miércoles, 9 de septiembre de 2020

ANTE EL SIGUIENTE TITULO DE LA COLECCIÓN EL MAREOMETRO: LAS ILUSTRACIONES A COLOR DE JOSE ANTONIO SOTO (3)

 


Continuando con algunas de las imágenes coloreadas por José Antonio Soto para el próximo titulo de la Colección El Mareómetro, que verá la luz en noviembre, ofrecemos hoy este detalle de una foto del mercado de las aldeanas del fotógrafo burgalés Juan Antonio Cortés en setiembre de 1895.

martes, 8 de septiembre de 2020

LLUVIAS TORRENCIALES Y REBOLLOS EN JULIO DE 1887

 


Muchas veces me he preguntado de donde vinieron los clásicos rebollos portugalujos que dan personalidad a las calles del Casco Viejo. Ahora, y por azar, he aclarado mis dudas, al menos tras los sucesos que acaecieron en el mes de Julio de 1887.

La primera pista la encontré en el Libro de Actas del Ayuntamiento de Portugalete en las sesiones del 23 de Julio y 1 de Septiembre y los detalles, sobre todo, en el Noticiero Bilbaino del 22 de Julio: “A las anticipadas y relativamente grandes calores que han sobrevenido este año en Vizcaya, han sucedido tempestades acompañadas de pedrisco y tras ellas, un temporal de copiosísimas aguas”. “En Abando el río proveniente de Iturrigorri inundó la zona de Vista Alegre”.

Sobre la villa de Portugalete informaban:“Ayer por la tarde la cantidad de agua que cayó en Portugalete que jamás se ha conocido allí otro tanto. La calle del Medio iba toda ella cubierta de agua y con tanta violencia, que por uno de sus lados ha quedado al descubierto la tubería para la conducción de aguas. La calle General Castaños estaba lo propio. Se cayó un trozo de pared que separa las huertas de la Sra. de Epalza y la villa… Hubo desprendimientos en Aceta y el tranvía tuvo que hacer trasbordo. En Mª Díaz de Haro quedó aislada por cuatro pies de agua la casa del alcalde Sr. Valle…. En el Muelle Viejo la gente se vio obligada a salir por las ventanas… El tranvía Bilbao-Santurce quedó interrumpido por espacio de dos horas… Igualmente tuvo problemas por espacio de tres o cuatro horas la vía del ferrocarril de la Diputación a la altura del puente de Galindo”.

Vamos, un desastre que obligó al Ayuntamiento a aprobar de urgencia la reparación de los “grandes desperfectos que se han ocasionado en las calles de la villa por las lluvias torrenciales que han caído los días 19 y 21 de Julio hasta el punto de dejar intransitables varios puntos, debido al desprendimiento del enmorrillado (rebollos) y parte de las aceras…”.

El 1 de Septiembre, encontramos la aprobación del gasto de 781,25 ptas. generado por los trabajos de reparación de las calle a cargo de Joaquín Beistegui.

También vemos una modesta pero interesantísima partida de 30 ptas. producida por Ricardo Ayarza, por un viaje hecho con su lancha al punto de CASTREJANA para conducir desde allí REBOLLOS para empedrar las calles de la villa. Por lo tanto, ya tenemos resuelta la duda sobre el origen de nuestros rebollos en esa época. Estos se formaron por las avenidas del Cadagua quedando depositados en Castrejana (Barakaldo) confirmando que al menos en aquella época era navegable hasta las inmediaciones del Puente del Diablo.

Este transporte no fue una excepción ya que encontramos como el 27 de Marzo de 1890, el mismo Ayarza realizó dos viaje más, suponemos al mismo lugar, “para conducción y cargue de dos lanchas de piedra rodada para reparar las calles, plazas y demás”.

La reparación de las calles y plaza exigía más rebollos como queda reflejado en la nota pasada por Sotero de Gorostiza, y también por el transporte de arena o recebo en varias gabarras desde las canteras de Axpe, señalado en el gasto presentado por José Montero en las actas de Agosto y Octubre de 1889.

