En la historia del Puente Colgante
Boutique Hotel, han sido varios los momentos en que tras las guerras
civiles o el incendio del siglo XX se han celebrado reinauguraciones. Hoy
recordamos la que con mayor solemnidad tuvo lugar en 1902 a la vuelta de Cuba
de su dueño.
MANUEL CALVO, regresó en 1898
instalándose en la zona del edificio que tenía reservada, “la parte mejor si no
la mayor de la casa”. Venía acompañado de sus dos ahijadas y sirvientas morenas
Jacinta y Salomé, y su fiel mayordomo de origen alavés Fidel Galtier. Establecido
aquí recibía numerosas visitas de personajes importantes destacando sobre todo
el marqués de Comillas, Claudio López Bru, hijo de su amigo y compañero Antonio
López, a quien Manuel Calvo quería como a hijo suyo, y a quien dejaría como
principal heredero y Francisco Romero Robledo, que fuera presidente del
Congreso.
Como el Hotel tenía ya 30 años, no quiso
hacer una reforma, sino que decidió “instalarlo nuevamente por completo,
resultando un edificio de primera clase”. Según las crónicas de la época, “constaba
de sala buffet y comedores para 150 cubiertos y 41 habitaciones aparte de las
dependencias, todo amueblado con exquisito gusto y con gran lujo, estando el
servicio montado como en los primeros de su clase”.
A la inauguración solemne, el domingo 1
de junio de 1902 con el nombre de HOTEL PORTUGALETE, asistieron autoridades
políticas, como el Gobernador, Fernando Carranza, vicepresidente de la
Diputación, así como los representantes de la prensa. Como al final Calvo no
pudo estar presente los asistentes le enviaron un telegrama de felicitación.
La prestigiosa firma fotográfica Laurent inundó
entonces el mercado con la postal que reflejaba la unión del PUENTE COLGANTE
con el HOTEL que un siglo después, en la reinauguración de 2002, se oficializó
en el actual nombre de PUENTE COLGANTE BOUTIQUE HOTEL.




.jpg)


