De esta estancia de la familia real austriaca nos habló José Mª Areilza en el libro de la Colección El Mareómetro, Recuerdos de Portugalete, pues él, a pesar de su corta edad, hizo de traductor y les acompañó en sus paseos por el Abra.
La reseña de EL SOL en su edición del 9 de agosto dice al respecto:
Ha llegado la familia imperial austriaca, que se ha trasladado al Hotel Portugalete.
Numeroso gentío se estacionó durante largo tiempo frente a la terraza del hotel, para admirar a los niños de la ex emperatriz. La archiduquesa se levantó muy temprano y fue a oír misa. En el muelle se reunieron el gobernador civil, el comandante de Marina, y demás autoridades, para esperar la llegada del Rey, que se efectuó a las doce y cuarto.
Su majestad venía acompañado por el marqués de Viana y desde el trasbordador se dirigió a pie hasta el hotel, entre los vítores de la muchedumbre. En la terraza estuvo haciendo caricias al príncipe Otto y a sus hermanitos y a las doce y media y en la misma forma que a la ida, tomó el automóvil y en Las Arenas fue cumplimentado por el general Echagüe, dirigiéndose a San Sebastián.
Publicado el 15 de noviembre 2010
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