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jueves, 19 de febrero de 2026

LA CORRIDA DE TOROS DE AGOSTO DE 1856 Y LA PRESENCIA DEL FAMOSO JULIÁN CASAS "EL SALAMANQUINO" JUNTO A BENITO ABASOLO “VINAGRE”.

 

Portugalete siempre fue villa de tradición taurina, y los festejos se resolvían con cierres provisionales en la Plaza del Solar. Sin embargo, como ya expusimos en una entrada anterior, las corridas de agosto de 1856 fueron de las mas recordadas. El periódico Irurac Bat, que nos envía Karla Llanos, nos decía que para dar respuesta al creciente prestigio de la Villa como destino de baños, el alcalde tomó la decisión de encargar el diseño del proyecto y la construcción de un coso de madera, al arquitecto Sr. Muñiz, y bajo su supervisión, se levantó una magnífica estructura que el cronista no dudó en calificar de "sólida y elegante". No era un simple cercado, era una pieza efímera con un "espacioso redondel" y una capacidad de graderío que permitía albergar a la gran concurrencia que se esperaba. Además, se traía al famoso torero de Bejar, Julián Casas "el Salamanquino", cuya figura recogemos en esta entrada.

El programa incluía música, iluminación especial en las calles y otros entretenimientos que complementaban las corridas, convirtiendo a Portugalete en el centro de atención de toda la ría durante el mes de agosto.

Se esperaba un importante impacto económico y social, como parece ser que así fue. Durante aquellos días, los vapores llegaban desde Bilbao completamente "atestados de gente". Pero el público no solo era bilbaíno; veraneantes de toda la península y vecinos del entorno abarrotaban las gradas, dinamizando la economía local y consolidando a Portugalete como la capital del veraneo y el ocio distinguido en el Norte.

Se lidiaron novillos de las acreditadas ganaderías de Toribio Valdés, de la Pedreja del Portillo y, muy especialmente, los bravos ejemplares de Santiago Morquecho de Navarra, conocidos por su nervio y poder.

Además del espada principal que dirigía la lidia, el citado matador Julián Casas "el Salamanquino", que venía de actuar el día 3 en Madrid, cuya presencia elevó la categoría del festejo a evento nacional, actuaron el diestro Benito de Abasolo “Vinagre” y su cuadrilla y la suerte de varas estuvo a cargo de los picadores Antonio de Arizmendi e Ildefonso Giménez. Junto a ellos los jóvenes "portugalujos de pro" no dudaron en saltar al ruedo para medirse con las reses, fundiendo en una sola voz el aplauso de la aristocracia de los palcos con el entusiasmo del pueblo llano.

Recurriendo al "Gran Diccionario Tauromáquico" (1879) de J. Sánchez de Neira encontramos que Julián Casas el Salamanquino, (nacido en Béjar en 1818) que alternó con los mejores toreros de su tiempo a lo largo de una extensa carrera, fue estimado por su educación y buen carácter, torero, ganadero y empresario. Sus afanes se extendieron a organizar corridas en diferentes plazas de la península, actuando como torero y empresario, y así lo encontramos dirigiendo las corridas de San Fermín de 1858, y en la década siguiente toreando en Lima.

Por su parte de Benito Abasolo “Vinagre” se nos dice que era a veces banderillero y otras matador de toros, jefe de cuadrilla que, hacia excursiones por pueblos y provincias, donde procuraba cumplir lo mejor que podía. Llevaba ya bastantes años toreando, era más conocido en la provincia de Madrid y limítrofes que en otras, y se hizo militar, llegando a capitán de las contraguerrillas de Vizcaya en la última guerra civil. En su actuación en Portugalete su figura aportó un elemento de diversión y agilidad que encantó a los asistentes.

 

viernes, 9 de febrero de 2024

NOTICIAS DE LA PRENSA EN 1930. BECERRADA Y NUEVA TRAINERA LA CANILLA

  



Del ejemplar del Noticiero Bilbaino del 5 de agosto de 1930, que nos remite Karla Llanos, entresacamos algunas noticias de aquel año.

La becerrada charlotada celebrada con absoluto lleno en el frontón La Estrella, a favor del Hospital Asilo que “divirtió extraordinariamente al público” y en la que se dice que se distinguió el diestro “Perejil”, actuando de presidentas tres asiladas a las que obsequiaron los matadores con cajas de bombones y dulces. Ilustra la página la foto de los participantes que recogemos arriba.

