Hoy traemos noticias de una sociedad que con el nombre de Sociedad de Caza y Pesca de Repélega tuvo gran actividad durante los años de la Republica.
sábado, 31 de octubre de 2026
LA SOCIEDAD DE CAZA Y PESCA DE REPÉLEGA DURANTE LA REPÚBLICA
Hoy traemos noticias de una sociedad que con el nombre de Sociedad de Caza y Pesca de Repélega tuvo gran actividad durante los años de la Republica.
viernes, 30 de octubre de 2026
NUEVA PUBLICACIÓN: «ALBERTO DE PALACIO Y SU PUENTE MÓVIL»
La compañía del Puente Bizkaia ha presentado el
libro «Alberto de Palacio y su Puente móvil», una obra que supone un esfuerzo
para comprender la figura del personaje que, con su obra declarada Patrimonio
de la Humanidad, ha llevado el nombre de Portugalete por todo el mundo. El
libro desgrana la poliédrica figura de un creador adelantado a su tiempo.
Desde que se cumpliera su centenario se han
escrito más de una decena de libros sobre el Puente Colgante, pero este se
dedica en exclusiva a su autor intelectual y promotor y al propio puente, un
elemento singular y el primero de su clase. El índice de la obra refleja su ambición,
estructurándose en bloques temáticos que abarcan desde los cimientos vitales
hasta la proyección de su legado:
El volumen arranca explorando las raíces
familiares entre Bizkaia y Francia, los años de aprendizaje en Carrión de los
Condes y Barcelona —donde coincidió con las inquietudes de un joven Antoni
Gaudí bajo la estela de Elías Rogent— y la importancia de sus viajes formativos
y estancias en París.
Analiza una trayectoria que abarcó la
arquitectura, la higiene urbana, la mecánica y las energías renovables,
materializada en proyectos tan emblemáticos como la Estación de Atocha o el
Palacio de Cristal del Retiro.
El núcleo central de la obra aborda la concepción,
defensa y titánica construcción del primer puente transbordador del mundo, una
solución genial que unió Portugalete y Getxo sin interrumpir la navegación.
Se detallan los momentos más intensos de la
infraestructura —incluyendo su destrucción, reconstrucción y los avatares
históricos que pusieron en riesgo su continuidad— hasta llegar a su actual
consideración como Patrimonio Universal.
Damos la bienvenida a esta publicación que es, en
definitiva, una invitación para adentrarse en la mente de un creador total y
redescubrir las claves de nuestra identidad jarrillera.
jueves, 29 de octubre de 2026
ARBOLES DE LA VILLA: EL PINO DE TXIKITXU
Al comenzar el siglo XX, el barrio
de Abaro se extendía entre el escarpe de la cornisa sobre el mar y el Casco
Viejo. Su privilegiada situación como mirador sobre el estuario hizo que la
burguesía fuera construyendo sus grandes casas, que contaban con amplios
jardines.
Una de ellas era el
palacio de El Salto, construido por los condes de Rodas.
La única hija de los condes, Elisa
Emilia, contrajo matrimonio con el doctor Enrique de Areilza, y el palacio se
convirtió en su residencia habitual.
Actualmente en la finca se encuentra
la Escuela Infantil Txikitxu, en cuyos jardines se encuentra este magnífico
pino que, dado su porte, es posible que conociera el doctor Areilza.
El pino es símbolo de fuerza vital e
inmortalidad por su condición perenne y por agarrarse fuertemente, con sus
raíces, en lugares de fuerte erosión.
De los múltiples productos obtenidos
del pino, hay uno que, aunque humilde, ha jugado un papel significativo en la
trayectoria histórica de la villa: la pez. Esta brea o alquitrán se utilizaba
para la impermeabilización de botas, cueros y barricas para el vino. También se
usaba para el calafateado de los barcos de madera. Se calentaba la pez, y se
echaba en las uniones de los tablones, introduciendo fibras vegetales, como la
estopa, de tal manera que al enfriarse se quedaban selladas y se evitaba la
entrada de agua.
Los pinos, como el resto de
coníferas, no tienen flores con pétalos; en su lugar, producen estructuras
reproductivas llamadas conos (masculinos y femeninos), siendo el viento el que
se encarga de la polinización.
Es curioso observar, por otra parte,
cómo el pino está presente en nuestra vida cotidiana, no solo en los parques,
sino también en las conversaciones, donde aparece con frecuencia en expresiones
del tipo “como la copa de un pino”, “estar en el quinto pino”, “hacer el pino”,
“plantar un pino”, “hacer pinitos”, “estar a partir un piñón”, etc.
miércoles, 28 de octubre de 2026
LA BATERÍA DEL CASTILLO EN LA PLAZA DEL SOLAR
Aitor González Gato, nuestro mayor especialista en arquitectura
amurallada de la Villa, nos ofrece una recreación de la histórica batería del
Solar, basada en la acuarela realizada por Mikel Torka. Para comprender mejor
su evolución urbanística y defensiva, incorporamos también un detalle del
grabado del siglo XV de F. Hierro, donde se aprecia que, fuera de las
murallas y junto a la ría, solo existía un extenso arenal ocupado por las
tradicionales atarazanas.
Recordemos los momentos que marcaron la historia de este enclave
defensivo:
Orígenes y construcción (Siglo XVI): Ante la imperiosa necesidad
defensiva frente a las incursiones de corsarios y piratas por la ría, la Villa
solicitó licencias e impuestos para levantar obras de fortificación y una torre
destinada a proteger el muelle. Esta construcción de planta cúbica fue
popularmente conocida por los vecinos como «el Castillo». Hacia 1523 se
iniciaron los trabajos y, medio siglo después, la posición ya se encontraba
plenamente artillada con piezas de bronce.