Como ya escribimos en su día en este blog, en 1570 ya se citaban “las obras de empedrado del Solar desde la entrada hasta la casa de Juan de Montellano realizadas con piedra de rebollo buena…”y en 1878 se citaba el “enrebollado de la superficie de la rampa que del Castillo de la plaza se dirige al muelle”. En el libro de la Colección El mareómetro, “Portugalete, años 20”, ya se citaba otra localización de rebollos que pudieron haberse utilizado en años anteriores a los de Castrejana, como fue LA REBOLLERA en la costa entre Peñota y Santurtzi.

Mi agradecimiento a Manu Orbe, amigo siempre dispuesto a colaborar en temas baracaldeses, que nos ha facilitado la fotografía del puente a cuyos pies se aprecian, con dificultad, varios playazos de rebollos y la confirmación de la navegabilidad del Cadagua. 

JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO



 


lunes, 7 de septiembre de 2020

LOS REQUETES DE FET DE SEGUNDA LINEA DURANTE LA GUERRA

  


A pesar de que el título suena algo raro, sobre todo a la gente joven, para todos hay una explicación. Los “requetés” eran los carlistas, defensores de la monarquía que pretendía reinar en España, desde Carlos María Isidro, hermano del rey Fernando VII, y sus sucesores, pero nunca lo consiguieron porque el trono cayó en manos de Isabel, la hija del rey. Carlos era partidario del antiguo régimen, cuyo lema era “Dios, Patria, Rey”, al que los vascos añadieron “Fueros”, mientras que los partidarios de Isabel defendían las reformas liberales procedentes de la Revolución francesa. Estas diferencias se convirtieron en dos o tres guerras, según los historiadores.

Tras estas “guerras carlistas” y al iniciarse el golpe de Estado de Franco, los requetés se unieron a sus eternos enemigos, los monárquicos isabelinos. Más de 60.000 requetés combatieron en 67 tercios con el objetivo de defender la religión católica y oponerse a la izquierda. Los requetés de Portugalete se alistaron en los tercios “Ortiz de Zárate” y “Virgen de Begoña”.

Esa era la primera línea, la del combate. Pero había una segunda línea, la de la retaguardia: Los requetés de Portugalete tenían su cuartel en la llamada “Casa de España”, donde se reunían para hacer instrucción militar y recibir normas para cumplir diversos servicios y varios de sus miembros ocuparon puestos en el gobierno municipal.

El ejército vencedor en la guerra constituyó el 23 de junio de 1937 una corporación municipal provisional en Portugalete compuesta por el alcalde Gumersindo Gurruchaga y los concejales Julio Lerchundi, Valeriano Martín y los exprisioneros Fernando Gorostiza, Francisco Araco, Dionisio Mañas, Alberto Buztinza y Segundo Gomendiourrutia. Una semana después el comandante militar de la plaza sustituyó a Gurruchaga por Miguel Loredo Viguera como alcalde y creó una comisión gestora compuesta por los exprisioneros Gorostiza, Andrés Miguel Larrea, Araco, Mañas y Gomendiourrutia.

El 6 de noviembre el gobernador nombró otra corporación  compuesta por Loredo (monárquico) y 12 concejales, la mayoría carlistas. Esta corporación el 7 de julio de 1938 cambió los nombres de algunas calles: Plaza del Generalísimo Franco, Avda Carlos VII, General Mola, Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, Cristo de los mártires y Travesía del Requeté. En septiembre Loredo dimitió y le sustituyó el carlista Valeriano Martín Madera. 

El domingo 1 de agosto de 1937 se celebró en la Parroquia la bendición de la bandera de las Margaritas (mujeres carlistas) y Pelayos. Estaban en la presidencia las señoritas Cortadi, Vicenta Ríos Leza, Pilar y Teodora García Martín, Gurruchaga, Francisca Astorga Bayo, etc.  y el 12 de mayo de 1938 el obispo bendijo los locales de la Casa de España a la vez que bendecía la nueva bandera del Requeté confeccionada por las religiosas del colegio de Santa Ana.