Otra noticia se refiere al PORTUGALETE F.C. que había abierto una suscripción para recoger donativos para la nueva trainera LA CANILLA.

En la primera lista que ofrecía figuraban, entre otros, Santiago Martínez de las Rivas, 200 ptas, Juan Tomás Gandarias, 150 ptas., Heliodoro Otaduy, 25 ptas, José Mª Vicuña 25 pts. Teófila y Filomena Gandarias, 50 ptas, la Sociedad Coral, 100 ptas, …

Había un gran entusiasmo para que los bravos bogadores pudieran participar en las próximas competiciones en el Abra, y se habían colocado listas en el Circulo Monárquico y en los restaurantes de la Villa.

La foto inferior del mes de setiembre corresponde a la bendición de la trainera en el mes de setiembre, según recogimos en otra entrada anterior.

También se felicitaba al “culto oficial de la secretaría del ayuntamiento”, don Luis Burgos que había contraído matrimonio con la señorita Paulita Marín actuando de padrinos la madre del novio y el padre de la desposada.

 

viernes, 24 de noviembre de 2023

EL ESCANDALO TAURINO EN LA PLAZA DE TOROS EN 1893

  


Aurelio Gutiérrez Martin de Vidales, en su blog LA VIDA PASA, nos ha recordado el artículo que publicó en 1997 OLMO, en el periódico BILBAO, tras haber encontrado la noticia en el Irurac Bat del 10 de abril de 1893.

El recordado padre de D. Celes lo contaba así:

Todo ocurrió el día 9 de abril de 1893 en la plaza de toros de Portugalete, porque en aquellos tiempos más o menos felices, la villa jarrillera, además de ser una elegante colonia veraniega, tenía su propio coso taurino y fue en este escenario donde el Esparterito y su cuadrilla intentaron lidiar una novillada cuyo final superó con creces al famoso rosario de la Aurora que, según una tradición andaluza, terminó con un reparto extraordinario de farolazos.

El cisco se originó cuando el Esparterito se empeñó en matar a los novillos por el método de la pulmonía, que consiste en llenar al bicho de pinchazos para que la corriente de aire, al penetrar en el cuerpo del morlaco por sus cuatro costados, provocase una congestión pulmonar. Pero el secretario del Gobierno Civil que presidia la corrida no estaba de acuerdo con este sistema y cuando las mulillas se llevaban el primer novillo convertido en un colador chino, llamó al palco al Esparterito y le ordenó que despachara a los novillos por el método tradicional en este tipo de festejos.

Mientras se celebraba la conferencia en el palco presidencial, sale a la arena el segundo novillo y el “Esparterito” baja al ruedo y repite la misma faena del toro anterior. El diestro multiplica los pinchazos, pero el bicho tenía el tórax a prueba de ser devuelto a los corrales.

Sale al ruedo el tercer novillo y se desata la tormenta. El autor de la reseña comparaba al toro con una oveja, pero como la oveja tenía cuernos, el “Esparterito” sigue empeñado en utilizar para la suerte suprema el método de la pulmonía y la bronca alcanza niveles de motín público. El presidente opina que de él no se pitorrea nadie, llama a la Guardia Civil y ordena que se lleven al “Esparterito” a la cárcel. Y se lo llevan.

¡Faltaría más!

Una vez encarcelado el diestro, sale el cuarto novillo y la cuadrilla, al verse sin maestro, opta por largarse del ruedo y dejar al toro a disposición de quien acredite ser su dueño. Y ante esta situación insólita, el «respetable» deja la respetabilidad a un lado y se desahoga lanzando al ruedo todos los bienes mostrencos que pueden ser utilizados como proyectiles, lo cual complica aún más el problema de los pobres subalternos, porque al peligro del toro se añade ahora el peligro del botellazo y la cuadrilla insiste en no asomar las narices por el ruedo.

Ante esta situación, la autoridad competente monta en cólera y ordena a la Guardia Civil que se lleve a la cuadrilla a la cárcel para que hagan compañía a su maestro y  decide dar fin a la corrida con la retirada del toro al corral. Sale el cabestro de turno y surge una nueva complicación, porque el cabestro, en vez de confraternizar con el novillo, arremete contra él y se lían los dos a cornadas. El espectáculo excita aún más las iras de los espectadores y, como se han quedado ya todos sin proyectiles, deciden resolver el cisco por su cuenta arrojándose al ruedo en masa.

