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sábado, 24 de octubre de 2026

LA VIRGEN DEL ROSARIO DE LAS CASAS DEL PROGRESO EN LA PLAZA EN 1950




Entre las fotografías que nos ha facilitado Arturo Nubla referentes a Repélega, nos encontramos con esta interesante instantánea. Aunque no tenemos noticias precisas del acto, suponemos que, bajo los auspicios de Monseñor Chopitea, se intentaba concentrar en la Plaza todas las imágenes marianas de la Villa.

En esta ocasión, a hombros de gentes de Repélega, vemos la imagen de la Virgen del Rosario, que había dejado por un día su hornacina en el poblado de Casas Baratas de El Progreso.

La escena está fechada en el año 1950. Como mostramos en publicaciones anteriores, en 1940 se había inaugurado el nuevo edificio de la Plaza de Abastos y su entorno, el cual aparece aquí con la Casa Vicente al fondo. Para ayudar a visualizar mejor el emplazamiento, añadimos la conocida fotografía del comienzo de la calle Coscojales.

  

Publicada el 31 de octubre 2016


lunes, 5 de octubre de 2026

BALLONTI Y NERVACERO HACIA 1974

  






Así como “hasta el rabo todo es toro”, hasta el barrio más lejano también es Portugalete. Así, hoy presentamos estas fotos seleccionadas de un grupo de fotos más numeroso, de los fondos del Archivo Histórico Foral de Bizkaia, donde vemos el desaparecido barrio Ballonti. La acería Nervacero se instaló en dicho barrio en 1971, pero dado que las imágenes nos presentan parte de la fábrica ya levantada, y el comienzo de su ampliación, podríamos datarlas hacia 1974-75. Las imágenes nos muestran detalles muy curiosos. Veamos.

Buena parte del barrio ya ha sido ocupado por la fábrica. No obstante, los verdes campos aún dominan el paisaje. Un grupito de casas junto a la ladera de Pando es lo único que queda de los caseríos que una vez aquí se levantaron. Entre las casas y la fábrica serpentea tímido el riachuelo Ballonti, hoy prácticamente oculto en esa zona. Vemos que se está procediendo al relleno de varios metros de altura sobre el que se instalará la ampliación de la fábrica. Aún no existe la autopista A8 ni el corredor del Galindo, por lo que es curioso ver que todo era monte y huertas.

Quien esto escribe ha hablado con personas que llegaron a conocer y vivir en el barrio, y recordaban cómo bajaban al río Ballonti a lavar la ropa y las sábanas, o bebían de una fuente de agua potable que existía en el barrio. Un bonito entorno hoy irreconocible, que forma parte de la historia de Portugalete.

Aitor González Gato

lunes, 28 de septiembre de 2026

CUANDO LA CARRETERA GENERAL ATRAVESABA LA PLAZUELA DEL CRISTO

 


En este blog hemos abordado en múltiples ocasiones la historia del Palacio de Mier, edificado en el siglo XIX y conocido popularmente durante el siglo pasado como la Casa de Chapa, uno de los edificios emblemáticos que cayeron bajo la piqueta en las últimas décadas del franquismo.

Al alcanzar la década de 1960, el inmueble presentaba claros signos de abandono y deterioro. Como recordaba Andrés Vitores en otra entrada, una de las prioridades urbanísticas más urgentes de la Villa era la ordenación del tránsito rodado en un tramo de 150 metros de la carretera comarcal a su entrada por la Plazuela del Cristo. En ese punto se generaban constantes embotellamientos debido al intenso tráfico de vehículos y camiones en dirección al puerto, convirtiéndose en un cruce de gran peligrosidad.

Aprovechando las imágenes que formarán parte del próximo número de Cuadernos Portugalujos, recordamos gráficamente aquel hito de la transformación urbana local.

Una de las fotografías de 1963 muestra el embotellamiento habitual de camiones y turismos atascados en pleno centro de la Villa y enfrente la de 1971, refleja el ensanche del tramo, eliminando aquel histórico punto crítico. La tercera foto que nos cedió Fernando Rueda corresponde a cuando la Casa de Chapa estaba ya destruida.

lunes, 14 de septiembre de 2026

EL DESAPARECIDO PALACIO DE MUGAKOA EN PEÑOTA

 

El expolio patrimonial de los palacios existentes en la villa en las últimas décadas del franquismo fue enorme. Ofrecemos dos de las fotos de que disponemos de uno de ellos, el de Mugakoa; la segunda, tomada en 1971 por nuestro recordado amigo Eduardo Benito poco antes de su desaparición.

