lunes, 30 de marzo de 2026

A PROPOSITO DE LA FUENTE DEL SIGLO XIX TRAS LA IGLESIA DE SANTA MARIA

  


Tras la entrada días pasados, VIEJOS RECORTES DE PRENSA: LA FUENTE DE 1872, he recibido diversos comentarios por lo que simplemente quiero dejar constancia de lo siguiente:

En la foto superior de Hausser y Menet fechada en 1897, no aparece ninguna fuente.

La segunda foto, de la primera década del siglo XX, tras haberse dotado al templo en 1903 de una nueva sacristía adosada en el terreno de las Canteras, aparece nuevecita flanqueada por dos arbolitos recién plantados.

José Luis Garaizabal que ya ha escrito en otras ocasiones sobre las fuentes de la villa y en concreto sobre la de la Plazuela del Cristo, pone en duda la inscripción de 1872 pues bien pudiera ser 1892 y nos recuerda que, en el detallado plano de Otaduy de 1878, no aparece, ni en el proyecto de traída de aguas de 1884. El, en su día, contactó con la Diputación para ver si tenían los planos de la construcción de la carretera a Burceña y no tenían nada. En algún lado tienen que estar esos planos con el proyecto.

Nos aporta otro plano de 1901 (AHMP C098-050) que hemos puesto en formato mas legible tras las dos fotos anteriores que no recoge tampoco dicha fuente.

domingo, 29 de marzo de 2026

ESTAMPAS ANTIGUAS DE SEMANA SANTA


Hemos recibido dos estampas religiosas de la Villa. El que nos las envía nos ruega que no citemos su nombre.
Este tipo de recuerdos pueden integrar la carpeta de estampas de devociones religiosas de la Villa para la BDP.
Dejamos solamente constancia de ésta del año 1954, sin entrar a analizar la devoción a la Virgen de la Piedad, la Cofradía de la Santa Escuela del Cristo del Amparo, los actos religiosos del sábado y domingo, o las exquisitas poesías de Julio Gutiérrez Lumbreras. Proximamente ofreceremos la segunda dedicada a San Francisco de Asis.

Publicada el 1 de abril 2010

En Instagram encontramos esta reseña:

Esta estampa religiosa es un fiel reflejo de la vida espiritual de la Villa a mediados del siglo XX.
Puntos clave de este documento:
Contexto histórico: Se trata de un programa y pregón del año 1954, un periodo de gran fervor religioso en pleno auge el nacional catolicismo en el que la Cofradía de la Santa Escuela del Cristo del Amparo participaba en la organización de los actos de Semana Santa.
Patrimonio literario: El documento recoge una sentida poesía dedicada a la Virgen de la Piedad y un pregón, ambos firmados por Julio Gutiérrez Lumbreras, cuyas palabras evocan la "savia tradicional de un pueblo que tiene puesta su mirada en la Cruz".
Crónica de la época: Las estampas detallan los Oficios Divinos del Sábado Santo y la Solemne Misa de Resurrección, impresos por la histórica Imprenta "La Opinión".


sábado, 28 de marzo de 2026

LOS RESTOS DEL PASO PROCESIONAL DE SAN JUAN.



 
Es de sobra conocida la antigua costumbre portugaluja de las procesiones de Semana Santa. Daban comienzo el Viernes de Pasión, para continuar el Domingo de Ramos con la simpática procesión de la “Borriquilla”, que partía del Ojillo (las Siervas), y eran preludio de la más ceremonial, la del Jueves. Quizá la más esperada, por lo curiosa y diferente, era la del “Encuentro”, que se celebraba el Viernes Santo muy de mañana. Por un lado salía el Cristo, con la cruz a cuestas y por otro itinerario discurrían la Dolorosa y San Juan. Ambos cortejos, al final coincidían en la calle del Medio y los portadores del Cristo, se agachaban y obligaban al “paso” a una sencilla reverencia ante la Virgen. Mucha gente se congregaba para ver ese momento.
Las procesiones las organizaba la Cofradía de la Santa Escuela del Cristo del Amparo, un grupo en sintonía total con la parroquia, con tradición desde el siglo XVI. Refundado en 1944, se hizo cargo de los “pasos” existentes y fue creando nuevos. Cuando finalizaba la Semana Santa, los guardaban y cuidaban con mimo en los bajos de la casa parroquial. Esta situación finalizó en 1967.
Por un lado la parroquia, bajo la dirección del consejo y del párroco, D. Pablo Bengoetxea, estimó que las procesiones no eran provechosas para la línea pastoral que postulaban y decidieron no prestarlas apoyo. Por otro lado la casa parroquial, donde se guardaban los pasos, fue demolida para la construcción de la actual, que ya no contemplaba ningún espacio para poder guardar dichos “pasos procesionales”. Y ahí comenzó su diáspora.

