La recuperación y restauración de los enlaces de nuestra Biblioteca
Digital nos permite retomar investigaciones fundamentales para la historia
de Portugalete. Entre ellas destaca el estudio de Roberto Hernández
Gallejones sobre la reja de la desaparecida Ermita del Cristo, un
recordatorio de un patrimonio que marcó el urbanismo de la Villa hasta
principios del siglo XX.
El expediente de 1892.
En el Archivo Histórico Municipal se conserva un expediente fechado en 1892
que detalla un proyecto de restauración para la ermita. La propuesta, firmada
por el maestro de obras Francisco de Berriozabal, respondía al precario estado
de conservación del edificio en aquel momento. No obstante, dicha reforma nunca
se materializó, posiblemente debido a que la estructura ya presentaba un
deterioro irreversible.
Reconstrucción visual e iconográfica.
A falta de un registro fotográfico directo de la fachada de la ermita —una
de las piezas más buscadas por los historiadores locales—, hemos recurrido a la
tecnología informática para recrear, a partir de los planos originales de
Berriozabal, la volumetría y el alzado de lo que pudo ser el templo.
Los apuntes de Berriozabal revelan detalles iconográficos de gran interés.
En el altar, junto a la imagen del Santo Cristo (hoy custodiado en la
Basílica), se proyectaba la ubicación de San Roque —que había perdido su propia
ermita— y Santa Águeda. Con la posterior demolición del templo en 1913, el
Santo Patrono recuperó su protagonismo central en el nuevo altar, tradición que
perdura hasta la actualidad.
Dudas sobre el retablo y los frescos.
El análisis de la fotografía de José de Lekue de principios del siglo XX
plantea interrogantes sobre la ornamentación interior. En la imagen del Cristo
se aprecian columnas que ya no eran las salomónicas originales que aparecen en
los planos, aunque persisten frescos que representan a la ciudad de Jerusalén
bajo un sol y una luna eclipsados, una iconografía clásica para la época. José
Luis Garaizabal sugiere que, aunque existen vestigios de motivos florales
antiguos, la estructura final del altar no llegó a coincidir con los planos del
proyecto de 1892.
Esta documentación técnica y visual nos permite hoy reconstruir, al menos
en la memoria digital, un fragmento esencial del paisaje desaparecido de
Portugalete.


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