sábado, 27 de junio de 2026
NORMAS DE MORALIDAD EN LOS FESTEJOS DE LA RIA DE HACE UN SIGLO
viernes, 26 de junio de 2026
AYER Y HOY. EL PALACIO GANDARIAS Y LA "CASA DEL MILLÓN", CRÓNICA DE UN EXPOLIO URBANÍSTICO
La fisonomía del Muelle Nuevo sufrió, a finales del franquismo, una de las
transformaciones más agresivas e irreversibles de su historia. La sustitución
del deslumbrante Palacio Gandarias por un imponente bloque de viviendas es el
reflejo de una época en la que la especulación inmobiliaria primó sobre la
conservación del patrimonio histórico y arquitectónico jarrillero.
1917: El esplendor del Palacio Gandarias obra de
Pedro Guimón estilo Segundo Imperio.
A principios del siglo XX, la burguesía industrial eligió Portugalete para
levantar residencias de una calidad arquitectónica excepcional. El Palacio
Gandarias, construido en un punto privilegiado sobre El Abra frente a la playa,
rematando las edificaciones del muelle nuevo, destacaba por su porte señorial con
un magnífico jardín que oxigenaba la primera línea del muelle. Aquella estampa
de 1917 representaba el apogeo de un urbanismo equilibrado y elegante.
1967: La agresión del desarrollismo inmobiliario.
Cincuenta años después, en pleno auge del desarrollismo de los años
sesenta, el palacio y sus jardines fueron sentenciados a la demolición, al
igual que otros recordados como el de Chavarri o el de la familia Epalza con su
capilla. El beneficio económico inmediato dictó la destrucción de estas joyas
patrimoniales para aprovechar al máximo la edificabilidad del terreno.
En su lugar, se levantó un bloque de pisos de gran altura que rompía de
forma drástica con la escala y la estética de la zona. Aquella promoción se
convirtió en un símbolo de la exclusividad de la época, publicitándose de la
siguiente manera:
PORTUGALETE Sobre El Abra, junto al parque. Hall, 10
habitaciones, servicios, dos baños, terraza. Totalmente amueblado. Superficie: PRECIO:
1.000.000 de pesetas
El impacto social: La "Casa del millón"
La desorbitada cifra de venta para la época no pasó desapercibida y el
ingenio popular no tardó en bautizar al nuevo edificio como "La casa
del millón", un sobrenombre que encerraba tanto asombro ante semejante
coste como una crítica implícita a la elitización del espacio público y a la
pérdida irreparable del palacio desaparecido.
Esta comparativa fotográfica pone en evidencia la impunidad con la que
operó la actividad inmobiliaria de aquellos últimos años del franquismo, un
período oscuro para el patrimonio jarrillero en el que la piqueta borró de un
plumazo parte de nuestra identidad histórica a cambio de cemento y rentabilidad
financiera.
jueves, 25 de junio de 2026
MANUEL MELÉNDEZ URIOS, 1857-1910. FUNDADOR DE LA BANDA EUTERPE
Enportugalete.com nos ofrece este mes esta ficha de otro personaje portugalujo y que lleva por numero el 191:
Hijo de militar, nació en Jaca donde un
hermano fue Gobernador Militar. Llegó a la Villa con motivo de la guerra
carlista en la banda de música del batallón Franco
de Nouvilles y Barbastro, alojado en el Cuartelón
del Cristo y tras la guerra se quedó en la Villa dedicándose al comercio. Creó
una familia numerosa en la que destacaron Manuel que fue teniente alcalde y
Alfredo pionero del waterpolo local.
Gran amante de la música
era un buen guitarrista, y en 1880 recogiendo la necesidad popular de tener una
banda de música propia, constituyó la banda Euterpe,
incluyendo licenciados de la guerra, y en 1884 crea la Sociedad Filarmónica Euterpe, que tras esporádicas actuaciones
consiguió que en 1891 el Ayuntamiento los contratase para actuar en las
procesiones de Semana Santa y amenizar bailes de festivos y jueves.
Al llegar al siglo XX
disfrutaban ya de un merecido prestigio, aunque existían también en la Villa
otros grupos como la Orquesta de Santa
Cecilia o la Sociedad Filarmónica.
En 1901 tuvo 65 actuaciones entre procesiones, y en la Plaza, en donde
interpretaban, sobre todo los bailables de la época, algunas obras suyas, como
pasodobles, habaneras, mazurcas, valses y polcas, rematando siempre la fiesta a
base de la jota y la porrusalda de gran arraigo en la Villa. Entre las obras
compuestas por él se encuentran una Marcha
Fúnebre y la pieza titulada El
abanico.
También formó parte en
1887 del Orfeón Unión Musical que
dirigiera el maestro Pedro Lizarraga.
