martes, 18 de agosto de 2026

UN ACERTADO CAMBIO EN EL RECORRIDO DE LA DIANA EN EL HOSPITAL ASILO SAN JUAN BAUTISTA

 


Pasadas ya las fiestas de San Roque, y aunque las publicaciones de estos días estaban previamente programadas, queremos hacer una pausa para dedicar esta entrada a uno de los momentos más emotivos que vivimos durante la Diana en su tradicional parada en el Hospital Asilo de San Juan Bautista.

Esta parada constituye uno de los puntos álgidos del recorrido festivo. En ella se rinde un sentido homenaje a aquellas portugalujas y portugalujos que allí residen, así como al personal que les atiende, buscando acercarles la fiesta de la que, durante tantas décadas, fueron protagonistas activos por las calles de la Villa.

Como es sabido, este es el único lugar donde la Banda de Música realiza una excepción en su itinerario: ante el edificio, además de la propia Diana, interpreta una pieza extra, la Jota Llanisca, con letra de Pedro Heredia. El origen de esta entrañable costumbre se remonta a los primeros años de la década de 1970, bajo la dirección del maestro Ángel García Basoco. Ocurrió entonces que el coro popular se adelantó al horario previsto y comenzó a cantar antes de que las monjas hubieran tenido tiempo de acomodar a los residentes en la entrada. Al percatarse de la situación, el director mandó interpretar la citada jota —que formaba parte del repertorio habitual de la banda— para dar tiempo a que los mayores fueran saliendo. Una vez con el público del Asilo preparado, volvió a interpretar la Diana. Desde aquel día quedó instaurada la tradición de tocar ambas piezas.

Sin embargo, la entrada principal del edificio, con sus escaleras y barreras arquitectónicas, no resulta el entorno más propicio para albergar a un colectivo con elevado grado de dependencia o en silla de ruedas.

Por ello, este año la alcaldesa atendió la petición de la benéfica institución para que la Banda entrara a la parte trasera del edificio, en su zona ajardinada. Gracias a este cambio, tal y como refleja la fotografía de Íñigo Arévalo que acompaña estas líneas, todos los residentes, acompañados de sus familiares y amistades, pudieron situarse de manera mucho más cómoda, accesible y cercana.

El acto resultó profundamente emotivo y entrañable. Más de una lágrima corrió por las mejillas de algunas portugalujas que, hasta no hace muchos años, cantaban la Diana a pie de calle tras recorrer la Villa y que hoy, por el paso del tiempo, ya no pueden hacerlo.

En nombre de la querida institución de San Juan Bautista, de sus residentes, y haciéndonos eco del sentir generalizado de los muchos asistentes allí congregados, solicitamos a la organización que este cambio en el itinerario se institucionalice, fijando de manera permanente la parada de la Diana en los jardines del Hospital Asilo para las sucesivas ediciones.

 

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