Es una pena que el cronista no explicase en la reseña lo que ocurrió en el ruedo con el novillo, el cabestro y los espontáneos iracundos. Lo único que hace el revistero es afirmar que no se había dado otro escándalo mayor desde que el famoso Jacobo Watt asombró al mundo con el descubrimiento de la máquina de vapor. Lo podemos leer en este pareado que incluía en su relato y que dice así: «Desde el descubrimiento del vapor, no se ha visto otro escándalo mayor».

La reseña no aclara cómo terminó aquella especie de motín taurino. Fue un fallo del periodista que nos impide saber lo que hicieron los espectadores enfurecidos con el novillo. No debió ser nada bueno porque la crónica termina con esta invocación misericordiosa: «Dios nos coja confesados».

Nota adicional.

-Al día siguiente publicaba el mismo periódico esta gacetilla: «Ayer mañana fue puesta en libertad la cuadrilla del “Esparterito” así como también el espada».

Es de suponer que en cuanto se vieron libres salieran huyendo de incógnito y no les quedasen ganas de volver en su vida a Portugalete

viernes, 27 de octubre de 2023

NOTICIAS DEL TORERO ÁNGEL VÍCTOR URRESTARAZU

  



Aurelio Gutiérrez Martín de Vidales, a quien vamos a echar en falta cuando deje de investigar en el pasado de su Villa jarrillera, nos ha dado noticias últimamente en su blog LA VIDA PASA  relacionadas con el tema taurino.

A través de diversos carteles de corridas en el coso bilbaíno de Vista Alegre, nos destaca la presencia entre los toreros noveles la presencia del vecino de Portugalete, Ángel Urrestarazu Alberdi, quien en varias ocasiones compartió cartel en los años 30 del siglo pasado

Ángel Víctor Urrestarazu Alberdi, nacido en Portugalete en 1914 era hijo del popular Víctor Urrestarazu Ibargüen, (El buzo), (1886-1966), y de Ángela Martina Alberdi Gallastegui, nacida en 1893 en Bergara (Gipuzkoa) y que falleció en Portugalete en 1978.

Se recuerda de él que para estocar su último novillo en una corrida en Bilbao en 1934, empuñó simplemente un pañuelo, gesto aplaudido por el público, y que, años más tarde fue pródigamente utilizado por algunos matadores de toros clasificados como tremendistas.

En otro cartel de una novillada de 1934, aparece otro portugalujo José Martínez, que colocamos junto a un cartel que Aurelio nos muestra de 1896 ilustrado con un bonito dibujo del puente Colgante, en aquellos años sin terminar de edificar el muelle Nuevo.


viernes, 5 de mayo de 2023

TOROS Y TOREROS EN PORTUGALETE

 


Recogiendo una muestra de los carteles y programas que existen en el AHMP, presentamos hoy tres programas de hace un siglo sobre el tema taurino.

En el primero de ellos de 1910, corresponde a una novillada de Chocherito Chico de Bilbao, junto con “el aplaudido torero portugalujo Urizar” que también actuaba de banderillero. Era la festividad de Santiago y el día empezaba con la diana por los tamborileros y la Banda Municipal, por la tarde cucaña y patos y por la noche en la plaza, cinematógrafo y baile.

 En el segundo vemos como nuestro Ramón Urizar, (el programa recoge su foto) mataba el 3 de julio, en el coso del frontón, dos novillos.

 En la “magnífica novillada de 1916”, actúa el portugalujo José Soler alias “Valencia” y en su cuadrilla figuraban los banderilleros “Apache” Enrique Valdemoros de Portugalete y “El Chaval” de Sestao, Florentino Aresti. Los otros dos matadores, así como sus cuadrillas, eran de Baracaldo y Santurce.