Apilados en sótanos y lonjas prestadas, algunos sucumbieron, otros se cedieron y otros simplemente desaparecieron. Una historia de impotencia y soledad. Las vicisitudes que se van conociendo dan pie a una historia más larga que los Episodios Nacionales, pero hoy podemos estar de enhorabuena, porque han aparecido unos restos del “paso” de San Juan, que gracias a las gestiones de la Asociación de Amigos de la Basílica pueden servir como testigo mudo de una época pasada y olvidada sin pena ni gloria.
Siguieron su rastro hasta Madrid, donde los recibieron de los deudos del fallecido sacerdote D. Rafael García-Borreguero, quien había custodiado el “paso” bajo contrato con Don Pablo. Eran concretamente las manos y la cabeza, pues era una figura “de vestir” y el cuerpo, frágil, no había resistido el paso del tiempo. Los vestidos originales también aparecieron. Los pies, no. Se recogieron y con ayuda de un animoso ebanista se ha recompuesto y vestido, para que su presencia sirva como referencia recordatoria de aquellas épocas de nuestra infancia, que a pesar de esta vida mejor, siempre se evocan con nostálgico cariño. Como es fácil comprender, la Asociación, no tiene ningún interés en resucitar aquellas manifestaciones, de pasados siglos. Son conscientes de que hoy la pastoral va por otros derroteros, pero tampoco piensan que el olvido y el desdén sirvan para mucho. Un bello San Juan Evangelista de la segunda mitad del siglo XIX, que según Julen Zorrozúa, en su libro Pasos e imágenes de Semana Santa de Bizkaia (1901), es “Neoclásico de Inercia”, desde el museo parroquial, va a ser el encargado de recordárnoslas.

Asociación de Amigos de la Basilica

Publicado el 10 de diciembre 2014



viernes, 27 de marzo de 2026

ANTE EL DOMINGO DE RAMOS: LA CALLE SANTA MARIA AYER Y HOY

 

 

Ante la fecha del próximo domingo, antiguamente conocido como “domingo de Ramos”, recurrimos a esta foto de los años 50 del siglo pasado en que en ese día se celebraba la tradicional procesión del borriquillo, con los fieles portando palmas.

La procesión partía del convento de las Siervas del Ojillo, pasaba por la plaza, y acababa subiendo hasta la iglesia por la calle Santa María como recoge la foto, aunque en este caso no se ve el paso del borriquillo sino que el  protagonista es el párroco Ángel Chopitea con los curas de la parroquia.

La foto nos ha sugerido acercarnos hasta el campo de la iglesia y desde el mismo punto aproximado volver a sacar la calle, que nos hace destacar el alto muro de piedra que en aquel entonces rodeaba todo el interior de el terreno perteneciente a la torre de Salazar, que luego tras derribarlo se ajardinaría.

jueves, 26 de marzo de 2026

HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA. Al cabo de 65 años se cerró «El Metro», por Javier Ortuzar

 

Recientemente habíamos empezado a recoger recortes de prensa antiguos, cuando nuestro colaborador Mikel Otxoa Eizagirre, nos envía una serie de ellos que por su interés nos animan a abrir esta sección de HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA, en la que esperamos seguir contando con su valiosa colaboración.

 Publicado en EL CORREO, 15 de junio de 1982 y firmado por nuestro recordado amigo Javier Ortuzar dice así: 

El pasado 14 de junio cerró sus puertas definitivamente «El Metro», de Portugalete. Finalizaba así una larga historia del establecimiento más afamado y querido de Portugalete y su entorno.

Iniciado en el año 1917, cuando fue tomado el arriendo por Fidela Castro, una valiente riojana que quedó viuda aún joven de Nicolás Martínez, padre de Justo, quien se vería pronto al frente del negocio familiar. Este almacén de vinos fue anteriormente de la Banda Municipal de Música de Portugalete y abuelo de nuestros queridos compañeros en las tareas informativas José Luis y Guillermo Fernández.

Así, Justo Fernández un año más tarde, en 1918, recién cumplido el servicio militar en la guerra de África, llegó a «El Metro», que ya no abandonaría salvo en esporádicas visitas a su Baños de Ebro natal, en la Rioja alavesa, hasta su fallecimiento, ocurrido el 17 de diciembre de 1978. Al principio, como su antecesor, el establecimiento funcionaba como almacén de vinos, después también como bar, para finalmente ser este su último destino.

