sábado, 13 de junio de 2026

ANÉCDOTA TABERNARIA EN LA CALLE COSCOJALES EN 1946



Revisando viejos expedientes, Roberto Hernández Gallejones, Archivero Municipal, nos facilita uno firmado por el Jefe de la Policía Municipal de aquellos años 40, de posguerra, Ramón Armendariz, dirigido al alcalde.
Por él nos enteramos del ambiente de las tabernas que existía en la calle Coscojales muy visitada por los marinos de la armada que fondeaban en nuestro puerto y gentes de los pueblos vecinos, no siempre de buena reputación.
Todo el informe se centra en el bar Mari, propiedad de María Mayor Murillo y atendido, según dice, por su hija y nieta con "modales impropios de las jóvenes que atienden al servicio, que con sus muecas extravagantes, sus gestos significativos y la impasibilidad o posiblemente que será más acertado, el agrado con que reciben las caricias de algunos clientes, siembran el recelo entre los mismos que son causa y origen de muchos incidentes.
En dicho establecimiento, por su mala nota, se vienen produciendo constantemente escándalos, unas veces entre paisanos y otros entre marineros que frecuentemente hacen escala en este puerto."
Además es frecuentado por “otras jóvenes de muy dudosa conducta que con pretexto de ayudar en el servicio frecuentaban el establecimiento”, lo que hace "catalogarlo entre los pocos recomendables por su nivel moral, además por lo general los parroquianos más asiduos, son los borrachos de mala conducta y los profesionales del escándalo”.
Todo ello venía originado por los últimos sucesos acaecidos en dicho bar que los relataba así:
“Últimamente ocurrió un hecho que fue el de más envergadura de los ocurridos, a excepción del anterior que originó una muerte, entre un suboficial del minador Vulcano y un cabo del minador Tritón, que tuvo su origen en el bar de referencia, que fue consecuencia de los celos que el uno sintió del otro por las atenciones de que había sido objeto por parte de una joven que atiende el mostrador, nieta de la dueña, altercado el cual no solamente dio lugar a la intervención de los Agentes de la Autoridad, el Jefe incluido, sino que además fue necesario para dominarlo la presencia del Oficial de Guardia, de un Cabo y dos soldados armados del minador Tritón”.
O sea que nos traslada a las películas americanas de aquellos años de posguerra.
En cuanto a la muerte anterior que cita Armendariz, se trataba de la ocurrida días antes, tras una reyerta en dicho bar, donde según él se daban de continuo, entre un vecino de Getxo y otro de Baracaldo.
La violenta discusión continuó en la Travesía Santa Clara donde uno de ellos, Julio Pascual San José, quedó tirado en el suelo sin conocimiento dándose el otro a la fuga,  "falleciendo a los pocos momentos de su ingreso en el Cuarto de Socorro en presencia del practicante Sr. Grijalba y del Doctor Zaldúa que certificó su muerte".
Por todo ello, el Jefe de municipales recomendaba al alcalde la clausura de dicho establecimiento.

Todo esto ocurrió, repetimos, en noviembre de 1946, hace 70 años, y debemos encuadrarlo en el contexto de aquellos años, en que la autoridad emanada del régimen vencedor de la guerra, imponía una rígida moralidad.
En diversas entradas de este blog hemos recogido Bandos municipales sobre moralidad, en los que, por ejemplo, se prohibía en la playa a las mujeres “estar en traje de baño fuera del agua sin usar albornoz”, y señalábamos entonces que “son pequeñas noticias que ayudan a componer el mosaico social de aquellos años”.
Las dos citadas mujeres, hija y nieta de “Mari la churrera” fueron muy populares y queridas en el pueblo, y la primera fue de las pocas mujeres, junto con "Mari la navarrilla" a las que se podía ver nadando en la ría antes de abrir el bar.
Su carácter y trato a los clientes, quizás tuviera algo que ver con el nombre que daba a su bar durante la república y que cambió con la dictadura: “La simpática". Bar de Mari.

Publicado el 21 de octubre 2016





viernes, 12 de junio de 2026

SABIAS QUE EN EL MUELLE NUEVO HUBO UNA CASA CUARTEL DE CARABINEROS?

 

Recientemente Aurelio Gutiérrez nos ha ofrecido en su blog LA VIDA PASA noticias de la casa cuartel de carabineros que existió en el Muelle Nuevo, con el proyecto de su ampliación y reparaciones a que se vio afectada en 1925 y que se puede consultar en la Biblioteca Virtual de Defensa.

En este blog que hemos tratado en otras ocasiones el tema, una de las entradas recogía las dos fotos de LUX (1925) y Eduardo Benito (1967), no conocíamos este detalle, así que decidimos incorporarlo a su contenido.