Los días 12, 14, 16 y 23 de abril de 1939 tuvieron que ir 50 portugalujos con 2 oficiales a vigilar las cárceles de Larrinaga, El Carmelo, Escolapios, el Campo de concentración de Deusto y el chalet de Orue (cárcel femenina en Santutxu), donde estaban los presos republicanos. Así ahorraban al personal de la policía encargada de ello. Otras funciones eran censurar el correo postal, pasar por los domicilios para cobrar “el lunes sin postre” o “el plato único”, etc.

Igualmente el día 12 tuvieron que ir a Bilbao uniformados con boina roja y borla a las órdenes de los oficiales Munduate y Fulgencio, los sargentos Fernández Vizcaya y Delgado, Cabos Navarro, Escurrida, Ruiz Velles, Ovidio y Guevara.

Los requetés fueron muy importantes en eskeraldea, tan importantes que tenían un equipo de fútbol llamado “Oriamendi”, nombre igual que el himno carlista, con su campo propio, el “Landabeco”, calle Aragón s/n en Baracaldo, y miembro de la Federación Vizcaína. No le permitieron participar en la copa “Brigadas de Navarra” organizada por la Federación Guipuzcoana por razones políticas. Precisamente en ese campo es donde hacían sus ejercicios de instrucción y de tiro los requetés de eskeraldea. En esos años (1937-1939) no funcionó el Club de fútbol Portugalete. En 1939 el Baracaldo tomó el nombre de “Baracaldo Oriamendi”, nombre impuesto por los vencedores en la guerra, nombre que solo duró un año.

Los carlistas tenían su emisora de radio que funcionaba durante todo el día y hacía la competencia a “Radio España de Bilbao”. Las dos emitían a diario las charlas del general Queipo de Llano desde Sevilla. Naturalmente eran unas charlas políticas del más puro patriotismo.

TASIO MUNARRIZ

 


viernes, 4 de septiembre de 2020

LAS ESCALERAS DEL CAMPO DE LA IGLESIA



Vamos a intentar de aclarar una duda que nos han planteado. Se trata sobre los números que están grabados en las pisas de las escaleras que suben desde la Puerta de Salazar hacia la Puerta de la Ribera de la Basílica.

 Hagamos un poco de historia pues las escaleras no son tan antiguas como pudiéramos creer. Si tomamos como referencia el plano que levantó Atanasio de Anduiza en 1877, el archivero de la época lo catalogó como: “se ignora lo que signifique”. Pues bien, este plano muestra como en aquel año no había escaleras y sí un espacio comprendido entre dos muros que no podía ser otra cosa que una rampa que ascendiera dirección a la entrada lateral de la iglesia, conocida como Puerta de la Ribera.

En el detalle superior, del cuadro que pintó Fernando Hierro recreando la Villa en el año de 1499 con el asesoramiento de varios historiadores, no aparecen las escaleras y sí, como la rampa llegaba hasta la encina bajo la cual se celebraban en los primeros siglos los concejos abiertos o asamblea de vecinos. Tampoco aparecen en el lienzo de 1740.

 En 1871, el doctor Marcos Escorihuela definía el campo como una plaza semicircular de 68 x 15 m. con 76 copudos árboles, a mi entender, estaría incluyendo el arbolado de las campas que existían debajo del paredón y en la trasera de la iglesia (cementerio y campas anexas). El detallado plano topográfico levantado por Manuel de Otaduy en 1878 tampoco muestra escaleras y volvemos a ver junto a la torre de Salazar los dos muros que dibujara Anduiza el año anterior.

