lunes, 29 de julio de 2013

JULIO GARCIA-BORREGUERO GORDON Y LAS REGATAS


Hace unas semanas recordábamos la participación a principios del siglo pasado de Julio y Alfredo García-Borreguero Gordón en las regatas en el Abra.
El documento del Archivo Histórico de Portugalete donde se establecían las normas para el desarrollo de las regatas de 1908 hablaba de embarcaciones, compuestas por cinco personas, que sólo podían pertenecer a las Cofradías de Cierbana, Santurce, Algorta y Portugalete.
Hoy descubrimos entre los viejos clichés que nos cedió Cheché García-Borreguero, una foto que puede corresponder a regatas de esos primeros años del siglo XX. Cinco embarcaciones con cuatro tripulantes y en el centro otra embarcación con los miembros del jurado.
Estamos de veraneo y no puedo contrastar mis impresiones pero creo que puede ser un documento de gran interés.
En cuanto a la relación de la tripulación de Cierbana con Julio García-Borreguero, que también comentamos, recibimos unos recuerdos de su nieto Fajiko García-Borreguero Arrasate, (hijo de Julio G-Borreguero Padró) que dice lo siguiente:
De joven yo remé en bateles y a cuenta de eso me he acordado que en una ocasión hablando con mi padre de cosas de remo me contó que su padre fue entrenador y creo que luego presidente de la trainera de Ciérvana. Según me dijo, le venían a buscar al muelle frente a su casa en la trainera y le ponían un taburete pequeño junto al patrón (entonces no había zodiacs ¡¡ jaja!!). Así salían a entrenar. No sé cuánto tiempo les entrenó pero la historia es que, un año, midiendo tiempos él vio que podían ganar la regata que se organizaba en el Abra a la que asistían los reyes y que debía de ser la más importante de la temporada. El día anterior a la regata, al terminar el entrenamiento les dijo que descansaran bien y estuvieran tranquilos que al día siguiente iban a ganar la regata. Al oírlo, varios de los remeros se echaron a llorar. Al día siguiente ganaron.
Lo cuento por si acaso para la pequeña historia.

Completamos la noticia con dos documentos del AHMP con los participantes y resultados de las regatas de 1906. Venció la embarcación portugaluja Domingo patroneada por Victor Urrestarazu con un tiempo de 12 m. 55 s. Entre las firmas del jurado aparece Alfredo G. Borreguero.



viernes, 26 de julio de 2013

LA CENSURA EN LA POSGUERRA: EL VESTIR



Finalizamos las notas que Tasio Munárriz, nos ha ido enviando sobre la censura que corresponden a su próximo libro sobre los años de posguerra en Portugalete, que hemos ilustrado con un bando municipal de 1942 y una foto de conocidas portugalujas por el muelle en 1952.

La censura se extendió también a la indumentaria del vecindario. El 21 de junio de 1941 y 1942 el alcalde publicó bandos con motivo del inicio de la temporada de verano que coincidía con el aniversario de la “liberación” de la villa.
De todos los lectores es sabido que José María Llaneza, alcalde de Baracaldo, obligaba a los varones a ir con camisa de manga larga y a las mujeres con medias por la calle. El problema se les planteaba a los guardias municipales cuando salieron las medias trasparentes de nylon. ¿Cómo saber si una mujer llevaba medias o no?
En Portugalete una de las acusaciones por las que se depuró a la maestra Teresa Lucarini, hermana del escultor, fue que iba a clase sin medias, lo cual era considerado indecoroso. En aquella época ninguna mujer iba con pantalones. Las primeras que aparecieron vistiendo pantalón fueron las turistas con gran escándalo para parte del vecindario. Probablemente una de las primeras portugalujas en vestirlo fue Begoña Benot en los años 50.


martes, 23 de julio de 2013

MIGUEL ZABARTE EGUSQUIAGUIRRE


Hasta el 5 de setiembre se puede todavía admirar la magnífica exposición que sobre La Pelota Vasca en Portugalete, País Vasco y en el mundo, se expone en el Museo de la Industria RIALIA.
Con motivo de esta exposición se nos sugirió que recogiéramos en el periódico enportugalete.com, de este mes, la ficha de uno de los pelotaris de cesta a punta portugalujos más significativos como fue Miguel Zabarte, ya que así resultaba más oportuno que otros personajes de los que esperan su publicación.

