miércoles, 13 de enero de 2021

LA IGLESIA DE SANTA MARÍA Y LA CRONICA DEL DIA EN QUE FUE DECLARADA BASILICA EN 1951

 


Aprovechando la magnífica foto de la iglesia de Santa María, sacada por Andoni Maseda, recogemos la reseña aparecida en LA GACETA DEL NORTE del 26 de junio de 1951 (se van a cumplir 70 años), que nos ha facilitado Karla Llanos, sobre la ceremonia de su consagración como Basílica:

“El domingo fue erigida en Basílica parroquial de Portugalete en una solemnísima ceremonia que fue presidida por el prelado de la Diócesis, Excmo. y Reverendísimo Dr. D. Casimiro Morcillo.
Este llegó a las diez y media de la mañana acompañado del Vicario General de la Diócesis, Ecmo. señor D. León Mª Martínez. El vecindario agolpado a las puertas del templo, le dispensó un efusivo recibimiento.

El Sr. Obispo fue cumplimentado por el Arcipreste y Prelado Doméstico de S. S. Ilmo. Y Rvmo. Doctor don Ángel Chopitea con el Clero parroquial y las autoridades locales.
A las once dio comienzo la ceremonia religiosa con la lectura por del doctor Chopitea del Breve pontificio por el cual se erige en Basílica la histórica parroquia de Santa María. A continuación el vicario general de la Diócesis de Bilbao leyó el documento por el que se concede el título de Prelado Doméstico de Su Santidad al doctor Chopitea.
Seguidamente y revestido de los hábitos prelaticios, el nuevo Prelado Doméstico, dio comienzo la Misa de Pontifical. Actuaron: de presbítero asistente, el Vicario General, don León María Martínez; de diáconos de honor, don Hilario Ugalde y don Julio Ruiz, coadjutores de la Basílica; y de diáconos de oficio, don Eusebio Ruiz de Larramendi y don José Arrúe.
Fueron padrinos de honor don Martín F. Villarán y su esposa,  doña Juana Garricaechevarría de Villarán.
Terminada la Misa, el señor Obispo, acompañado de las autoridades y los padrinos se dirigió a la calle Santa María, donde se procedió a descubrir una lápida que la Corporación municipal acordó colocar en la fachada de la casa donde nació la insigne bienhechora de la Villa, doña María de Vallejo.
Después de este acto las autoridades se trasladaron al Ayuntamiento, en cuyo salón de sesiones fueron impuestas las medallas de bronce de la Villa, a las religiosas Siervas de María, sor Aurelia y sor Marceliana. Un acto análogo tuvo lugar, después, con otras dos religiosas en el Convento de Santa Clara”.



 

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