jueves, 26 de marzo de 2026

HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA. Al cabo de 65 años se cerró «El Metro», por Javier Ortuzar

 

Recientemente habíamos empezado a recoger recortes de prensa antiguos, cuando nuestro colaborador Mikel Otxoa Eizagirre, nos envía una serie de ellos que por su interés nos animan a abrir esta sección de HEMEROTECA: BITACORA JARRILLERA, en la que esperamos seguir contando con su valiosa colaboración.

 Publicado en EL CORREO, 15 de junio de 1982 y firmado por nuestro recordado amigo Javier Ortuzar dice así: 

El pasado 14 de junio cerró sus puertas definitivamente «El Metro», de Portugalete. Finalizaba así una larga historia del establecimiento más afamado y querido de Portugalete y su entorno.

Iniciado en el año 1917, cuando fue tomado el arriendo por Fidela Castro, una valiente riojana que quedó viuda aún joven de Nicolás Martínez, padre de Justo, quien se vería pronto al frente del negocio familiar. Este almacén de vinos fue anteriormente de la Banda Municipal de Música de Portugalete y abuelo de nuestros queridos compañeros en las tareas informativas José Luis y Guillermo Fernández.

Así, Justo Fernández un año más tarde, en 1918, recién cumplido el servicio militar en la guerra de África, llegó a «El Metro», que ya no abandonaría salvo en esporádicas visitas a su Baños de Ebro natal, en la Rioja alavesa, hasta su fallecimiento, ocurrido el 17 de diciembre de 1978. Al principio, como su antecesor, el establecimiento funcionaba como almacén de vinos, después también como bar, para finalmente ser este su último destino.

EL NOMBRE

En principio, el establecimiento no tuvo este apelativo de «El Metro», que todavía figura semiborrado por el tiempo en grandes letras a la cabecera del mismo, hasta que unos conocidos portugalujos, distinguidos por su buen humor, siendo Andrés Miguel quien lanzó la idea, lo bautizaron con este nombre, al asemejar su antigua entrada a la del metro madrileño.

Justo se casó con Purificación Torre —la popular y cariñosa Puri, criada en Atxuri— en la bilbainísima parroquia de San Antón, en 1927; sería ésta, su mujer con su hermana Conchi Torre, —trasladada a Portugalete en 1935, al fallecimiento de su madre— las dos personas más ligadas a Justo en el almacén y bar de la entrañable plaza de La Ranchería, que ha atravesado múltiples vicisitudes urbanísticas desde que desapareciera la fuente y «bebedero» en que eran lavados aquellos grandes toneles que llegaban a las escaleras de la bodega en los que entonces parecían grandes camiones y por ferrocarril, que Justo y sus ayudantes hacían rodar con gran esfuerzo, donde con amplios caracteres blancos se leía —J. M. El Metro. Portugalete». Los nombres de Justo, Puri y Conchi son inseparables de «El Metro» y cuanto a él se refiere.

El matrimonio Martínez-Torre tuvo cuatro hijos: Justi, Pili, María Jesús (Chuchi) y Conchi, de los que únicamente Pili —casada con un conocido marino portugalujo, Juanito Duñabeitia— ha tomado parte activa en la atención de la numerosa clientela del establecimiento, en ayuda de sus padres y su tía.

AÑORANZA

En estas fiestas de San Roque y ¡durante tiempo! cuantos portugalujos vecinos o ausentes de la villa y cuantos que de uno u otra forma frecuentaban «El Metro» van a añorar su pérdida. Puri y Conchi con evidente pena, nos realizan una breve recopilación de lo que ha sido durante tantos años su vida y que les cuesta creer que se hayan despedido definitivamente de ese agradable quehacer cotidiano con los parroquianos, por el paso implacable del tiempo.

