Como anunciamos el próximo ejemplar de Cuadernos Portugalujos, que se
presentará el próximo lunes día 1 de junio en el centro cultural Santa Clara, recogerá
en más de un centenar de fotografías la vida en la villa en las dos primeras
décadas de posguerra, los años 40 y 50 del siglo pasado.
Al margen de una primera parte dedicada al aspecto urbanístico de aquellos
años en que los espacios verdes fueron codiciados por los constructores, la
vida social es reflejada en imágenes del deporte, las fiestas, el comercio,
vida social y sobre todo la actividad política y religiosa impuesta por el
pensamiento del nacional catolicismo del régimen de la dictadura.
Dentro de la vida religiosa con sus grandes celebraciones y procesiones por
las calles, recogemos aquí dos de las que aparecen en dicho trabajo la
procesión de El Encuentro en el centro de la calle del Medio el viernes Santo y
el paso de los Azotes.
Lo hacemos aprovechando la aportación que nos hace Txerra Cobos, de
una fotografía del paso de la Última Cena que se conserva en Orduña, y que
desconocíamos, un conjunto escultórico estrechamente ligado al patrimonio
histórico de nuestras procesiones.
Completamos la entrada con otra fotografía digitalmente restaurada que nos
aportó en su día Josemari Ruiz que capta la procesión del Viernes Santo, el 24
de marzo de 1967, en los últimos años de esta tradición local, con el citado
paso de la última cena doblando la calle General Castaños hacia la iglesia.
Recordemos que la Semana Santa portugaluja contaba con una arraigada
costumbre que comenzaba el Domingo de Ramos con la procesión de la
"Borriquilla" desde el Ojillo, antesala de las procesiones del jueves
y viernes santo, con los diversos los pasos del Cristo, la Dolorosa, los
azotes o esta de la última cena.
La organización de estos desfiles corría a cargo de la Cofradía de la Vera
Cruz, con tradición desde el siglo XVI. Refundada el 2 de enero de 1943 como la
Cofradía de la Santa Escuela del Cristo del Amparo bajo la tutela de Ángel
Chopitea, la entidad impulsó la creación y conservación de los pasos, guardados
en los bajos de la casa parroquial.
Sin embargo, el año 1967 marcó el fin de esta
época debido a dos factores determinantes como fue el cambio pastoral y la pérdida
de espacio, con la demolición de la antigua Casa Parroquial en el Campo de la
Iglesia, lugar de almacenaje, que obligó a dispersar las imágenes en sótanos y
lonjas particulares.
Como atestigua la documentación actual de la Santa Escuela de Cristo de
Orduña, el paso de la Última Cena que hoy se contempla en dicha localidad es,
precisamente, una donación realizada por la Santa Escuela del Cristo del Amparo
de Portugalete en la década de los años 60, tras la pérdida de su sede
original.

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