jueves, 5 de marzo de 2026

EL PORTUGALETE DEL AYER: NUESTRO PATRIMONIO VISUAL

 




Presentamos estos documentos gráficos de nuestra Villa, que creemos pertenecientes a las primeras décadas del siglo XX. Las tres primeras fotografías pertenecen a Mariangeles Urioste y cuyo contexto exacto aún está por determinar, pero pueden revelar detalles de la identidad social de la época:
En la primera un grupo numeroso de jóvenes con indumentaria variada; destacan los jerséis de punto, gorras de plato de estilo marinero y brazaletes de luto en algunos integrantes. Quizás los del gorro, se llamaban lepantos, fueran cadetes de algún buque escuela que llegó a la Villa.

Las otras dos fotos con jóvenes delante de una pantalla, unos de blanco y los otros cinco con trajes oscuros, uno con blusa, y pañuelos, reflejo del ambiente festivo.

Las dos terceras las encontramos en los fondos fotográficos de los Amigos de Zubeldia, la de la izquierda, delante de una pantalla de fotógrafo de feria, que quizás en las anteriores no se aprecia por haber desaparecido al aclarar la foto o por el tiempo, se cita a Paco, Pedro y Edu Garaizabal además de Dines Miguel, mientras la de la derecha se nos señala que corresponden a las fiestas de Santa Lucia en Sanfuentes en 1926, ambas de los fondos de la familia Garaizabal.

José Luis Garaizabal nos apunta que, en una de las fotos de Maricarmen, por la flor o escarapela de los cinco, es posible que fuesen o viniesen de la citada romería o de otra de los alrededores y que fuese habitual colocarse el adorno como contribución a los gastos de la romería, mientras que en los de blanco uno de ellos agarra un garrafón de vino.

El objetivo de compartir estas fotografías es rescatar del anonimato a sus protagonistas. La identificación de un rostro o un uniforme es clave para reconstruir nuestra historia local. Si reconoces a alguno o dispones de datos sobre el origen de estas fotos, tu ayuda es de gran valor para el archivo histórico.

 


miércoles, 4 de marzo de 2026

ASOCIACION VASCO NAVARRA DE BENEFICENCIA DE LA HABANA DEL SIGLO XIX

  

En 1877 se creó la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia de la Habana cuyo objetivo principal era ejercer la caridad y el socorro mutuo para ayudar a los “vascongados y navarros” que se encontraran en situación de necesidad en Cuba.

Entre los fundadores había personas de una posición económico-social destacada, la mayoría eran vizcaínos (más del 50% en 1890), reflejo de la fuerte presencia de emigrantes de esta provincia en la élite comercial y administrativa de La Habana.

La participación de Manuel Calvo y Aguirre en su fundación fue de carácter institucional y estratégico, formando parte del núcleo duro que oficializó la institución y tras las reuniones preparatorias en el Casino Español de La Habana, y aunque le gustó siempre actuar en la sombra fue elegido Vocal de la Junta Directiva liderada por Joaquín Calbetón (Presidente) y Francisco Durañona (Vicepresidente).

Como patrono y gestor inicial, aportó el peso de la oligarquía vizcaína para asegurar que la sociedad pudiera "socorrer a cuantos vascongados y navarros necesitaran el auxilio de la misma", aunque posteriormente, en el ejercicio de 1895-96, fue proclamado como Presidente Honorario.

A su sombra estuvieron también tanto Manuel Otaduy y Ruiz, su administrador y que representó sus intereses en la isla a su regreso a Portugalete, y que llegó a ocupar en 1902 la presidencia de Asociación de la que luego seguiría hasta su muerte, como presidente de Honor, y su sobrino Faustino Diez Gaviño, que desde su llegada fue miembro casi permanente de la Junta Directiva dirigiendo su órgano oficial el Laurak-bat, semanario fundado y dirigido por él dedicado a la colonia vasca.

En la primera junta de la Asociación en 1877 figuró como hemos visto de primer vicepresidente Francisco de Durañona. Con el Archivo Histórico Municipal cerrado y a falta del grupo de investigadores colaboradores de las ultimas décadas, recurrimos a Internet que nos lo señalan como también portugalujo.

Con todas las reservas, recojo lo que encuentro:

Francisco de Durañona y Cuadra (c. 1835 – c. 1900), nació en Portugalete, en el seno de una familia vinculada a la burguesía comercial y marítima. Como muchos jóvenes de su estrato social, emigró a Cuba a mediados del siglo XIX, integrándose en las redes de "paisanaje" que ya operaban con éxito en La Habana. No fue un simple inmigrante; se convirtió en un propietario de ingenios y un comerciante de alto nivel. En 1869, su nombre aparece en documentos oficiales como uno de los "propietarios y comerciantes residentes en La Habana" con suficiente peso político para elevar quejas directamente a la Corona española sobre la gestión del Capitán General de la isla.

 Su principal centro de riqueza fue el ingenio Concordia, donde implementó avances técnicos para la producción de azúcar, situándose en la élite de los hacendados vizcaínos como Manuel Calvo, de quien fue un socio cercano y colaborador en diversos negocios y empresas, llevando la gestión y los intereses económicos del ingenio "Portugalete".