«Para nosotras era la prolongación de nuestra casa, porque más que a clientes a lo que atendíamos era a amigos, gente de casa, tanto mayores como jóvenes. Y en tanto tiempo no hemos tenido que aguantar malos modos y ni una sola bronca. Para nosotras ha sido un gran disgusto, pero los hijos presionaron para que lo dejáramos. Es un gran orgullo y satisfacción el que nos hayan dado tantas muestras de aprecio nuestros clientes y amigos, a un lugar en el que han alternado en la misma mesa personas populares, famosas, importantes, incluso con títulos con el más humilde trabajador. Por nuestro bar han pasado varías generaciones de portugalujos y ha sido lugar de reunión de amigos, abuelos, padres e hijos y familias enteras».

Justo, Puri y Conchi, residentes siempre en la clásica calle del «Ojillo» —hasta el fallecimiento del primero— se han considerado unos portugalujos más que hicieron de «El Metro» una institución singular en la historia de la villa. No en vano sus cuatro hijos se bautizaron y casaron en Portugalete; además Conchi, la menor de los hijos, se casó igualmente con un portugalujo, Víctor Aranguren, hermano mayor de Chuchi, el exjugador athlético —hoy entrenador del Huelva—. Por eso en esta casa se celebraban aún más los triunfos del Athletic, pues también sus jugadores Panizo, Venancio y otros, así como el Barcelona, en los tiempos de Kubala, los jugadores del Oviedo y muchos más fueron clientes en sus visitas a San Mamés.

SIN CONTINUACION

Los habituales de «El Metro» sienten que no haya continuación en el negocio el local da paso a un centro de diversión a tono con la época que atravesamos. Ello hace más triste la despedida de «El Metro».

Cuantas anécdotas podrían contar aquellas largas mesas de madera siempre bien arenadas donde se posaban las brillantes copas de buen vino blanco y tinto, acompañadas de un «gazpacho» —especialidad de la casa— de los platos de lomo o queso o de banderillas «de todo», de jamón o bonito, siempre con un pequeño «regalo» de la buenaza de Puri. A pesar de las humedades de las paredes cubiertas de descoloridos carteles taurinos, la gente acudía a este lugar entrañable, donde se les trataba con tranquilidad y mimo.

Cuantas bromas no se han coreado ante la habitual parsimonia en el servir como aquella que cuenta que unos «chirenes» clientes llamaron por teléfono desde Las Arenas: «¡Oye, Puri!, sirve unos blancos que ahora pasamos la ría».

Lugar lleno de recuerdos, desde los jamones colgados —retirados reverentemente en la festividad de Viernes Santo por aquello de la abstinencia— hasta las grandes latas de atún apiladas, pasando por la vetusta máquina manual de cortar jamón con más eficacia que la más moderna del mercado; lugar que va a estar presente mañana. Festividad de San Roque, el gran día "jarrillero", en la memoria de muchos portugalujos.

miércoles, 25 de marzo de 2026

LA HISTORIA DEL HOTEL: SU COCINA COMO SIGNO DE DISTINCIÓN

  


El Puente Colgante Boutique Hotel nació en la mente de Manuel Calvo cuando este concibió que “el pueblo contase con un GRAN HOTEL con sus anexos de Café Restaurante” que fuera “muestra de modernidad y notoriedad, al nivel de los mejores de Europa”.

Tras el periodo de incautación militar, en 1880, lo llevó Brígida Murua Izaguirre, todo un referente en la historia de la cocina bilbaína, que dispuso de un lujoso comedor, con cien mesas y una completa cubertería de “993 platos de porcelana, filete azul marcados B.M.”, iniciales de la dueña.

En sus anuncios de la última década del siglo XIX ofrecía “cocina francesa y española, con un gran surtido de vinos españoles y extranjeros”.

Tras el regreso de Calvo de Cuba lo reformó inaugurándolo el 1 de junio de 1902 con el nombre de HOTEL PORTUGALETE anunciando que “constaba de sala buffet y comedores para 150 cubiertos, todo amueblado con exquisito gusto y con gran lujo, estando el servicio montado como en los primeros de su clase”.

