lunes, 17 de marzo de 2014

HISTORIA DE LA CALLE ZUBELDIA: LAS CAMPAS


 Continuando con el tema de las campas de que gozaban los de la calle Zubeldia, hemos recordado que la urbanización de los terrenos para la construcción de las escuelas, cambiaron su fisonomía. En torno a él todavía quedaba una buena campa bajo el frontón y al lavadero.
La campa desde la calle hasta el montículo del frontón tenía una tupida hierba y una cerca de espino la limitaba. Al comienzo hubo un solar vacío al que llamábamos “la cantera”, que seguramente sirvió de depósito de materiales al derribar la casa de Mª Uriarte, o sea el caserío donde vivía la familia de Salvador Bilbao, o para una nueva construcción que no se llevó a efecto. Al fondo quedaba un terraplén y en lo alto dominaba la tapia de la huerta de María Laka.
Uno de los usos más populares aquí lo constituían los calentines, como recogemos en dos fotos sobre una vista aérea, en la que ya se habían empezado a construir los números impares de la calle Bailen, entre los años 58-60.
Después las casas del Parque Móvil la cercaron por la parte alta y la construcción de dos nuevos bloques en la parte trasera de la escuela, fue el golpe de gracia a aquella amplia campa.
En la campa del lavadero, que desde el cerro hasta el Ojillo se llamaban desde antiguo campa de San Roque, se había inaugurado en 1910, al tirarse la existente en la plazuela del Cristo, la nueva ermita del Santo Cristo del Portal, que también albergaba al San Roque barbudo y con bastón. Con los años resultó, que el inquilino, San Roque, se hizo con la titularidad popular de la ermita.
En 1945 se destruye parte de esta popular campa y la ermita, para dar paso al campo de deportes. Bajo los árboles que quedaron en pie, y para disfrute de los foráneos, nos obsequiaron con una bolera, a cuya modalidad de bolo palma, típicamente cántabra y asturiana, creo que no se había jugado en la villa en la vida.
El final de esta campa lo podemos situar al final de los 60 y comienzo de los 70. Encontramos la campa tapiada, desaparecidos los lavaderos, de los árboles, ni rastro y la pobre hierba aguantaba como podía.

Tras estas líneas una muestra de las fotos que han puesto en manos de Jose Luis Garaizabal
Mª Luz Aborruza con una de las ovejas que pastaban en las campas y detrás su casa la conocida como “casa de Sinfo”. En 1951, Blanqui y Txiki Capdevila y Víctor Jáuregui. Ana María Bañales con Mari y Ana (Fausti). Foto familiar de niños de la familia Rueda, en 1946, con el muro del frontón La Estrella arriba de la campa.


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