Le hemos pedido noticias sobre el mismo a José Luis Garaizabal, que se puede consultar en la biblioteca digitalportugaluja, cuyo resumen es el siguiente:

Orígenes de la propiedad: La antigua propietaria del terreno fue Manuela Castaños y de ella pasó a Juan Bailey Davies, un inglés comerciante de minas que eligió la villa para veranear cuya mansión Miraflores fue diseñada, hacia 1895, por su amigo y socio, Cecilio de Goyta. En 1904 ya vivía en Portugalete, donde falleció en 1909.

El arroyo Peñota: desde 1904 mantuvo una mala relación de vecindad con pleitos con Angel Echevarría Menchaca a cuenta del arroyo Peñota y un afluente que recorrían las fincas de ambos. Al otro lado de la carretera tenía como vecina a Soledad Anduiza, viuda de Chávarri, los herederos de Mazas, los Galíndez-Vallejo, los Martínez Rodas-Arana, los Areilza, los Martínez de las Rivas, etc. En la misma mano: los Butrón, los Echavarría, Laureana Menchaca, etc.

Paso a la familia Monleón: Tras la muerte de Davies en 1909 la finca pasó a su apoderado, Antonio Sagarminaga, que la vendió al matrimonio formado por el valenciano Juan Monleón Sapiña y la portugaluja Encarnación Vicuña Epalza, quienes la bautizaron como Mugakoa (la de la frontera), ampliando su extensión desde la carretera a Santurce hasta la estrada de Zomillo. La finca estaba situada en los sitios denominados Peñota y Zomillo, teniendo una superficie de 22.716 m², de los cuales 17.964 m² estaban en portugalete y 4.752 m² en santurce.

Arquitectura del palacio: La casa medía 267 m², constando de sótano (con bodega), piso bajo (terraza, sala y gabinete del torreón, comedor principal, cuarto de lectura, comedor de invierno, cocina), piso principal (sala, gabinete del torreón, tres dormitorios, cuarto de baño) y la armadura mansarda (salón, dos cuartos y terraza sobre el torreón). Contaba además con la "caseta del jardinero" y una casa habitación con cuadra.

Intento industrial (1945): En 1945, el ayuntamiento de Santurce recibió una instancia de Enrique Chávarri Aburto en nombre de la Sociedad Bakelan Goyarzu y compañía, solicitando permiso para instalar una industria de moldeo de material plástico en el garaje de la finca Mugakoa. Allí fabricaron un juguete de piezas de construcción (tipo lego) llamado «construcciones infantiles Bakelan briketa» hasta que se trasladaron en 1961 a Pando.

Proyectos urbanísticos: En un proyecto sin fecha se contemplaba la urbanización de la parte baja de la finca, planificando cinco bloques y un estanque central. Este proyecto no se materializó y en su lugar se levantaría posteriormente el bloque "Las cadenas". En 1969-1970 el constructor Juan José Tellaeche, tras comprar la finca a Jose Ramón Vicuña como representante de la familia, presenta un proyecto de urbanización al ayuntamiento portugalujo con las calles trazadas de la zona de Mugakoa. Se soterró el arroyo fronterizo y se redactó un estudio en 1972 por el arquitecto técnico municipal para rectificar la línea divisoria entre Portugalete y Santurce, proponiendo que discurriera por el eje de la calle Mugakoa. Sin embargo, la pretensión de este nuevo deslinde formal no se llegó a ejecutar “por estimar Santurce que dicha propuesta no estaba justificada, ni satisfacía una necesidad general de este ilustrísimo ayuntamiento”. 


viernes, 11 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (III): TRASLADO A LA CAMPA DEL LAVADERO

 


Como decíamos en la entrada anterior sobre este tema, el 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono San Roque, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

El proyecto de Emiliano Pagazaurtundua serviría para su construcción en la campa del lavadero, que la imaginamos como nos muestra la fotografía superior en la campa que se extendía hasta los muros del cementerio que se ven al fondo (después se construiría la carretera a Sestao pasando por Repelega). Además, disponemos de una foto fechada en 1927 de José Lecue, con su altar presidido por el Santo Patrono y Santa Agueda y Santa Lucia a los lados.

En este nuevo emplazamiento con su arbolado presidiría las romerías de San Roque hasta 1945 en que comenzaron las obras para convertir la campa del lavadero en el campo de deportes, destruyendo su ermita y construyendo una nueva en la parte alta de la calle del Ojillo haciendo esquina con la avenida de Carlos VII.

