La historia del deporte en nuestra Villa sumó un hito fundamental en 1913.
Mientras el país despertaba a nuevas disciplinas físicas, Portugalete se
convertía en el epicentro de un espectáculo acuático sin precedentes: el waterpolo.
La revista NOVEDADES, recogía con asombro cómo este "deporte
inglés" lograba un brillante éxito de público y participación en nuestras
aguas.
El gran artífice de esta aventura fue Eusebio López Mayoral,
introductor de esta disciplina en la Villa. Junto a él, un grupo de entusiastas
portugalujos —nombres que hoy forman parte de nuestra memoria colectiva— se
lanzaron a la Ría para dar las primeras brazadas competitivas: Ángel y José Mª
Babío, José Lafuente, Juan del Campo, Teodoro Guantes, Fortunato Minteguia,
Teodoro Basterrechea, Francisco Davalillos, Esteban Bilbao, Miguel Segui,
Francisco Aguado, Dario López y Alfredo Hervías. Se organizaron con dos
equipos, denominados A y B, para fomentar la competición interna y el
entrenamiento.
Los jugadores realizaban sus entrenamientos en la playa, mientras
que los partidos oficiales se trasladaban al Muelle Viejo, donde el
público podía seguir las jugadas desde la orilla.
Las fotografías capturadas por Amado muestran escenas con porterías
artesanales sujetas por postes en plena ría y "sportmen" disputando
el balón con el fondo industrial de la época y nuestro Puente Colgante como
testigo tras la celebración para acompañar al espectáculo de la cucaña.
Los “matchs” en Portugalete,
Bilbao o Plencia, iniciaron la introducción por Bizkaia de este nuevo deporte.
Desde sus primeros pasos el equipo, integrado como una de las secciones
deportivas del Club Deportivo Portugalete, mantuvo una dura competencia con los
del Club Deportivo de Bilbao.