Encargó su dirección a Don Pedro Botsio, maitre d´hotel, que había trabajado en la Compañía Trasatlántica, demostrando su “pericia en el arte culinario”, confiando el cargo de primer cocinero al Sr. Flores y el de repostero a D. Manuel Baca. Además, en aquellos veranos el cocinero y los camareros venían de Lhardy, el famoso restaurante de Madrid.

Otra gran referencia en su larga historia fue el famoso Antonio Saloña, maestro de cocineros, que lo gestionó desde 1951 hasta su muerte en 1971 dando fama internacional a su cocina.

En la actualidad el HOTEL, cuenta con Zuriñe García una de las pocas mujeres chef de alta cocina, que ha estado a cargo de un restaurante estrella Michelín, Mejor Restauradora en 2018 según la Academia Vasca de Gastronomía, y distinguida por la Guia Repsol con un sol en 2026.

 

martes, 24 de marzo de 2026

LA BECERRADA DE 1947 EN EL CAMPO DE DEPORTES DE SAN ROQUE

 


Si días pasados recordábamos la existencia del festejo de las vaquillas, que se celebraba en diversos sitios como era el Frontón La Estrella o la Tejavana de Maestro Zubeldia, hoy recuperamos dos viejas fotografías del archivo de la familia Santacoloma, de los Amigos de Zubeldia, que nos trasladan al campo de deportes de San Roque inaugurado en agosto de 1946.

Alguna de nuestras mayores recuerda esa becerrada que pudiera ser del mes de agosto de 1947 como la de Manolete, sin poder afirmar el motivo, debiendo aclarar que el célebre torero sufrió una cornada mortal en una corrida en Linares el día 28 de ese mes

En el fondo de la foto superior se ve la gran cantidad de público que asistió y en la inferior un detalle de la primera fila de espectadores.

José Luis Garaizabal puesto en contacto con Ana Mari Santacoloma nos apunta lo siguiente:

En la foto superior sujetando la curiosa pancarta rindiendo un irónico homenaje al diestro local Lauri, "El Manolete Portugalujo", por la derecha está Txuli, también apodado Troski y debajo de él, con patillas Tomás Díez “Tomasin”, y a la izquierda de la pancarta, agachado, Txomin, sin poder identificar al resto entre los que pudiera estar “el gran diestro Lauri”. Recordaremos que los hermanos Txomin y Txuli eran hijos de Ángeles Fernández que vendía sardinas en la calle San Roque.

En cuanto a la segunda foto, a la izquierda Carmen Sanz, pescatera en el mercado de la plaza, seguida de su nieta con sombrero Ana Mari Santacoloma. Le sigue su hija Carmen Díez, que tuvo su pescadería en el número 1 del Ojillo y el niño pequeño es su hijo, José Miguel Santacoloma, que había nacido en noviembre de1946.

Estos registros no solo documentan un evento taurino, sino que sirven como testimonio social de la vida y los personajes que dieron forma a nuestra historia local a mediados del siglo XX.

 

lunes, 23 de marzo de 2026

LOS CASTAÑOS DE INDIAS DE LA PLAZA DEL SOLAR






Seguimos repasando el patrimonio arbóreo de la villa. Hoy nos detenemos en la Plaza del Solar. Este lugar, que fue roca y arena, acoge hoy uno de los espacios más representativos de Portugalete, donde podemos pasear y encontrarnos.

En ella podemos contemplar dos hermosos castaños de indias. Uno centenario, necesitado de ayuda y apoyo, el otro más joven, ya que su predecesor sucumbió. Ambos enmarcan las escaleras que dan acceso a la plaza, y forman parte de la historia natural y cultural de Portugalete. Así lo muestran numerosas expresiones artísticas tanto fotografías, cuadros (el superior está firmado por Fausto Sánchez García), escritos…

Sirvan como ejemplo las imágenes que adjuntamos, o el fragmento de la novela de Juan Antonio Zunzunegui, La úlcera, publicada en 1949:

La tarde del sábado fue una tarde de encargo para asaltos a mano armada. El cielo era terso; en la plaza, una brisa suave rizaba las ramas punteras de los plátanos. Los dos castaños de Indias que dan guardia a la escalinata de acceso a la estación derramaban una sombra pura y tranquila.

