sábado, 12 de septiembre de 2026

RECORTES DE PRENSA: LA INAUGURACION DEL ESTADIO DE PORTUGALETE EN 1946


 José Manuel López Díez nos aporta un valioso documento gráfico localizado en la hemeroteca de la Diputación: el recorte del diario Hierro del 4 de noviembre de 1946, que da cuenta de la solemne inauguración del campo de deportes construido en la antigua campa del lavadero.

Como hemos señalado a menudo, la divulgación de la historia de la Villa cobra un valor especial cuando se acompaña de documentación gráfica histórica, recuperada gracias a la investigación en nuestros archivos.

Los datos principales que recoge la crónica periodística de aquel día de noviembre de 1946 son:

Autoridades e inauguración oficial: El acto contó con la asistencia del gobernador civil Genaro Riestra, el delegado nacional del Frente de Juventudes José Antonio Elola y altas jerarquías de la época, siendo recibidos por el alcalde de la Villa, Miguel Loredo, y la Corporación municipal.

Misa y bendición de las instalaciones: Iniciándose los actos a continuación con una misa de campaña oficiada por el capellán del Hogar "Evaristo Churruca", de Auxilio Social, y explicada por el arcipreste de Portugalete, don Ángel Chopitea, quien se pronunció en elevados tonos patrióticos. Terminado el Santo Sacrificio se procedió a la bendición del campo de deportes después de unas sentidas palabras.

Denominación del recinto: El camarada Riestra hizo la ofrenda al delegado nacional del Frente de Juventudes, en nombre de la Falange de Vizcaya, del estadio "Ramón y Juan Antonio Ybarra Villabaso", haciendo destacar cómo hace dos años se inició la construcción del campo de deportes y era hoy una bella realidad.

Seguidamente, el camarada Elola, en un discurso de elevados tonos patrióticos, recibió en nombre del Frente de Juventudes el campo de deportes, haciendo constar la importancia que posee el deporte para la formación de la juventud en el mejor servicio de la Patria y poniendo como ejemplo a los hermanos Ybarra Villabaso, cuyos nombres deben recordar los cadetes con admiración.

Jornada deportiva inaugural: La inauguración concluyó cantando el “cara al Sol” y dar “los gritos de rigor”, con la disputa de un torneo triangular de atletismo entre selecciones de Vizcaya, Guipúzcoa y Santander. La primera prueba disputada fue la de 100 metros lisos, con victoria del guipuzcoano Areta con una marca de 12,9 segundos, condicionada por el estado incipiente de la pista de ceniza. 

Publicado el 14 de dicimbre 2010

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (III): TRASLADO A LA CAMPA DEL LAVADERO

 


Como decíamos en la entrada anterior sobre este tema, el 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono San Roque, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

El proyecto de Emiliano Pagazaurtundua serviría para su construcción en la campa del lavadero, que la imaginamos como nos muestra la fotografía superior en la campa que se extendía hasta los muros del cementerio que se ven al fondo (después se construiría la carretera a Sestao pasando por Repelega). Además, disponemos de una foto fechada en 1927 de José Lecue, con su altar presidido por el Santo Patrono y Santa Agueda y Santa Lucia a los lados.

En este nuevo emplazamiento con su arbolado presidiría las romerías de San Roque hasta 1945 en que comenzaron las obras para convertir la campa del lavadero en el campo de deportes, destruyendo su ermita y construyendo una nueva en la parte alta de la calle del Ojillo haciendo esquina con la avenida de Carlos VII.

 Hemos añadido las dos fotos de que disponemos, que nos ayudan a recordar aquella “campa del lavadero” o de San Roque. En la primera hacia 1925, con la comida en la campa (todo hombres) se divisa al fondo el citado muro del cementerio sobresaliendo el panteón de Chavarri, mientras que la segunda, justo debajo del lavadero, nos muestra el arbolado que tenía la campa en torno a 1940.

jueves, 10 de septiembre de 2026

EL VESTIR DE NUESTRA GENTE EN EL SIGLO XIX

 


Hoy recogemos unos dibujos conservados en el álbum de Didier Petit de Meurville (hacia 1860) en los que se retrata a un joven, una mujer y una niña de la época. Acompañamos estas ilustraciones con la detallada descripción sobre la indumentaria local que dejó escrita Marcos Escorihuela en su Topografía de Portugalete en 1870:

El atuendo masculino: Se cubrían la cabeza con la antiquísima boina de lana: blanca en el caso de los solteros y azul para los casados. Vestían camisa elástica de lana, encima blusa, gastaban pantalón y cubrían el pie y la pierna con un trozo de lana blanca o amarilla y albarcas. Los hombres dedicados a la marinería calzaban botas fuertes y casi impermeables a la humedad.

