jueves, 10 de mayo de 2012

LA TRADICION DE CORNITES



En el archivo familiar de mi mujer, Mari Jose Montejo, ha aparecido esta fotografía de un día de cornites allá por los primeros años de los sesenta. En ella se puede ver con el castillo al fondo, a unos cuantos portugalujos que se habían desplazado desde la villa. No sabemos el nombre de los adultos y la niña que están sentados en el suelo, pero el resto son todos de la calle Santa María. De izquierda a derecha: Mari Jose, Memé y Jone Montejo. Luego Javi y Miren Uriarte y su prima Arantza. Agachada y probablemente enseñando un cornite, Marifé Ponce.
Aprovecho para enviar unas fotos de dos cornites que he elaborado hoy en casa siguiendo el estilo de los que se fabricaban en la portugaluja panadería  de Garaizabal en Maestro Zubeldia. El Lunes de Pascua, llevábamos un huevo con nuestro nombre escrito en la cáscara y unos trozos de chorizo, para que el panadero que se llamaba o apodaban Maruri, nos confeccionara después de la jornada laboral un montón de cornites para todos los chavales de la calle y a la tarde nos íbamos de excursión a degustarlos. La masa y los confites de colores corrían por cuenta de la casa.
Los hermanos Jesús (Q.E.P.D.) y Txomin Etxebarria en su libro “Tradiciones y costumbres de la Encartaciones” (pág. 97), nos dan unas pistas sobre el posible origen de esta romería, que como apuntan, no trata de festejar a ningún santo ni de visitar una ermita, aunque en tiempos pasados existiesen en los alrededores.
Una teoría apunta a que las gentes necesitadas de Santurce acudirían al fuerte que se construyó en el Serantes tras la guerra carlista, para recibir las sobras del rancho y de ahí pudiera haber derivado, aunque a mí me parece poco probable, que los soldados obsequiasen a los visitantes con un richi en cuyo interior moraría un huevo y un trozo de chorizo. Bastante duras estarían las cosas en aquellas fechas como para obsequiar pan, huevo y chorizo. Pero como toda teoría no se debe descartar y aquellos hechos habrían derivado en una romería en la que cada persona subiría su cornite.


Otra teoría nos recuerda la posible variante religiosa consistente en la visita anual a una de las dos ermitas que se erigían en las faldas del Serantes desde los tiempos de Lope García de Salazar, allá en el siglo XV, o a las cruces que se alzaban en el paraje conocido como “Peña de las Nueve Cruces”.
En cuanto al nombre existe la misma nebulosa histórica. La RAE no lo tiene registrado.
Sea cual fuera el origen, esta tradición ha llegado hasta nuestro días y desconozco si las panaderías de los pueblos cercanos al Serantes, siguen elaborando el apetitoso cornite y si los padrinos-madrinas siguen obsequiando con ellos a sus ahijados. Si no es así, sirva la fotografía como estímulo para algún panadero emprendedor.

P.D. Tal vez el amigo Goio Bañales nos pudiera aportar alguna otra pista.

JOSE LUIS GARAIZABAL

2 comentarios:

  1. He visto Cornites en alguna panaderia en la última edición.

    Por otro lado, alguna vez leí que en Miranda había una tradición similar

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  2. Recuerdo que en el año 1954,en el dia de cornites nuestras madres nos preparaban un bocadillo y casi corriendo subiamos al monte Serantes, nos comiamos en bocadillo y corriendo bajabamos hasta el ojillo que era nuestro espacio natural de juegos de la infancia, que recuerdos, asi durante varios años.

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