En 1905 la banda se fue
desmembrando y terminó disolviéndose lo que obligó al Ayuntamiento a llenar su
hueco creando la Banda Municipal de Música en 1906.
miércoles, 24 de junio de 2026
COMERCIOS DE TODA LA VIDA: LA TIENDA DE DORA
Ofrecemos hoy una nueva aportación de Aitor González Gato dentro de su serie sobre los establecimientos antiguos de nuestra Villa que viene recogiendo en facebook. Nos traslada una crónica que despertará profundos sentimientos nostálgicos a todos aquellos que, en su infancia, asistieron al colegio Virgen de la Guía:
Vaya por delante mi agradecimiento a Virginia García
Cibrián, hija de los antiguos dueños de la tienda de la que hoy hablamos, quien
ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros sus recuerdos y sus fotos (y
con quien por cierto en los 80 compartí aula en el colegio Virgen de la Guía).
En frente de este colegio, junto
al n.º 7 de la calle Axular, estuvo la llamada popularmente, pues no tenía
nombre oficial, “tienda de Dora” (hace décadas esto era muy común, cuando las
tiendas carecían de carteles que las anunciaran y simplemente eran llamadas por
el nombre de las personas que las regentaban, la mayoría de las veces una
mujer).
Dora Cibrián nació en Carazo de
la Sierra, provincia de Burgos, y su marido Lucio García en Barbadillo de
Herreros, de la misma provincia. Como muchos miles de inmigrantes, ambos
llegaron a Vizcaya en busca de una vida mejor. Primero llegó Lucio, instalándose
en Baracaldo en 1950, donde trabajaba en La Naval. En 1955 llegó Dora, y tras
trasladarse a Portugalete en 1962, diez años después abrieron la tienda, en
1972. Allí Dora y sus hijas Montse y Susana (“Susi”), pasaban todo el día, y
para que pudieran descansar, después de su trabajo en La Naval Lucio las
sustituía por las tardes hasta el cierre. En la tienda se vendía de todo:
productos de limpieza, alimentación, periódicos, libros, muñecos, bollería,
helados (entre ellos los famosos “cubitos” y “jariguais”); además de ello,
había máquinas de petacos y de “marcianos”. En navidades también vendían
petardos, cohetes, serpentinas, etc.
Para aumentar las ventas de la
tienda, aprovechaban que la chavalería salía al patio de recreo del adyacente
colegio Virgen de la Guía, y una de las hijas de Dora y Lucio, “Susi”, iba con
un carro de madera hecho por el mismo Lucio vendiendo bollería, chuches y
algunos productos de librería (entre las varias imágenes que nos ha cedido
Virginia publicamos una simpática foto de hacia 1980 en que se ve a su hermana
Susana con el mencionado carrito junto a la valla del colegio Virgen de la
Guía, vendiendo algún producto a los alumnos; el resto de las fotos de la
tienda también son de hacia 1979-1982).
Asunto curioso por destacar, es
que en esa tienda se fundó el grupo de danzas vascas Beltzako Taldea,
conformado por los chicos y chicas que solían frecuentar el local. Bailaban en
las fiestas portugalujas y en los pueblos de alrededor y ganaron varios premios
(estamos preparando un futuro artículo sobre este grupo de baile). Dora y
Lucio, muy apreciados por su trabajo en la tienda, dejaron de regentarla en
1982, traspasándola a otras personas.
Personalmente llegué a conocer
esta tienda ya en manos de sus últimos dueños, si bien apenas conservo
recuerdos de ella, pues era muy niño: recuerdo el mostrador, lo pequeña que
era, que también vendía tabaco, y las máquinas “de marcianos” y de petacos. Era
muy frecuentada por los alumnos adolescentes de la Virgen de la Guía. El local
cerró sus puertas definitivamente hacia 1991.
martes, 23 de junio de 2026
UN PASEO POR EL TIEMPO: LOS JARDINES DE LA TORRE SALAZAR
Observar nuestro entorno con mirada histórica siempre depara sorpresas. A menudo pasamos por lugares que creemos conocer a la perfección sin sospechar cuántas capas de historia albergan bajo su apariencia actual. Hoy proponemos un ejercicio visual de "Ayer y Hoy" centrado en uno de los rincones más emblemáticos de la Villa: los jardines de la Casa-Torre de Salazar.
Si comparamos las dos imágenes que encabezan esta entrada, el primer cambio
que salta a la vista —más allá del color y la notable rehabilitación de las
fachadas del fondo— se encuentra en el ángulo inferior izquierdo de los
jardines.
En la actualidad los visitantes y jarrilleros disponen de un entorno
apacible presidido por la estatua de bronce del cronista Lope García de
Salazar, mirando hacia la torre de su linaje, donde nuestro amigo Mario del
ESTATXA ha colocado unas mesas desde donde degustar un mojito o un refresco disfrutando
del lugar. Sin embargo, si retrocedemos unas décadas en el tiempo descubriremos
que el monumento que ocupaba ese mismo espacio era radicalmente distinto: un
conjunto escultórico de piedra, de estética sobria, dedicado a los Caídos de la
Guerra Civil.
La historia de aquel monumento a los caídos que se aprecia en la otra foto estuvo
plagada de retrasos y un presupuesto disparado. El proyecto comenzó a finales
de 1965 bajo la alcaldía de José Manuel Esparza, quien encargó al escultor
Jesús Torre una obra estilizada para sustituir al deteriorado monolito
anterior.