Curiosamente al recurrir a nuestra asistenta I.A., que no es de Portugalete, para preparar una entrada nos sugiere el titulo que hemos incorporado pues supone que para las generaciones actuales les resultará curioso saber que en el paseo del Muelle Nuevo había un cuartel de Carabineros, desde 1940 integrado en la Guardia Civil.

Estos carabineros que ejercían el control del contrabando marítimo tuvieron una presencia permanente en la Villa durante casi un siglo, y muchos de sus miembros se integraron en la sociedad jarrillera como lo hicieron otros como pudieron ser los curas o maestros que llegaban aquí a ejercer su profesión. Zunzunegui en alguna de sus novelas portugalujas los incorpora entre sus personajes.

Fue en 1907 cuando el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua, sustituyó el existente desde el siglo anterior, por otro con tipología de casa de vecindada. En el proyecto de reconstrucción que ahora se nos ofrece nos muestra el momento en que, ante la importancia que tenía, aumentó su capacidad con un piso más. Según decíamos en la citada entrada de este blog, desapareció en 1986 tras años de abandono, en que el municipio barajó muchas hipótesis para dedicar su solar, una de las que recordamos fue ofrecerlo como permuta por el palacete del Saltillo que no fue viable.


jueves, 11 de junio de 2026

SANTIAGO CARRILLO EN LOS CARNAVALES DE PORTUGALETE DE 1986

 


La crónica de la Transición está repleta de acontecimientos políticos, pero también de anécdotas populares que reflejan el carácter de nuestra Villa. Un claro ejemplo de ello ocurrió en febrero de 1986, cuando una figura clave de la historia política española del siglo XX protagonizó un singular encuentro con el humor y el ingenio de las gentes de Portugalete.

Para comprender el momento de esta visita, es necesario recordar la evolución de su protagonista Santiago Carrillo. Tras décadas de liderazgo en la clandestinidad y el exilio al frente del PCE, su regreso y la legalización del partido en 1977 fueron cruciales para el devenir de la democracia.

Sin embargo, a mediados de la década de 1980, tras las tensiones internas y el descenso electoral de la formación, Carrillo fue relevado de la secretaría general y, finalmente, excluido del PCE en 1985. En el momento de su visita a la Villa, en febrero de 1986, se encontraba inmerso en la creación de una nueva plataforma y su actividad consistía en recorrer diversas agrupaciones locales para recabar apoyos entre simpatizantes históricos, en un clima político tan intenso como fragmentado.

En este contexto militantes locales le invitaron a visitar Portugalete, coincidiendo con las fiestas de carnaval. Durante su estancia, de la que nos queda la foto en el Hotel, mantuvo diversos contactos, como el encuentro con el recordado boxeador Luis Aisa -"comunista por convicción"-.

El momento más singular de la jornada se gestó en la calle. Entonces, eran habituales las exhibiciones callejeras de familias que recorrían los pueblos con una cabra adiestrada que subía a una escalera plegable al son de la trompeta. Inspirándose en ello, los amigos de la BANDEJA EZ DAKIT se disfrazaron para la ocasión y se pasearon por la Villa acompañados de su propia "artista principal": una cabra adquirida a escote para el festejo.

Al enterarse de que Carrillo se encontraban almorzando en el restaurante Pachín, la comitiva decidió subir al comedor con el animal incluido. Aunque Fermín les interceptó el paso obligándoles a retirarse a la calle Coscojales, el revuelo llegó a oídos del político que decidió bajar a la calle a saludar a la troupe, ante la sorpresa y el inicial temor de los miembros que le rodeaban en todo momento.

Abajo, el ambiente festivo se desbordó: "El Rubio" se encaramó a la escalera y ejecutó un número de magia humorístico que desató las carcajadas de los presentes y del propio dirigente, que se mostró muy jatorra durante todo el encuentro. La jornada festiva para la cuadrilla concluyó el sábado siguiente de una forma muy tradicional: reuniéndose en el bar Baserria para degustar a la cabra guisada y rematando la jornada con unos pinchos morunos en el establecimiento de Arantzi.

Tras aquellos intentos por reorganizar el espacio comunista, Carrillo fue alejándose progresivamente de la primera línea política y convertido en un prolífico escritor de memorias, conferenciante y tertuliano habitual en importantes medios de comunicación, dedicó el resto de su vida a divulgar sus vivencias sobre la Guerra Civil y la Transición, hasta su fallecimiento en 2012.

Su inesperado baño de masas entre disfraces y bromas en Coscojales queda como un magnífico testimonio de cómo la historia con mayúsculas se cruzaba con la vida cotidiana y el espíritu festivo jarrillero.