 Hemos añadido las dos fotos de que disponemos, que nos ayudan a recordar aquella “campa del lavadero” o de San Roque. En la primera hacia 1925, con la comida en la campa (todo hombres) se divisa al fondo el citado muro del cementerio sobresaliendo el panteón de Chavarri, mientras que la segunda, justo debajo del lavadero, nos muestra el arbolado que tenía la campa en torno a 1940.

martes, 8 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL CRISTO (II): EL PROYECTO DE PAGAZAURTUNDUA DE 1909 Y EL FINAL DEL TEMPLO

 


Tras analizar el anterior proyecto inconcluso de 1892, nos centramos hoy en el último intento de reconstrucción que se planteó para la histórica ermita antes de su definitiva desaparición, pensando en reconstruirla ya fuera de su tradicional entrada al casco histórico.

El Proyecto de Emiliano Pagazaurtundua (1909).

Pocos años antes de la demolición, el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua redactó el nuevo proyecto. En él modifica ligeramente la planta original de la ermita y, curiosamente, se refiere al templo como "Capilla de San Roque". Esta denominación subraya la importancia que había cobrado la imagen del Santo Patrono en el recinto, especialmente tras quedar sin ermita propia.

Acompañamos esta entrada con los planos del nuevo proyecto y una valiosa fotografía de José de Lecue con la efigie de San Roque tal como se veneraba en aquel espacio.

Los motivos de la demolición.

Aunque no existe un acta que recoja la causa determinante, diversos factores precipitaron el final de la ermita en su ubicación original. Al avanzado deterioro estructural se sumaron razones de salubridad y urbanismo: la plazuela era el centro de comunicaciones de la Villa y parada habitual de las diligencias. La acumulación de excrementos de las caballerías frente al acceso al templo y la necesidad de despejar el tráfico en un punto tan neurálgico fueron argumentos de peso.

El traslado a la campa del lavadero.

El 16 de agosto de 1910, festividad de San Roque, se inauguraba ya la nueva ermita en la campa del lavadero. Junto con la imagen del Cristo se trasladó también la de San Roque y debido a que en esa campa se celebraba la romería en su honor, la ermita fue más conocida por “la de San Roque” que por “la del Cristo” a pesar de estar en ella de prestado. Este nuevo templo se dedicó ya de forma íntegra y oficial al Santo Patrono, cerrando así un capítulo de siglos en la antigua Plazuela del Cristo.

lunes, 7 de septiembre de 2026

LA ERMITA DEL SANTO CRISTO DEL PORTAL: PROYECTO INCONCLUSO DE RECONSTRUCCION DEL SIGLO XIX

 


La recuperación y restauración de los enlaces de nuestra Biblioteca Digital nos permite retomar investigaciones fundamentales para la historia de Portugalete. Entre ellas destaca el estudio de Roberto Hernández Gallejones sobre la reja de la desaparecida Ermita del Cristo, un recordatorio de un patrimonio que marcó el urbanismo de la Villa hasta principios del siglo XX.

El expediente de 1892.

En el Archivo Histórico Municipal se conserva un expediente fechado en 1892 que detalla un proyecto de restauración para la ermita. La propuesta, firmada por el maestro de obras Francisco de Berriozabal, respondía al precario estado de conservación del edificio en aquel momento. No obstante, dicha reforma nunca se materializó, posiblemente debido a que la estructura ya presentaba un deterioro irreversible.

Reconstrucción visual e iconográfica.

A falta de un registro fotográfico directo de la fachada de la ermita —una de las piezas más buscadas por los historiadores locales—, hemos recurrido a la tecnología informática para recrear, a partir de los planos originales de Berriozabal, la volumetría y el alzado de lo que pudo ser el templo.

Los apuntes de Berriozabal revelan detalles iconográficos de gran interés. En el altar, junto a la imagen del Santo Cristo (hoy custodiado en la Basílica), se proyectaba la ubicación de San Roque —que había perdido su propia ermita— y Santa Águeda. Con la posterior demolición del templo en 1913, el Santo Patrono recuperó su protagonismo central en el nuevo altar, tradición que perdura hasta la actualidad.

Dudas sobre el retablo y los frescos.

