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jueves, 30 de abril de 2026

ARCES EN EL PARQUE DOCTOR AREILZA

 


“Bajo los adoquines, la playa” era una famosa consigna del Mayo francés de 1968. Aquello era una metáfora, pero en Portugalete es una realidad. En este parque hay arena de playa bajo el pavimento, porque aquí estaba la playa del Salto y el balneario, inaugurado en 1877.

El parque se hizo sobre el arenal, y el escarpe rocoso que hoy vemos es, en realidad, el acantilado de la primitiva costa.

Diversos e interesantes árboles encontramos en el parque. Hoy nos ocupamos de los arces. Los hay de diferentes especies: el centenario arce negundo, los falsos plátanos (Acer pseudoplatanus) o los arces rojos, que en otoño se tiñen con sus brillantes tonos carmesí.

Una característica de los arces es que tienen frutos con “alas”. Nacen en parejas unidas, y, al desprenderse, van girando movidos por el viento, a modo de pequeños helicópteros, esparciendo las semillas a considerable distancia.

Estos arces, junto con el resto de árboles del parque, nos invitan a pasear y tomar un “baño de parque” en cualquier época del año. ¿Dónde mejor que en este parque que fue playa? 

Joseba Martínez Huerta

lunes, 23 de marzo de 2026

LOS CASTAÑOS DE INDIAS DE LA PLAZA DEL SOLAR






Seguimos repasando el patrimonio arbóreo de la villa. Hoy nos detenemos en la Plaza del Solar. Este lugar, que fue roca y arena, acoge hoy uno de los espacios más representativos de Portugalete, donde podemos pasear y encontrarnos.

En ella podemos contemplar dos hermosos castaños de indias. Uno centenario, necesitado de ayuda y apoyo, el otro más joven, ya que su predecesor sucumbió. Ambos enmarcan las escaleras que dan acceso a la plaza, y forman parte de la historia natural y cultural de Portugalete. Así lo muestran numerosas expresiones artísticas tanto fotografías, cuadros (el superior está firmado por Fausto Sánchez García), escritos…

Sirvan como ejemplo las imágenes que adjuntamos, o el fragmento de la novela de Juan Antonio Zunzunegui, La úlcera, publicada en 1949:

La tarde del sábado fue una tarde de encargo para asaltos a mano armada. El cielo era terso; en la plaza, una brisa suave rizaba las ramas punteras de los plátanos. Los dos castaños de Indias que dan guardia a la escalinata de acceso a la estación derramaban una sombra pura y tranquila.

Curiosamente este árbol, ni es castaño (pertenece al género Aesculus), ni es de indias (es originario de la zona de los Balcanes y el Cáucaso), pero su nombre popular se debe a la similitud de sus frutos con las castañas comestibles, y a que se creía que tenía un origen exótico.

Aunque los árboles son hermosos durante todo el año, estos pronto lucirán espléndidos, cuando desplieguen sus palmeadas hojas y llamativas flores.

 JOSEBA MARTINEZ HUERTA



jueves, 12 de febrero de 2026

RAÍCES DE LA VILLA. NUESTRO PATRIMONIO ARBÓREO: EL PARQUE DE IGNACIO ELLACURIA

 


Al comenzar el siglo XX el barrio de Abaro se extendía entre el escarpe de la cornisa sobre el mar y el Casco Viejo. Su privilegiada situación como mirador sobre la entrada de la ría, hizo que la burguesía fuera construyendo sus casas, distribuyéndose a cada lado de la carretera nueva a Santurce por donde circulaba el tranvía. La primera se levantó en 1853 y fue la de Lexarza, con un amplio y frondoso jardín junto a su hermoso palacete.

El parque que ahora disfrutamos se asienta en lo que fueron aquellos jardines y lleva el nombre de uno de los portugalujos más universales. Al igual que el propio espacio físico, los árboles que hoy encontramos son fruto de esa evolución histórica, un legado que debemos proteger. En el parque tenemos gran variedad de árboles, algunos centenarios. Entre ellos destacan los plátanos de sombra.