Los detalles de esta crónica se deben al testimonio de Joxean Montoya a José Luis Garaizabal, junto con la foto cedida por Txerra Cobos.

miércoles, 10 de junio de 2026

NUEVA APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA ESTRADA DE LA PAJONA: UNIENDO CABOS DE NUESTRO PASADO URBANO

  


La recuperación de la memoria histórica de Portugalete no es un proceso cerrado. A menudo, la suma de investigaciones previas, el hallazgo de nuevos planos y la atenta observación del callejero actual nos permiten rescatar del olvido pasajes enteros de nuestra fisonomía urbana. En esta ocasión, presentamos un exhaustivo trabajo de unificación y ampliación documental de Aitor González Gato, centrado en la desaparecida, pero aún latente Estrada de la Pajona.

Toma como punto de partida las aportaciones que José Luis Garaizabal Flaño publicó en este mismo blog en mayo de 2020, donde delimitaba este atajo natural que conectaba la zona media del Ojillo con la zona alta de Abaro. A partir de ahí, la investigación profundiza en sus orígenes toponímicos, su evolución cartográfica y, de manera inédita, localiza los vestigios materiales y urbanísticos que aún condicionan el interior de nuestras manzanas de viviendas.

Frente a la teoría de que "La Pajona" hacía referencia a un pajar o almacén de hierba seca, la investigación sugiere un origen más agrícola y preciso. Siguiendo paralelismos toponímicos de la comarca analizados por expertos como Carlos Glaria, el término alude a los pajones o tallos de la borona (mijo y, posteriormente, maíz). La existencia de una antigua plantación de estos cereales entre El Ojillo y la Estrada de Zomillo parece refrendarse en la documentación del mayorazgo de los Montaño-Salazar ya en el siglo XVI, situando este paraje dentro del histórico barrio de Abaro.

El trabajo realiza un recorrido cronológico fundamental a través de los archivos municipales:

1878: Manuel de Otaduy ofrece la primera representación gráfica del camino en su plano de la Villa, mostrándolo entre campas y huertas cuando General Castaños aún carecía de edificaciones.

1890: El proyecto (no ejecutado) del Ensanche de la Pajona, documentado por Gorka Pérez de la Peña, el cual abarcaba el triángulo actual entre las calles Gregorio Uzquiano, Libertador Bolíbar y la Avenida Abaro.

1913-1916: La construcción del Convento de las Siervas de María. Un valioso croquis de 1914 desenterrado del archivo muestra cómo la Madre Superiora solicitó, sin éxito, rectificar la curva de la estrada por motivos de salud pública y ornato, lo que demuestra que el trazado original cruzaba el actual patio conventual.

La gran aportación de esta investigación se centra en el rastreo de los últimos indicios de la estrada tras la densificación urbana de los años 40 y 50. Mientras que el primer tramo quedó fosilizado en el patio interior de las Siervas de María —donde la disposición diagonal de un pabellón alargado y un estrecho pasillo atestiguan el paso original del camino—, el destino de su tramo final permanecía difuso.

Gracias al análisis de planos de 1946 y 1950, complementado con ortofotos actuales y una inspección in situ, Aitor demuestra cómo la Estrada de la Pajona condicionó de forma irreversible la arquitectura de la calle General Castaños. Las singulares plantas en forma trapezoidal y puntiaguda de los números 37 y 39 (edificio de la veterana tienda El Detalle) solo encuentran explicación lógica en la necesidad de adaptarse a un camino que en 1929 seguía plenamente activo.

Testimonios vecinales recogidos en el estudio confirman que la salida de este callejón hacia General Castaños permaneció abierta y libre de coches, sirviendo de espacio de juego para los niños de la zona hasta bien entrada la década de los años 50, clausurándose definitivamente hacia finales de los años 60. Una auténtica huella en "negativo fotográfico" que ha sobrevivido de forma casi invisible en los patios interiores de nuestra Villa.

Agradecemos a Aitor por su riguroso empeño en mantener viva la microhistoria local, así como a José Luis Garaizabal, Manu Orbe, U.B.C., y a los vecinos y comerciantes que han facilitado los testimonios y accesos necesarios para culminar este trabajo.

El trabajo completo se puede consultar en la Biblioteca digital Portugaluja (pinchar)

martes, 9 de junio de 2026

EL "DEPORTE INGLÉS" CONQUISTA LA RÍA: LOS INICIOS DEL WATERPOLO (1913)

 


La historia del deporte en nuestra Villa sumó un hito fundamental en 1913. Mientras el país despertaba a nuevas disciplinas físicas, Portugalete se convertía en el epicentro de un espectáculo acuático sin precedentes: el waterpolo. La revista NOVEDADES, recogía con asombro cómo este "deporte inglés" lograba un brillante éxito de público y participación en nuestras aguas.

