En septiembre de 1917, el Real Sporting Club celebró una de sus citas marcada
por la distinción y la solemnidad a pesar del complejo contexto internacional.
La Gran Guerra que asolaba Europa impidió la presencia de Alfonso XIII, pero no
restó brillantez a un evento que se convirtió en un hito social y deportivo.
Uno de los aspectos más singulares fue que por primera vez la entrega de
premios de las regatas se hizo con una velada nocturna, el 4 de septiembre, con
ambientación musical. Mientras la orquesta de Boldi amenizaba la fiesta
principal a la que asistieron más de 250 invitados, la música local cobró un
protagonismo especial. Alberto Aznar fletó por su cuenta un remolcador, como se ve en la foto, para
trasladar a la Banda Municipal de Portugalete que dirigida por el Maestro Amenábar
alternaron las melodías con la orquesta desde el agua, creando una atmósfera
sonora única en el Abra.
La logística del evento estuvo a la altura de las circunstancias. Bajo la
dirección del Marqués de Buniel, se organizó un servicio de
"gasolinos" cedidos por los socios para el transporte de los
asistentes, que se complementó con una gran iluminación y un espléndido buffet.
En el plano técnico, el «Giralda V» se consagró como el gran triunfador de
la temporada. Tras ganar la Copa Clark y la Copa Alfonso XIII, el navío fue
reconocido como el mejor 7 metros construido en España hasta entonces.
El acto concluyó con un cierre
solemne: la orquesta y la banda de Portugalete unieron sus instrumentos para
interpretar, al unísono, la Marcha Real.

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