El análisis de la fotografía de José de Lekue de principios del siglo XX plantea interrogantes sobre la ornamentación interior. En la imagen del Cristo se aprecian columnas que ya no eran las salomónicas originales que aparecen en los planos, aunque persisten frescos que representan a la ciudad de Jerusalén bajo un sol y una luna eclipsados, una iconografía clásica para la época. José Luis Garaizabal sugiere que, aunque existen vestigios de motivos florales antiguos, la estructura final del altar no llegó a coincidir con los planos del proyecto de 1892.

Esta documentación técnica y visual nos permite hoy reconstruir, al menos en la memoria digital, un fragmento esencial del paisaje desaparecido de Portugalete.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

EL PALACIO DE LOS PERROS, DE MARTINEZ RIVAS



Como nos han realizado una consulta sobre el conocido popularmente como "Palacio de los perros", mansión situada dentro de la finca Lexarza que perteneció a la familia Martínez, procedemos darle respuesta:

El origen del nombre: El apelativo de "Palacio de los perros" se debía a que la entrada de la finca contaba con dos pilastras rematadas en lo alto por sendas figuras de perros, las cuales en la actualidad se encuentran reubicadas en la parte delantera de la entrada principal del palacio.

Construcción e inscripción (1853): Tal como indica una inscripción que todavía se conserva sobre uno de los pilares de la propiedad, la mansión fue erigida en 1853 por el matrimonio formado por Santiago Martínez de Lejarza y Antonia de las Rivas.

De Martínez de Lejarza a Martínez Rivas: El apellido de la familia derivó en Martínez Rivas debido al gran relieve público y empresarial de José María Martínez de las Rivas —primer marqués de Mudela y hermano de la citada Antonia—, quien residió en la finca y fue uno de los industriales más destacados de su época.

Paso a los Jesuitas y la UNED (1947-1951): En 1947 la orden de los Jesuitas adquirió la finca Lexarza. Posteriormente, en 1951, se construyó el gran edificio que durante décadas funcionó como casa de ejercicios espirituales y que hoy alberga la sede del centro asociado de la UNED.

Historia documental: Dado el indudable interés histórico de este conjunto —cuya antigua capilla fue diseñada por el ilustre arquitecto portugalujo Cecilio Goytia—, hemos digitalizado el completo estudio realizado en 2004 por nuestro amigo santurtziarra Tomás Fernández Hernando, que se puede consultar íntegramente en la sección de artículos históricos de la Biblioteca Digital Portugaluja.


Publicado el 18 de diciembre 2013






sábado, 5 de septiembre de 2026

EL ACCESO A LA PLAYA DESDE LA FINCA DE MARTINEZ RIVAS


José Luis Garaizabal, asiduo visitante del Archivo Histórico Municipal, es un verdadero pozo de sorpresas sobre el pasado de nuestra Villa. Es habitual que te diga: «¿Sabías que...?», descubriéndote alguna de las muchas incógnitas de nuestra historia local en las que trabaja: la fecha exacta de inauguración del parque del Dr. Areilza, la ubicación de la célebre fuente de La Canilla o de la calle Coscojales, el camino de sirga sobre el acantilado hacia Santurtzi, la torre de Castet en el alto de la Pastora, el desaparecido mareógrafo o el arroyo del Ojillo, entre otros temas.

En esta ocasión nos detenemos en la célebre fotografía del parque del Dr. Areilza que ilustra esta entrada. Muchos portugalujos se habrán preguntado a menudo el motivo de esa pintoresca escalera en el acantilado, con su coqueto tejadillo y su puerta cerrada. Hojeando viejos proyectos municipales vinculados a la construcción del parque —inaugurado el 30 de septiembre de 1917—, José Luis ha dado con la respuesta:

La cesión de los terrenos (1917): Para levantar el parque municipal, D.ª Caridad Martínez de Lejarza y Rivas, siguiendo el deseo de su padre —propietario de la finca Lexarza, actual sede de la UNED—, cedió al municipio los terrenos del escarpe.

Las condiciones de la cesión: Se estableció que el camino que bordeaba la finca quedase inutilizado mediante plantación de arbustos, respetando el derecho de paso y los registros de la tubería particular de saneamiento que bajaba hasta el actual estanque.

El acceso privado por el acantilado: A cambio, la familia exigió mantener el derecho de entrada y salida por la escalera particular de la finca, la cual comunicaba mediante un túnel interior con la playa y, posteriormente, con el parque.