Curiosamente este árbol, ni es castaño (pertenece al género Aesculus), ni es de indias (es originario de la zona de los Balcanes y el Cáucaso), pero su nombre popular se debe a la similitud de sus frutos con las castañas comestibles, y a que se creía que tenía un origen exótico.

Aunque los árboles son hermosos durante todo el año, estos pronto lucirán espléndidos, cuando desplieguen sus palmeadas hojas y llamativas flores.

 JOSEBA MARTINEZ HUERTA



domingo, 22 de marzo de 2026

LOS PORTUGALUJOS DE LAGUN ONAK: JOSE MARÍA ANGULO, VICENTE ARIZMENDI Y VALENTIN ARANA





 
Vamos a finalizar el trabajo de Jon Iñaki Carnicero Urra, que se puede consultar integro en la Biblioteca Digital Portugaluja, recogiendo algunas noticias de sus componentes, empezando por José Mª Angulo que es el único que continua en activo dirigiendo el Herriko Abestiak, un coro que quiere ser guardián del extenso cancionero jarrillero.
Josemari, perteneció al ochote Danok Bat desde el año 1958, al que se incorporó como tenor segundo con sólo 16 años, dando continuidad a la larga tradición cantora de la familia Egaña, en el que sus tíos José y Jesús Egaña Garayo iniciaron la saga poco después de fundarse el otxote en 1932, él y su primo José Moisés Egaña la continuaron y en la actualidad su hijo Asier sigue participando en la laureada formación.
En aquellos años de gran, pero sana, rivalidad entre ochotes, en que se celebraban numerosos certámenes y concursos, la cuerda de tenores segundos estaba formada por Josemari y su tío Jesús Egaña. En varios de ellos resultaron ganadores. Josemari abandonó la formación portugaluja en 2013 después de cincuenta y cinco años dedicados ininterrumpidamente al ochote Danok Bat. 
Vicen y Tinín, por su parte, fueron miembros y directores de la banda de cartón El Resbalón desde finales de la década de 1950 hasta principios de los años 60, cuando el carismático Casto Comonte, Castorín, se hizo cargo de la dirección de este grupo musical. 
Otra importante faceta de nuestros tres protagonistas fue su labor como Banda de Txistularis y profesores de txistu y solfeo en el grupo de danzas del Ela Alai. Este grupo de danzas debutó en Portugalete el 7 de junio de 1964 y la banda de txistularis que los acompañó fue LAGUN ONAK, en este caso integrada por Vicen Arizmendi, txistu 1º; Pepín Garrigós, txistu 2°; Tinín Arana, silbote y Emilio Larrabide, atabal.
A partir de esta fecha y hasta 1976 acompañaron a los dantzaris del grupo en sus actuaciones y desplazamientos y en los festivales y concursos, así como en todos los actos populares en Portugalete, especialmente en la diana del 15 de agosto y en la bajada popular del 16 de agosto. No fueron los únicos txistularis que tuvo el grupo Elai Alai en ese periodo de tiempo, pero sí podemos decir que con su dedicación y entrega contribuyeron a la consolidación y crecimiento del mismo, especialmente Josemari Angulo que fue quien mayor dedicación pudo prestar a este menester, haciendo de txistulari, profesor de txistu y dulzainero.
Vicen y Tinín antes y Josemarí un poco después abandonaron su labor como músicos y profesores de txistu en el grupo Elaí Alai, acabando también, simultáneamente en aquellos años inmediatamente posteriores a la muerte del dictador Francisco Franco, lo que podemos considerar como segunda época dorada del txistu en Portugalete. 

En años posteriores no dejaron de ensayar y de tocar en ocasiones puntuales ceñidas al ámbito familiar porque supieron cuidar y mantener la amistad que se profesaban y que ampliaron a sus esposas, hijos e hijas. La muerte prematura de Vicen Arizmendi puso en 1998 punto final a esta fructífera trayectoria. Sea para ellos nuestro más profundo homenaje y agradecimiento.

