viernes, 11 de octubre de 2013

CUESTACIONES Y SUSCRIPCIONES EN LA POSGUERRA (2)


 El último día del mes de agosto publicamos la primera parte de este articulo de Tasio Munárriz, y a continuación cerramos el blog al salir de viaje. La aglomeración de material y mi mala memoria hizo que al regreso se me quedara en un archivo olvidado.

Lo reanudamos, pidiendo disculpas por este motivo, recordando la premisa del mismo:
Durante los primeros años después de la guerra, el Régimen franquista no disponía de medios económicos para mantenerse y dedicó todo su esfuerzo en conseguir dinero de la población además de los impuestos. Entre los medios que se utilizaron en la villa estaban:

-El ayuntamiento recogía ropa y otros objetos (colchones, sillas, etc) para el hospital militar de sangre instalado en el Hospital-Asilo con capacidad para 150 camas.
-Subsidio pro combatientes. En todas las poblaciones se constituyó una comisión local para distribuir entre las familias de los combatientes el dinero conseguido para este fin por medio de donativos, multas y el 10 % de estos productos y servicios: tabacos, consumiciones en bares, restaurantes y hoteles, perfumes, artículos de lujo, espectáculos públicos, servicios de lujo en peluquerías de señoras, juegos, servicios de coches-cama, licencias de aparatos de radio, etc. En la villa se constituyó esta comisión en junio de 1938 compuesta por:
 Jefe: Félix Parras Hernández, nombrado por el gobernador.
Secretario: Angel Sádaba, maestro nacional más joven en funciones en la villa. 
Vocales. Padres de combatientes en el ejército: Pedro Pérez Cordón y Gregorio Sáenz Morales.
Vocales. Padres de combatientes en la Milicia: Juan José Pastor Calderón y Rufino Zumiete Casas.
En Portugalete percibían, en 1938, este subsidio 88 familiares de combatientes. Las cantidades iban de 1 a 8 pesetas diarias.
-Aguinaldo para el combatiente en dinero y en especie. Las listas de los donantes incluían a niños y maestros de las escuelas.
- Campaña del “Plato único”. Cada familia un día a la semana debía comer sólo un plato en cada comida. El dinero ahorrado lo podía aportar voluntariamente en una colecta organizada al efecto. Pero los establecimientos de comidas estaban obligados a suprimir en un día semanal, señalado por el gremio para evitar competencias, la carta para ofrecer distintos menús con un plato y postre únicos tanto en el almuerzo como en la cena. Debían aportar el 50% del importe de cada comida y el 40% de la pensión completa de los hospedados. Si no cumplían esta orden los propietarios o los comensales, serían multados por el gobernador.
-“Día semanal sin postre”. Era voluntario para las familias y obligatorio para los establecimientos de comidas, siguiendo lo señalado en el párrafo anterior.
Continuará....


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