domingo, 24 de enero de 2016

LA GRIPE Y EL CINE IDEAL EN 1930



La anécdota que traemos hoy sucedió en febrero de 1930 con motivo de una epidemia de gripe que azotaba a toda la provincia.
En el Archivo Histórico Municipal existe un expediente en el que las autoridades se dirigen a “Ángel Berriatua propietario del Cine Ideal, único cinematógrafo de la Villa, para que adopte medidas profilácticas encaminadas a evitar la propagación”.
Como el cine funcionaba con sesiones continuas, se le obligaba a que entre ellas “debía guardar media hora de separación y durante este tiempo las puertas permanecerán abiertas y los huecos de ventilación, con objeto de remover el aire del local y al mismo tiempo proceder a la desinfección de los suelos del local con pulverizaciones de sulfato de cobre al cinco por ciento, añadiendo esencia de eucaliptos, romero, pino o cualquier otra sustancia aromática”.
Finalizada la epidemia, que duró tres semanas, se acordó hacerlo todas las mañanas al limpiar el local.

Como no disponemos de fotografías del cine en aquellos años anteriores a la guerra, recurrimos a programas de posguerra cuando el propietario era Luis de la Fuente y al plano del proyecto del arquitecto Santos Zunzunegui con la planta de butacas.




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