El secreto del túnel y la escalera de caracol: Dicho túnel era un pasadizo que descendía desde la finca Lexarza mediante una escalera de caracol tallada en la roca y salía a mitad del acantilado en el pintoresco balconcillo que aún se conserva. Aunque el acceso desde la finca quedó inutilizado tras las obras de remodelación del Parque Ellacuría, la escalera continúa intacta tras la puerta.

Zona de juegos y prueba de valor: Testimonios de portugalujos que jugaban de niños en la zona recuerdan cómo atisbaban la escalera de caracol a través del ventanuco de la puerta y cómo, cuando esta quedaba abierta, aventurarse a subir por ella hasta la zona de los Jesuitas constituía una auténtica prueba de valor.


Publicado el 30 enero 2013

martes, 25 de agosto de 2026

ESTA NOCHE HE TENIDO UN SUEÑO

 



La entrada de ayer con la fotografía de la desaparecida hace dos décadas ermita de San Roque, sea quizás el origen del sueño que he tenido esta noche pues en la misma se recogía la parte trasera del frontón y el monolito de hormigón que completaba el diseño de la misma, cubierta totalmente de verdes enredaderas. 

Soñando me he visto en la Plaza San Roque donde el mármol, piedra, hormigón, y la frialdad de las estructuras metálicas habían cedido su sitio a la vida. Me ví en un espacio donde se olía a vegetación fresca, donde las paredes verticales se vestían de enredaderas y las pérgolas daban cobijo bajo un manto frondoso de flores y sombra.

Sin embargo, al despertar, la realidad vuelve a imponerse en este imponente tanatorio urbano. La Plaza se muestra como lo que desgraciadamente es hoy: una plaza dura que en verano acumula temperaturas sofocantes y en invierno está desolada, inhóspita para el encuentro y ajena a las necesidades de bienestar de los vecinos y vecinas de nuestra Villa.

Como el colectivo SAN ROKE EN VERDE, creo firmemente que este sueño, que se recoge en la imagen, no es una utopía ni un capricho estético. Es una propuesta técnica, social y medioambientalmente necesaria. El objetivo, a través de un proceso abierto de participación ciudadana y sensibilización, es impulsar la transformación paulatina de la plaza hacia un espacio más verde, amigable y saludable con las personas.

Frente a los retos urgentes del cambio climático y la necesidad de mitigar el efecto de calor, que ya se nos ha mostrado en meses pasados, las administraciones públicas no pueden permanecer inactivas. Hacemos un llamamiento a nuestras autoridades municipales para que escuche la voz de los vecinos, recojan el guante de esta iniciativa comunitaria y asuman el compromiso de actuar. Renaturalizar la Plaza San Roque es invertir en salud para todos, en cohesión social y en un futuro sostenible para Portugalete.

Las dos fotografías que acompañan estas líneas muestran la brecha entre lo que tenemos y lo que podríamos llegar a ser. Convertir el sueño en realidad está al alcance de nuestras manos si existe voluntad política.

 

viernes, 26 de junio de 2026

AYER Y HOY. EL PALACIO GANDARIAS Y LA "CASA DEL MILLÓN", CRÓNICA DE UN EXPOLIO URBANÍSTICO

 


La fisonomía del Muelle Nuevo sufrió, a finales del franquismo, una de las transformaciones más agresivas e irreversibles de su historia. La sustitución del deslumbrante Palacio Gandarias por un imponente bloque de viviendas es el reflejo de una época en la que la especulación inmobiliaria primó sobre la conservación del patrimonio histórico y arquitectónico jarrillero.

1917: El esplendor del Palacio Gandarias obra de Pedro Guimón estilo Segundo Imperio.

A principios del siglo XX, la burguesía industrial eligió Portugalete para levantar residencias de una calidad arquitectónica excepcional. El Palacio Gandarias, construido en un punto privilegiado sobre El Abra frente a la playa, rematando las edificaciones del muelle nuevo, destacaba por su porte señorial con un magnífico jardín que oxigenaba la primera línea del muelle. Aquella estampa de 1917 representaba el apogeo de un urbanismo equilibrado y elegante.

1967: La agresión del desarrollismo inmobiliario.

Cincuenta años después, en pleno auge del desarrollismo de los años sesenta, el palacio y sus jardines fueron sentenciados a la demolición, al igual que otros recordados como el de Chavarri o el de la familia Epalza con su capilla. El beneficio económico inmediato dictó la destrucción de estas joyas patrimoniales para aprovechar al máximo la edificabilidad del terreno.

