miércoles, 27 de mayo de 2015

HISTORIA DEL DESAPARECIDO PALACIO DE EL SALTO: EL EDIFICIO



Francisco Martinez Rodas y Eloisa Arana, en 1889, tras comprar la finca a José Mazarredo y Urdaibay por 55.892 Ptas., mandaron construir su residencia en la heredad nombrada “El Cuervo” y la bautizaron “El Salto”, quedando inscrita en el Registro de la Propiedad el 17-3-1894. Constituía un lugar paradisíaco, surcado por un riachuelo que vertía sus aguas en los acantilados que coronaban la playa del mismo nombre, formando una coqueta cola de caballo en las épocas de lluvias primaverales y de ahí el nombre del palacio, según relató su nieto José Mª Areilza.
Junto al palacete, Prisca la hermana de Eloisa (1838-1921), edificó en 1894 otro casi gemelo, según proyecto de Berriozabal, en el punto conocido por El Salto, al que bautizaron como “El Saltillo”. (Curiosamente éste aparece registrado el 12 de marzo de 1894). Una puerta en el muro del jardín los comunicaba.
“El Salto” era un palacete inspirado en los chalés de las playas de Ostende y proyectado por un arquitecto belga, que aunque desconocemos su identidad y proyecto, bien pudiera haber sido Paul Hankar, que había proyectado en 1889, el palacio de Víctor Chávarri en la plaza Elíptica de Bilbao.
La finca fue donada en 1937 con fines benéficos por la II Condesa de Rodas, ahora conocida como Elisa Emilia Martínez Arana de Rodas, pero tal donación no fue tal, si nos atenemos a que figura como fue vendida a la Obra Nacional de Auxilio Social en 1941 por 250.000 ptas. Se creó una residencia para jóvenes que se bautizó como “Hogar Evaristo de Churruca y Zubiria”, en recuerdo del hermano de la esposa de José Mª de Areilza, fallecido en la guerra civil en 1938.
En 1971, se pensó construir una residencia de estudiantes de náutica, pero “El Salto” fue derribado en 1975, dado su mal estado de conservación con evidente peligro de derrumbamiento. De los jardines han sobrevivido algunos árboles, como son las dos datileras, y los pilares de la puerta hoy tapiada, que daba acceso al sendero de salvamento y a la magnífica escalera de bajada al parque, que se construyó en 1917 a expensas de la condesa.
Con la llegada de la democracia, el Ayuntamiento quiso dar un uso al solar, pero la propiedad seguía a nombre de un ente ya desaparecido como era Auxilio Social y los terrenos pasaron a ser municipales, ya sea porque José Mª Areilza no quiso o no pudo recuperarlos una vez acabado el objetivo benéfico de la donación de su madre. En aquella época, se realizaron muchos traspasos sin papeles desde la administración estatal a la autonómica. Datos que por desgracia, no hemos podido verificar en el Ayuntamiento. 
De todas formas, Areilza mostró su malestar ante el edil portugalujo que hizo de mediador, ¡vaya papeleta!, ya que el 28 de Septiembre de 1979, el Ayuntamiento había decidido modificar la titularidad de la calle que llevaba su nombre desde 1960, pasando a ser Zuberoa, junto a otras diecisiete de claro signo franquista.

El 20 de Octubre de 1986, se puso en marcha la guardería infantil municipal “Txikitxu” que se construyó en la finca y el muro, puertas y edificaciones donde lucieron los escudos desaparecieron al ampliarse la acera. 

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