jueves, 3 de mayo de 2012

VISITANTES DEL SIGLO XIX: EUGENIO GARCIA RUIZ



Eugenio García Ruiz (1818-1883) fue un político y escritor palentino muy activo durante el siglo XIX. Llegó a ser fugazmente Ministro de la Gobernación tras el golpe de Estado del general Pavía en 1874. Siempre defendió la causa republicana unitaria, fruto de lo cual fundó el periódico El Pueblo, del que fue director, caracterizado por la visceralidad de su pluma. Estuvo desterrado y encarcelado por diferentes acciones en pro de su pensamiento en aquella España tan cambiante. Durante toda su vida, arrastró padecimientos de salud y, así, en La Discusión (diario democrático) del 10-07-1863 encontramos la siguiente noticia:

“Nuestro querido amigo, el director de El Pueblo, Sr. D. Eugenio García Ruíz, ha salido de esta corte con el objeto de atender más cuidadosamente al restablecimiento de su quebrantada salud. Deseamos vivamente ver pronto y restablecido a nuestro amigo para que siga compartiendo con nosotros la noble tarea de defender las doctrinas democráticas con tan ilustrado e intangible celo como siempre lo ha hecho, a pesar de sus continuas dolencias”.

El 22 lo encontramos “hace algunos días en Zaragoza”, el 24 nos anuncian que “anteayer se [le] esperaba en Pamplona” y el 30 “se encuentra en Portugalete”. El 19 de agosto recala ya en Madrid para volver a dirigir El Pueblo.  No sería descabellado suponer que nos visitara atraído por los baños de mar y el clima portugalujo tan beneficioso para su salud.

Entre sus muchos escritos, nos dejó un libro en dos volúmenes con el título Historias (1876-1878) donde menciona en varias ocasiones nuestra Villa, en el marco de las Guerras Carlistas, describiéndola como “bonita villa sita a la misma entrada de la ría de Bilbao” cuya barra “que también se llama de Bilbao, es bastante peligrosa, y junto a ella han naufragado en todas épocas muchas embarcaciones”.

Dani Docampo

Hemos procedido a añadirlo al artículo relativo a los visitantes ilustres de nuestra Villa en la BDP:

miércoles, 2 de mayo de 2012

GRABADO CON UN PORTUGALUJO DE 1887



En el libro que verá la luz dentro de un mes titulado ELAI ALAI 2012. 50 URTEURRENA, con la historia del medio siglo de vida de la sociedad portugaluja, se recoge en su primer capítulo, dedicado a los antecedentes de la cultura vasca en Portugalete, diversos grabados de tipos portugalujos del siglo XIX, uno de los cuales lo sacó José Luis Garaizabal de un viejo grabado de Bilbao.
Hoy nos envía el documento original con la siguiente explicación:

No sé en qué medio aparecería impreso, pero en la parte inferior izquierda nos dice que el propietario sería LIT. ESPIRITU SANTO, 18 MADRID y el ilustrador podría ser PILLA o algo similar. Lo tengo fechado en 1887.
En el dibujo se aprecian diferentes tipos bizkainos. En primer lugar la neskatilla en el muelle junto a varios fardos de mercancía, con la ría y Bilbao al fondo, con una indumentaria curiosa entre la que destaca la txapela y unas peculiares albarkas, luego nuestro barbudo portugalujo o marinero en el muelle de Portugalete, con su elástico o chaqueta de punto y calzado con fuertes zapatos. Un motil (sic) aficionado al txakoliña y una neska bajo el chaparrón, exclamando "¡Jaungoikoa! y como llueve". Un bilbaino, con una blusa corta, que por la pinta podría ser un carguero del tren, al que le debe parecer pequeño el mismo. El niño vendedor del Noticiero Bilbaino, cuya mercancía es mayor que él. El foral con su capa, txapela y polainas junto al aldeano del Txorierri con su pantalón de petaches, similar al que luce el "Baserritarra de Orozko" en la escultura de Areizaga que adorna los jardines del Muelle Viejo. El guiri de la "hig-liffe" con su tabardo con choto. La aldeana por la que suspira algún señor o señora para niñera. El cargador del muelle con su blusa y botas altas. La guapa etxekoandre tocada con pañuelo. La mujer que con el remo a popa de su bote, pasa la ría chingando (singlar, cingar, singar y chingar han sido de uso en la Villa). Y para terminar, el viajero al que persigue una legión de chavales ansiosos por llevarle la maleta.
Notarás que he eliminado el acento del término "bilbaino", aunque el corrector de Word se empeñe en lo contrario, ya que como decía Emiliano de Arriaga en su Lexicón Bilbaino, los naturales de Bilbao jamás pronuncian bilbaíno sino bilbáino (trisílabo). Esta misma "regla" se debe aplicar a vizcaino o bizkaino.

viernes, 27 de abril de 2012

EL RECUERDO DE PORTUGALETE EN 1864 DE ANTONIO PEREZ RIOJA



Hoy ofrecemos los recuerdos que Antonio Pérez Rioja(1839-1902), escritor, historiador y periodista soriano, que colaboró en diferentes periódicos y escribió sobre nuestra Villa hace ya más de siglo y medio.
Los ha rescatado como siempre, Dani Docampo y pertenece al periódico La España 18-05-1864, publicado posteriormente con algunas variaciones en El álbum de las familias del 25-12-1866.

