domingo, 1 de noviembre de 2026

LA CRUZ DEL CAMPOSANTO DE PANDO



 

Hace unos días, al estar esperando el semáforo frente al Camposanto de Pando, advertí la falta de la cruz sobre la puerta principal del mismo.
Como en el último libro de la Colección El Mareómetro se ha incluido la acuarela de su fachada (AP C008-014 de 1873) de S. de Achúcarro, me picó la curiosidad sobre el motivo de la desaparición.
Pero primero vamos a repasar un poco la historia. Escorihuela escribió en 1873 en su Topografía Médica de la Villa de Portugalete, quejándose del pequeño espacio reservado a sepeliar a los muertos “ y en donde la poca tierra húmeda y removida tantas veces, mantiene hace más de ochenta años elementos insanos, capaces un día por descomposiciones y fermentaciones químico-vitales desconocidas, de llevar su letal veneno a estos habitantes y hacerles pagar cara su incu…. y abandono. Admira a todo el mundo, atemoriza y se hace incomprensible, como ha podido existir impunemente el enterramiento de uno y otros y tantos cadáveres, al lado mismo del inhumado el día anterior”. Recomendaba encarecidamente el traslado a otro punto algo distante del perímetro de la villa.
Parece ser que le hicieron caso y hubo un acuerdo municipal el 13-9-1875, que se materializó en mayo de 1877, aunque también hemos leído que el Ayuntamiento decidió trasladar el viejo cementerio que se encontraba en la campa de la parte trasera de la iglesia de Santa María a unos terrenos de Pando conocidos como Cuatro Estradas, según proyecto de 1879, que se llevó a cabo en una primera fase entre 1880 y 1882. Vamos un pequeño lío de fechas que intentaremos aclarar. En 1905, Emiliano Pagazaurtundua redactó un proyecto de ampliación del nuevo cementerio, que se materializó entre 1909 y 1912.
Pero volvamos a la cruz desaparecida. ¿Se debería a un conflicto político-religioso o a un simple accidente?
Me han aclarado amablemente en el cementerio, que la cruz se vino al suelo hace unos DIEZ años, haciéndose pedazos, debido al empuje de las ramas de los castaños de indias que la sobrevolaban.
Al igual que hace un año hablé sobre la caída de parte de una de las gárgolas de la parroquia y que aun sigue ahí la otra mitad, amenazante sobre nuestras cabezas, hago un llamamiento "a quien corresponda" para que se reponga una réplica de la cruz en el lugar que le corresponde y no se de ejemplo de maltrato al Patrimonio Municipal a todos los portugalujos y visitantes que pasan frente o bajo su puerta.

Por nuestra parte, recordaremos, que la inscripción en la parte superior central, es una composición poética de Antonio Trueba que nos recuerda: 
ESTA, OH MORTALES,
ES LA PUERTA OBLIGATORIA
POR DONDE SE ENTRA
AL REINO DEL BIEN O AL MAL ETERNO
PARA LOS BUENOS, PUERTA DE GLORIA
PARA LOS MALOS, PUERTA DEL INFIERNO.


