miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL SIGLO XX: EL BAR MAS ANTIGUO DE PORTUGALETE



Revisando el Noticiero Bilbaino de 1875 que el Gobierno Vasco ha digitalizado y que se encuentra en su enlace liburuklik, hemos encontrado el anuncio que presentamos sobre estas líneas.
El año anterior había acabado el asedio y sitio de la Villa por el ejército carlista, y la actividad de fondas, bares y cafés del muelle viejo portugalujo había vuelto por sus fueros.
No cabe duda de que con el citado Café-Bar El Siglo, empieza una larga historia de más de cien años que todavía hoy continúa en el muelle Viejo.
Como vemos por la foto de la derecha de aquellos años, en el terreno existente delante de la torre de Salazar y propiedad de su dueño Benigno de Salazar, no había ninguna construcción que le tapara la visión del muelle. Por lo tanto el café citado se encontraba más adelante hacia La Canilla.
Tuvo que ser una década después cuando se construyó el actual edificio, que se alquilaría para Café-Bar y se le denomina con el nombre actual de Siglo XX, ante la inminente entrada en el siglo siguiente, siendo por lo tanto el más antiguo de la Villa.

Felix Escribano nos dice que su abuelo Valentín Pérez de la Fuente, que llegó a la Villa en 1878, fue quien lo fundó, aunque no sabemos si dando continuidad al anterior.
Al margen de que recibamos más información para completar la reseña que recojamos en un número de Cuadernos Portugalujos, encontramos una primera información en un expediente de 1895, del Archivo Histórico Municipal. En él Valentín Pérez (Poza de la Sal, 1859- Portugalete, 1931) se quejaba ante el ayuntamiento por permitir que en los días festivos se permitiera delante de su puerta que se situaran “tañedores de guitarras y otros instrumentos, por lo que resulta una aglomeración de gente que no solo impiden ver el café desde la plaza, sino que llega el abuso hasta el extremo de dificultar ambas entradas de mi establecimiento”.
En 1901, coloca en la fachada de su Café Siglo XX, un toldo de 11 x 3 m. además de ocho “veladores” para el servicio de café y ya en 1917, al cambiar el rótulo por otro más moderno incorpora “una bombona de luz eléctrica en la fachada”.
Valentín Pérez, que vivió en dicho edificio, donde nacería buena parte de los Escribanos, debió vender el edificio en 1931, y ya en 1934, encontramos a Francisco Bulufer, quien en un expediente del Ayuntamiento solicita permiso para “sacar fuera veladores bajo el toldo de dicho establecimiento”.
Tras la guerra, en 1947 encontramos que es Doroteo Martínez quien como propietario solicita permiso para instalar un water para señoras, así como abrir un ventanal al callejón que ascendía al campo de la iglesia. No obstante, como vemos en el anuncio del programa de fiestas de 1957, junto a estas líneas, se anuncia Francisco Bulufer.

Finalmente fue en 1967 cuando la hija de este último se lo vende a Goyo Gómez (quien actualmente vive en el piso superior) y que continua la explotación del bar, hasta la actualidad que es gestionado por sus hijos.

Este establecimiento junto con Polvorilla y el Txiki fueron objeto de un homenaje en el Hotel hace unos años por sus más de 40 años de continuidad familiar en el negocio





1 comentario:

  1. Entrañable y bonita fotografía. Un abrazo para esta familia por tantos años de amistad y buen servicio.

    ResponderEliminar