Seguimos repasando el patrimonio arbóreo de la villa. Hoy nos detenemos en la Plaza del Solar. Este lugar, que fue roca y arena, acoge hoy uno de los espacios más representativos de Portugalete, donde podemos pasear y encontrarnos.
En ella
podemos contemplar dos hermosos castaños de indias. Uno centenario, necesitado
de ayuda y apoyo, el otro más joven, ya que su predecesor sucumbió. Ambos
enmarcan las escaleras que dan acceso a la plaza, y forman parte de la historia
natural y cultural de Portugalete. Así lo muestran numerosas expresiones
artísticas tanto fotografías, cuadros (el superior está firmado por Fausto Sánchez García), escritos…
Sirvan
como ejemplo las imágenes que adjuntamos, o el fragmento de la novela de Juan Antonio Zunzunegui, La úlcera, publicada en 1949:
La tarde del
sábado fue una tarde de encargo para asaltos a mano armada. El cielo era terso;
en la plaza, una brisa suave rizaba las ramas punteras de los plátanos. Los dos
castaños de Indias que dan guardia a la escalinata de acceso a la estación
derramaban una sombra pura y tranquila.
Curiosamente
este árbol, ni es castaño (pertenece al género Aesculus), ni es de indias (es originario de la zona de los
Balcanes y el Cáucaso), pero su nombre popular se debe a la similitud de sus
frutos con las castañas comestibles, y a que se creía que tenía un origen
exótico.
Aunque
los árboles son hermosos durante todo el año, estos pronto lucirán espléndidos,
cuando desplieguen sus palmeadas hojas y llamativas flores.



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