Aunque el precio inicial se fijó en 150.000 pesetas, la desidia del artista
y las "dificultades de última hora" con las figuras civiles
retrasaron la entrega más de siete años. El Ayuntamiento llegó a fijar multas
de 500 pesetas diarias por las demoras e incluyó en el monolito una frase del
testamento de José Antonio Primo de Rivera: “Ojalá fuera la mía la última
sangre española que se vertiera en discordias civiles”.
Finalmente se inauguró el 14 de julio de 1973. La larga espera duplicó con
creces el coste original de la obra, alcanzando un desembolso final de 375.000
pesetas para las arcas municipales.
Por otro lado, al mirar el edificio de la derecha también conviene hacer
una puntualización histórica fundamental. Tras ser incendiada durante la revolución
de octubre de 1934, la Casa-Torre Salazar quedó en ruinas, siendo reconstruida externamente
en 1958 por el arquitecto Joaquín de Yrízar con un marcado aspecto de castillo
medieval almenado, y finalmente en 2003 fue adquirido por el Ayuntamiento que lo
transformó interiormente, abriendo sus puertas como el actual museo y durante
un tiempo restaurante.
La próxima vez que descanséis en los jardines junto a Lope García de
Salazar, recordad que hace no tanto tiempo, se levantaba allí un monolito de
piedra que costó siete años de disputas, anécdotas y un sinfín de pesetas de la
época. ¡La historia de Portugalete siempre viva en sus calles!
La foto actual tambien nos muestra, tapando casi totalmente la torre de Salazar el retoño del arbol de Gernika, de casi dos decadas de vida, que en su día plantó el ELAI ALAI .
lunes, 22 de junio de 2026
DEL CHACOLÍ DE FÉLIX CHÁVARRI A LA SIDRERÍA DE ANTONIO ECHEBARRÍA
Con motivo de la publicación del nº 37 de Cuadernos Portugalujos, se nos ha preguntado por la sidrería de Echebarria y su situación. Aunque en este blog ya ho hemos recogido, volvemos sobre el tema reproduciendo las fotos inferiores (en la de la derecha un cliente se asoma por la puerta) y aprovechamos para reproducir el artículo de Pedro Heredia, referido al cuadro que encabeza esta entrada:
Es una pintura de mi propiedad, debido a mi iniciativa dibujada por D.
Jerónimo Bilbao y animada en su colorido y personajes por mi sobrino, Manuel
Alonso Astarloa. No se trata de una obra de arte, pero sí un recuerdo
emocionante de un Portugalete muy distinto ambientalmente al actual, y que,
para quienes gozamos en su propia salsa, no volverá.
Fue el fundador y dueño de este Chacolí D. Félix Chávarri del Alisal, que
nació, vivió y murió en esta Villa (1831-1905) y se casó con Dña. Angela de la
Mier y Capetillo, hermana de Dña. Sotera de la Mier, esposa de D. José de
Gorostiza. Las dos casas, la de D. Félix y la de Dña. Sotera, desaparecieron de
la Villa. La primera para dar paso al Colegio que han ocupado las religiosas de
la casa llamada de Chapa.
Casi todas las casas hacendadas de la Villa tenían sus bodegas. Así los
Abarca, Balparda, Bañales, Butrón, Castet, Chávarri, Gorostiza, López, Olaso,
Salazar, Sugasti, Valle, Vicuña, etc. las tenían, ya que fuera del casco
urbano, Portugalete era un viñedo maravilloso.
Los Chávarri, en su magnífica bodega, sita en la travesía de la iglesia,
beneficiaban la uva de sus ricos viñedos de Tocedo, barrio de Cabieces cercano
a la antigua fábrica de pólvora. Pero... adiós ilusión. Las plagas acabaron con
los viñedos y, por ende, con los clásicos “chacolines”.
La última viña que desapareció de Portugalete era de la propiedad de los
hermanos Valle (D. Manuel y D. Darío), quienes habían hecho del chacolí un
néctar exquisito para obsequiar a los amigos. Pero el chacolí portugalujo había
desaparecido comercialmente hacía mucho tiempo, y, con su desaparición, las
bodegas fueron destinadas a otros menesteres.
La de D. Félix se transformó en Sidrería, bajo la inspiración de Antonio
Echevarría, un alavés de Gomecha, de profesión albañil, que alternaba el manejo
de la paleta y la llana con la venta de la rica y refrescante “sagardúa” del
caserío “Ibarguren”, que vendía a esta bodega la casi totalidad de su
espléndida cosecha.
Los personajes que por la Sidrería desfilaban, eran, generalmente, gentes
de mar: Capitanes, Pilotos, Maquinistas y sus futuros émulos los estudiantes de
Náutica, que en la Villa los había muchos, así como gentes de otros estudios y
profesiones. Entre todos destacaba la figura del capitán del “Igotz-Mendi”, D.
Quintín de Uralde a quien había que oírle contar cómo vino a Portugalete y las
hazañas del Crucero Auxiliar “Wolf” de la armada alemana, en la guerra del
catorce, cuando navegaban junto a él, prisioneros, como pontón carbonero de
aprovisionamiento…