Publicado el 16 de enero de 2018








sábado, 21 de marzo de 2026

LOS EGAÑA, UNA FAMILIA QUE CANTA A AMBOS LADOS DEL NERVION






Tras el fallecimiento días pasados
de José Moisés Egaña,
recordamos esta entrada publicada
el 10 de febrero de 2016

Este artículo apareció en el blog de Karla Llanos, Memorias de Getxo, galardonado en los Premios Aixe Getxo 2016 y quizás el de más calidad de los que se editan a ambos lados de la ría. No va a ser la única entrada suya que reproduzcamos referida a Portugalete, ya que son bastantes en las que trata de la Villa donde se hunden sus raíces familiares.

Los Egaña son una saga familiar unida a la música, algunos de sus miembros nacieron en Portugalete, toda su vida ha transcurrido unida al barrio de Romo, forman parte de la tradición musical de ambos pueblos,y se puede decir que son una familia que canta a ambos lados del Nervión.
Su ama Amelia Azpeitia nació en Buenos Aires (Argentina), volvió a su Portugalete cuando solo tenía año y medio, los abuelos maternos también eran de la Noble Villa, y su aita José Egaña es nacido en Deba (Gipuzkoa).
Los Egaña-Azpeitia vivieron durante nueve años en la calle del Medio en Portugalete y en 1951 se trasladaron a Romo. En la foto superior de 1933, en la fila de abajo, el primero de la derecha es José Egaña cuando formaba parte del Otxote Adizkidiak, con el que consiguieron la Palma de Vermeill, en el primer concurso de Otxotes celebrado en Bilbao y patrocinado por el Diario Excelsius en 1934.
Tuvieron 4 hijos, José Moisés “Moi” (1942), José Andrés (1943), Yayone (1952) e Iñaki (1948), todos ellos nacidos en Portugalete.
Su tradición musical arranca desde su abuelo paterno que perteneció a los Orfeones de Motrico y Portugalete, todos ellos han estado y están unidos a la música, los tres primeros a la música popular vasca y el pequeño, Iñaki a la música moderna, siendo uno de los mejores músicos del elenco del Estado.
Su aita fue uno de los creadores del Otxote Danok Bat en el año 1932, también perteneció a la Schola Cantorum de Portugalete, y de su familia han formado parte del otxote Jesús Egaña (tio de Moi), su aita José Egaña sus hijos José Andrés, Moisés que ha sido director del Otxote, su primo José María Angulo Egaña, también el hijo de este último Asier y el hijo de “Moi” Aitor Egaña.
Del Otxote se puede afirmar que es una pequeña coral formada por ocho voces graves: dos tenores primeros, dos tenores segundos, dos barítonos y dos bajos. De la importancia de la música popular y los otxotes, hasta en el periplo de la Guerra de 1936, y del arraigo que entre los combatientes tenía, nos lo ofrece el hecho de que en el hospital para convalecientes instalado en el chalet de Motrico en el barrio de Neguri de Getxo, los heridos actuaban coralmente. En una visita, un testigo observó “a un grupo de heridos que están cantando a coro el Boga-Boga”. Esto permite deducir, que durante el periodo bélico, la presencia del otxote ya tenía un gran arraigo popular.
José Moisés Egaña estudió la carrera de canto en el Conservatorio de Bilbao en 1960, y comenta jocoso de su hermano Iñaki “ese si que no ha estudiado, era autodidacta, le enseñé yo a tocar la guitarra y desde entonces yo ni la toco”.
Ha sido compositor de música y letra de innumerables melodías vascas, así como arreglos, entre las que se encuentran ( Euskalerri Polita Gora, Lo ene Maite, Las sardineras de Santurtzi), arreglos para canciones como (Illargia Agiri da, con la letra en euskera del propio “Moi”, Agur Donibane, Txoria, un zortziko que adaptó para banda de txistularis, voces graves y mixtas) y como no podía ser menos “Portugalete Herri polita bat”, canción que cantaban habitualmente en familia, en 1973 realizó una versión de la canción “Furra, Furra” a siete voces mixtas, canción que salió en disco antes que la de “Oskorri”. Sin embargo el considera que la más significativa y que más satisfacciones le ha dado es “Euskalerri Polita Gora”, canción que obtuvo el galardón de la canción del verano en 1975.
La relación de sus melodías, que o bien mediante arreglos o de propia creación, están recogidas en “Eresbil”, esa institución documental al servicio de la música vasca creada en el año 1974, para la recopilación, conservación y difusión del Patrimonio musical en Euskal Herria, nacida de la mano de José Luis Ansorena (hijo del reconocido txistulari Isidro Ansorena).
En el año 1962 Moisés da su primer concierto con el Otxote Danok Bat, en el lleva 30 años ejerciendo como director, dentro de la discografía del otxote están los cuatro primeros discos que grabaron y uno de ellos tiene, entre otras, las siguientes canciones (Entre San Juan y San Pedro, Ai ori begi ederra, Ra-Ka-Ta-Plan y Zorgin Dantza) este disco, un microsurco de duración extendida, era de Columbia, S.A. de San Sebastián.
Yayone Egaña también hizo sus pinitos en el mundo de la música tradicional vasca, estudió al igual que su hermano la carrera de canto y piano en el Conservatorio de Bilbao, dió conciertos en las Fiestas de Romo, grabó un disco junto a su primo Joseba Egaña de

