Este nuevo trabajo de
Aurelio Gutiérrez, reconstruye el Sitio carlista mediante crónicas
publicadas en tiempo real en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de
España (BNE). Un enfoque cronológico que dota a la narración de una inmediatez
y crudeza extraordinarias, permitiendo asomarse a los matices, contradicciones
y pasiones políticas de la época.
La Villa estratégica:
De destino turístico a bastión de guerra.
Portugalete, junto
con Santurce y Getxo, se perfilaba en la primavera de 1873 como uno de los
destinos veraniegos más prometedores de la costa cantábrica. Sin embargo, la
crudeza del conflicto civil truncó este horizonte de prosperidad. Dada su
posición la villa representaba la auténtica "llave de la ría" y el
único puerto guarnecido de Bizkaia con comunicación directa a Bilbao. Esta
relevancia estratégica la convirtió en un objetivo prioritario para los carlistas.
El primer gran punto
de inflexión ocurre el 1 de agosto de 1873. Las fuerzas carlistas de Andéchaga,
estimadas en más de un millar de hombres, lanzaron un ataque sobre las
posiciones de Portugalete, defendidas por apenas 200 voluntarios del Batallón
Franco de Nouvilas. Las crónicas reviven con detalle la audacia del bando
liberal. El auxilio de la goleta Buenaventura y la columna de refuerzo del
general Lagunero lograron dispersar temporalmente al enemigo hacia Sestao y
Galindo.
El infierno del
Sitio y la resistencia naval.
Hacia el invierno de
1873, los carlistas consiguieron emplazar artillería pesada en los altos de San
Roque y Campanzar, dominando el casco urbano. Cartas de vecinos describen la
angustia diaria: tejas destrozadas, fachadas acribilladas y la imposibilidad de
acudir al templo de Santa Clara sin correr el riesgo de ser alcanzado por el
fuego cruzado. La defensa descansó sobre los hombros del Batallón Cazadores de
Segorbe, al mando del teniente coronel Quijada, y el auxilio de la Marina de
Guerra. Los buques Buenaventura, Gaditano y Ferrolano sostuvieron duelos
artilleros contra las baterías de tierra.
En noviembre de 1873
los liberales nos sorprenden con el uso pionero de luz eléctrica para frustrar
trabajos nocturnos carlistas en Campanzar.
La trágica
Capitulación del 22 de enero de 1874.
A mediados de enero
de 1874, con la ría interceptada por cables y cadenas carlistas y ante la
retirada forzosa de los barcos de guerra debido a graves averías y temporales,
Portugalete quedó completamente abandonada a su suerte. Tras recibir más de
1.800 disparos de cañón y bombas, el muelle Nuevo fue reducido a cenizas.
El 21 de enero de
1874, presionado por la población civil refugiada en sótanos, el coronel
Quijada firma la capitulación ante el general carlista Dorregaray. El Batallón
Segorbe se entregó con honores, marchando hacia Durango bajo la promesa de
canje.
La Villa quedó
convertida en un "montón de humeantes ruinas", cerrando uno de los
episodios más heroicos y dolorosos de su historia decimonónica.
Esta exhaustiva
recopilación de prensa pone de manifiesto el valor de la inmediatez informativa
para comprender la magnitud del Sitio.
El trabajo completo
de Aurelio Guierrez se puede descargar en la Bibliotecadigital portugaluja.



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