miércoles, 15 de abril de 2015

DONACIONES DE Dª CASILDA DE ITURRIZAR A PORTUGALETE: LAS ESCUELAS DE Dª CASILDA (3)


La mayoría de los que subimos o bajamos por la “calle nueva” vemos un edificio que se dedica actualmente al CIP (Centro de Iniciación Profesional) y al CEPA (Centro de Educación de Personas Adultas) sin fijarnos en su portada. A primera vista parece que ha sido un edificio religioso, pero sus símbolos quedan muy altos y la vista no los aprecia bien.
Voy a intentarlo. Como he comentado en otro artículo, este edificio fue construido en 1901 para que sirviese de convento a los frailes agustinos que fueron los profesores de las “Escuelas de Dª Casilda de Iturrizar”, que están anexas. El convento se dedicó a Santo Tomás de Villanueva, fraile agustino arzobispo de Valencia en el siglo XVI. Cuando le hicieron santo, le dieron el apodo de “El limosnero”.
Por eso, en la portada aparece la imagen de un arzobispo con su mitra, un libro en la mano derecha en referencia a la frase “Tolle lege” (Toma, lee) de San Agustín y una bolsita para dar limosnas en la izquierda. Debajo de la escultura hay un corazón roto por la mitad atravesado por una flecha y echando fuego por arriba. Aparece escrito con letras góticas lo que parece ser el lema de este arzobispo: “In ómnibus charitas” (en todo caridad).
Encima de la estatua hay una escultura que probablemente representa el tornavoz o sombrero que había encima de los púlpitos para que la voz del predicador no se escapase hacia las bóvedas. Santo Tomás tenía fama de ser un buen predicador.
A los lados de esta escultura hay unos azulejos en los que están impresos entre unas ramas de parra una especie de escudos de la orden de San Agustín. No son escudos nobiliarios como los que describe muy bien José Luis Garaizabal. En el de la izquierda aparece un libro abierto en el que una pluma escribe “Tolle lege”, encima un mitra de obispo de la que cuelgan enredadas varias ínfulas, un báculo y un crucifijo que se cruzan detrás del libro y encima de la mitra un corazón ardiendo. El modelo moderno sería esta reproducción.
En el de la derecha vuelve a verse una mitra con sus ínsulas, detrás de la cual se cruzan un crucifijo y una especie de soporte con un espejo dentro de un sol. Debajo hay una bolsa con dinero o joyas y encima dos cúpulas.
A pesar del destrozo de la guerra todos estos elementos se conservan perfectamente. Sólo desapareció la cruz que culminaba la portada cuando en 1950 reconstruyeron el convento y pusieron el alero a la segunda planta.

TASIO MUNARRIZ


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