jueves, 19 de febrero de 2026

LA CORRIDA DE TOROS DE AGOSTO DE 1856 Y LA PRESENCIA DEL FAMOSO JULIÁN CASAS "EL SALAMANQUINO" JUNTO A BENITO ABASOLO “VINAGRE”.

 

Portugalete siempre fue villa de tradición taurina, y los festejos se resolvían con cierres provisionales en la Plaza del Solar. Sin embargo, como ya expusimos en una entrada anterior, las corridas de agosto de 1856 fueron de las mas recordadas. El periódico Irurac Bat, que nos envía Karla Llanos, nos decía que para dar respuesta al creciente prestigio de la Villa como destino de baños, el alcalde tomó la decisión de encargar el diseño del proyecto y la construcción de un coso de madera, al arquitecto Sr. Muñiz, y bajo su supervisión, se levantó una magnífica estructura que el cronista no dudó en calificar de "sólida y elegante". No era un simple cercado, era una pieza efímera con un "espacioso redondel" y una capacidad de graderío que permitía albergar a la gran concurrencia que se esperaba. Además, se traía al famoso torero de Bejar, Julián Casas "el Salamanquino", cuya figura recogemos en esta entrada.

El programa incluía música, iluminación especial en las calles y otros entretenimientos que complementaban las corridas, convirtiendo a Portugalete en el centro de atención de toda la ría durante el mes de agosto.

Se esperaba un importante impacto económico y social, como parece ser que así fue. Durante aquellos días, los vapores llegaban desde Bilbao completamente "atestados de gente". Pero el público no solo era bilbaíno; veraneantes de toda la península y vecinos del entorno abarrotaban las gradas, dinamizando la economía local y consolidando a Portugalete como la capital del veraneo y el ocio distinguido en el Norte.

Se lidiaron novillos de las acreditadas ganaderías de Toribio Valdés, de la Pedreja del Portillo y, muy especialmente, los bravos ejemplares de Santiago Morquecho de Navarra, conocidos por su nervio y poder.

Además del espada principal que dirigía la lidia, el citado matador Julián Casas "el Salamanquino", que venía de actuar el día 3 en Madrid, cuya presencia elevó la categoría del festejo a evento nacional, actuaron el diestro Benito de Abasolo “Vinagre” y su cuadrilla y la suerte de varas estuvo a cargo de los picadores Antonio de Arizmendi e Ildefonso Giménez. Junto a ellos los jóvenes "portugalujos de pro" no dudaron en saltar al ruedo para medirse con las reses, fundiendo en una sola voz el aplauso de la aristocracia de los palcos con el entusiasmo del pueblo llano.

Recurriendo al "Gran Diccionario Tauromáquico" (1879) de J. Sánchez de Neira encontramos que Julián Casas el Salamanquino, (nacido en Béjar en 1818) que alternó con los mejores toreros de su tiempo a lo largo de una extensa carrera, fue estimado por su educación y buen carácter, torero, ganadero y empresario. Sus afanes se extendieron a organizar corridas en diferentes plazas de la península, actuando como torero y empresario, y así lo encontramos dirigiendo las corridas de San Fermín de 1858, y en la década siguiente toreando en Lima.

Por su parte de Benito Abasolo “Vinagre” se nos dice que era a veces banderillero y otras matador de toros, jefe de cuadrilla que, hacia excursiones por pueblos y provincias, donde procuraba cumplir lo mejor que podía. Llevaba ya bastantes años toreando, era más conocido en la provincia de Madrid y limítrofes que en otras, y se hizo militar, llegando a capitán de las contraguerrillas de Vizcaya en la última guerra civil. En su actuación en Portugalete su figura aportó un elemento de diversión y agilidad que encantó a los asistentes.

 

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