
Como es de sobra conocido no voy a hablar de
su persona, sino solamente dejar constancia de su gran aportación no solamente
a las fiestas bilbaínas sino fundamentalmente a las nuestras.
Algún día, cuando baje la presión del trabajo
diario, tendrá que cumplirnos la promesa de revisar todos los papeles y
recuerdos que guarda del nacimiento de nuestras fiestas tras los años de dictadura.
Serán fundamentales para recordar una etapa de nuestra historia festiva, muchos
de cuyos protagonistas nos van dejando.
De momento nos sumamos, con esta entrada que hace el número 2000 de este blog, al reconocimiento de
su labor en favor de las fiestas. Enhorabuena Pepillo.
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