jueves, 6 de julio de 2023

APUNTE NECROLÓGICO DE FAUSTINO DIEZ GAVIÑO

 


Entre las noticias sobre la muerte del poeta Diez Gaviño que Karla Llanos nos envía recogidas en las hemerotecas entresacamos el apunte necrológico aparecido en la Revista Bascongada EUSKAL –ERRIA:

Los periódicos de la Habana llegados en el último correo consagran cariñosos artículos á la memoria de nuestro amigo el esclarecido escritor bascongado D. Faustino Diez Gaviño, muerto prematuramente en aquella ciudad el día 10 de Febrero de este año de 1895.
El homenaje dedicado por la prensa habanera á Gaviño ha sido tan expresivo como unánime; tan afectuoso como espontáneo. Todos, así los diarios como las revistas, reconocen las brillantes aptitudes de nuestro malogrado conterráneo; su vasta ilustración, sus valiosas prendas personales, su amor al noble solar donde nació.
Gaviño no tenía más que un pensamiento; en mil ocasiones lo ha dicho: Dios y Fueros.
Esforzado adalid de la causa fuerista, entusiasta por la Asociación Basco-Nabarra, de cuya Junta directiva era Vocal nato por sus indiscutibles méritos, la colonia euskara de la Habana ha perdido con la muerte de Gaviño una de sus más prestigiosas figuras; el país, uno de sus esclarecidos hijos; las letras, uno de sus más eximios escritores y poetas.
Gaviño era inteligencia privilegiada y un corazón de oro.
Ha muerto joven, pensando en sus dos amores de siempre: en su idolatrada madre y en, su querida tierra bascongada.
En la intimidad de una comida á que asistió pocos días antes de morir, se propuso un brindis por cada comensal; una quintilla por cada uno. El tema propuesto por Gaviño fue la muerte (ya comenzaba la pálida a escoltarle); y predicando con el ejemplo alzó la copa y dijo:

«No me estremece el morir,
ni ir cual todos al osario;
¿pero cómo no sufrir
pensando que me he de ir
¡sin besos de mi Rosario?»! 

Rosario es la madre del poeta, la huérfana de los besos del hijo hoy desaparecido, la infortunada anciana que, cerca de donde escribimos, en Portugalete, llora desventurada la muerte de Gaviño.
¡Pobre amigo nuestro!
Su entierro fue una verdadera manifestación, tan imponente como cariñosa.
«Tan triste acto, dice La Unión Constitucional, comprueba el cariño que todas las clases le profesaban. Al lado de los más altos funcionarios del Gobierno veíase al modesto empleado; junto á la representación mas encopetada de la ciencia, el sencillo artesano complacíase en exhibirse.
Numerosas coronas adornaban el féretro. Por encima de la cabeza del ilustre poeta sobresalía el estandarte Laurak-bat de la Asociación Basco-Nabarra. Sus comprovincianos no permitieron que manos asalariadas tocasen la caja en que descansaban los restos de quien dedicó su inteligencia a cantar las glorias de Euskaria.
Gaviño fue enterrado en la fosa numero 6 del panteón de la Asociación, cuya puerta ostenta el escudo Laurak-bat».
Descanse en paz nuestro pobre amigo, á cuya atribulada madre, á cuya respetable familia reiteramos el testimonio de muestro profundo dolor.

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