La entrada de ayer con la fotografía de la desaparecida hace dos décadas ermita de San Roque, sea quizás el origen del sueño que he tenido esta noche pues en la misma se recogía la parte trasera del frontón y el monolito de hormigón que completaba el diseño de la misma, cubierta totalmente de verdes enredaderas.
Soñando me he visto en la Plaza San Roque donde el mármol, piedra,
hormigón, y la frialdad de las estructuras metálicas habían cedido su sitio a
la vida. Me ví en un espacio donde se olía a vegetación fresca, donde las
paredes verticales se vestían de enredaderas y las pérgolas daban cobijo bajo
un manto frondoso de flores y sombra.
Sin embargo, al despertar, la realidad vuelve a imponerse en este
imponente tanatorio urbano. La Plaza se muestra como lo que desgraciadamente es
hoy: una plaza dura que en verano acumula temperaturas sofocantes y en invierno
está desolada, inhóspita para el encuentro y ajena a las necesidades de
bienestar de los vecinos y vecinas de nuestra Villa.
Como el colectivo SAN ROKE EN VERDE, creo firmemente que
este sueño, que se recoge en la imagen, no es una utopía ni un capricho
estético. Es una propuesta técnica, social y medioambientalmente necesaria. El
objetivo, a través de un proceso abierto de participación ciudadana y
sensibilización, es impulsar la transformación paulatina de la plaza hacia un espacio más verde,
amigable y saludable con las personas.
Frente a los retos urgentes del cambio climático y la necesidad
de mitigar el efecto de calor, que ya se nos ha mostrado en meses pasados, las
administraciones públicas no pueden permanecer inactivas. Hacemos un
llamamiento a nuestras autoridades municipales para que escuche la voz de los
vecinos, recojan el guante de esta iniciativa comunitaria y asuman el
compromiso de actuar. Renaturalizar la Plaza San Roque es invertir en salud para
todos, en cohesión social y en un futuro sostenible para Portugalete.
Las dos fotografías que acompañan estas líneas muestran la
brecha entre lo que tenemos y lo que podríamos llegar a ser. Convertir el sueño
en realidad está al alcance de nuestras manos si existe voluntad política.


Me sumo con entusiasmo al sueño. Un sueño compartido es un proyecto con futuro
ResponderEliminarAprovechando el sueño, no estaría de más que desaparecieran las goteras dentro del parking, que la plaza tuviese un suelo que tuviese una pequeña pendiente para que no se formen charcos y que ese agua se deslizase hasta alcantarillas que recogiesen el agua y no a su libre albedrío, que las losas de la plaza no se levantasen cada dos por tres, que las maderas del anfiteatro se renovasen, que donde están las escaleras que comunican El Ojillo con Zubeldia haya una rampa mecánica para dar un alivio a personas mayores que van a esos bloques de casas, ......
ResponderEliminarEn la zona donde se hacen las actuaciones ya hubo unos plátanos de sombra que fueron talados por el ayuntamiento.
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