martes, 23 de junio de 2026

UN PASEO POR EL TIEMPO: LOS JARDINES DE LA TORRE SALAZAR

 



Observar nuestro entorno con mirada histórica siempre depara sorpresas. A menudo pasamos por lugares que creemos conocer a la perfección sin sospechar cuántas capas de historia albergan bajo su apariencia actual. Hoy proponemos un ejercicio visual de "Ayer y Hoy" centrado en uno de los rincones más emblemáticos de la Villa: los jardines de la Casa-Torre de Salazar.

Si comparamos las dos imágenes que encabezan esta entrada, el primer cambio que salta a la vista —más allá del color y la notable rehabilitación de las fachadas del fondo— se encuentra en el ángulo inferior izquierdo de los jardines.

En la actualidad los visitantes y jarrilleros disponen de un entorno apacible presidido por la estatua de bronce del cronista Lope García de Salazar, mirando hacia la torre de su linaje, donde nuestro amigo Mario del ESTATXA ha colocado unas mesas desde donde degustar un mojito o un refresco disfrutando del lugar. Sin embargo, si retrocedemos unas décadas en el tiempo descubriremos que el monumento que ocupaba ese mismo espacio era radicalmente distinto: un conjunto escultórico de piedra, de estética sobria, dedicado a los Caídos de la Guerra Civil.

La historia de aquel monumento a los caídos que se aprecia en la otra foto estuvo plagada de retrasos y un presupuesto disparado. El proyecto comenzó a finales de 1965 bajo la alcaldía de José Manuel Esparza, quien encargó al escultor Jesús Torre una obra estilizada para sustituir al deteriorado monolito anterior.

Aunque el precio inicial se fijó en 150.000 pesetas, la desidia del artista y las "dificultades de última hora" con las figuras civiles retrasaron la entrega más de siete años. El Ayuntamiento llegó a fijar multas de 500 pesetas diarias por las demoras e incluyó en el monolito una frase del testamento de José Antonio Primo de Rivera: “Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles”.

Finalmente se inauguró el 14 de julio de 1973. La larga espera duplicó con creces el coste original de la obra, alcanzando un desembolso final de 375.000 pesetas para las arcas municipales.

Por otro lado, al mirar el edificio de la derecha también conviene hacer una puntualización histórica fundamental. Tras ser incendiada durante la revolución de octubre de 1934, la Casa-Torre Salazar quedó en ruinas, siendo reconstruida externamente en 1958 por el arquitecto Joaquín de Yrízar con un marcado aspecto de castillo medieval almenado, y finalmente en 2003 fue adquirido por el Ayuntamiento que lo transformó interiormente, abriendo sus puertas como el actual museo y durante un tiempo restaurante. 

La próxima vez que descanséis en los jardines junto a Lope García de Salazar, recordad que hace no tanto tiempo, se levantaba allí un monolito de piedra que costó siete años de disputas, anécdotas y un sinfín de pesetas de la época. ¡La historia de Portugalete siempre viva en sus calles!

La foto actual tambien nos muestra, tapando casi totalmente la torre de Salazar el retoño del arbol de Gernika, de casi dos decadas de vida, que en su día plantó el ELAI ALAI .

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