martes, 13 de septiembre de 2016

RECORDANDO LA MUERTE DE VÍCTOR MANUEL PÉREZ ELEXPE EN 1975




Tasio Munarriz en su libro Santa María de Portugalete. Parroquia revolucionaria 1961- 1982, dedicó unas páginas a la muerte de Víctor Manuel Pérez Elexpe, al que se le hizo funeral en la parroquia de San Cristóbal de Repélega y posteriormente manifestaciones en el pueblo. Como la familia le facilitó más información para completar su recuerdo, lo recogemos en esta entrada de hoy:

Víctor Manuel nació en Repélega, el 4 de mayo de 1951. Miembro de una familia obrera y comprometida en la defensa de las personas necesitadas, Víctor mostró su preocupación y desconformidad desde muy joven, ante la falta de libertades políticas y ante las injusticias sociales, culturales y económicas de la época. Participó en diversos grupos parroquiales y movimientos sociales en Portugalete, hasta que ingresó en el PTE, (Partido de los Trabajadores de España), realizando su actividad en la Margen Izquierda de la Ría del Nervión, sobre todo en Sestao.
Nuestro hermano salió de casa el día 20 de enero de 1975, hacia las seis de la mañana, antes de la hora de costumbre, con la intención de lanzar unas octavillas a favor de la huelga general en apoyo de los trabajadores de la empresa Potasas de Navarra. Fue interceptado cerca de la iglesia de Santa María, por el cabo primero de la Guardia Civil, Narciso San Juan del Rey, vecino nuestro, quien contó, según su propia versión, con la ayuda del policía municipal del Ayuntamiento de Portugalete, Armando Rodríguez Losada, y del Sargento Abad, sargento retirado de la Guardia Civil. Siempre, según las declaraciones de Narciso San Juan, Víctor se negó a seguir sus órdenes y se echó a correr.
Narciso San Juan declaró que nuestro hermano, pistola en mano, le disparó primero, y en respuesta a los disparos efectuados por Víctor, realizó dos disparos al aire: Uno de ellos le atravesó el corazón. Cayó, en la calle General Castaños, a la altura de las escaleras de la Ranche.
Las declaraciones de los testigos presenciales, tomadas algunas de ellas por el entonces abogado y hoy en día presidente del TSJPV, Juan Luís Ibarra, contradijeron la versión de la declaración de Narciso San Juan. Nuestro hermano no portaba ninguna pistola, por consiguiente, no hubo ningún disparo por su parte. Fue un asesinato a sangre fría, por la espalda.
Con la intención de esclarecer el luctuoso suceso y de que se hiciera justicia, nuestro padre, Fermín Pérez Díaz, intentó llevar a juicio a Narciso San Juan, pero el caso se sobreseyó. Narciso, como guardia civil, gozaba de fuero especial.
Lo intentamos posteriormente, en tiempos del gobierno de Felipe González, y recibimos la correspondiente negativa. En el año 2007 enviamos un escrito a la Secretaría de la Comisión Interministerial para el estudio de la situación de las Víctimas de la Guerra Civil y del Franquismo, donde exponíamos las circunstancias concurrentes en la muerte violenta de nuestro hermano y solicitábamos un pronto reconocimiento público por parte del Estado.
Posteriormente, con motivo de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) hicimos una solicitud de declaración de reparación y reconocimiento personal (art.4 de la ley) y una solicitud de indemnización a los beneficiarios de los que fallecieron en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos. (art. 10 de la ley).
Después de mucho esperar, mas de 35 años; después de perder a nuestros padres en el camino sin haber llegado a conocer la buena noticia; después de perder a nuestro hermano Ignacio, el pequeño, que murió sin poder entender porqué asesinaron a su hermano mayor y porqué no se podía hacer justicia; después de una familia destrozada,… A comienzos de 2010, por fin, recibimos la comunicación que esperábamos. A Víctor se le reconoce como víctima del franquismo, lo cual implica reconocer que fue asesinado por un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, cuando nuestro hermano intentaba ejercer algunos de los más elementales derechos democráticos: el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la huelga.

Este reconocimiento de Víctor como víctima del franquismo lo
hemos conseguido gracias al tesón de de nuestros padres, gracias a la implicación de unos abogados que entonces como hoy, se solidarizaron de forma desinteresada, con riesgo para sus vidas; y gracias a las declaraciones de los testigos. El apoyo de la organización Erreprexaliatuak de Sestao, inestimable: organizó un acto a favor de las víctimas del franquismo en Sestao, en la que nuestra madre sintió la solidaridad de los asistentes. Eskerrik asko guztioi!

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