Tras finalizar la confección del número 38 de Cuadernos Portugalujos, son muchas las fotografías que se han quedado fuera por cuestiones de espacio. Aprovechando algunas de las instantáneas que se referían a la bajada de San Roque dedicamos esta entrada a uno de los elementos más vivos de nuestra memoria festiva.
Nuestras fiestas han alcanzado siempre su punto álgido con la bajada de San
Roque. Más allá de la música y el ritmo de los pasacalles, si hay un elemento
que define el alma popular de esta fiesta es la presencia inconfundible de las
cuadrillas y sus pancartas.
Destacaremos por lo tanto la costumbre de organizarse en grupos o cuadrillas
para celebrar las fiestas constituyendo la pancarta el estandarte y la seña de
identidad de cada cuadrilla. Elaboradas artesanalmente año tras año, estas
obras han servido históricamente para caricaturizar con ironía los
acontecimientos, obras urbanas o anécdotas ocurridas en la Villa durante el
año, dar nombre e identidad al grupo mediante ilustraciones cómicas o
personajes representativos, y lucir lemas de respeto y convivencia ciudadana.
La marea multicolor de camisas, blusas y pancartas convierte a Portugalete
en un espectáculo único e irrepetible.



No hay comentarios:
Publicar un comentario