El plátano de sombra (Platanus hybrida) es un árbol de crecimiento rápido, que puede llegar a ser muy longevo. Algunos ejemplares lucen majestuosos. Cuenta Herodoto que marchaba el rey persa Jerjes I con un ejército de 100.000 hombres para luchar contra los griegos y vengar la derrota de Maratón, cuando al llegar a la región de Lidia (en la actual Turquía) encontró un ejemplar gigantesco de plátano. Quedó deslumbrado por la belleza y magnitud del árbol, por lo que ordenó a su ejército detenerse y acampar. Al día siguiente, hizo rodear su tronco con una cadena de oro y protegerlo con una guardia. Este episodio inspiró “Ombra mai fu”, el aria de apertura de la ópera Jerjes, de Georg Friedrich Händel, en la que el rey persa canta a ese fantástico plátano.

También en el parque Ellacuria podemos admirar estos árboles centenarios, y oír su música, mecidos por el viento.

Joseba Martínez Huerta.

jueves, 15 de enero de 2026

ÁRBOLES DE LA VILLA: UN PATRIMONIO VIVO

 




Es un placer empezar hoy en este blog diversas entradas dedicadas al patrimonio natural de nuestra Villa de la mano de una de las personas que mejor conoce y más ha trabajado por los "vecinos silenciosos" de Portugalete: Joseba Martínez Huerta.

Todo un referente en el ámbito de la educación ambiental, es el autor del libro fundamental Árboles en Portugalete: Naturaleza y Cultura. En esta obra, no solo catalogó los ejemplares más significativos de nuestras calles y parques, sino que nos enseñó a leer en ellos nuestra propia historia y mitología.

Pero su compromiso no se queda en el papel. Joseba es el "alma mater" de la asociación Portubizi, una entidad que nació con el firme propósito de transformar Portugalete en una ciudad más amable, verde y caminable. A través de Portubizi, Joseba y un activo grupo de colaboradores trabajan incansablemente en la renaturalización de nuestros espacios urbanos, organizando paseos botánicos y señalizando nuestro arbolado para que todos los jarrilleros aprendamos a valorar el tesoro que nos rodea.

En esta primera colaboración, Joseba nos invita a reflexionar sobre el valor incalculable de este legado vivo que, a menudo, damos por sentado:


 Todo el mundo es consciente de que los árboles juegan un importante papel en las ciudades: embellecen el entorno, purifican el aire, sirven como barreras contra el ruido, producen oxígeno, nos ayudan a ahorrar energía, refrescándonos con su sombra en verano y reduciendo el viento en invierno, y otros beneficios que sería largo enumerar aquí. Tienen un gran valor ambiental, afectivo y simbólico, además de económico.

Los árboles son un patrimonio de la ciudad y un elemento característico de su paisaje. De hecho, los árboles urbanos sanos son los elementos que más incrementan su valor con el paso del tiempo. Su valor crece exponencialmente con la edad ya que se convierten en recursos de imposible reposición. Forman parte de un patrimonio, un legado, que se transmite de generación en generación. Si cualquier árbol merece ser respetado, hay árboles singulares que merecen una protección especial.

Hace unos años, en los medios de comunicación pudimos leer la noticia de que las autoridades londinenses querían dar a conocer la importancia de las especies cultivadas que adornan la ciudad, y sensibilizar a la ciudadanía sobre su importancia. Para ello realizaron una evaluación que traducía en dinero el valor botánico, estético y social de los árboles más singulares de Londres. El sistema de valoración tenía en cuenta, entre otras cosas. el tamaño, el estado de salud del ejemplar, su importancia histórica y el número de personas que viven cerca de él para disfrutarlo. En la primavera de 2008, el “plátano de Berkeley Square” fue tasado en 938.000 euros. Se trata de un plátano de sombra (Platanus hybrida), que tiene unos 200 años y crece en el jardín central de Berkeley Square, que recogemos en la foto superior.

En Portugalete tenemos unos cuantos plátanos, algunos centenarios, de los que hablaremos en próximos artículos.