En otra entrada dimos noticias de este suceso ocurrido durante la Republica. Hoy lo completamos con el trabajo de Eduardo Renobales, autor del reciente libro EL PISTOLERISMO EN BIZKAIA DURANTE LA REPUBLICA 1931-1936, que con el título de El asesinato de Garaizabal, hemos incluido en la Biblioteca Digital.
Las fiestas de El Carmen en Santurtzi suelen ser sinónimo de alegría, pero
la historia nos recuerda episodios oscuros marcados por la tensión política de
los años 30. El 16 de julio de 1934, en un contexto de crisis y huelgas, la
festividad terminó en una tragedia que vinculó para siempre a varios jóvenes de
Portugalete.
Aquel día se inauguraba en la plaza de Cagonillos la sede de Acción Vasca
(ANV). Para apoyar el evento, un numeroso grupo de jóvenes portugalujos se
desplazó a Santurtzi. Entre ellos estaba José Luis Garaizabal, un obrero de la
Naval de 23 años, quien acudió acompañado de su amigo, el también portugalujo Rodrigo
Markina.
Al finalizar los bailables, ya de madrugada, ambos iniciaron el regreso a
casa. Al pasar junto al Ayuntamiento, fueron increpados por un grupo de jóvenes
socialistas, la mayoría también de Portugalete y conocidos por las víctimas. Lo
que comenzó como un cruce de insultos ideológicos —"meapilas",
"desertores de la iglesia"— derivó en una pelea multitudinaria en la
que Garaizabal fue herido de muerte por la espalda con un punzón afilado.
La intervención policial se saldó con la detención inicial de nueve
personas, casi todas de Portugalete. Entre los nombres que figuraron en las
crónicas de la época se encontraban vecinos como Salvador García, Roque
Gutiérrez, Daniel Hormaechea, Lucio Zumelzu o José Ramón Fernández. Sin
embargo, la justicia señaló principalmente a dos como presuntos autores
materiales: Arsenio Lozano Bravo y Gabriel Apaolaza Porras. El destino
de estos hombres fue desolador:
Arsenio Lozano murió meses después en el Fuerte de San Marcos tras recibir un disparo de un sargento durante una protesta por las condiciones
infrahumanas de la prisión.
Gabriel Apaolaza recuperó la libertad en 1936, pero falleció poco después
en el frente de Eibar durante la Guerra Civil.
Rodrigo Markina, el amigo que acompañaba a Garaizabal, se vio envuelto en
nuevos episodios violentos años más tarde, terminando sus días ejecutado por
garrote vil en 1937 tras la caída de Bilbao.
Este suceso dejó una profunda huella en la memoria local, evidenciando cómo la polarización política de la época segó las vidas de una generación de jóvenes..

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