El atuendo femenino: Las mujeres, salvo raras excepciones, llevaban todas añadidas largas trenzas sueltas que caían un metro o más por la espalda, lo cual era considerado un adorno. Cubrían la cabeza con pañuelos colocados en forma de toca: blancos si eran casadas y de edad madura, y de varios colores las más jóvenes. El pecho lo resguardaban con una chaqueta cuadrada bastante ajustada al cuerpo, cuyo escote reemplazaba un pañuelo de color. Sus sayas se distinguían por estar compuestas de pedazos de cuadrados de bayeta de caprichosos colores.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

ARBOLES DE LA VILLA: ENCINAS CENTENARIAS EN RIVAS

  


El antiguo barrio de Rivas, hoy desaparecido, pertenecía a Santurtzi hasta que, en 1933, pasó a Portugalete, junto con Repélega, La Sierra y Galindo (una parte). Se dividía en dos zonas (Rivas Viejo y Rivas Nuevo), y contaba con una escuela, mandada construir por Ramón de Durañona hacia 1886-90.

De todo aquello apenas queda nada, salvo el camino que baja hacia el Ballonti y unas magníficas encinas centenarias, que habría conservar y proteger adecuadamente.

La encina es un árbol perennifolio típicamente mediterráneo, aunque aparece en las rías cantábricas. Es considerado árbol sagrado en diversas tradiciones, en las que aparece como un símbolo de solidez y longevidad. De hecho, puede llegar a vivir más de mil años.

A lo largo de la historia han sido frecuentes los árboles junteros, bajo los que la gente se reunía para tomar decisiones. El de Portugalete era una encina, situada en el Campo de la Iglesia, bajo la que se celebraba el Concejo abierto. Una fórmula que se utilizaba para acabar las actas era: “En concejo abierto so la encina del campo de la iglesia”.

Estas encinas de Rivas son testigo del paso del tiempo y de los cambios que se van produciendo en el lugar. Un ejemplo palpable de que el tiempo de los árboles es distinto al nuestro, más pausado, más largo. Merecen formar parte de un Catálogo Municipal de Árboles Singulares que repetidamente hemos solicitado, pero que sigue haciéndose esperar.

JOSEBA MARTÍNEZ HUERTA

martes, 8 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (II): EL PROYECTO DE PAGAZAURTUNDUA DE 1909 Y EL FINAL DEL TEMPLO

 


Tras analizar el anterior proyecto inconcluso de 1892, nos centramos hoy en el último intento de reconstrucción que se planteó para la histórica ermita antes de su definitiva desaparición, pensando en reconstruirla ya fuera de su tradicional entrada al casco histórico.

El Proyecto de Emiliano Pagazaurtundua (1909).

Pocos años antes de la demolición, el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua redactó el nuevo proyecto. En él modifica ligeramente la planta original de la ermita y, curiosamente, se refiere al templo como "Capilla de San Roque". Esta denominación subraya la importancia que había cobrado la imagen del Santo Patrono en el recinto, especialmente tras quedar sin ermita propia.

Acompañamos esta entrada con los planos del nuevo proyecto y una valiosa fotografía de José de Lecue con la efigie de San Roque tal como se veneraba en aquel espacio.

Los motivos de la demolición.

Aunque no existe un acta que recoja la causa determinante, diversos factores precipitaron el final de la ermita en su ubicación original. Al avanzado deterioro estructural se sumaron razones de salubridad y urbanismo: la plazuela era el centro de comunicaciones de la Villa y parada habitual de las diligencias. La acumulación de excrementos de las caballerías frente al acceso al templo y la necesidad de despejar el tráfico en un punto tan neurálgico fueron argumentos de peso.

El traslado a la campa del lavadero.