JOSÉ LUIS GARAIZABAL FLAÑO
Publicado el 10 de diciembre 2013




sábado, 31 de octubre de 2026

LA SOCIEDAD DE CAZA Y PESCA DE REPÉLEGA DURANTE LA REPÚBLICA


Hoy traemos noticias de una sociedad que con el nombre de Sociedad de Caza y Pesca de Repélega tuvo gran actividad durante los años de la Republica.
Aunque todavía no hemos encontrado la fecha de su constitución, sabemos que en 1932 tenía como presidente a Pedro Arana y Butrón, con Carlos Oñederra Iriondo como vicepresidente.
Ese año se sumaron a los actos en beneficio de las cantinas escolares, organizando el 12 de junio un concurso de tiro al plato en el Campo de La Florida y el 19 de julio, con permiso municipal, celebraron “ejercicios de tiro al plato con armas largas en el Campo de las Roturas”.
Estos concursos gozaban de gran aceptación, celebrándose a primera hora de la mañana el concurso de tiro al Plato y por la tarde el de Pichón, por lo que el día de Santiago de 1934 con Alberto Otamendi Castellanos como presidente, “habiendo adquirido en arriendo cerrado con espino dos campas en el barrio para los fines propios de su misión”, organizan un trofeo patrocinado por el Ayuntamiento que se incluye en el Programa de Festejos.
Al año siguiente se vuelve a incluir en el programa municipal con el título de “Gran tiro de Pichón” en el campo de tiro de la Sociedad.
En el Archivo Histórico Municipal hemos encontrado los plano de dicho campo de tiro que mostramos junto con algunas fotos procedentes del archivo fotográfico de Marina Pérez, en la que aparece participando su padre Raimundo Pérez Rojo, aficionado a este deporte y que consiguió algunos trofeos.
En una de las fotos inferiores aparece entre las autoridades que entregan los trofeos, junto al alcalde Miguel Loredo, lo cual nos sitúa dicha foto ya en la posguerra, a finales de los años 40.
En los Programas de Festejos de 1948 a 1952 se anuncian como “Tiro al Plato” en la festividad de Santiago en el campo de La Florida.

Publicada el 31 de mayo 2016








viernes, 30 de octubre de 2026

NUEVA PUBLICACIÓN: «ALBERTO DE PALACIO Y SU PUENTE MÓVIL»

 


La compañía del Puente Bizkaia ha presentado el libro «Alberto de Palacio y su Puente móvil», una obra que supone un esfuerzo para comprender la figura del personaje que, con su obra declarada Patrimonio de la Humanidad, ha llevado el nombre de Portugalete por todo el mundo. El libro desgrana la poliédrica figura de un creador adelantado a su tiempo.

Desde que se cumpliera su centenario se han escrito más de una decena de libros sobre el Puente Colgante, pero este se dedica en exclusiva a su autor intelectual y promotor y al propio puente, un elemento singular y el primero de su clase. El índice de la obra refleja su ambición, estructurándose en bloques temáticos que abarcan desde los cimientos vitales hasta la proyección de su legado:

El volumen arranca explorando las raíces familiares entre Bizkaia y Francia, los años de aprendizaje en Carrión de los Condes y Barcelona —donde coincidió con las inquietudes de un joven Antoni Gaudí bajo la estela de Elías Rogent— y la importancia de sus viajes formativos y estancias en París.

Analiza una trayectoria que abarcó la arquitectura, la higiene urbana, la mecánica y las energías renovables, materializada en proyectos tan emblemáticos como la Estación de Atocha o el Palacio de Cristal del Retiro.

El núcleo central de la obra aborda la concepción, defensa y titánica construcción del primer puente transbordador del mundo, una solución genial que unió Portugalete y Getxo sin interrumpir la navegación.

Se detallan los momentos más intensos de la infraestructura —incluyendo su destrucción, reconstrucción y los avatares históricos que pusieron en riesgo su continuidad— hasta llegar a su actual consideración como Patrimonio Universal.

Damos la bienvenida a esta publicación que es, en definitiva, una invitación para adentrarse en la mente de un creador total y redescubrir las claves de nuestra identidad jarrillera.

jueves, 29 de octubre de 2026

ARBOLES DE LA VILLA: EL PINO DE TXIKITXU

 


 

Al comenzar el siglo XX, el barrio de Abaro se extendía entre el escarpe de la cornisa sobre el mar y el Casco Viejo. Su privilegiada situación como mirador sobre el estuario hizo que la burguesía fuera construyendo sus grandes casas, que contaban con amplios jardines.

Una de ellas era el palacio de El Salto, construido por los condes de Rodas.

La única hija de los condes, Elisa Emilia, contrajo matrimonio con el doctor Enrique de Areilza, y el palacio se convirtió en su residencia habitual.