Toda esta información que nos ofrecen estos programas, muchas veces menospreciados, son importantes para recuperar la vida festiva de nuestros antepasados jarrilleros. Aquí de pasada se nos indica, por ejemplo, que en Santiago había diana por los txistularis y la Banda. Estas hacían en los días señalados, no solo en la patrona como ahora. En los archivos de la programación anual, se marcan como dianas, todos los días de las fiestas, el día de la República y cuando se derogó, el día de la Victoria franquista

 Publicado el 7 de octubret de 2009

viernes, 10 de febrero de 2023

TOROS EN PORTUGALETE. LA CORRIDAS DE AGOSTO 1856 (2)

 


Para la segunda corrida celebrada el domingo siguiente día 31 de agosto, Aurelio Gutiérrez recurre al “Irurac Bat” del 4 de setiembre de 1856.

Este periódico nos informa que “el público es de Bilbao en su mayor parte, público acostumbrado a buenos toros y bastante práctico para conocer sus cualidades, y por malas que sean las novilladas siempre asistirá con gusto porque el espectáculo que ofrece la ría hasta después de la función basta para dar un día de placer. El Ibaizabal además de la mucha lumbre que llevaba, tuvo aliento para arrastrar seis remolques, tres lanchas y tres botes”.

En la novillada en la que hubo muchos más lances grotescos que en la anterior, dio comienzo a las cuatro de la tarde presidida por el alcalde. Se corrían 5 toros embolados que salvo uno o dos habían sido capeados anteriormente lo que desmerecía la corrida para los aficionados bilbaínos entendidos.

La reseña que hace de la lidia el periodista empieza:

“Salió Granadero, negro, bien puesto, pobre de carnes, tomó cuatro varas y le puso Chaviri dos pares con mucha gracia. Benito Abasolo, Vinagre le dio dos buenas, aunque algo bajas, pero para rematarle tuvo un descabello.

Un buen hombre que bajó a la plaza con objeto de recoger la divisa fue cogido y lanzado al aire por el toro, el público le creyó muerto, pero afortunadamente se equivocó, aunque le tomó por el vientre no le causó menor la herida, sin embargo, asustó mucho a las señoras.

Milano, se llamaba el segundo, navarro, toro muy bonito, aunque muy pequeño, dio mucho juego, embestía desordenadamente, pero los picadores conociendo su poca fuerza le recibieron a regatón las varias veces que arremetió a los caballos. Soto le dio con mucha limpieza el salto de la garrocha, le capearon con bastante maestría Vinagre y Rechina, y después de cinco pares que le pusieron Jorge y el alpargatero lo despachó Vinagre de una magnífica estocada”. 

Recomendamos a los interesados completar la información en el blog LA VIDA PASA, y resaltar la importancia de estas noticias que Aurelio nos aporta dado que debemos recordar que se trata de hace más de siglo y medio y que son inéditas por los detalles que aporta.

La foto de la Villa en 1864 que encabeza esta entrada intenta acercarnos también a aquellos años.

 

 

 

jueves, 9 de febrero de 2023

TOROS EN PORTUGALETE. LA CORRIDAS DE AGOSTO 1856 (1)

 


Sobre La fiesta de los toros en Portugalete, encontramos un trabajo en la Biblioteca Digital Portugaluja, firmado por Ricardo Ruiz Menchaca y Roberto Hernández Gallejones. Este último en el libro de la Colección El Mareómetro, Crónica de la Historia de Portugalete. Siglo XIX, nos habla también del tema hasta la construcción de una plaza en 1892.

En cuanto a los años de mitad de aquella centuria, nos cita el oficio del Gobernador autorizando la corrida de 1852, cómo la de 1862 era dedicada a los bañistas de verano y cómo en la de 1863 los novillos eran de Orozco.

Aurelio Gutiérrez, últimamente incansable en sus investigaciones, nos aporta en su blog LA VIDA PASA, las crónicas periodísticas más antiguas de dichas corridas celebradas en la Villa.

El periodico Irurac Bat ya había anunciado el 8 de agosto anterior: “La villa de Portugalete va a celebrar dos famosas novilladas en el mes de agosto, para lo cual están hacinando ya en uno de los extremos de su hermosa plaza los materiales para la construcción de los tendidos”.

La primera reseña se encuentra en el El NERVION del día 25 de agosto d 1856, y el que la hace acudió desde Bilbao en el vapor Ibaizabal, siguiendo el dicho de ¿dónde vas Vicente? dónde va la gente.

No sabemos dónde estaba el redondel de la plaza, que solía ser en El Solar, pero nos guiamos del grabado de 1862, de F. Ruiz, cuando todavía no se había urbanizado el luego llamado Muelle Nuevo.