Lo hemos recogido en la Biblioteca Digital Portugaluja, y destacaríamos cómo a Portugalete la denomina, “la joven y floreciente villa que bien puede llamarse la perla del Norte de la Península, donde los tránsfugas de la corte acuden a millares a refrescar en su playa los pulmones secos por los ardores caniculares".
            Nos habla también del vapor Nervión que unía Bilbao con nuestra Villa y en el cual llegaban todos los veraneantes y que era conocido con el nombre de Gana la vida, aunque nos deja sin contar su historia.
Así mismo recoge sus recuerdos de la playa y el sol poniéndose “encendiendo con su últimas llamaradas las aguas de Océano”, un asombroso espectáculo que veía todos los días “junto a la torre del vigía donde se domina un horizonte vastísimo”.

jueves, 26 de abril de 2012

PLACIDO CAREAGA DE LA HORMAZA (1909-1995)



Una vez cumplido el compromiso contraído con nuestros amigos del Elai Alai, de dejar plasmado en un libro sus cincuenta años de existencia, seguimos con nuestro compromiso con la gente del mareómetro a quienes tenemos que presentar el siguiente número de Cuadernos Portugalujos.
Y como es costumbre en los últimos ejemplares comenzamos con otro de los portugalujos, el último, que ocupó el cargo de Presidente de la Diputación de Bizkaia, Placido Careaga y de la Hormaza.
El cuadro que ofrecemos con su retrato y que está colgado en el Palacio Foral, es un óleo obra de Juan de Aranoa.

miércoles, 25 de abril de 2012

ARMANDO PALACIO VALDES Y LA INSTITUTRIZ EN PORTUGALETE



El asturiano Armando Palacio Valdés (1853-1938) fue un escritor enclavado en el Realismo. Gozó de gran popularidad en España y, sobre todo, en el extranjero.
La historia a la que nos referimos, con altas dosis folletinescas, pertenece al libro Tiempos felices (escenas de la vida esponsalicia) (1933) escrito cuando apenas le faltaban “algunos meses para cumplir ochenta años” y recuperando la idea de la utilidad vital de la literatura pues “por algunos instantes soy joven, y esta fugaz excursión de la memoria tonifica y repara mi gastado organismo. Por eso, nada más que por eso, escribo este libro de recuerdos juveniles”. Compuesto por ocho cuentos en los que el nexo común son los diferentes tipos de bodas.
El episodio titulado Cómo se casó Izaguirre cuenta la infancia de Enrique Izaguirre en Portugalete al cuidado de Berta, una institutriz francesa “de veinticuatro o veinticinco años” y su posterior encuentro años después. No era extraño en el Portugalete de aquella época remota de principios del siglo XX la llegada de institutrices extranjeras para educar a los niños de las familias adineradas. Cabe recordar ejemplos como el de Kate O’Brien o el de la noticia que recogemos a continuación sacada de El Día, 24-04-1912 con el título de Las novelas de la vida: una institutriz afortunada:

“Una institutriz inglesa que presta sus servicios en casa de la familia de la señora viuda de Meñaca y habita con estos señores en un chalet de Portugalete, ha heredado una fortuna de sesenta millones de pesetas, que le deja un tío suyo, gobernador que fue de la India británica.
La familia de la Institutriz, que tiene unos hermanos jesuitas, es católica, y sus padres viven en Irlanda.
La afortunada ha recibido con indiferencia la noticia de la colosal herencia con que la suerte la agracia.
Se llama la nueva millonaria Francis O’Byrne”.

Sobre si la anécdota es real o no, habla de ello Palacio Valdés en La Libertad, 28 de febrero de 1933:
“En ese libro –en todos los míos, en verdad– hay una parte de realidad y otra de imaginación. Creo que en todos los escritores pasa lo mismo. La realidad da siempre materiales que la imaginación utiliza luego convenientemente. Algunos recuerdos personales me han servido de arranque para los relatos de este libro de ahora. Uno de esos recuerdos, por ejemplo, es de un señor que vi una vez en Marmolejo, con una señora de mucha más edad que él. Tanta, que creí, sinceramente, que era su madre. Un día coincidí con él en una mesa. Y le dije, con toda mi buena fe: «Hace un rato he visto a su madre…». Detrás de aquel señor, el camarero, que me había oído, me hacía, asustado, unas señas que yo no lograba entender. Mi compañero de mesa me miraba con una expresión indefinible. Aquella señora era su mujer, no su madre…”
Por tanto, aunque partiendo de una anécdota real, la historia proviene de la fecunda imaginación del escritor en la época de estío pues cogió la costumbre en su vejez de escribir únicamente en verano.

