miércoles, 28 de enero de 2026

EL PUENTE VIZCAYA Y EL MUELLE DE HIERRO. INTERVENIR EN EL PATRIMONIO DE LA RÍA

  


El trabajo con este título de Joaquín Cárcamo Martínez, que se puede consultar en internet, nos invita a reflexionar sobre la historia y, sobre todo, la conservación del Puente Colgante y del Muelle de Churruca, dos monumentos que definen el paisaje de Portugalete y Getxo. Nuestra ría no se entiende sin sus estructuras de hierro, testigos mudos de una era de vanguardia técnica y ambición comercial.

El Puente Vizcaya, el "Puente Colgante", un icono mundial concebido por Alberto de Palacio y construido entre 1887 y 1893, fue el primer puente transbordador del mundo y su diseño, en colaboración con el ingeniero francés Ferdinand Arnodin, introdujo innovaciones como los cables de doble torsión y el concepto de piezas sustituibles.

A lo largo de su historia, ha superado tres hitos críticos como fueron la reconstrucción tras la Guerra Civil, en 1937, tras la voladura de sus cables que provocó la caída de la viga, reconstruida posteriormente por José Juan-Aracil con una celosía Warren más rígida, el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, en 2006, por la UNESCO siendo el primer monumento industrial de España en su lista de patrimonio mundial y el cambio de color, en 2010, abandonando su tradicional "luto" negro por el actual color "Vena Hematites Roja de Somorrostro".

En cuanto al Muelle de Hierro, representó la victoria sobre la barra, un obstáculo letal para la navegación. Evaristo de Churruca, nombrado director del puerto en 1877, ideó un dique que encauzara las mareas para que la propia fuerza del agua limpiara la arena, representando su construcción una proeza técnica: Estructura Mitchell, pues utilizó pilotes de rosca de hierro dulce, permitiendo avanzar la obra desde tierra mediante una máquina de vapor volada e integridad en riesgo, pues a pesar de ser una de las escasas supervivencias de esta tipología en el mundo, ha sufrido intervenciones polémicas, como la reciente sustitución de la histórica barandilla de Churruca por una de acero inoxidable de diseño moderno.

Cárcamo hace una llamada a su conservación, subrayando la importancia de que estas intervenciones respeten la esencia histórica de los monumentos. El Puente Vizcaya y el Muelle de Churruca no son solo infraestructuras, son el legado de ingenieros que supieron unir ciencia y arte para abrir nuestra ría al mundo.

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