La hora de comienzo era las tres y media de la tarde y hasta las cuatro y media no se hizo la señal de que podía salir al redondel el primer toro, por problemas con la llave del encargado del toril.

Se lidiaban cuatro toros, facilitándonos los nombres de dos de ellos, Cerero y Lancero, corriendo a cargo de Benito Abasolo “Vinagre”, espada, acompañado de su cuadrilla de picadores.

La reseña acaba diciendo que los toros eran novillos malos, y los lidiadores lo hacían mal a porfa, pero no por esto el público dejó de divertirse porque se vieron cosas nuevas y con gracia.

Así leemos que al primer toro, los aspirantes a picadores le rasgaron el pellejo en vez de picar, los chulos clavaban los palos en la tripa, brazos y donde Dios les dio a entender, ordenando la autoridad que volvieran el toro a su jaula perdonándole la vida.

En cuanto al cuarto de la tarde, Lancero, voluntario, pero sin fuerza, tomó algunas varas y dio varios revolcones a los jinetes consiguiendo matar dos caballos que hasta entonces habían sostenido la lucha de los tres primeros toros sin recibir lesión alguna.

Fue despachado de una y media buena estocada, el público pidió que le dieran el toro y el señor Presidente tuvo por conveniente acceder a ello.

Aurelio termina su artículo ofreciéndonos el perfil de este torero que no deja de ser el primero que conocemos en la historia de las corridas de toros en la Villa: Benito Abasolo "Vinagre", era a veces banderillero y otras matador de toros, jefe de cuadrilla que, hacia excursiones por pueblos y provincias, donde procuraba cumplir lo mejor que podía. Llevaba ya bastantes años toreando, era más conocido en la provincia de Madrid y limítrofes que en otras, y creíamos que había llegado hasta donde podía un hombre de su condiciones, pero dejó la espada por el sable. Se hizo militar, y defendiendo una mala causa llegó a capitán de las contraguerrillas de Vizcaya en la última guerra civil.

 

 


 

 

lunes, 9 de noviembre de 2020

LA PLAZA DE TOROS DE BUENAVISTA: CORRIDAS, SOKAMUTURRA, BAILES, PELEAS DE CARNEROS ….

 


En diversas ocasiones hemos recogido noticias de la plaza de toros de Buenavista inaugurada en agosto de 1892, así como la foto de aquel año de Telesforo de Errazquin, de los fondos del Museo Vasco de Bilbao, con el edificio de El Saltillo en construcción junto al desaparecido de El Salto, con la citada plaza en el ángulo superior, y las casetas de la playa en su parte inferior.

Gracias a Karla Llanos, que al investigar la historia de Getxo cuando encuentra noticias de nuestra Villa (que es la de sus antepasados) nos las envía, vamos completando la historia de esta Plaza de toros.

Del periódico El Nervión del 15 de setiembre de 1892, recogemos que al día siguiente torearon “los espadas de la lidia, Salvador Cecilio y Petete, con sus respectivas cuadrillas, y el palco presidencial con Camila Goitia, Elena Chávarri, Felisa Carranza, Emerita Lejarreta y Adela Campos, de lo más granado de lo mucho bueno que hay por aquí. Hecha la señal presidencial, sonaron los clarines de la Euterpe y salió el primero de la tarde que tomó tal afición a los caballos que fue preciso sujetarle para que los picadores pudieran abandonar el ruedo. Después del banderilleado, previo brindis de ordenanza y unos cuantos pases, dos estocadas, descabellándolo a la primera. Palmas, cigarros y la oreja.”

Tras las actuaciones de los diestros, se soltaba un toro retirado poco antes, para diversión del personal que quisiera.

Así mismo el Noticiero Bilbaino del 28 de enero de 1893, nos reseña otro tipo de espectáculo taurino como era el correr “un bravo novillo embolado para los aficionados que gusten torearlo” tras el cual rifaban “un par de gallos, dos botellas de coñac, un mazo de puros y una sorpresa”. Completaban el programa con una prueba de carneros (espectáculo también habitual) y finalizaban con un gran baile.

