lunes, 10 de junio de 2013

NACIONAL-CATOLICISMO EN LA POSGUERRA (5)



Finalizamos hoy este tema, que Tasio Munárriz recogerá con mayor profundidad en su próximo libro, recordándole que este blog estará siempre abierto a sus colaboraciones.

16.- Otro acontecimiento importante en el que se manifestó la colaboración de la Iglesia con el Ayuntamiento fue la consagración del templo parroquial de Santa María como Basílica por el obispo Monseñor Morcillo el 12 de junio de 1950. Las arcas municipales se encargaron de “desinsectar” el retablo y poner un nuevo altar.

17.- En octubre de 1961 el Doctor, Prelado doméstico de Su Santidad, Cura párroco y Arcipreste Monseñor D. Angel de Chopitea y Múgica fe cesado y nombrado canónigo chantre de la catedral de Bilbao. En esa ocasión el Ayuntamiento le concedió “la medalla de la Noble Villa de Portugalete, en su segundo grado, fundida en plata, como consecuencia de los méritos contraídos por dicho sacerdote, con los que se ha realzado el nombre de la Villa”
En 1966 se celebraron las bodas de oro sacerdotales de Víctor Sarduy con la asistencia de la Corporación municipal y del Presidente de la Diputación. También se la merecía Julio Ruiz que repetía muchas veces “Hispanidad, proa de la Cristiandad”, según recuerdan personas de más de 90 años.
La simbiosis entre Ayuntamiento e Iglesia consagraba la analogía “Derechas es a religión como izquierdas es a ateismo”. Esta analogía era compartida también por los republicanos. En la etapa anterior a un portugalujo le expulsaron de las Juventudes Comunistas porque se había casado por la Iglesia.
¿Qué beneficios conseguía la Iglesia? Además de la subvención económica mencionada, recuperó los bautismos, las primeras comuniones, los matrimonios y los entierros religiosos. Para no ser sospechosos de republicanismo, todos tenían que practicar estos ritos, aunque no creyesen en ellos. Como bastantes niños no habían sido bautizados en la época republicana, algunos padres decidieron que sus hijos recibiesen ese sacramento meses o años después de nacer en la posguerra. En concreto fueron bautizados con ese retraso 2 en 1942, 1 en 1941, 9 en 1944, 8 en 1945, 2 en 1946 y 2 en 1947. Hubo una familia que bautizó a sus tres hijos de uno, tres y cinco años a la vez. La pregunta lógica es: ¿Estas familias bautizaron a sus hijos voluntariamente o porque era socialmente más ventajoso?
El beneficio del Ayuntamiento consistía en el reconocimiento y la legitimación de un poder que no estaba justificado por elección popular. 


Nota final. Angel Chopitea publicó en 1946 un libro titulado “Mis primeros 25 años de sacerdocio” y repartió unos pocos ejemplares entre familiares y amigos. Seguramente todavía sobrevivirá algún ejemplar en alguna familia portugaluja. Este documento es una joya que convendría hacerlo público de alguna manera. El que lo conserve puede hacer una copia y pasarla a la Biblioteca Municipal o al Archivo o al Mareómetro. Merecería la pena conocer su versión de los hechos en los que participó directamente desde 1932 a 1961.

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