El gran artífice de esta aventura fue Eusebio López Mayoral, introductor de esta disciplina en la Villa. Junto a él, un grupo de entusiastas portugalujos —nombres que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva— se lanzaron a la Ría para dar las primeras brazadas competitivas: Ángel y José Mª Babío, José Lafuente, Juan del Campo, Teodoro Guantes, Fortunato Minteguia, Teodoro Basterrechea, Francisco Davalillos, Esteban Bilbao, Miguel Segui, Francisco Aguado, Dario López y Alfredo Hervías. Se organizaron con dos equipos, denominados A y B, para fomentar la competición interna y el entrenamiento.

Los jugadores realizaban sus entrenamientos en la playa, mientras que los partidos oficiales se trasladaban al Muelle Viejo, donde el público podía seguir las jugadas desde la orilla.

Las fotografías capturadas por Amado muestran escenas con porterías artesanales sujetas por postes en plena ría y "sportmen" disputando el balón con el fondo industrial de la época y nuestro Puente Colgante como testigo tras la celebración para acompañar al espectáculo de la cucaña.

Los “matchs” en Portugalete, Bilbao o Plencia, iniciaron la introducción por Bizkaia de este nuevo deporte. Desde sus primeros pasos el equipo, integrado como una de las secciones deportivas del Club Deportivo Portugalete, mantuvo una dura competencia con los del Club Deportivo de Bilbao.

lunes, 8 de junio de 2026

EL DESAPARECIDO PALACIO EPALZA DEL MUELLE NUEVO


En la presentación del ultimo numero de CUADERNOS PORTUGALUJOS, incluí la referencia al palacio de Epalza del Muelle Nuevo, que recordamos como capilla y residencia de los Agustinos, y que no aparecía en dicho ejemplar.

Lo tengo reservado para el próximo, correspondiente a las dos últimas décadas de la dictadura, años 60 y 70, que fue cuando el voraz urbanismo acabó con la mayoría de estos palacetes. Hoy lo recuerdo en esta entrada, recogiendo un resumen de lo que Gorka Pérez de la Peña nos dice de él:

 Tomás José de Epalza compró la cuarta manzana del Muelle Nuevo a Luciano Urizar en 1871 y encargó el proyecto a Francisco Orueta, que lo ejecutó en dos años. Construyó un conjunto con planta en forma de U, en los brazos dispuso dos casas y en el eje una capilla con jardín delantero. Se contraponía el clasicismo austero de las casas al neogoticismo de la capilla.

En el jardín exterior de este monumento tristemente perdido se ubicaban dos fuentes de dragantes de hierro, polícromas, importadas de París.

Tenía en su fachada zaguera un puente de hierro que salvaba el desnivel que había entre la cornisa de Abaro y los arenales donde se edificó el palacio.

Tras cien años de existencia, fue derribada en 1973, conmemorando así su centenario. Fue sustituida por una vulgar construcción que rompió brutalmente con la primitiva disposición y con la alineación global que presentaba el primer tramo del ensanche.

 

domingo, 7 de junio de 2026

ANDRES VITORES GARCÍA, “MATACABRAS”: CARNICERO

 


Siguiendo con las fotos y la información facilitada por
Andrés Vitores Ugarte sobre su abuelo que nos servián para un próximo número de Cuadernos Portugalujos sobre esta saga portugaluja, recogemos hoy otras fotos que nos ha facilitado.

Se refieren todas ellas a Andrés Vitores García, el “matacabras” más conocido, y del que ayer presentamos dos fotos tanto de joven en la mili, como de mayor como le recordamos.

Andrés según demuestran las fotos superiores trabajó en el matadero portugalujo como matarife. La que está junto al veterinario y el aldeano dueño de la vaca, sirvió para un cartel que anunciaba las ferias por Bizkaia patrocinadas por la Caja de Ahorros Vizcaina, mientras en otra foto está con la plantilla del matadero municipal, con su traje negro distintivo de ser el jefe de matarifes.

Este “Matacabras” se casó con una sestaotarra, para enfado de su padre (que se negó a ir a la boda y abrió la carnicería ese día) por considerarla de familia “pobre”. Esta abuela de Andrés, nuestro comunicante, estaba emparentada con la familia de carniceros Revuelta, establecidos también en Portugalete. Por otra parte la hermana de su abuelo, Felisa Vitores, se casó con Alfredo Burgos, también carnicero, en este caso uno de los propietarios importantes de la Villa.

En otra foto nos lo muestra en el mostrador de su carnicería del Mercado de la Plaza, habiendo tenido también otra en Cabieces. Tuvo siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres, por lo que los “matacabras” son muy conocidos, aunque ninguno siguió el oficio relacionado con el ganado.

Recordaremos que de uno de sus hijos, Andrés Vitores Estrada, nos habló Tasio Munárriz, en este blog, al tratar el caso de los batallones de trabajadores durante la posguerra.

Añadimos tambien una foto con un grupo de conocidos portugalujos de la época, con Andrés a la izquierda, Bastida, Sasía, Jandrin… .

Publicado el 11 de diciembre 2012