Declive militar: Si bien durante el siglo XVII tuvo un papel
destacado en la defensa de la entrada fluvial frente a las fragatas francesas,
la construcción a partir de 1703 de las nuevas baterías de El Cuervo y Campo
Grande —situadas mucho más cerca de la bocana de la ría— relegó a la batería
del Solar a un plano secundario. En 1808, en plena Guerra de la Independencia,
las culebrinas de bronce fueron trasladadas a Bilbao y nunca más regresaron a
la Villa, a pesar de las reclamaciones presentadas por el Ayuntamiento en 1817
y 1820.
Desmantelamiento y transformación urbana: El frente de la antigua
batería del Castillo fue derribado en el año 1845. Durante las décadas
sucesivas, en el lugar solo sobrevivieron restos ruinosos de sus murallas, los
cuales acabaron cediendo ante la configuración definitiva del Solar como la plaza
y paseo urbano que conocemos en la actualidad.
martes, 27 de octubre de 2026
LA ERMITA-HUMILLADERO DE SAN ROQUE (1974-2004)
En el próximo número de Cuadernos
Portugalujos, ya listo para la imprenta— ha habido fotografías
que por cuestiones de espacio, se han quedado fuera de la selección de las
décadas de los 60 y 70.
Las imágenes de esta entrada (la segunda es de Echarte 1990 y la ultima de Kini 2002) muestran la
ermita-humilladero dedicada a San Roque. Construida según el proyecto del
arquitecto Francisco Sáinz Artiach y ejecutada por el constructor sestaoarra
Hilario Ramos, fue inaugurada en agosto de 1974 adosada a la pared exterior del
frontón, situada justo enfrente del emplazamiento que había ocupado desde 1945
la anterior ermita al final de la calle El Ojillo.
Como anécdota, algunos vecinos llegaron a
bautizar cariñosamente a la talla de este humilladero como «el ateo» para
distinguirla de la imagen histórica custodiada en la Basílica de Santa María.
En 1996 se incorporó en su fachada exterior una
lauda del peregrino, y su desaparición se produjo el año 2004 al ser demolido
por las máquinas con motivo de las obras de construcción del Metro y la
posterior reurbanización de la superficie.
Tras pasar un tiempo en la parroquia de Nazaret,
la imagen fue trasladada en 2008 a un espacio adaptado en el nuevo complejo del
parking y la plaza, donde en 2009 se acondicionó un habitáculo protegido con
cristales blindados para garantizar su veneración pública.
lunes, 26 de octubre de 2026
CERRAMOS LA PAUSA DE ESTE MES, RECORDANDO A "LAS CHICAS DE “EL METRO”
Hace unos días anunciábamos un alto temporal en la rutina del blog. Sin conocer con precisión el alcance de los próximos tiempos, somos optimistas, y aunque la incertidumbre forma parte del camino, lo importante es tener claro que no será un obstáculo para seguir adelante con esta labor de divulgación, aunque se deba recurrir en algún momento a programar alguna entrada antigua. El blog seguirá activo, la vida se vive día a día, y el compromiso permanece intacto.
Retomamos la actividad tras encontrar en las redes sociales una fotografía del Pub The Metro, con el jefe de barra acompañado de sus chicas, lo que nos ha hecho recordar a las otras «chicas» que les precedieron. Sobre las mujeres que formaron parte de la historia del emblemático Bar El Metro de Justo Martínez, aprovechamos para poner en valor su papel fundamental, a menudo relegado a un segundo plano en las crónicas tradicionales pero esencial para entender el alma de aquel establecimiento. Puri y Conchi son nombres inseparables en el recuerdo de «El Metro», ya que estuvieron siempre tras el mostrador codo con codo junto a Justo, formando parte indispensable del negocio familiar.
Más allá de servir vinos o preparar las tradicionales banderillas, mujeres como Puri y Conchi sostenían el día a día del bar. Gestionaban la hospitalidad, mantenían el orden y tejían esa red social y humana tan característica de los bares de la época en la Villa. La historia de estas mujeres también está unida al final sentimental del local, ya que el bar cerró sus puertas tras la muerte de Justo Martínez en 1978, quedando para siempre en el recuerdo como el epicentro de la vida social portugaluja.
Posteriormente, su etapa convertida en el Pub The Metro transformó por completo el concepto original del local, adaptándolo a los nuevos tiempos de la movida y el ocio nocturno en el Casco Viejo. Aunque la memoria popular siempre mantendrá en el altar de la nostalgia la estampa clásica de Justo Martínez y su familia tras la barra, el espacio que durante décadas había sido templo indiscutible del vino y las tertulias cambió para acoger a las nuevas generaciones de jóvenes, enfocando su actividad hacia las horas de la noche, la música y las copas.
Se quiso conservar la esencia identitaria del lugar al mantener la denominación de «The Metro», un claro reconocimiento a la enorme popularidad que arrastraba el antiguo bar de Justo Martínez y aprovechando el tirón sentimental que el nombre ya tenía en el imaginario colectivo jarrillero. Formó parte de esa transformación hostelera del Portugalete histórico donde las antiguas tascas dieron paso a los pubs orientados a la juventud de los años 80 y 90.









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