
Daniel Docampo, que nos envió la reseña anterior sobre los baños en Portugalete en el siglo XIX, nos presenta ahora un chiste en el que se cita a nuestra Villa, confirmando la importancia que tenía en los veraneos de los madrileños. Aparece en el interior de “El periódico para todos” del 2 de febrero de 1880. Como creemos que se puede leer perfectamente lo hemos colocado sobre la portada del periódico.
Así mismo ha encontrado una referencia a la importancia de nuestros baños en el libro Un siglo en la vida del Banco de Bilbao, primer centenario (1857-1957). En el apartado Paisajes de la sociabilidad bilbaína, hablando de “los señores de Bilbao de mediados del siglo XIX” se dice lo siguiente:
“Se organizaban cada vez mejor los veraneos, en quintas de los alrededores a lo largo de la ría, en casas solariegas de tierra adentro o de la costa, en aguas minerales y en los baños de mar, que habían empezado a producir, sobre todo en Portugalete, una serie de efectos mundanos y amorosos: «efectos navales».
«En Portugalete –dice una carta que Gortazar publica– ha habido mucha gente a baños y cuentan que el cónsul francés fue al sitio del baño muy vestido de frac y guantes; que iba a entrar la de Santulari –¡aquella «Santoler», Dios mío, que también de niños conocimos!—y que él le dio la mano y entró con ella hasta dejarla dentro del mar, y que cuando salió, con un cuchillo hubo que cortarle las mangas del frac y los guantes»”.
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