Recordábamos en la entrada anterior que el pistolerismo en la Villa durante
la Republica nos dejó dos muertos.
El primero fue
Urcisiano Gallastegui y tuvo lugar el domingo 6 de mayo de 1934.
Ese día se celebró la
inauguración de la Juventud Católica con la bendición y jura de bandera de 200
jóvenes portugalujos, a la que corresponden las dos fotos superiores. Llegaron
a la Villa 22 comisiones de otras tantas parroquias, compuestas por 800
jóvenes, con sus respectivas banderas, y después de la misa, se organizó un
lunch en el Centro Católico (Santa María 23).
Desde el comienzo, se
reunió en la Plaza y en el Campo de la Iglesia un grupo que quería boicotearlos,
personándose también varios miembros de la Guardia Civil para impedir
altercados.
Al mediodía, después del acto y ya en la plaza camino de la estación se
produjeron los altercados con algunos disparos que dejaron heridas a varias
personas.
Estas fueron
Urcisiano Gallastegui Ramírez (comunista), Miguel Martínez López (socialista),
Braulio Vidal Fernández (socialista de Lejona) y Asunción González, de
Portugalete, que pasaba por allí probablemente a comprar pescado.
Los guardias de
Asalto desalojaron la Plaza y el Muelle Viejo, protegiendo al resto de los
comisionados para que fuesen al trasbordador o a la estación. Resultaron
detenidos y llevados a la cárcel de Larrinaga seis portugalujos Félix
Manzanares, Víctor Blanco, Miguel Chamorro, Manuel Guillaron y otros dos.
Los heridos fueron
llevados del Cuarto de Socorro al Hospital de Basurto, donde murió Gallastegui
al cabo de tres días porque no pudieron sacarle la bala que tenía alojada en la
cabeza. Para evitar altercados, se prohibieron las manifestaciones y el
entierro lo cual provocó algunos disturbios en toda la provincia.
El siguiente asesinato se produjo el 30 de mayo
de 1936 y la víctima fue el joven de 27años José Agustín Jubeto Eguiluz,
abogado que ejercía en la Villa donde vivía. Sin filiación política conocida era
una persona culta de orden, conservador y religioso, con una familia adinerada
en Ortuella su lugar de origen.
José Agustín tenía novia en Trápaga, hija de uno de los dos médicos
titulares de la localidad, a la que visitaba asiduamente a pie o en autobús y
siguiendo el mismo camino de forma habitual. Lo que le convertía en un blanco
fácil.
Eran sobre las nueve y media de la noche cuando, tras dejarla en su casa,
se dirigía a pie hasta la parada del autobús de línea Gallarta-Portugalete, cuando
le salieron al encuentro tres individuos que le dispararon al menos ocho veces,
huyendo rápidamente sin siquiera acercarse a su víctima. Trasportado con
urgencia hasta la Clínica San Sebastián en Bilbao allí fue operado, pero moriría
hacía las cuatro de la madrugada.
Las pesquisas para aclarar lo sucedido no dieron resultado y las
especulaciones sobre los motivos fueron de toda índole.
Apenas mes y medio después se produce el Golpe del 18 de Julio y el crimen
quedó impune.
La esquela familiar que recogemos es del segundo aniversario y lo señalan
como “muerto por Dios y por España” celebrando misas en Santa María y en los
conventos de las Siervas, Santa Clara, y Agustinos, así como en Ortuella,
Gallarta, y San Salvador del Valle.

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