En su lugar, se levantó un bloque de pisos de gran altura que rompía de forma drástica con la escala y la estética de la zona. Aquella promoción se convirtió en un símbolo de la exclusividad de la época, publicitándose de la siguiente manera:

PORTUGALETE Sobre El Abra, junto al parque. Hall, 10 habitaciones, servicios, dos baños, terraza. Totalmente amueblado. Superficie: PRECIO: 1.000.000 de pesetas

El impacto social: La "Casa del millón"

La desorbitada cifra de venta para la época no pasó desapercibida y el ingenio popular no tardó en bautizar al nuevo edificio como "La casa del millón", un sobrenombre que encerraba tanto asombro ante semejante coste como una crítica implícita a la elitización del espacio público y a la pérdida irreparable del palacio desaparecido.

Esta comparativa fotográfica pone en evidencia la impunidad con la que operó la actividad inmobiliaria de aquellos últimos años del franquismo, un período oscuro para el patrimonio jarrillero en el que la piqueta borró de un plumazo parte de nuestra identidad histórica a cambio de cemento y rentabilidad financiera.

 



viernes, 12 de junio de 2026

SABIAS QUE EN EL MUELLE NUEVO HUBO UNA CASA CUARTEL DE CARABINEROS?

 

Recientemente Aurelio Gutiérrez nos ha ofrecido en su blog LA VIDA PASA noticias de la casa cuartel de carabineros que existió en el Muelle Nuevo, con el proyecto de su ampliación y reparaciones a que se vio afectada en 1925 y que se puede consultar en la Biblioteca Virtual de Defensa.

En este blog que hemos tratado en otras ocasiones el tema, una de las entradas recogía las dos fotos de LUX (1925) y Eduardo Benito (1967), no conocíamos este detalle, así que decidimos incorporarlo a su contenido.

Curiosamente al recurrir a nuestra asistenta I.A., que no es de Portugalete, para preparar una entrada nos sugiere el titulo que hemos incorporado pues supone que para las generaciones actuales les resultará curioso saber que en el paseo del Muelle Nuevo había un cuartel de Carabineros, desde 1940 integrado en la Guardia Civil.

Estos carabineros que ejercían el control del contrabando marítimo tuvieron una presencia permanente en la Villa durante casi un siglo, y muchos de sus miembros se integraron en la sociedad jarrillera como lo hicieron otros como pudieron ser los curas o maestros que llegaban aquí a ejercer su profesión. Zunzunegui en alguna de sus novelas portugalujas los incorpora entre sus personajes.

Fue en 1907 cuando el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua, sustituyó el existente desde el siglo anterior, por otro con tipología de casa de vecindada. En el proyecto de reconstrucción que ahora se nos ofrece nos muestra el momento en que, ante la importancia que tenía, aumentó su capacidad con un piso más. Según decíamos en la citada entrada de este blog, desapareció en 1986 tras años de abandono, en que el municipio barajó muchas hipótesis para dedicar su solar, una de las que recordamos fue ofrecerlo como permuta por el palacete del Saltillo que no fue viable.


miércoles, 10 de junio de 2026

NUEVA APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA ESTRADA DE LA PAJONA: UNIENDO CABOS DE NUESTRO PASADO URBANO

  


La recuperación de la memoria histórica de Portugalete no es un proceso cerrado. A menudo, la suma de investigaciones previas, el hallazgo de nuevos planos y la atenta observación del callejero actual nos permiten rescatar del olvido pasajes enteros de nuestra fisonomía urbana. En esta ocasión, presentamos un exhaustivo trabajo de unificación y ampliación documental de Aitor González Gato, centrado en la desaparecida, pero aún latente Estrada de la Pajona.

Toma como punto de partida las aportaciones que José Luis Garaizabal Flaño publicó en este mismo blog en mayo de 2020, donde delimitaba este atajo natural que conectaba la zona media del Ojillo con la zona alta de Abaro. A partir de ahí, la investigación profundiza en sus orígenes toponímicos, su evolución cartográfica y, de manera inédita, localiza los vestigios materiales y urbanísticos que aún condicionan el interior de nuestras manzanas de viviendas.

Frente a la teoría de que "La Pajona" hacía referencia a un pajar o almacén de hierba seca, la investigación sugiere un origen más agrícola y preciso. Siguiendo paralelismos toponímicos de la comarca analizados por expertos como Carlos Glaria, el término alude a los pajones o tallos de la borona (mijo y, posteriormente, maíz). La existencia de una antigua plantación de estos cereales entre El Ojillo y la Estrada de Zomillo parece refrendarse en la documentación del mayorazgo de los Montaño-Salazar ya en el siglo XVI, situando este paraje dentro del histórico barrio de Abaro.