Actualmente en la finca se encuentra la Escuela Infantil Txikitxu, en cuyos jardines se encuentra este magnífico pino que, dado su porte, es posible que conociera el doctor Areilza.

El pino es símbolo de fuerza vital e inmortalidad por su condición perenne y por agarrarse fuertemente, con sus raíces, en lugares de fuerte erosión.

De los múltiples productos obtenidos del pino, hay uno que, aunque humilde, ha jugado un papel significativo en la trayectoria histórica de la villa: la pez. Esta brea o alquitrán se utilizaba para la impermeabilización de botas, cueros y barricas para el vino. También se usaba para el calafateado de los barcos de madera. Se calentaba la pez, y se echaba en las uniones de los tablones, introduciendo fibras vegetales, como la estopa, de tal manera que al enfriarse se quedaban selladas y se evitaba la entrada de agua.

Los pinos, como el resto de coníferas, no tienen flores con pétalos; en su lugar, producen estructuras reproductivas llamadas conos (masculinos y femeninos), siendo el viento el que se encarga de la polinización.

Es curioso observar, por otra parte, cómo el pino está presente en nuestra vida cotidiana, no solo en los parques, sino también en las conversaciones, donde aparece con frecuencia en expresiones del tipo “como la copa de un pino”, “estar en el quinto pino”, “hacer el pino”, “plantar un pino”, “hacer pinitos”, “estar a partir un piñón”, etc.

 JOSEBA MARTINEZ HUERTA

miércoles, 28 de octubre de 2026

LA BATERÍA DEL CASTILLO EN LA PLAZA DEL SOLAR

 

 

Aitor González Gato, nuestro mayor especialista en arquitectura amurallada de la Villa, nos ofrece una recreación de la histórica batería del Solar, basada en la acuarela realizada por Mikel Torka. Para comprender mejor su evolución urbanística y defensiva, incorporamos también un detalle del grabado del siglo XV de F. Hierro, donde se aprecia que, fuera de las murallas y junto a la ría, solo existía un extenso arenal ocupado por las tradicionales atarazanas.

Recordemos los momentos que marcaron la historia de este enclave defensivo:

Orígenes y construcción (Siglo XVI): Ante la imperiosa necesidad defensiva frente a las incursiones de corsarios y piratas por la ría, la Villa solicitó licencias e impuestos para levantar obras de fortificación y una torre destinada a proteger el muelle. Esta construcción de planta cúbica fue popularmente conocida por los vecinos como «el Castillo». Hacia 1523 se iniciaron los trabajos y, medio siglo después, la posición ya se encontraba plenamente artillada con piezas de bronce.

Declive militar: Si bien durante el siglo XVII tuvo un papel destacado en la defensa de la entrada fluvial frente a las fragatas francesas, la construcción a partir de 1703 de las nuevas baterías de El Cuervo y Campo Grande —situadas mucho más cerca de la bocana de la ría— relegó a la batería del Solar a un plano secundario. En 1808, en plena Guerra de la Independencia, las culebrinas de bronce fueron trasladadas a Bilbao y nunca más regresaron a la Villa, a pesar de las reclamaciones presentadas por el Ayuntamiento en 1817 y 1820.

Desmantelamiento y transformación urbana: El frente de la antigua batería del Castillo fue derribado en el año 1845. Durante las décadas sucesivas, en el lugar solo sobrevivieron restos ruinosos de sus murallas, los cuales acabaron cediendo ante la configuración definitiva del Solar como la plaza y paseo urbano que conocemos en la actualidad.

 


martes, 27 de octubre de 2026

LA ERMITA-HUMILLADERO DE SAN ROQUE (1974-2004)

 


 

En el próximo número de Cuadernos Portugalujos, ya listo para la imprenta— ha habido fotografías que por cuestiones de espacio, se han quedado fuera de la selección de las décadas de los 60 y 70.