Hoy lo recojo en este blog, pero reconociendo humildemente que la memoria me ha jugado una mala pasada, dado que esta ficha ya la había realizado hace un par de años. No he querido revisar el texto que entonces recogí ya que seguramente será muy parecido pues la fuente es la misma, el libro PILOTAGALETE, de nuestro amigo Joseba Tellaetxe, que tan importante participación ha tenido también en la citada Exposición de Rialia.

Repito, disculpas por el lapsus, que solo tiene un origen, en la edad del que esto escribe, y en la insistencia de estar presente en el aire diariamente. Son ya cinco años de este blog, 1173 entradas y 81.000 visitas anuales a las que debo un reconocimiento.

lunes, 22 de julio de 2013

LAS GUARNICIONES MILITARES EN PORTUGALETE




Revisando las fotografías que nos ha cedido Cheché García-Borreguero, sacadas de viejos clichés que su abuelo Julio revelara en el interior de la rebotica de su padre, el farmacéutico Modesto, seleccionamos estas tres que seguramente corresponderán a alguna guarnición militar de las que a finales del siglo XIX se acuartelaban en el “cuartelón” del Cristo.
Algunos de los componentes de las bandas de música de estos batallones que al licenciarse se quedaron en la Villa, formaron parte de las fanfarrias y orquestas que entonces animaban las fiestas.

La tradición militar en el cancionero portugalujo tiene su máximo exponente en la Diana Portugaluja. Yagoba Ibáñez, que es el que mejor ha estudiado este tema, nos dice:
Retretas, procesiones, pasacalles y alboradas eran muy populares, no en vano rememoraban el ambiente de los acuartelamientos que durante lustros se asentaron entre nosotros.
En nuestra “Diana”, el “quinto levanta”, la diana de infantería documentada ya en 1761, sirve de introducción y es exclusivo para Banda, con una preponderancia absoluta de los metales, recordándonos el ambiente militar del que provienen.

Como las fotos de Julio García-Borreguero, están tomadas en Las Arenas, donde vemos como mientras se espera al puente se organiza un improvisado baile con las chicas allí presentes, recogemos esta otra inferior del fotógrafo Aureliano González, de la segunda década del siglo XX, en la que el batallón bien pudiera venir de la otra orilla de la Ría.

 


viernes, 19 de julio de 2013

LA CENSURA EN LA POSGUERRA: CINE


Continuamos hoy con el aspecto de la censura en las películas de cine durante la posguerra, según Tasio Munárriz:

Si en la entrada anterior recordamos la censura en las cartas o en la radio, hoy recordamos la que afectaba al cine.
No se distribuyó ninguna película extranjera en la que apareciesen elecciones, partidos políticos, huelgas, etc. Para que no se infiltrase ninguna costumbre “inmoral”, los censores obligaban a cambiar los diálogos de algunas películas, como en el caso de “Mogambo”. Los amantes Grace Kelly y Donald Sinden fueron convertidos en hermanos que se acostaban en una tienda de campaña en posturas muy íntimas. Los censores no se dieron cuenta de que habían convertido un amor adúltero en otro incestuoso.
En los cines parroquiales y de los colegios, cuando salía un beso, el cura o el operador de turno ponía una mano delante del objetivo para que no se viese, lo cual era motivo de protestas y silbidos por parte del público infantil. Para evitarlo, el censor doméstico cortaba la cinta unos metros y luego la tenía que pegar con acetona para devolverla al distribuidor que solía ser “San Pablo Films”. Ya sabía por dónde tenía que cortar: por donde habían pegado los censores anteriores. Pero la chavalería veía acercarse a los protagonistas y luego separarse con un salto de la cinta por medio.
En las publicaciones de la “Galería teatral Salesiana para jóvenes”, Romeo y Julieta eran amigos del mismo sexo porque los colegios eran unisexuales y los actores eran sólo chicos o sólo chicas. Tampoco se daban cuenta que este cambio podía propagar la homosexualidad, condenada por la ley de vagos y maleantes.
El 21 de marzo de 1952 se creó la Junta de Calificación y Censura de películas. Las películas permitidas eran clasificadas con criterios de moral fundamentalmente sexual de esta manera:
1.- Apta para todos los públicos, como “Marcelino, pan y vino”
2.- Apta para jóvenes de 14 a 18 años, como “Mujercitas”
3.- Apta para mayores de 18 años, como “Cantando bajo la lluvia”
3R.- Apta para mayores con sólida formación moral, como “Cuando ruge la marabunta”
 4.- Gravemente peligrosa (no debe verse), como “Gilda”
Por cierto, “Gilda” no tenía ninguna escena escabrosa sino que contaba la historia de un adulterio, que, además de pecado desde el punto de vista religioso, era un delito perseguido por la ley civil. A Franco le gustó y la permitió. En cambio, los obispos levantaron el grito en el cielo y los curas consideraban que el verla era pecado.
Según me cuentan, había una pelea entre el párroco Angel Chopitea y Luis de la Fuente, propietario del Cine Ideal. Este traía películas calificadas como 3R y 4 para atraer al público de los pueblos vecinos y el párroco ponía en la puerta lateral de la basílica un cartel con la ficha técnica de las películas, un resumen del argumento y la calificación moral. Los portugalujos iban a otros pueblos a ver esas películas “inmorales”.

