jueves, 3 de septiembre de 2026

LAS BAJADAS DE SAN ROQUE DE HACE SEIS DÉCADAS

  


Adelantábamos ayer que para el próximo ejemplar de Cuadernos Portugalujos —el segundo volumen dedicado a recoger la vida de Portugalete durante la dictadura franquista a través de fotografías en las décadas de 1960 y 1970—, al centrarnos en su vida festiva y en concreto en la Bajada de San Roque, encontramos un momento clave en su historia: la irrupción de las sociedades culturales y los grupos de danzas en los años sesenta.

Ya en los años previos, el Ayuntamiento venía dictando «normas especiales que habrán de obedecer los romeros». Concretamente, en algunos programas se indicaba de forma explícita que: «Durante la BAJADA no se permitirán estacionamientos por parte de los romeros que acudan a la misma y la distancia de una a otra fila no podrá ser mayor de seis metros».

Fue en 1964 cuando la sociedad Elai Alai se volcó en recuperar el sentido tradicional de la bajada, ya que en aquel momento, el desarrollo del acto no convencía a casi nadie, pues se había convertido en un recorrido desordenado marcado por las carreras y los empujones. Para reestructurarlo, el Elai Alai decided invitar a participar a otros grupos locales.

Al año siguiente, en 1965, coincidiendo con el nacimiento del Lora Barri y su grupo de danzas, y ante la posible suspensión de la bajada se impulsó la creación de una Comisión de Festejos (Jai Batzordea). Esta iniciativa fue probablemente pionera en Bizkaia al involucrar al propio Ayuntamiento y editar carteles especiales bajo el célebre lema adoptado por los blusas en 1946: «diviértete cuanto puedas sin molestar a nadie».

En aquella edición participaron trece cuadrillas: tres de blusas locales (Elai Alai, Jatunak y Lora Barri) y otras tres procedentes de Sestao, Urioste y Barakaldo, además de la animada Banda de Cartón del Resbalón. El primer premio del certamen se otorgó conjuntamente a las cuadrillas de Elai Alai y Euzko Lorak de Sestao.

Esta fórmula —que no estuvo exenta de críticas por un supuesto colaboracionismo— cuajó rápidamente y se convirtió en el modelo organizativo adoptado durante los años sucesivos en la mayoría de los municipios colindantes. La fiesta cobró un nuevo resurgir, adquiriendo gran resonancia y trasladándose su esquema de bajada a pueblos vecinos como Sestao, Erandio o Santurtzi.

En el programa oficial de fiestas de 1966 se incluyó por primera vez, tras la tradicional misa en la ermita, el «Aurresku de honor y actuación de grupos de baile ELAI ALAI». Ese mismo año, el grupo Lora Barri obtuvo el primer premio de grupos por delante del Elai Alai, que logró el segundo puesto. Ambos mantendrían a partir de entonces una enconada pero sana rivalidad festiva, siendo el Elai Alai quien se haría con el primer galardón durante los tres años siguientes.

Para ilustrar este capítulo de nuestra historia festiva, hemos seleccionado las fotografías que encabezan este artículo (Jatunak en 1965 y Elai Alai en 1970).

Solicitamos nuevamente la ayuda de nuestras lectoras y lectores para fechar con precisión la imagen del grupo Ikusgarri en su bajada por la calle El Ojillo, así como la del grupo Lora Barri posando junto a su pancarta presidida por la Abeja Maya.

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