Pero donde queda claro que hasta 1885 no hubo escaleras, es en los planos contenidos en el expediente (AHMP C093-074) sobre la REFORMA DE LA CAMPA (sic) DE LA IGLESIA donde se plantean varias soluciones. Las dos primeras no están firmadas ni fechadas. En la primera se proyectaba una rampa de 4,50 m. de anchura con el 12 % de pendiente, entre dos muros de contención, con un solo tramo de escaleras en la zona lateral-superior, en frente de la puerta de la ribera. Desde la puerta de Salazar hasta la zona llana del campo se subiría una altura de 4,60 m. Esta rampa seguía bordeando el paredón y los escalones del nuevo pórtico a modo de camino y no estaban contemplados árboles. En la segunda, se proyectaban tres tramos de escaleras, iguales a los actuales, entre dos muros paralelos.

El mismo expediente contiene el proyecto más completo y está firmado por Casto de Zavala en Enero de 1885. En una primera solución, en lo que se refiere a las escaleras, solo contemplaba un tramo de diez escalones para acceder a la iglesia, dejando a su izquierda un camino que bordease las escaleras y lo que él llamaba “paseo cubierto”, que no era otra cosa que un pórtico que rodease totalmente la iglesia y que permitiría conectar con la cuesta de subida a la carretera general. Un paseo descubierto entre dos filas de árboles le separarían del frontón proyectado en el lugar que ocupaba el Cementerio antiguo en cuesta, que como ya contamos, se excavó en 1888 hasta la cota que hoy conocemos, recibiendo de nuestro mayores el apelativo de “las canteras” que ha llegado hasta nuestros día. En la segunda (plano), seguía contemplando solo un tramo de escaleras, pero abandonaba la creación del camino comentado sustituyéndolo por dos hileras de árboles. La subida del camino hasta la carretera se sustituía por dos tramos de escaleras.

Conclusión: cogieron lo mejor de cada solución hasta construir la escalinata actual, que debió ser modificada y posiblemente desmontada tras numerar a cincel los peldaños en el momento de construir la Biblioteca y Archivo Municipal en 1978.

 Seguiremos investigando.

JOSE LUIS GARAIZABAL FLAÑO



jueves, 3 de septiembre de 2020

EL AYUNTAMIENTO ANTIGUO EN LA PINTURA DE MIKEL TORKA

 



Mikel Torka nos ha ofrecido esta obra que incluiremos en el próximo libro de LA COLECCIÓN EL MAREOMETRO,  ya preparado para presentar dentro de dos meses.

Se trata de la Casa Consistorial que se había levantada entre 1714-1715 y que en el siglo XIX presentaba necesidades de modernización, por lo que se encargarían diversos proyectos de remodelación acabando finalmente por construirse un nuevo edificio que es el que ha llegado hasta nuestros días.

Las primeras obras se hicieron en 1828 a consecuencia de la visita de Fernando VII con su esposa, y nuevamente se realizaron reformas en 1858 y en las décadas siguientes, en cuyos planos aparece la firma del arquitecto Atanasio Anduiza.

La descripción que nos hace Escorihuela de él en 1871 es la siguiente: “una magnífica “casa de Ayuntamiento” situada en la plaza del mercado con dos frontispicios al mismo. Está formado de dos cuerpos con 4 magníficos arcos en su cara principal cuyos cubiertos sirven de refugio a la lluvia y de paseo, si bien de corto trecho, para los aficionados a este ejercicio. Le adorna en las dos terceras con esmero rebocadas y pintadas, un hermoso balcón corrido de hierro, ostentando á más en la una de ellas el escudo de la Villa, consistente en una airosa y velera corbeta, bajo la cual se lee el obligado nombre con letras doradas de “Plaza de la Constitución”. Su espacioso salón de Ayuntamiento que lo constituye toda la extensión del edificio sirve, á más de las sesiones ordinarias que se verifican todos los sábados para quedar convertido en sala de baile en las noches de verano, á la cual acude lo más notable de la juventud accidental y veraniega. Lo restante del segundo cuerpo se halla ocupado para secretaría, archivo y estancia de utensilios del municipio. La planta baja sirve actualmente para depósito de vinos, granos, etc., y entre esta, y empotrado bajo el segundo cuerpo del mencionado edificio, y á la derecha subiendo la escalera, se halla la cárcel, que la constituyen dos pequeños y bajos cuartos con una estrecha ventana que da al cubierto de arcos”.

