La memoria urbana de Portugalete custodia rincones que han transformado por completo su función con el paso del tiempo, albergando vivencias infantiles actuales sobre los mismos escenarios donde antaño se congregaba la masa social de la Villa.
Las dos fotos superiores, hacia 1950, me lo trajeron a la memoria en la
rueda de prensa anunciando el nº 37 de CUADERNOS PORTUGALUJOS que se presenta
mañana en Santa Clara, y que nos permiten asomarnos a una estampa hoy
desaparecida: las populares vaquillas celebradas en la emblemática Tejavana.
Para las generaciones actuales de escolares que corren y juegan a diario en
el patio del Colegio Maestro Zubeldia, resultará sorprendente descubrir que ese
mismo espacio, décadas atrás, se transformaba provisionalmente en un concurrido
coso taurino. La primera de las fotografías capturada desde la arena muestra el
edificio escolar erigiéndose de fondo, flanqueado por unos tendidos de madera
improvisados que soportaban el peso de cientos de portugalujos entregados al
festejo popular.
La segunda instantánea ofrece una perspectiva arqueológica y social
igualmente valiosa del mismo festejo, orientando la mirada hacia las
estructuras auxiliares de la lidia. Los toriles se habilitaron con presteza
bajo el antiguo lavadero viejo, una edificación cuya fisonomía todavía evocarán
con nitidez aquellos alumnos veteranos que llegaron a conocerla en un mejor
estado de conservación antes de su desaparición definitiva.
Estas celebraciones en la Tejavana, con su mezcla de arquitectura civil,
instalaciones de uso cotidiano como el lavadero y graderíos de fortuna,
personifican un modelo de ocio popular y comunitario que ha quedado extinguido
en la Villa. La recuperación y colorización de estos documentos gráficos no
solo enriquece el catálogo visual de nuestra historia local, sino que sirve de
puente generacional para que los más jóvenes comprendan la evolución del suelo
que hoy pisan y estudian.


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