Se le menciona como poseedor de uno de los mejores ingenios por su producción y fuerza, y como uno de los líderes de la oligarquía negrera que colaboró con Julián Zulueta, por lo que llegó a ser desterrado por delitos relacionados con la trata de esclavos.

El mayor legado histórico de este posible portugalujo, fuera de los negocios, fue la institucionalización de la ayuda entre vascos como vicepresidente de la Asociación gestionando los fondos para ayudar a compatriotas enfermos o en situación de indigencia.

 

martes, 3 de marzo de 2026

VENDEDORES Y OFICIOS DE AYER: LA VIDA COMERCIAL A PIE DE CALLE EN PORTUGALETE

 


 Con el contador del buscador de blog, ya por encima de las 4 millones de visitas, recuperamos hoy una crónica de recuerdos remitida por nuestro colaborador Martin U. Landa, Martintxu, quien nos transporta a un Portugalete donde el comercio no solo se encontraba en los escaparates, sino que latía en las calles, los portales y el pregón de los vendedores ambulantes. Un inventario de sonidos, olores y personajes que formaron parte de nuestro paisaje cotidiano y que acompañamos de esa vista de la Villa en los últimos años de la década de los 50 del siglo pasado.

1. Los sabores que recorrían los barrios. El recuerdo nos lleva inevitablemente a los helados de Varona, con sus carros de baúl cerrado y sombra, sirviendo cortes entre barquillos o cucuruchos durante las fiestas. Junto a ellos, la marca KYNSS con sus botellas tipo Kas de refrescos y tónica, o la miel servida directamente del barrilito con un diestro movimiento de cucharón.

Mención especial merece el mercado estacional de melones y sandías, que ocupaba locales estratégicamente vacíos, como aquel en el edificio donde se bifurcan El Ojillo y Martín de Vallecilla.

2. El pregón y la cesta. La estampa marítima de la villa quedaba sellada por la pescadera, portando la cesta con el género "recién cogido", mientras que el carbón llegaba directamente a las casas bajo pedido previo, marcando el ritmo del calor doméstico.

3. El ingenio y el trueque. Resulta fascinante recordar el intercambio de figuras de globos (perros, peces, gorros) no por dinero, sino por ropa usada, una forma de economía circular hoy desaparecida.

4. Los artesanos del arreglo. Eran tiempos de aprovechamiento. El "lañador" o reparador de cazuelas y pucheros trabajaba a menudo in situ, al igual que los paragüeros, capaces de reconstruir varillas y mangos. Los tapiceros, por su parte, devolvían la vida a jergones y sofás, ya fuera en su taller o desplazándose al domicilio del cliente.

5. El portal como escaparate. Finalmente, Martin nos recuerda la llegada de la venta directa: desde el "Avon llama a su puerta" hasta los agentes de suscripciones que ofrecían desde enciclopedias y biblias hasta seguros de decesos o las entonces novedosas baterías de cocina y recipientes para alimentos. Incluso, en los momentos más curiosos, ofertas de dinero en efectivo a cambio de colas de cabello recién cortado.

Conclusión: Estos recuerdos de Martintxu no son solo una lista de oficios; son el testimonio de un Portugalete que sabía buscarse la vida en cada esquina y que entendía la calle como el principal punto de encuentro.

lunes, 2 de marzo de 2026

TEATRO EN LA CASA PARROQUIAL (1961-1962)

  




Hemos recibido de Elena Martín (Viuda de Javitxa Martínez) estas tres fotografías de su actuación en un cuadro de ballet durante una función teatral que organizaba el colegio de Santa Ana en la antigua Casa Parroquial del Campo de la Iglesia, allá por los años 1961 y 1962.
    El destartalado edificio de las antiguas Escuelas del Campo tenía en su primer piso un amplio salón con un pequeño escenario con su telón de fondo donde se celebraban todo tipo de actos, ya fuesen propios de la catequesis parroquial o de los diferentes grupos que tenían allí su local cedido por la parroquia dirigida por D. Pablo, por ejemplo, el movimiento scout. En un rincón del salón, malvivía Isidoro con su familia y su inseparable bandurria con la que se ganaba la vida tocando de forma ambulante. Tengo el recuerdo de que llegó a tocar en alguna función…
    En las fotos, se pueden ver a las alumnas del colegio interpretando una pieza llamada “La Barcarola” de la ópera Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach, ante un nutrido público formado por compañeras y familiares. Elena nos dice que había más números pero que no los recuerda, salvo que en uno de ellos actuaba una prima pequeña. Nos ha facilitado los nombres de algunas de sus compañeras: Mari Mila, Rosa Alday, Mari Carmen Alday, Mari Nati Fuentes, Teresa Beristain, Chelo Fernández, Estancona, Etxarri, Ruiz de Azua…
    Mi mujer y mi cuñada han recordado otra función del colegio en la que la interprete infantil Rosa Mari Sainz de la Maza interpretó una canción que decía: “Gallinita pon, pon, pon; pon un huevo pal patrón; y que sea grandecito; porque dice don Ramón; y lo dice con razón: ¡Qué es muy poco un huevo frito!”.
    Como hemos dicho, la casa parroquial servía de “base” en el segundo piso al movimiento scout. Recuerdo con cariño una función en la que el espectáculo lo abría un número interpretado por Txefe Bilbao y Javi López Isla, imitando a Bugs Bunny y al Pato Lucas en su número de dibujos animados. Txefe solía traer de casa los sombreros y los bastones, el resto corría a cargo del gran talento artístico de ambos. Cantaban y bailaban de un lado a otro del escenario aquella inolvidable melodía: “La función va a empezar; ya llegó la diversión; ya no hay tristeza en el corazón; al fin todos a gozar; la función va a empezar; a cantar y a reír; artistas a triunfar; haciendo un mundo feliz…”.
    Según nos cuenta Javi, fue tal su éxito, que repitieron el numerito en varios festivales. 