Hablando de cine, en los años 50 se inauguró el NODO, noticiario que era obligatorio proyectar en las salas antes de la película. Cuando salía Franco inaugurando pantanos, recibiendo a los embajadores con sus credenciales, presidiendo desfiles o en sus cacerías, los espectadores tenían que ponerse de pie y levantar el brazo. Se encargaban de ello los acomodadores, que eran policías o guardias civiles jubilados, según creencia popular. Algunos dicen que cantaban “Ay, ¡cómo vive fulano! ¡A lo loco!” Y, cuando terminaba el NODO, había gente que se atrevía a cantar “Se va el caimán, se va el caimán”, según cuentan otros. Ignoro si estas canciones eran deseos o realidad.

jueves, 18 de julio de 2013

EL BARRIO DE LOS HOYOS HACE UN SIGLO



Según el nomenclator de 1897, en Portugalete además de lo que llamaban la Villa, por antonomasia, tenían tres barrios importantes, como eran Azeta, eminentemente obrero, Abaro, con los chalets y palacios de una parte de la burguesía portugaluja, y Los Hoyos, como barrio rural dedicado fundamentalmente a la ganadería, además de otros caseríos diseminados en zonas como Buenavista, o San Roque.
La foto de la entrada de ayer nos mostraba en su parte superior, tres de los caseríos de Los Hoyos , de los ocho que componían el barrio, hoy todos ellos desaparecidos.

Jose Luis Garaizabal nos ha completado sobre estas líneas algunos datos de dichos caseríos.

miércoles, 17 de julio de 2013

LA EXPLOTACIÓN GANADERA EN PORTUGALETE HACE UN SIGLO


Esta foto que ya publicamos, aunque solamente en parte, en Portugalete. Desarrollo urbano, 1937-1970, nos la facilita ahora completa Jose Luis Garaizabal, reproducida del original de unos dos metros, propiedad de José Antonio Gutiérrez-Barquin.
La utilizaremos para ilustrar el apartado de los barrios portugalujos al entrar en el pasado siglo XX, en el próximo libro de la Colección El Mareómetro.
Esta foto de Los Hoyos, que es un verdadero fresco etnográfico, con una familia completa de aquellos años, abuelos, hijos y nietas, con sus vestimentas de “los domingo” ya que ellos se habían puesto corbata. La ganadería que explotaban era vacuno, y si aparecen otros animales son el burro para bajar las garrafas de leche a la Villa o el perro que no podía faltar.
El dueño tiene en la mano una gallina, mostrando otra de las explotaciones del caserío, y el hijo la guadaña recordando sus tareas habituales.

En la foto aparecen Ramón Gutiérrez-Barquín Fernández y Jesusa Fernández de Setien y Sainz Aja, ambos naturales de Espinosa y a los que se apodó "los Pasiegos" por las vacas de esa comarca cántabra. A la izquierda aparecen su hijo José, nacido en El Valle, en Durañona y su esposa Paula Inés Goiri Sertutxa (de Larrabezua) y los niños son sus hijos, Jesusa, Julia y Jose Ramón (aitite de nuestras amigas Miren y Aintzane Pradas).