Continuamos hoy con otra aportación de Tasio Munarriz, que nos ofrece una curiosa multa por llamar "Yonchu" a un muchacho en la calle, y los alumnos del Colegio Santa María con el saludo del brazo en alto.
Los símbolos de la España “nacional”
sustituyeron a los republicanos y nacionalistas. Mucha gente destruyó la
bandera tricolor o la ikurriña por miedo a que los miembros de Falange las
descubriesen y denunciasen a sus propietarios como “rebeldes”. Otros las
escondían en los sitios más inverosímiles esperando la oportunidad de volver a
utilizarlas. Lo mismo sucedía con los carnés de partidos o sindicatos legales
en la República. La guerra había terminado aquí, pero continuaba en otras zonas
del Estado con un resultado incierto y era necesario tener un juego completo de
banderas para lucir la correspondiente al triunfador del momento.
El 5 de julio el gobierno civil
decretó que sólo serían reconocidos cuatro himnos: La marcha granadera” con la
letra de José María Pemán, el “Cara al sol”, el “Oriamendi” (“Por Dios, por la
Patria y el Rey”) y el “Legionario”. En la escuela pública la jornada lectiva
comenzaba con los niños en formación cantando uno de los tres primeros y en los
colegios de la Iglesia se añadía una canción religiosa.
Todos los peatones estaban
obligados a saludar a la bandera “a la romana” “cualquiera que fuese el
momento en que se encuentre y el tiempo que haga”. El 4 de octubre el
gobierno militar impuso el “saludo nacional obligatorio” al cruzarse cualquier
persona con autoridades civiles o militares so pena de multa.
El euskera fue desterrado de las escuelas, las iglesias y la vía pública y a los que lo hablaban se les decía “Habla en cristiano”. El obispo de Vitoria, que mandaba en Vizcaya, prohibió el 1 de marzo de 1938 el uso del euskera en los actos religiosos. En la parroquia el día de San Ignacio se cantaba “Ignacio, sois soldado general de la Compañía real” en vez de “Iñazio, gure patroi aundia”. Los nombres euskaldunes fueron suprimidos y no se permitía en los registros civiles ponérselos a los recién nacidos, aunque la Iglesia los permitía si eran nombres de santos o vírgenes. Su uso en la calle acarreaba multas como la que aparece en la reproducción superior por parte del jefe militar de Las Arenas.
Para que todos los nombres estuviesen
castellanizados, tampoco se permitían nombres ingleses. El “Athletic” pasó a
llamarse “Atlético de Bilbao”, el “Sporting Club” recuperó el adjetivo “Real” y
pasó a llamarse “Real Club de Regatas”. Y no sólo aquí. Al coñac de Jerez había
que llamarlo “Jeriñac”.
Sin embargo, en Portugalete, al
contrario que en otras poblaciones, no se prohibió el uso de trajes de danzas
vascas: un grupo de chicas vestidas de hilanderas acompañó a las “Margaritas”
(mujeres carlistas) en la bendición de su bandera el 1 de agosto de 1937 y el
frente de juventudes de FET-JONS tenía un grupo de “espatadancha” (sic).
Publicado el 28 de junio 2013

