lagar se pisaban los racimos de uva con la que obtenía el txakoli de la casa.

En la segunda foto con el edificio del Hospital Asilo a la derecha, nos llama también la atención la existencia de viñas restos de una época de tradición txakolinera.