Las imágenes de esta entrada (la segunda es de Echarte 1990 y la ultima de Kini 2002) muestran la ermita-humilladero dedicada a San Roque. Construida según el proyecto del arquitecto Francisco Sáinz Artiach y ejecutada por el constructor sestaoarra Hilario Ramos, fue inaugurada en agosto de 1974 adosada a la pared exterior del frontón, situada justo enfrente del emplazamiento que había ocupado desde 1945 la anterior ermita al final de la calle El Ojillo.

Como anécdota, algunos vecinos llegaron a bautizar cariñosamente a la talla de este humilladero como «el ateo» para distinguirla de la imagen histórica custodiada en la Basílica de Santa María.

En 1996 se incorporó en su fachada exterior una lauda del peregrino, y su desaparición se produjo el año 2004 al ser demolido por las máquinas con motivo de las obras de construcción del Metro y la posterior reurbanización de la superficie.

Tras pasar un tiempo en la parroquia de Nazaret, la imagen fue trasladada en 2008 a un espacio adaptado en el nuevo complejo del parking y la plaza, donde en 2009 se acondicionó un habitáculo protegido con cristales blindados para garantizar su veneración pública.




lunes, 26 de octubre de 2026

CERRAMOS LA PAUSA DE ESTE MES, RECORDANDO A "LAS CHICAS DE “EL METRO”

 

Hace unos días anunciábamos un alto temporal en la rutina del blog. Sin conocer con precisión el alcance de los próximos tiempos, somos optimistas, y aunque la incertidumbre forma parte del camino, lo importante es tener claro que no será un obstáculo para seguir adelante con esta labor de divulgación, aunque se deba recurrir en algún momento a programar alguna entrada antigua. El blog seguirá activo, la vida se vive día a día, y el compromiso permanece intacto.

Retomamos la actividad tras encontrar en las redes sociales una fotografía del Pub The Metro, con el jefe de barra acompañado de sus chicas, lo que nos ha hecho recordar a las otras «chicas» que les precedieron. Sobre las mujeres que formaron parte de la historia del emblemático Bar El Metro de Justo Martínez, aprovechamos para poner en valor su papel fundamental, a menudo relegado a un segundo plano en las crónicas tradicionales pero esencial para entender el alma de aquel establecimiento. Puri y Conchi son nombres inseparables en el recuerdo de «El Metro», ya que estuvieron siempre tras el mostrador codo con codo junto a Justo, formando parte indispensable del negocio familiar.

Más allá de servir vinos o preparar las tradicionales banderillas, mujeres como Puri y Conchi sostenían el día a día del bar. Gestionaban la hospitalidad, mantenían el orden y tejían esa red social y humana tan característica de los bares de la época en la Villa. La historia de estas mujeres también está unida al final sentimental del local, ya que el bar cerró sus puertas tras la muerte de Justo Martínez en 1978, quedando para siempre en el recuerdo como el epicentro de la vida social portugaluja.

Posteriormente, su etapa convertida en el Pub The Metro transformó por completo el concepto original del local, adaptándolo a los nuevos tiempos de la movida y el ocio nocturno en el Casco Viejo. Aunque la memoria popular siempre mantendrá en el altar de la nostalgia la estampa clásica de Justo Martínez y su familia tras la barra, el espacio que durante décadas había sido templo indiscutible del vino y las tertulias cambió para acoger a las nuevas generaciones de jóvenes, enfocando su actividad hacia las horas de la noche, la música y las copas.

Se quiso conservar la esencia identitaria del lugar al mantener la denominación de «The Metro», un claro reconocimiento a la enorme popularidad que arrastraba el antiguo bar de Justo Martínez y aprovechando el tirón sentimental que el nombre ya tenía en el imaginario colectivo jarrillero. Formó parte de esa transformación hostelera del Portugalete histórico donde las antiguas tascas dieron paso a los pubs orientados a la juventud de los años 80 y 90.