Esta
calle surgió en el siglo XIX como consecuencia de la construcción del primer
tramo del ensanche del Muelle Nuevo, como calle zaguera de servicio. Sus
números impares se empezaron a construir entre 1892 y 1901 en que se proyectó
el nº 5 ya casi frente al Puente Colgante. En el resto hasta la playa sólo
estaba el edificio del antiguo hospital que desaparecería en 1916, inaugurandose al año siguiente el parque del Dr. Areilza. Frente al nº 38 fue construido en 1908
el Teatro de la Villa, mediante una concesión municipal de 40 años y frente a
él en los terrenos del antiguo hospital estuvo el pabellón de los Astilleros
Astondoa.
La trasformación actual de esta segunda parte de la calle tuvo lugar en los años 60, empezando por la demolición del “Teatrillo” en 1966.
Al
encontrar en los fondos de Ramón Bernardo fotografías de su construcción
hacia 1967, recurrimos a completarlas con las que en su día nos facilitó Eduardo
Benito.
Las fotos
de Eduardo nos muestran junto a la clásica foto del “Teatrillo”, el pabellón ya
cerrado de los astilleros sobre el cual destaca el bloque de viviendas que se
estaba construyendo tras demoler en 1966 el palacio de Chavarri.
Se empezó
excavando el talud del antiguo acantilado según se ve en la otra foto, con una
palmera delante del edificio de la clínica de Alfageme (hoy de la Policía
Municipal) y construyendo viviendas en la parte superior.
Las fotos
de Ramón completan el reportaje con la construcción del bloque de locales
comerciales en la calle Mª Diaz de Haro que se había anchado ganado espacio al
talud, en el que se aprecia las escaleras de subida desde la plaza que se
formaba delante del Teatrillo a las fincas superiores. Sobre ellos la subida desde el parque a Abaro en la calle Bizkaia permitia que esta tuviera la anchura sufiiciente.
Luego serían los constructores Cotera-Barrueco quienes emprenderían la construcción de una gran mole que se componía de dos partes, una inferior en la calle Mª Diaz de Haro que al tener ciega su parte trasera pegada al muro del antiguo acantilado se dedicaría a locales comerciales y otra en la parte superior, en los terrenos ajardinados que habían pertenecido a la Fundación Iturrizar, levantando viviendas en lo que hoy constituye la calle Padre Cortazar.


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