Dani Docampo
El trabajo completo se puede leer en la BDP

martes, 24 de abril de 2012

LA CASA DE LOS ARCOS



Recogemos hoy las noticias que Goio Bañales nos ha dado en su blog sobre la que llamaban antiguamente "Casa de los Arcos " que no es otra que la casa nº 1 de la calle Santa María, enfrente del edificio de la antigua botica de Bustamante que da a la plaza y que luce el escudo de la Villa, pues sirvió de Casa Consistorial provisional mientras se edificó el edificio actual.
Las noticias de su construcción se remontan a 1762, cuando la población de la Villa sería de unas 600 almas.
La mandó construir el ayuntamiento, pues se encontraba en suelo vacío, pensando en obtener beneficios alquilando sus pisos y ofreciendo abrigo a los marineros en el paso inferior al muelle viejo, que acabó llamándose popularmente “el tejadillo”.
La ejecución de la obra no estuvo exenta de complicaciones pues el lugar en que se pretendía levantar la casa lindaba con propiedades del “preboste mayor”, Francisco Antonio de Salazar, quien “pretendía derecho al suelo en donde la citada casa se está erigiendo”. Salazar sostenía su denuncia en que el solar debió deslindarse antes de empezar los trabajos y porque privaba la vista a una ventana donde él habitaba “y no poderlo impedir por seguir dicha obra a la calle de Santa María”. La Villa, por contra, sustentaba su propósito en “la posesión inmemorial en que se halla esta villa de poder fabricar en suelos vacíos”. A pesar de la denuncia interpuesta la obra no se interrumpió.

Por la reunión del ayuntamiento de 11 de marzo de 1766 sabemos que la denominada “Casanueba que a esta dicha villa perteneze en el extremo de el Solar y Ribera” cumplía el cometido para el que fue levantada, y que se arrendaba con sus “abitaziones, tiendas y entresuelos”.

A finales de marzo del año 1799 la casa de los arcos sufrió un aparatoso incendio que la redujo a cenizas, a “excepción de las paredes y de una corta pieza de alcoba de las habitaciones bajas”. El visto bueno de fin de obra de su reconstrucción se dio en marzo de 1803.

Estas noticias y otras más nos las da Goio Bañales en su artículo que hemos incorporado a la Biblioteca Digital Portugaluja.


lunes, 23 de abril de 2012

SOBRE LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DIANA. Y SE LLAMA MIRLITON ...



José Luis Garaizabal, que en su día nos facilitó la foto de la Diana en 1968 al paso bajo su domicilio de la calle maestro Zubeldia, actualmente convaleciente de una pequeña intervención quirúrgica que le tiene estos días inmovilizado, y que deseamos que pronto sea un recuerdo, nos envió el siguiente correo:

Al cumplir con la visita diaria al blog, veo que insertaste mi comentario sobre las cañas de la diana, con mi recomendación de rescate de este instrumento como parte peculiar de la misma, precisamente este año que se cumplen 45 de nuestra salida por las calles de la villa y 50 de nuestro nacimiento (el del ELAI ALAI). El DANOK BAT ya lo hizo así en los años 45, 46 ó 47.
He recordado cómo en un trabajo del musicólogo Juan Mari Beltrán publicado en el número 51 de la colección Lankidetzan y también en:
se habla de este popular instrumento que pertenece a la familia de los membranófonos y recibe el nombre de MIRLITÓN.
Se solía fabricar con caña o con rama de saúco al que se le debía extraer la médula blanca. En euskera se le denomina TURUTA o TULURTEA. Hoy en día, cómo no, los hay de plástico o metálicos a los que se denomina KAZOO, pero que no tienen nada que ver con nuestras humildes cañas.
Estoy seguro que muchos de nosotros hemos fabricado alguno de los instrumentos que detalla Beltrán y sobre todo los silbos fabricados con los güitos de los albérchigos, tras una laboriosa sesión de raspado en una piedra arenisca a la que de vez en cuando se escupía, y la posterior extracción de la semilla con un clavo o similar.
También me ha venido a la memoria, como en la Fiesta de La Cruz que organizamos en el callejón todos los chavales de Zubeldia y de la Cruz en los años sesenta, antes de que se organizaran en la Ranche y al que haces referencia en tu artículo insertado en la Biblioteca Digital, dimos un pasacalles anunciando los festejos a los sones de las cañas (mirlitones), que en aquellas fechas los fabricamos con mangos de escoba y el reglamentario papel de fumar de ZIG ZAG, tocados con un humilde sobrero de papel de periódico y supervisados por la atenta mirada del temible Anero…