EL NOMBRE

En principio, el establecimiento no tuvo este apelativo de «El Metro», que todavía figura semiborrado por el tiempo en grandes letras a la cabecera del mismo, hasta que unos conocidos portugalujos, distinguidos por su buen humor, siendo Andrés Miguel quien lanzó la idea, lo bautizaron con este nombre, al asemejar su antigua entrada a la del metro madrileño.

Justo se casó con Purificación Torre —la popular y cariñosa Puri, criada en Atxuri— en la bilbainísima parroquia de San Antón, en 1927; sería ésta, su mujer con su hermana Conchi Torre, —trasladada a Portugalete en 1935, al fallecimiento de su madre— las dos personas más ligadas a Justo en el almacén y bar de la entrañable plaza de La Ranchería, que ha atravesado múltiples vicisitudes urbanísticas desde que desapareciera la fuente y «bebedero» en que eran lavados aquellos grandes toneles que llegaban a las escaleras de la bodega en los que entonces parecían grandes camiones y por ferrocarril, que Justo y sus ayudantes hacían rodar con gran esfuerzo, donde con amplios caracteres blancos se leía —J. M. El Metro. Portugalete». Los nombres de Justo, Puri y Conchi son inseparables de «El Metro» y cuanto a él se refiere.

El matrimonio Martínez-Torre tuvo cuatro hijos: Justi, Pili, María Jesús (Chuchi) y Conchi, de los que únicamente Pili —casada con un conocido marino portugalujo, Juanito Duñabeitia— ha tomado parte activa en la atención de la numerosa clientela del establecimiento, en ayuda de sus padres y su tía.

AÑORANZA

En estas fiestas de San Roque y ¡durante tiempo! cuantos portugalujos vecinos o ausentes de la villa y cuantos que de uno u otra forma frecuentaban «El Metro» van a añorar su pérdida. Puri y Conchi con evidente pena, nos realizan una breve recopilación de lo que ha sido durante tantos años su vida y que les cuesta creer que se hayan despedido definitivamente de ese agradable quehacer cotidiano con los parroquianos, por el paso implacable del tiempo.

«Para nosotras era la prolongación de nuestra casa, porque más que a clientes a lo que atendíamos era a amigos, gente de casa, tanto mayores como jóvenes. Y en tanto tiempo no hemos tenido que aguantar malos modos y ni una sola bronca. Para nosotras ha sido un gran disgusto, pero los hijos presionaron para que lo dejáramos. Es un gran orgullo y satisfacción el que nos hayan dado tantas muestras de aprecio nuestros clientes y amigos, a un lugar en el que han alternado en la misma mesa personas populares, famosas, importantes, incluso con títulos con el más humilde trabajador. Por nuestro bar han pasado varías generaciones de portugalujos y ha sido lugar de reunión de amigos, abuelos, padres e hijos y familias enteras».

Justo, Puri y Conchi, residentes siempre en la clásica calle del «Ojillo» —hasta el fallecimiento del primero— se han considerado unos portugalujos más que hicieron de «El Metro» una institución singular en la historia de la villa. No en vano sus cuatro hijos se bautizaron y casaron en Portugalete; además Conchi, la menor de los hijos, se casó igualmente con un portugalujo, Víctor Aranguren, hermano mayor de Chuchi, el exjugador athlético —hoy entrenador del Huelva—. Por eso en esta casa se celebraban aún más los triunfos del Athletic, pues también sus jugadores Panizo, Venancio y otros, así como el Barcelona, en los tiempos de Kubala, los jugadores del Oviedo y muchos más fueron clientes en sus visitas a San Mamés.

SIN CONTINUACION

Los habituales de «El Metro» sienten que no haya continuación en el negocio el local da paso a un centro de diversión a tono con la época que atravesamos. Ello hace más triste la despedida de «El Metro».

Cuantas anécdotas podrían contar aquellas largas mesas de madera siempre bien arenadas donde se posaban las brillantes copas de buen vino blanco y tinto, acompañadas de un «gazpacho» —especialidad de la casa— de los platos de lomo o queso o de banderillas «de todo», de jamón o bonito, siempre con un pequeño «regalo» de la buenaza de Puri. A pesar de las humedades de las paredes cubiertas de descoloridos carteles taurinos, la gente acudía a este lugar entrañable, donde se les trataba con tranquilidad y mimo.

Cuantas bromas no se han coreado ante la habitual parsimonia en el servir como aquella que cuenta que unos «chirenes» clientes llamaron por teléfono desde Las Arenas: «¡Oye, Puri!, sirve unos blancos que ahora pasamos la ría».

