miércoles, 20 de abril de 2016

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: SEVE EN EL OJILLO



El nº 1 del Ojillo, a mitad del siglo pasado, estaba bien surtido de comercios con la carnicería de Angelita “la navarra”, la pescadería de Carmen y la tienda de ultramarinos de Angelines, a los que seguían la peluquería de Moisés y la bodega de Acha.
El traspaso del local de Angelines a Seve, hizo que desde entonces y durante ya seis décadas esta tienda de golosinas haya sido lugar de encuentro de generaciones de niños y niñas.
Severino Villar, nacido en Bilbao en 1927, trabajó desde muy joven con un tío suyo que tenía una tienda de caramelos y golosinas en la calle Ronda, completando su actividad con el aprendizaje de cocina en los fogones de los restaurantes Zaldúa y Koki de Hurtado de Amézaga. En 1957, ayudado por su tío coge el traspaso de este local que llevaría hasta su jubilación en 1992, sin olvidar su afición por la música.
Seve ha sido un personaje enormemente popular en la Villa no solo por su tienda dedicada exclusivamente a golosinas, chucherías y revistas, sino por su personalidad y figura, con su popular biscuter. Dotado de una singular simpatía, siempre rodeado de hermosas chicas, y con una gran voz de tenor que bordaba los boleros, recorrió toda España actuando con cantantes tan conocidos en su época como Luis Mariano o Antonio Machin, sin olvidar su estancia durante unos cuantos años en el restaurante Currito en Madrid.
Tras cuatro décadas en el local del Ojillo, traspasa el comercio que seguiría con la misma dedicación de confituras y revistas, regentada por Eloisa Toro con el nombre de su hija Natalia y que ha llegado hasta nuestros días.

Bajo estas líneas una foto de su archivo fotográfico, en el dique frente al letrero que anunciaba que el precio del gasolino que nos llevaba a la playa de Ereaga era de 7 ptas.


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