JOSE LUIS GARAIZABAL

domingo, 1 de marzo de 2026

EL MUELLE VIEJO HACIA 1956




Esta foto forma parte de las que nos ha enviado Mariano Ciriquiain Careaga, y nos presenta una vista del comienzo del Muelle Viejo y la fecha que tiene señalada es en torno a 1956 o 1957.

Sacada junto a la salida del embarcadero de los “gasolinos” recoge en primer plano la barandilla que todavía existe bajando de la “fabrica de tubos”.

Detrás la verja de la estación y a su derecha el edificio de arbitrios que luego sería derribado para construir otro con wáteres públicos con dos puestos en las esquinas.

Detrás la casa del actual Siglo XX separada por el camino de subida al Campo de la Iglesia de la llamada “casa de la esquina” que daba nombre al bar allí situado. Había resultado afectada por los bombardeos de la guerra y el primer piso todavía seguía sin puertas y ventanas aunque en el segundo piso se aprecia ropa tendida,

Las dos casas siguientes sin reconstruir nos recuerdan que la huella de los bombardeos estuvo presente a la vista durante dos décadas.

En la parte superior de la foto los restos de la casa torre de Salazar que se empezaría a reconstruir en 1958, con las viejas escuelas del Campo detrás y la iglesia en la que se aprecia una parte del antiguo pórtico.

Publicada el 4 de octubre 2017

sábado, 28 de febrero de 2026

FOTO DE LA TORRE DEL PILOTO, DEL FOTOGRAFO SALVADOR RAMÓN DE AZPIAZU





Siguiendo la indicación de Josu Aramberri, recogemos hoy la foto de Salvador Ramón de Aspiazu Imbert, perteneciente al fondo Azpiazu del Archivo Municipal de Vitoria Gasteiz tomada hacia 1907.
Este fotógrafo vitoriano (1867-1927) legó a dicho archivo un fondo de unos 1000 negativos de diversas localidades españolas y de Paris. Desempeñó puestos en el Ministerio de Agricultura (sección fotográfica) y como dibujante publicó sus trabajos en diversas revistas de su época.

La fotografía desde el muelle de hierro, nos muestra la playa al comienzo del ensanche portugalujo, que empezó tras delimitarlo con el muro que dividía a la playa (1905) dejando el balneario aislado del agua y sentenciado a su desaparición, al igual que desaparecería hacia 1908 la torre del piloto. El palacio de Chavarri también en sus primeros años de existencia, realza la foto.

Publicado el 17 mayo 2015, 
hemos añadido ahora dos detalles de la foto
 para completar mejor la descripción.


viernes, 27 de febrero de 2026

4 MILLONES DE GRACIAS: EL MAREÓMETRO COMO ENCICLOPEDIA VIVA DE PORTUGALETE

 


Hoy celebramos una cifra que parecía inalcanzable cuando comenzamos este viaje el 1 de junio de 2008: El Mareómetro ha superado los 4 millones de visitas. Con una media diaria este pasado mes de febrero de 3.000 consultas diarias, algo impensable hasta ahora, este espacio se ha consolidado como la gran Enciclopedia Portugaluja.

Con 4.663 entradas y el mayor fondo fotográfico de la Villa, el blog es hoy un referente para investigadores y entusiastas de nuestra historia y muchos centros escolares dirigen a los jóvenes al buscador del blog para sus trabajos de historia local.

Además, seguimos trabajando en la recuperación de la Biblioteca Digital Portugaluja, restaurando enlaces y completando contenidos para que el conocimiento no se pierda.

Este éxito no es solo mío. Quiero rendir homenaje a todos los colaboradores que, a lo largo de estos años, (¡¡¡el 1 de junio haremos 18, !!!mayores de edad¡¡¡) han aportado su saber; su legado permanece vivo en cada entrada.

De cara al futuro, y con el mismo entusiasmo de siempre, mientras la salud me lo permita, mantengo estas premisas:

El blog seguirá recibiendo investigaciones y artículos de cualquier autor interesado en nuestra historia.

Procuraremos recoger todo lo que encontremos publicado en prensa e internet para completar este puzzle jarrillero.

Toda fotografía cedida tiene un destino final claro: el Archivo Digital Municipal, para que sirva al disfrute de todos.

Gracias por el cariño recibido, mi disposición sigue siendo total.