El trabajo realiza un recorrido cronológico fundamental a través de los archivos municipales:

1878: Manuel de Otaduy ofrece la primera representación gráfica del camino en su plano de la Villa, mostrándolo entre campas y huertas cuando General Castaños aún carecía de edificaciones.

1890: El proyecto (no ejecutado) del Ensanche de la Pajona, documentado por Gorka Pérez de la Peña, el cual abarcaba el triángulo actual entre las calles Gregorio Uzquiano, Libertador Bolíbar y la Avenida Abaro.

1913-1916: La construcción del Convento de las Siervas de María. Un valioso croquis de 1914 desenterrado del archivo muestra cómo la Madre Superiora solicitó, sin éxito, rectificar la curva de la estrada por motivos de salud pública y ornato, lo que demuestra que el trazado original cruzaba el actual patio conventual.

La gran aportación de esta investigación se centra en el rastreo de los últimos indicios de la estrada tras la densificación urbana de los años 40 y 50. Mientras que el primer tramo quedó fosilizado en el patio interior de las Siervas de María —donde la disposición diagonal de un pabellón alargado y un estrecho pasillo atestiguan el paso original del camino—, el destino de su tramo final permanecía difuso.

Gracias al análisis de planos de 1946 y 1950, complementado con ortofotos actuales y una inspección in situ, Aitor demuestra cómo la Estrada de la Pajona condicionó de forma irreversible la arquitectura de la calle General Castaños. Las singulares plantas en forma trapezoidal y puntiaguda de los números 37 y 39 (edificio de la veterana tienda El Detalle) solo encuentran explicación lógica en la necesidad de adaptarse a un camino que en 1929 seguía plenamente activo.

Testimonios vecinales recogidos en el estudio confirman que la salida de este callejón hacia General Castaños permaneció abierta y libre de coches, sirviendo de espacio de juego para los niños de la zona hasta bien entrada la década de los años 50, clausurándose definitivamente hacia finales de los años 60. Una auténtica huella en "negativo fotográfico" que ha sobrevivido de forma casi invisible en los patios interiores de nuestra Villa.

Agradecemos a Aitor por su riguroso empeño en mantener viva la microhistoria local, así como a José Luis Garaizabal, Manu Orbe, U.B.C., y a los vecinos y comerciantes que han facilitado los testimonios y accesos necesarios para culminar este trabajo.

El trabajo completo se puede consultar en la Biblioteca digital Portugaluja (pinchar)

lunes, 8 de junio de 2026

EL DESAPARECIDO PALACIO EPALZA DEL MUELLE NUEVO


En la presentación del ultimo numero de CUADERNOS PORTUGALUJOS, incluí la referencia al palacio de Epalza del Muelle Nuevo, que recordamos como capilla y residencia de los Agustinos, y que no aparecía en dicho ejemplar.

Lo tengo reservado para el próximo, correspondiente a las dos últimas décadas de la dictadura, años 60 y 70, que fue cuando el voraz urbanismo acabó con la mayoría de estos palacetes. Hoy lo recuerdo en esta entrada, recogiendo un resumen de lo que Gorka Pérez de la Peña nos dice de él:

 Tomás José de Epalza compró la cuarta manzana del Muelle Nuevo a Luciano Urizar en 1871 y encargó el proyecto a Francisco Orueta, que lo ejecutó en dos años. Construyó un conjunto con planta en forma de U, en los brazos dispuso dos casas y en el eje una capilla con jardín delantero. Se contraponía el clasicismo austero de las casas al neogoticismo de la capilla.

En el jardín exterior de este monumento tristemente perdido se ubicaban dos fuentes de dragantes de hierro, polícromas, importadas de París.

Tenía en su fachada zaguera un puente de hierro que salvaba el desnivel que había entre la cornisa de Abaro y los arenales donde se edificó el palacio.

Tras cien años de existencia, fue derribada en 1973, conmemorando así su centenario. Fue sustituida por una vulgar construcción que rompió brutalmente con la primitiva disposición y con la alineación global que presentaba el primer tramo del ensanche.