Como curiosidad señalaremos que la hora de comienzo era la 2½ de la tarde, que el precio para los caballeros era de 40 céntimos y para las señoras, niños y militares 25,

Lo de realizar bailes tras las corridas, debía ser también habitual hasta tal punto que en la reseña del citado 15 de setiembre encontramos que “a continuación se bailó un monumental aurresku, que lo hizo don Manuel Valle, corriendo el atzesku a cargo de Ramón Real de Asúa, que con los demás cofrades Kurding, estuvo


presenciando la corrida. Al aurresku siguió un rigodón y la fiesta duró hasta muy cerca de las siete, dejando un imperecedero recuerdo”.

El 12 mayo de 1893 encontramos el anuncio de arriendo de la plaza por dos o tres años y que los interesados debían dirigirse a P. Bautista Manteca en la calle del Medio, sin que nos queden más noticias al respecto.

Ya en el mes de junio se recoge “el debut en la plaza de la acreditada compañía gimnastica y acrobática dirigida por el Sr. Amado” que volvería a repetir la función el domingo siguiente. Esta compañía se despidió el 2 de julio “con una función a beneficio de la joven Teresa. Llamaba la atención la preciosa pantomima titulada “La merienda en campaña”. Finalizaba con un baile público y romería en la plaza asistiendo la banda de música “La Lira” de Baracaldo”

La función empezaba a las 3½ de la tarde a 50 céntimos la entrada general y una peseta el palco.

Al domingo siguiente se anuncia una novillada organizada por varios aficionados obreros de los Astilleros del Nervión y para las fiestas de agosto, que entre los festejos “con motivo de la festividad de la Virgen de la Asunción, se celebrarán dos corridas con toros de Dª Carlota Sánchez de Terrones (Salamanca) los cuales serán lidiados por la cuadrilla del valiente novillero Nicanor Villa (Villita)”. 

 

 

 


domingo, 25 de enero de 2015

CORRIDA INAUGURAL DE LA PLAZA DE TOROS DE PORTUGALETE EN 1892



La semana pasada tuvimos el honor de que José Mª Arriola, suscriptor de nuestra Colección, que figura en sus estanterías, nos mostrara su prestigiosa biblioteca, donde no falta un apartado dedicado a Portugalete, la Villa de su esposa Rosa Lerchundi.
Al margen de que volvamos sobre lo que nos trajimos en nuestra cámara fotográfica, hoy vamos a detenernos en el programa de mano que se editó con motivo de la corrida inaugural de la plaza de toros de Vista Alegre en Portugalete en 1892, del que conocíamos el anverso y así se recoge en nuestro último libro, pero no el reverso con la descripción del programa.
Sobre dicha plaza que ya se hablaba de ella en el libro de la colección El mareómetro, correspondiente a los últimos años del siglo XIX, recogiendo los planos del arquitecto Casto Zabala, diremos que la construyó Bautista Manteca, y según la solicitud que presentó al ayuntamiento pidiendo subvenciones, era “espaciosa, capaz de contener unas seis mil personas, en el paraje denominado Vista-Alegre”.
Se trataba de dos corridas de toros, los días 24 y 25 de julio. El primer día se anunciaban que se lidiarían y estoquearían cuatro toros de “la reputada ganadería de la Sra. Viuda de Zalduendo, de Navarra”, a cargo del espada Juan Gómez de Lesaca, acompañado de José Peña (Peñita) de Sevilla, como sobresaliente, con los picadores  Agustín Molina, de Córdoba, José Cano, de Sevilla y Mariano Cortés de Madrid, y banderilleros y puntillero según se puede leer en la parte central del tríptico que recogemos junto a estas líneas.
Para completar la tarde se soltaban dos novillos embolados para diversión de los jóvenes que se lanzaran al redondel.
Al día siguiente se repetiría el mismo espectáculo, con el único cambio de la ganadería que sería de Dª Carlota Sánchez, de Terrones (Salamanca).

Las sesiones eran amenizadas por “una brillante banda de música”.

martes, 25 de febrero de 2014

HISTORIA DE LA CALLE ZUBELDIA: LAS VAQUILLAS Y LAS COMEDIAS


 Completando la entrada anterior en la que señalábamos las pocas fotos de festejos en “la tejavana”, de que disponíamos, Jose Luis Garaizabal nos envía la foto superior, que le facilitó el director de Zubeldia Ikastetxea, de los fondos que recogieron en su aniversario y correspondiente a algún festejo cómico-taurino. 
Sin embargo tenemos que reconocer que el que mejor refleja aquellos espectáculos es el desaparecido cuadro de Reguera, que ponemos bajo estas líneas.
Otro de los espectáculos que llevaba mucha gente (algunos iban provistos de su banco, banqueta o similar) eran las “comedias” o funciones de los comediantes y titiriteros que recorrían todos los pueblos del país. Por cierto que entre número y número siempre había una rifa y hasta que no vendían las papeletas, no continuaba la función.

