viernes, 22 de febrero de 2013

DEPURACION DEL VECINDARIO GENERAL EN LA POSGUERRA



 La foto que encabeza hoy esta entrada con la huerta de los agustinos en primer plano y Las Arenas al fondo, durante una nevada, nos ha sido enviada por Karla Llanos que la ha obtenido de los archivos fotográficos del Aula de Cultura del Ayuntamiento de Getxo y nos sirve como complemento de la información que vamos recogiendo de Tasio Munárriz, sobre la represión que sufrió la población portugaluja que no se había significado a favor del bando ganador de la guerra.
La entrada de hoy se centra en lo referido a la depuración que se aplicó al vecindario como norma general, pues también ha recogido ejemplos particulares algunos muy aclaratorios:

La Comandancia Militar del sector ordenó el despacho de un cuestionario sobre la actuación política-social del vecindario creándose una comisión especial de información política compuesta por varios concejales. Como éstos no conocían a toda la gente, se designó a seis vecinos para ayudarles. Estos, a su vez, tenían informadores y confidentes en todos los barrios.
También pedían informes los jueces militares, los directores de las prisiones o Batallones de Trabajadores, la Falange de Bilbao y algunas empresas. De estos informes dependían las sentencias de los juicios, la libertad condicional y el conseguir o mantener el puesto de trabajo. Se redactaron más de 1500 informes. Acerca de algunas personas se informó dos veces con afirmaciones contradictorias que dependían de la amistad, el prejuicio, la envidia o el chantaje de los confidentes. La situación era muy confusa porque todos podían ser informantes e informados.
Los cargos solían ser, haberse afiliado a algún partido o sindicato nacionalista o de izquierdas, ocupar en ellos algún cargo directivo o haber sido su interventor en algunas elecciones, ser ateo o antirreligioso, haber formado parte de la Guardia Cívica, informar sobre los derechistas o detenerlos, haber evacuado a zona roja, haberse alistado como voluntario en el Ejército de Euzkadi, etc.
Salieron a relucir los procesamientos de los que supuestamente habían intervenido en la Revolución de Octubre, pese a que sus cargos estaban sobreseídos como consecuencia de la amnistía de Azaña. Se añadían calificativos como “rojísimo”, “nacionalista exaltado”, “rojo subido”, “pistolero”, “indeseable”, “amigo de la camisa roja” etc. En muchos casos se distinguía entre la conducta personal buena y la actuación política malísima. En otros se señalaba que, a pesar de pertenecer a un partido izquierdista o nacionalista, el sujeto se había portado bien con los derechistas, les había ayudado o escondido.
Me hubiese gustado hacer las listas de los portugalujos a los que el Ayuntamiento les adscribía a los partidos y sindicatos, pero el mismo alcalde reconocía que no tenía las filiaciones de todos los grupos y que la adscripción era debida a rumores, delaciones e informes de FET-JONS. Para no colaborar con sus errores y no molestar a las personas evito hacer esas listas como tampoco voy a publicar su conducta moral y política según la opinión de los confidentes.
La solicitud de informes se refería también a personas de derechas. Lógicamente la respuesta era una alabanza. En alguna ocasión el párroco Angel Chopitea también tuvo que dar su opinión, que resultó ser favorable para un chico que había sido monaguillo.
Los informes no sólo eran solicitados por las instituciones políticas y económicas sino también eran pedidos individualmente para conseguir el permiso de conducir, salir al extranjero, presentarse a puestos de la Administración, etc. Normalmente la respuesta era favorable.
Todos los informes eran firmados por el alcalde sin especificar su fuente de información. Se fiaba de sus confidentes y en algún caso, cuando el informe era negativo y el sujeto tenía amigos influyentes, enviaba un segundo informe rectificando el primero.

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