Con motivo de la entrada de la
semana pasada sobre la historia de la Fundación Manuel Calvo y el HOTEL que nos dejó Tasio Munarriz, Nieves Lorenzo nos recuerda que el tema lo
trató en Facebook nuestro recordado amigo y colaborador Carmelo
Gutiérrez Ortiz de Mendibil con el titulo que encabeza esta entrada.
Con el plano que
ofrecía, que recogió Gorka Pérez de la Peña en su obra "PORTUGALETE (1852-1960) HISTORIA DE SU ARQUITECTURA Y XPANSION URBANA, y que se conservará en el actualmente cerrado al público Archivo
histórico Municipal, hemos intentado mejorarlo para comprender mejor el
atentado, el texto decía lo siguiente:
Entre 1960 y 1975 se duplica la
población de la villa. Eso da pie a un proceso constructivo masivo y
desordenado debido a la falta de normativa ya que sólo estaba en vigor un
confuso plan de ordenación de Bilbao y su comarca. La ley del suelo del 56 obligaba
a la redacción de un plan de especial protección del casco histórico que el
ayuntamiento demora. Y la ola especuladora lleva al consistorio a redactar un
delirante proyecto: LA REFORMA DE LA PLAZA DEL SOLAR DERRIBANDO EL HOTEL, EL
MERCADO, EL KIOSKO E, INCLUSO, EL PROPIO AYUNTAMIENTO.
Un destrozo increíble del
patrimonio y la memoria histórica de la Villa. Los artífices de tal engendro
fueron los arquitectos Celestino y José María Martínez Diego. Se sustituiría
por edificios carentes de cualquier valor estilístico que cambiarían completamente
la fachada jarrillera a la ría. Ante la fuerte oposición vecinal, en 1978 el
ministerio de cultura tramita el expediente de declaración de conjunto
histórico artístico en todo el casco, con lo que se paraliza el despropósito.
Posteriormente se crea SURPOSA para evitar futuros desmanes...
Investigando sobre el tema, que representa uno
de los momentos más controvertidos de la planificación urbana de Portugalete en
el siglo XX, diremos que el citado proyecto de
remodelación integral de la Plaza del Solar seguía los principios urbanísticos
del denominado "Estilo Internacional", muy extendidos en los
años 60 y 70 caracterizado por el racionalismo, las geometrías limpias, el uso
masivo del hormigón y la prioridad al vehículo privado— influyó enormemente en
el urbanismo vasco. La propuesta no era una simple mejora estética, sino una
reestructuración radical del corazón de la villa en busca de modernizar el
centro neurálgico de la villa suprimiendo o alterando elementos tradicionales
para dar paso a un diseño funcionalista y despejado.
Siguiendo las tendencias de la época, el diseño intentaba articular la
circulación rodada y los aparcamientos con los flujos peatonales, priorizando
la fluidez vial en pleno boom del automóvil y se apostaba por materiales
modernos (hormigón armado, estructuras metálicas) y líneas rectas, contrastando
fuertemente con la arquitectura tradicional y señorial del casco viejo.
Este proyecto quedó como un testimonio claro de la época en la que la
vanguardia arquitectónica intentó imponerse sobre el trazado histórico de
Portugalete.

En Baracaldo sí lograron su desquiciado propósito, al derribar su bonito ayuntamiento, de 1891, y erigir en 1962 el actual edificio, obra del arquitecto César Sanz.
ResponderEliminar