 

miércoles, 3 de junio de 2026

LOS TILOS DEL CAMPO DE LA IGLESIA

 


María Díaz de Haro, al fundar la Villa, mandó construir una iglesia en honor a la Virgen María. Para ello se eligió el lugar más elevado, donde se levantó un pequeño templo de fábrica sencilla y cubierta de madera. Aunque la basílica actual es posterior, se ubicó en el mismo sitio, y su muro de contención formaba parte de la propia muralla.

Esta posición elevada constituía una excelente atalaya; un punto estratégico desde donde divisar el mar y la costa más próxima. En las poblaciones costeras era de vital importancia contar con esta perspectiva para anticipar los peligros o vislumbrar las oportunidades que llegaban desde el mar. Mucho más recientemente, en 1978, con la edificación de la biblioteca adosada al murallón del Campo de la Iglesia, se creó el mirador que hoy disfrutamos.

Es precisamente en este espacio, frente a la portada lateral de la basílica, donde se sitúan estos tilos. Todos ellos son ejemplares magníficos, aunque uno destaca especialmente por su porte y gran magnitud.

En esta época del año, además de observar sus hojas grandes, aromáticas y con su característica forma de corazón, podemos disfrutar de sus flores. Son muy aromáticas, sumamente visitadas por las abejas y bien conocidas por sus propiedades medicinales y tranquilizantes.

En cualquier caso, no hace falta preparar una infusión de tila para relajarse: basta con detenerse un instante junto a ellos, escuchar el sutil murmullo de sus hojas y percibir su aroma.

Joseba Martínez

miércoles, 27 de mayo de 2026

PLAZA DE LA RANCHERÍA EN 1940

 


Decíamos en las entradas anteriores que el próximo lunes día 1 de junio se presentará en el centro cultural Santa Clara, un nuevo ejemplar de Cuadernos Portugalujos, dedicado a mostrar gráficamente, mediante más de un centenar de fotografías, el paisaje urbano y humano de la Villa durante la posguerra, en las dos primeras décadas de la dictadura, años 40 y 50 del siglo pasado.

Y que como queríamos despertar la curiosidad de los jóvenes para descubrir la ubicación de las mismas, no poníamos texto y solamente la fecha, aunque en algunos casos el empeño resultaba difícil por lo que sí poníamos su nombre, como fue en este caso: Plaza de la Ranchería.

La calle Coscojales subía desde la Plaza hasta finalizar uniéndose con la calle del Medio en la Plazuela del Cristo.

En su ultima parte tenía un muro, seguramente restos de la antigua muralla de la villa, que lo separaba de la plaza de la Ranchería, la cual se unía con la plaza del Cristo a través de un estrecho pasaje entre dos edificios, siendo el de la derecha el “cuartelón”, desde donde antiguamente suministraban el rancho a los soldados allí acuartelados.

El proyecto urbanístico llevado a cabo en 1943 consistió en tirar las dos casas y construir una única (la existente actualmente) así como recrecer la calle de Coscojales hasta alcanzar el nivel con la plaza de la Ranche, lo que obligó a construir unas escaleras de subida. La terraza del actual bar Allende recuerda el nivel de la calle de entonces.

Para ilustrar mejor esta explicación hemos colocado junto a la foto que aparece en el Cuaderno, un dibujo que recoge la entrada de la “Ranche”.

La explicación de este cambio para las actuales generaciones, al igual que ocurre con el comienzo de la calle y su entronque con la Plaza, no deja de ser fácil.

martes, 26 de mayo de 2026

LA SUBESTACIÓN ELÉCTRICA DE LA CALLE SOTERA DE LA MIER (2)

 



Al repasar el material de nuestra publicación anterior, redescubrimos imágenes que ayudan a comprender la evolución de la entrada a la Villa por Azeta, popularmente recordada como la curva del Matadero.

La primera imagen combina dos postales de los primeros años del siglo XX. En ella destaca la ausencia de la subestación eléctrica, construida posteriormente en 1926.

La restauración mediante Inteligencia Artificial permite apreciar con nitidez el paisaje del primer plano que es el que nos interesa. Sin embargo, conviene recordar que la tecnología recrea detalles difuminados del fondo que no siempre son históricamente fieles.

El elemento que llama la atención y nuestro interés es el imponente muro tras la curva, levantado a mediados del siglo XIX durante la apertura de la carretera desde el Cristo hasta Burceña y del que quizás algún investigador nos puede aportar noticias.

La segunda fotografía muestra el entorno tras la construcción del grupo Miramar a mediados del siglo pasado, una estampa urbana que permanece en la memoria de las generaciones veteranas de la Villa.