Tras la guerra carlista en 1877 se afronta nuevamente la reforma que se encarga a los arquitectos Atanasio de Anduiza y Casto de Zabala, pero será en un acuerdo del 27 de noviembre de 1880, cuando se acuerde comprar el terreno que ocupaba el edificio nº 1 de la calle Salcedo que había ocupado la Fonda de Calvo, para conseguir aumentar el espacio que iba a tener la nueva Casa Consistorial.

El plano, el presupuesto y condiciones facultativas y económicas para llevar a efecto el proyecto de la demolición se hizo el 6 de abril de 1880, con la firma de Atanasio de Anduiza. La aprobación de las obras del actual se dio el 26 de febrero de 1881, finalizando éstas el 31 de mayo de 1884.




miércoles, 2 de septiembre de 2020

ANTE EL SIGUIENTE TITULO DE LA COLECCIÓN EL MAREOMETRO: LAS ILUSTRACIONES A COLOR DE JOSE ANTONIO SOTO (2)

 



Continuamos hoy mostrando algunas de las fotos que coloreadas por Jose Antonio Soto hemos incluido en el siguiente título de la COLECCIÓN EL MAREÓMETRO, dedicado a la historia de la Villa en el siglo XIX.

Se trata de la foto de la playa de El Salto bajo el desaparecido chalet de Mazas, en la que según decíamos cuando se presentó la exposición de Juan Antonio Cortes, un bañero acompañaba a dos señoritas a entrar en el agua para bañarse.

Ahora Juan Antonio trabajando con originales de superior calidad, nos descubre que dicho bañero, como es apreciaba


en las fotos de la playa de Las Arenas,  no era tal,
  que es una bañista (una mujer con un traje de época, blusón y pantalones largos) que es ayudada a entrar en el agua por dos mujeres, vestidas de calle, en una zona que unos metros más adelante tiene profundidad suficiente. Osea que en Portugalete la labor de los bañeros, ayudando en el baño, también lo realizaban mujeres.

Bajo estas líneas nos ofrece tres vistas del mismo lugar en distintos momentos, ya que se ve el palacio de Oriol construido, que nos muestran que esta se tomó en 1896 con marea alta.

También nos señala un detalle que ha podido descubrir, y es que frente al muro que limitaba la finca donde posteriormente se situaría el Palacio Oriol por donde discurría el camino del Cuervo hacia Campo Grande,  junto a una construcción semiderruída aparece  una pancarta o cartel con la leyenda “PACHI”.



 

 

 

 


 

 

martes, 1 de septiembre de 2020

PRESTACIÓN PERSONAL A FAVOR DEL ESTADO EN 1937

 

Después de haber presentado en este blog la lista de los portugalujos que entregaron su dinero y alhajas para el tesoro nacional y dieron su pequeña aportación el día de la Banderita, parece que a Franco no le llegaba el dinero y decretó el 16 mayo de 1937, recién terminada la guerra, que todos los trabajadores tenían que aportar parte de su paga.

Los trabajadores de 18 a 50 años que vivían cerca de las industrias o edificios destruidos estaban obligados a trabajar en su reconstrucción, como es el caso de los que tuvieron que  reparar el Hotel en la parte del Muelle Nuevo.

Los que vivían lejos debían entregar 15 jornales, pero para no sustraer ese dinero del sueldo normal, lo conseguían con horas extraordinarias o intensificando su esfuerzo. Las cuotas iban desde las 9 pesetas de Pedro Sánchez Urrechua, pescador, a las 70 del escritor Juan Antonio Zunzunegui parado, con una media de 33 pesetas. Pagaban lo mismo los parados, los soldados y los presos.

En vez de poner los nombres de 822 personas que se inscribieron, abrevio poniendo en el cuadro inferior solo las profesiones. Los interesados en los nombres los pueden encontrar en el Archivo Histórico Municipal.

Otras 34 profesiones contaban con uno o dos trabajadores.

 TASIO MUNARRIZ