El 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Junto con la imagen del Cristo se trasladó también la de San Roque y debido a que en esa campa se celebraba la romería en su honor, la ermita fue más conocida por “la de San Roque” que por “la del Cristo” a pesar de estar en ella de prestado. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

lunes, 7 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL SANTO CRISTO DEL PORTAL: PROYECTO INCONCLUSO DE RECONSTRUCCION DEL SIGLO XIX

 


La recuperación y restauración de los enlaces de nuestra Biblioteca Digital nos permite retomar investigaciones fundamentales para la historia de Portugalete. Entre ellas destaca el estudio de Roberto Hernández Gallejones sobre la reja de la desaparecida Ermita del Cristo, un recordatorio de un patrimonio que marcó el urbanismo de la Villa hasta principios del siglo XX.

El expediente de 1892.

En el Archivo Histórico Municipal se conserva un expediente fechado en 1892 que detalla un proyecto de restauración para la ermita. La propuesta, firmada por el maestro de obras Francisco de Berriozabal, respondía al precario estado de conservación del edificio en aquel momento. No obstante, dicha reforma nunca se materializó, posiblemente debido a que la estructura ya presentaba un deterioro irreversible.

Reconstrucción visual e iconográfica.

A falta de un registro fotográfico directo de la fachada de la ermita —una de las piezas más buscadas por los historiadores locales—, hemos recurrido a la tecnología informática para recrear, a partir de los planos originales de Berriozabal, la volumetría y el alzado de lo que pudo ser el templo.

Los apuntes de Berriozabal revelan detalles iconográficos de gran interés. En el altar, junto a la imagen del Santo Cristo (hoy custodiado en la Basílica), se proyectaba la ubicación de San Roque —que había perdido su propia ermita— y Santa Águeda. Con la posterior demolición del templo en 1913, el Santo Patrono recuperó su protagonismo central en el nuevo altar, tradición que perdura hasta la actualidad.

Dudas sobre el retablo y los frescos.

El análisis de la fotografía de José de Lekue de principios del siglo XX plantea interrogantes sobre la ornamentación interior. En la imagen del Cristo se aprecian columnas que ya no eran las salomónicas originales que aparecen en los planos, aunque persisten frescos que representan a la ciudad de Jerusalén bajo un sol y una luna eclipsados, una iconografía clásica para la época. José Luis Garaizabal sugiere que, aunque existen vestigios de motivos florales antiguos, la estructura final del altar no llegó a coincidir con los planos del proyecto de 1892.

Esta documentación técnica y visual nos permite hoy reconstruir, al menos en la memoria digital, un fragmento esencial del paisaje desaparecido de Portugalete.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

EL PALACIO DE LOS PERROS, DE MARTINEZ RIVAS



Como nos han realizado una consulta sobre el conocido popularmente como "Palacio de los perros", mansión situada dentro de la finca Lexarza que perteneció a la familia Martínez, procedemos darle respuesta:

El origen del nombre: El apelativo de "Palacio de los perros" se debía a que la entrada de la finca contaba con dos pilastras rematadas en lo alto por sendas figuras de perros, las cuales en la actualidad se encuentran reubicadas en la parte delantera de la entrada principal del palacio.

Construcción e inscripción (1853): Tal como indica una inscripción que todavía se conserva sobre uno de los pilares de la propiedad, la mansión fue erigida en 1853 por el matrimonio formado por Santiago Martínez de Lejarza y Antonia de las Rivas.

De Martínez de Lejarza a Martínez Rivas: El apellido de la familia derivó en Martínez Rivas debido al gran relieve público y empresarial de José María Martínez de las Rivas —primer marqués de Mudela y hermano de la citada Antonia—, quien residió en la finca y fue uno de los industriales más destacados de su época.

Paso a los Jesuitas y la UNED (1947-1951): En 1947 la orden de los Jesuitas adquirió la finca Lexarza. Posteriormente, en 1951, se construyó el gran edificio que durante décadas funcionó como casa de ejercicios espirituales y que hoy alberga la sede del centro asociado de la UNED.

Historia documental: Dado el indudable interés histórico de este conjunto —cuya antigua capilla fue diseñada por el ilustre arquitecto portugalujo Cecilio Goytia—, hemos digitalizado el completo estudio realizado en 2004 por nuestro amigo santurtziarra Tomás Fernández Hernando, que se puede consultar íntegramente en la sección de artículos históricos de la Biblioteca Digital Portugaluja.


Publicado el 18 de diciembre 2013