Lugar lleno de recuerdos, desde los jamones colgados —retirados reverentemente en la festividad de Viernes Santo por aquello de la abstinencia— hasta las grandes latas de atún apiladas, pasando por la vetusta máquina manual de cortar jamón con más eficacia que la más moderna del mercado; lugar que va a estar presente mañana. Festividad de San Roque, el gran día "jarrillero", en la memoria de muchos portugalujos.

miércoles, 25 de marzo de 2026

LA HISTORIA DEL HOTEL: SU COCINA COMO SIGNO DE DISTINCIÓN

  


El Puente Colgante Boutique Hotel nació en la mente de Manuel Calvo cuando este concibió que “el pueblo contase con un GRAN HOTEL con sus anexos de Café Restaurante” que fuera “muestra de modernidad y notoriedad, al nivel de los mejores de Europa”.

Tras el periodo de incautación militar, en 1880, lo llevó Brígida Murua Izaguirre, todo un referente en la historia de la cocina bilbaína, que dispuso de un lujoso comedor, con cien mesas y una completa cubertería de “993 platos de porcelana, filete azul marcados B.M.”, iniciales de la dueña.

En sus anuncios de la última década del siglo XIX ofrecía “cocina francesa y española, con un gran surtido de vinos españoles y extranjeros”.

Tras el regreso de Calvo de Cuba lo reformó inaugurándolo el 1 de junio de 1902 con el nombre de HOTEL PORTUGALETE anunciando que “constaba de sala buffet y comedores para 150 cubiertos, todo amueblado con exquisito gusto y con gran lujo, estando el servicio montado como en los primeros de su clase”.

Encargó su dirección a Don Pedro Botsio, maitre d´hotel, que había trabajado en la Compañía Trasatlántica, demostrando su “pericia en el arte culinario”, confiando el cargo de primer cocinero al Sr. Flores y el de repostero a D. Manuel Baca. Además, en aquellos veranos el cocinero y los camareros venían de Lhardy, el famoso restaurante de Madrid.

Otra gran referencia en su larga historia fue el famoso Antonio Saloña, maestro de cocineros, que lo gestionó desde 1951 hasta su muerte en 1971 dando fama internacional a su cocina.

En la actualidad el HOTEL, cuenta con Zuriñe García una de las pocas mujeres chef de alta cocina, que ha estado a cargo de un restaurante estrella Michelín, Mejor Restauradora en 2018 según la Academia Vasca de Gastronomía, y distinguida por la Guia Repsol con un sol en 2026.

 

martes, 24 de marzo de 2026

LA BECERRADA DE 1947 EN EL CAMPO DE DEPORTES DE SAN ROQUE

 


Si días pasados recordábamos la existencia del festejo de las vaquillas, que se celebraba en diversos sitios como era el Frontón La Estrella o la Tejavana de Maestro Zubeldia, hoy recuperamos dos viejas fotografías del archivo de la familia Santacoloma, de los Amigos de Zubeldia, que nos trasladan al campo de deportes de San Roque inaugurado en agosto de 1946.

Alguna de nuestras mayores recuerda esa becerrada que pudiera ser del mes de agosto de 1947 como la de Manolete, sin poder afirmar el motivo, debiendo aclarar que el célebre torero sufrió una cornada mortal en una corrida en Linares el día 28 de ese mes

En el fondo de la foto superior se ve la gran cantidad de público que asistió y en la inferior un detalle de la primera fila de espectadores.

José Luis Garaizabal puesto en contacto con Ana Mari Santacoloma nos apunta lo siguiente:

En la foto superior sujetando la curiosa pancarta rindiendo un irónico homenaje al diestro local Lauri, "El Manolete Portugalujo", por la derecha está Txuli, también apodado Troski y debajo de él, con patillas Tomás Díez “Tomasin”, y a la izquierda de la pancarta, agachado, Txomin, sin poder identificar al resto entre los que pudiera estar “el gran diestro Lauri”. Recordaremos que los hermanos Txomin y Txuli eran hijos de Ángeles Fernández que vendía sardinas en la calle San Roque.

En cuanto a la segunda foto, a la izquierda Carmen Sanz, pescatera en el mercado de la plaza, seguida de su nieta con sombrero Ana Mari Santacoloma. Le sigue su hija Carmen Díez, que tuvo su pescadería en el número 1 del Ojillo y el niño pequeño es su hijo, José Miguel Santacoloma, que había nacido en noviembre de1946.

Estos registros no solo documentan un evento taurino, sino que sirven como testimonio social de la vida y los personajes que dieron forma a nuestra historia local a mediados del siglo XX.