martes, 5 de febrero de 2013

LAS VISITAS DE ALFONSO XIII A PORTUGALETE

Dentro de la vida portugaluja en las dos primeras décadas del siglo pasado, que estamos recogiendo para el próximo libro como se ve por entradas anteriores, el principal material se encuentra en el Archivo Histórico Municipal sin recurrir al cual es imposible recrear nuestra historia local aunque algunos crean que todo se encuentra en Internet.
Lo que sí es cierto que los progresos en digitalización de archivos de ámbito provincial o nacional va facilitando mucho algunos aspectos del trabajo, siendo también muy útiles las hemerotecas digitalizadas de revistas gráficas de hace un siglo por lo que de aportación gráfica tienen.
Dani Docampo nos hizo una búsqueda importante de referencias portugalujas en revistas nacionales como Nuevo Mundo, ABC, Blanco y Negro, La Esfera, etc. que ahora ha llegado el momento de llevar a nuestras publicaciones.
Uno de los temas más recurrentes en esos años del siglo pasado fueron las habituales visitas veraniegas de Alfonso XIII, por lo que hemos apartado algunas imágenes como la foto superior embarcado en la escalera final del morro, aparecida en Nuevo Mundo del 17 de agosto de 1905, la portada de ABC de 1913 también en agosto, y la referencia del periódico La Correspondencia de España 1907, en el que se recoge la noticia de Alfonso XIII tras su estancia en el Sporting, haciendo el recorrido hasta el mercado de la plaza, la iglesia y entrando en una tienda de la calle Santa María a comprar una muñeca. También fue al telégrafo (alguien sabe donde estaba situado?) y después pasaría el transbordador subiendo en el ascensor hasta lo alto. Según la crónica, vestía pantalón y jersey, alpargatas y gorra blancas, aunque para andar por la calle se puso una chaqueta azul oscuro. En la gorra llevaba las insignias del Sporting-Club. 
En el brindis tras la comida en la “casa flotante” se nos recuerda que eran muchos los “clubmen” alemanes y yanquis que asistían a las regatas a los que pedía que concurrieran a estas fiestas trayendo flotas de balandros más numerosas. El manifestaba su decisión de tomar parte en todas las regatas por la “trascendencia que para la vida social y económica tiene el sport náutico, contribuyen a vigorizar la raza, avivan el cariño a las cosas del mar y dan impulso a las industrias que con el mar se relacionan”.
Entre los que iban constantemente junto al lado del rey estaba el portugalujo Eduardo Ubao y varios socios del Sporting a algunos de los cuales concedió diferentes distinciones.
Numerosos vapores, lanchas y balandros escoltaban al Girarda, del rey, y los socios del Sporting iban en el vapor Perico, llevando a bordo la Banda Municipal de Portugalete ejecutando marchas sin cesar.

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