Las Arenas, tenían de nombre artístico “Yayone ta Joseba”, en ese disco incluyeron dos canciones (Illargia agiri da y Udaberrian). Sigue cantando como solista en el Coro de San Juan Bautista de Leioa.
De su hermano pequeño Iñaki ya he publicado una entrada dedicada exclusivamente a él. (Pinchar para ver)
Deseo agradecer a Moises Egaña la ayuda para poder realizar esta entrada.



viernes, 20 de marzo de 2026

EL GRUPO MIRAMAR Y EL RECUERDO DE DIEGO VALOR

  



La foto que ofrecíamos ayer con el pasacalle de la banda de música por delante del nuevo Grupo Miramar en 1958 nos anima a hacer esta entrada.

Marimar Domingo en uno de los libros de la colección el Mareómetro, nos indica que dicho Grupo respondió a una iniciativa municipal y fue diseñado en 1946 por el arquitecto José Ignacio Gorostiza. Eran viviendas destinadas a personas que no tuvieran vivienda en propiedad, salvo si esta amenazase ruina, fuese insuficiente para la familia a la que daba cobijo o no respondiera a las condiciones higiénicas mínimas.

Estaría situada en la “Huerta Grande del Campo” que era propiedad de la Fundación Manuel Calvo, del Hospital San Juan Bautista y de los herederos de Máximo Castet.

Hubo que hacer tres subastas pues las dificultades de aquellos años de posguerra, caracterizados por la autarquía y la carestía de materiales de construcción retraían a la iniciativa privada que dejó vacantes las dos primeras no empezándose la obra hasta 1953.

El ayuntamiento calificó la obra como una “autentica pesadilla” que solo vio finalizada cuando el 22 de junio de 1958 fueron inauguradas coincidiendo con el 21 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en la Villa.

La gente siguió aquella historia interminable con humor. El comienzo de las obras coincidió con el inicio de un serial radiofónico de ciencia ficción muy recordado titulado DIEGO VALOR de enorme popularidad y con una duración que parecía también no tener fin pues llegó a sobrepasar los mas de 1.200 episodios, finalizando a la vez en 1958, y al que se había añadido en 1954 la edición de tebeos semanales que alcanzaron el numero 174, que muchos coleccionábamos, y que fuera el origen de que por sus similitudes de finalización se llamara a las casas en construcción como las de Diego Valor.