Adelantábamos
ayer que para el próximo ejemplar de Cuadernos Portugalujos —el segundo volumen
dedicado a recoger la vida de Portugalete durante la dictadura franquista a
través de fotografías en las décadas de 1960 y 1970—, al centrarnos en su vida
festiva y en concreto en la Bajada de San Roque, encontramos un momento clave
en su historia: la irrupción de las sociedades culturales y los grupos de
danzas en los años sesenta.
Ya en los
años previos, el Ayuntamiento venía dictando «normas especiales que habrán de
obedecer los romeros». Concretamente, en algunos programas se indicaba de forma
explícita que: «Durante la BAJADA no se permitirán estacionamientos por parte
de los romeros que acudan a la misma y la distancia de una a otra fila no podrá
ser mayor de seis metros».
Fue en
1964 cuando la sociedad Elai Alai se volcó en recuperar el sentido tradicional
de la bajada, ya que en aquel momento, el desarrollo del acto no convencía a
casi nadie, pues se había convertido en un recorrido desordenado marcado por
las carreras y los empujones. Para reestructurarlo, el Elai Alai decided
invitar a participar a otros grupos locales.
Al año
siguiente, en 1965, coincidiendo con el nacimiento del Lora Barri y su grupo de
danzas, y ante la posible suspensión de la bajada se impulsó la creación de una
Comisión de Festejos (Jai Batzordea). Esta iniciativa fue probablemente pionera
en Bizkaia al involucrar al propio Ayuntamiento y editar carteles especiales
bajo el célebre lema adoptado por los blusas en 1946: «diviértete cuanto puedas
sin molestar a nadie».
En aquella
edición participaron trece cuadrillas: tres de blusas locales (Elai Alai,
Jatunak y Lora Barri) y otras tres procedentes de Sestao, Urioste y Barakaldo,
además de la animada Banda de Cartón del Resbalón. El primer premio del
certamen se otorgó conjuntamente a las cuadrillas de Elai Alai y Euzko Lorak de
Sestao.
Esta
fórmula —que no estuvo exenta de críticas por un supuesto colaboracionismo—
cuajó rápidamente y se convirtió en el modelo organizativo adoptado durante los
años sucesivos en la mayoría de los municipios colindantes. La fiesta cobró un
nuevo resurgir, adquiriendo gran resonancia y trasladándose su esquema de
bajada a pueblos vecinos como Sestao, Erandio o Santurtzi.
En el
programa oficial de fiestas de 1966 se incluyó por primera vez, tras la
tradicional misa en la ermita, el «Aurresku de honor y actuación de grupos de
baile ELAI ALAI». Ese mismo año, el grupo Lora Barri obtuvo el primer premio de
grupos por delante del Elai Alai, que logró el segundo puesto. Ambos
mantendrían a partir de entonces una enconada pero sana rivalidad festiva,
siendo el Elai Alai quien se haría con el primer galardón durante los tres años
siguientes.
Para
ilustrar este capítulo de nuestra historia festiva, hemos seleccionado las
fotografías que encabezan este artículo (Jatunak en 1965 y Elai Alai en 1970).
Solicitamos
nuevamente la ayuda de nuestras lectoras y lectores para fechar con precisión
la imagen del grupo Ikusgarri en su bajada por la calle El Ojillo, así como la
del grupo Lora Barri posando junto a su pancarta presidida por la Abeja Maya.









