martes, 27 de noviembre de 2012

BATALLONES DE TRABAJADORES EN LA POSGUERRA: JOSE ANDRES VITORES


Según avanzaba el llamado “Ejército nacional”, organizaba Batallones de Trabajadores con los prisioneros de guerra que no eran condenados a muerte o a penas de prisión. En total fueron 110 estos batallones compuestos por unos 400 presos cada uno. Los portugalujos que sufrieron este castigo fueron por lo menos 126. Su misión era abrir trincheras en el frente, trabajar en las minas, en la Naval, en B&W, construir carreteras, restaurar edificios, etc. Uno de estos batallones fue utilizado para reconstruir el Hotel derruido por una bomba del Ejército nacional. 

Lo que le sucedió a José Andrés Vitores Estrada (Coscojales 5/7 y Víctor Chávarri 19) es digno de ser narrado. En la guerra se integró voluntario en el batallón “Madrid” de la UGT contando 20 años. Estuvo en los frentes de Eibar, Ubidea, Barambio, Munguía, Umbe, Archanda, Castroleón y Castro Alén. Después de caer Vizcaya y Cantabria, pasó a Asturias enrolándose en la Brigada Vasca, que se transformó en Brigada de Infantería de Marina, con la que combatió en Peñas Blancas y Cangas de Onís. Cayó prisionero en Pola de Siero a finales de octubre de 1937 siendo conducido a la cárcel de Oviedo, de donde pasó a los Campos de concentración de Santoña y Miranda de Ebro, al Batallón de Trabajadores nº 69 y al Campo de concentración de Mozarrifar (Zaragoza) en el que trabajó para construir un ferrocarril de Alcañiz a San Carlos de la Rápita (Tarragona)

El 13 de octubre de 1939 le mandaron a casa con la obligación de presentarse todos los domingos a la Guardia Civil. Pero el 8 de julio de 1940 le volvieron a llevar al Campo de concentración de Miranda de Ebro para ingresar luego en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº 38 en Güesa (Navarra) y en el Regimiento de Fortificaciones nº 2 en Jaca. Le hicieron trabajar en la construcción de la carretera que une el valle de Salazar con el del Roncal pasando por Vidangoz. Ingresó enfermo en el Hospital Militar Disciplinario de Pamplona y más tarde en el Zumaya. Con el Regimiento de Fortificaciones fue destinado a Melilla durante la II Guerra mundial.
Por fin, el 31 de marzo de 1955, por llevar 18 años de servicio, se le concedió la licencia absoluta causando baja en la fuerza de reserva del Regimiento de Ingenieros del Ejército. Tenía 38 años.
En 1989, para conseguir la indemnización correspondiente, presentó la documentación de parte de estos hechos avalada con las firmas de Ramón Rubial y el portugalujo Esteban Chamorro Blanco, que le habían acompañado en todos los frentes de Vizcaya hasta Castro Alén.  

En las fotos que encabezan esta entrada, un grupo del Batallón 38, con Vitores, el segundo de la izquierda, y otro grupo en los trabajos de reconstrucción del Hotel.

Tasio Munarriz 

2 comentarios:

  1. Tasio,felicidades por tu excelente trabajo.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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