lunes, 15 de febrero de 2016

COMERCIOS ANTIGUOS PORTUGALUJOS: LA BODEGA RIOJANA


En la Villa jarrillera siempre han sido numerosos los establecimientos donde se vendía vino y licores a granel, lo que se conocía popularmente como “bodegas” o “bodeguillas” y los de El Ojillo tenemos como referente “la bodega de Acha” cuyos antecedentes se remontan a principios del siglo XX.
Hoy traemos a esta entrada una de las pocas que quedan y que situada en el Casco Viejo, concretamente en la calle Casilda Iturrizar nº 7, lleva un nombre que a lo largo de nuestra historia se ha repetido entre establecimientos de venta de vino: Bodega riojana.
Este “almacén de vinos” lo abrieron en 1957 dos riojanos de la zona de Berceo, Ignacio Dulce Muñoz, y su cuñado Santiago Prado Echeverría.
Al año siguiente la bautizaron con un rótulo actual de Bodega Riojana, y en la década siguiente Ignacio Dulce se traslada a la zona alta de General Castaños donde abre otra bodega con el nombre de Vinos Asunción, en honor de su mujer Asunción Prado, lo mismo que años después haría el hijo de ambos abriendo otro establecimiento con el mismo nombre en Repélega.
En la calle Nueva siguió Santiago Prado, y hoy es el día, cuando ya se ha generalizado la venta de licores embotellados, en que su hijo Juan Carlos todavía lo sigue vendiendo al por menor directamente desde las barricas, como se puede ver en las fotografía que acompañamos.
Si en la foto superior aparece Santiago Prado y su cuñado con su mujer, y se puede observar el detalle habitual durante años de un camión cisterna de vino cosechero descargando en la puerta del establecimiento, bajo estas líneas su actual propietario que tras acabar los estudios de Derecho y en lugar de ejercer la abogacía, quiso continuar la tradición familiar que en la actualidad está en vías de extinción. Sin embargo sigue habiendo clientes fieles, ya mayores, que siguen comprando los vinos a granel, ya sea el cosechero tinto, rosado, amontillado, cordovín, vermouth, o licores como el pacharán o el anís para elaborar pacharanes caseros. En la foto del actual establecimiento, que no ha cambiado en casi siete décadas y que fue conocido como “la Alhondiga”, destacan también las botas que suelen comprar algún turista de paso o aficionado al Atlhetic para llevar a San Mamés.







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