Fue famosa la “compañía” del enano Cosmín, que tenía su propia canción con la melodía de las tabletas Okal: “Cosmín, Cosmín, te quiero porque eres tan chiquitín…”. Aquellas comedias calaron entre la chavalería y después les superamos con creces, con el mundialmente famoso CIRCO ZUBEL.


lunes, 24 de febrero de 2014

HISTORIA DE LA CALLE ZUBELDIA: LAS VAQUILLAS


 Vamos a presentar hoy dentro de la historia de los cien años de la calle Zubeldia, de José Luis Garaizabal,  un festejo que fue muy popular: las vaquillas de las fiestas de San Roque.
Salían de la calle del Ojillo, el camión que traía las vaquillas se colocaba a la entrada de la calle Correos, y tras pasar por el Cristo subían hacia la calle Zubeldia, que recorrían a todo lo largo hasta llegar al “ruedo” de la tejavana.
En la foto de Andrés Rueda se ve a dos “valientes” cogiendo a la vaquilla por los cuernos, uno era el guardia municipal y el otro Edu Garaizabal y los espectadores presenciando el gentío desde la tapia de la leñera de la que hablábamos en el anterior entrada del blog.
Son de las fotos que habría que tener en cuenta a la hora de la elección de Imágenes Portugalujas 2014, dado que es poco conocida.
Bajo estas líneas en otra foto de vaquillas, se ve la “barrera” a reventar y también todo este montón de gente en primer plano a la izquierda, que tal vez estarían subidos en algún camión que impediría el paso San Roque arriba. Fijándonos, en la tejavana, se ven los tendidos que se montaban en la portería de los pinchos.
Son festejos que todavía están en la retina de muchos pero que contamos con escasas fotografías, ya sea en la calle como en el campo de la “tejavana”.
Hojeando los programas de fiestas de posguerra, encontramos que en 1945 y 46 anunciaban “suelta de vaquillas” hasta el frontón, donde también se hacían las corridas.
Será en 1947 cuando se anuncia, a las 7 de la mañana, “chupinazo y encierro de vaquillas desde Correos hasta la plaza de las Escuelas del Maestro Zubeldia (tejavana)”
Los dos años siguientes también se celebraban a las 7 de la mañana, aunque no se especifica gran cosa, y será el programa de 1952, el que resulta más explicito:
A las 6 de la tarde, suelta de vaquillas en la Tejavana. El día de San Roquillo, Gran Gala Taurina en la Plaza de Toros de Zubeldia (tejavana), con afamados diestros y aficionados. Al final regocijante Suelta de Vaquillas”. (A este último acto corresponde la foto de Andrés Rueda).
En los años siguientes ya no aparecen en los programas.




viernes, 30 de septiembre de 2011

TOROS EN PORTUGALETE


La noticia de la última corrida de toros celebrada en la plaza Monumental de Barcelona, nos ha llevado a recuperar en la Biblioteca Digital Portugaluja unos artículos sobre los toros en nuestra Villa y sobre la Plaza de toros que se edificó en 1892.
En los artículos, que hoy recogemos, obra de Ricardo Ruiz Menchaca y Roberto Hernández Gallejones, nos dicen como las primeras noticias conocidas de una corrida de toros en la Plaza, con barreras de madera, son de 1590 y corresponden a un festejo del día de La Virgen. Repasan luego otras noticias de siglos posteriores, como el XVIII y XIX con la construcción de la Plaza de Vista Alegre en Buenavista, y otras del siglo XX que finalizan en el frontón de La Estrella.
Del libro de la colección El Mareómetro, La Villa en los últimos años del siglo XIX, pág. 180 y siguientes, tomamos algunas noticias y los planos de la Plaza obra del arquitecto Casto Zabala, que también volvemos a reproducir.
En la BDP los hemos incluido juntos entre los artículos históricos, pinchar.