Si el nuevo centro se creó en 1925 en medio de los terrenos verdes de las laderas del alto de San Roque, tras la finalización de la guerra y en las cuatro décadas de dictadura el desarrollo urbanístico de la villa le afectó enormemente.
Atrás quedó una primera idea bucólica de
recuperar la ermita de San Roque en lo alto rodeado de campas, para empezar con
la construcción de un depósito de agua en lo alto, mediante voladuras de
ruidosos explosivos, que originó una montaña de piedras a sus espaldas y que
acabaría siendo un fracaso, siguiendo con la construcción de nuevas calles
circundantes como fueron las de Bailen y Axular en los años 60, o un nuevo
centro escolar al comienzo de los 70 tras el depósito de aguas, bautizado con
el nombre de Virgen de la Guía.
Hay que recordar que en
los años 60 y 70 del desarrollismo, el crecimiento de la población dio un gran
salto. La Villa que no llegaba a 22.000 habitantes en 1960, pasó a 45.000 en
1970 y más de 57.000 en 1978. Como consecuencia de ello a principios de esa década se empezaron a construir dos nuevos edificios
docentes en las zonas traseras de juego, junto a las edificaciones de la calle
Axular y en los terrenos de la tejavana el colegio de párvulos, al que
bautizaron con el nombre de Pilar Careaga y que al de pocos años se integró en
el centro Zubeldia.
El cambio hubiera sido total si se
hubiera llevado a cabo el deseo del director, en 1976, de proceder al derribo
del edificio que contaba con el visto bueno de la inspección de educación.
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